Index | Análisis 2004-2005
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La resistencia iraquí y el movimiento contra la guerra

Caneisha Mills, ANSWER

IraqSolidaridad www.nodo50.org/iraq
11 de noviembre de 2004
Socialism and Liberation Magazine, noviembre, 2004
Traducción de Loles Oliván (CEOSI)

"Hoy hay dos bandos en Iraq: el de los que apoyan la ocupación imperialista y el de los que la resisten. Tenemos el deber de situarnos junto a todos aquellos que resisten contra el imperialismo"

La resistencia armada contra la ocupación militar estadounidense se ha convertido en el mayor obstáculo para la dominación de EEUU en Iraq y en Oriente Medio. Incapaz de sojuzgarla, los planes de EEUU de establecer un régimen tutelado y colonial han fracasado de plano. Este hecho ha generado un creciente debate dentro del movimiento internacional contra la guerra: ¿qué actitud deben tomar quienes se oponen a la guerra estadounidense respecto a la resistencia iraquí?

En tanto que representante de [la coalición estadounidense] ANSWER (Actúa Ahora para Parar la Guerra y el Racismo) participé en esta discusión durante la Conferencia por la Paz y la Democracia de la Asamblea Nacional de Zenko, Tokio (Japón) el pasado 31 de julio de 2004. Centenares de personas procedentes de movimientos contra la guerra de todo el mundo tomaron parte en esta conferencia. Todas las organizaciones presentes estuvieron de acuerdo en que la ocupación debe acabar de manera inmediata. Sin embargo, el debate irrumpió cuando se abordó qué tipo de lenguaje debía utilizarse en la declaración de apoyo a la "resistencia civil" iraquí. El lenguaje (y el debate en la conferencia) pretendía contraponer la "resistencia civil" por parte de ciertos grupos iraquíes, como la Organización por la Libertad de las Mujeres de Iraq (OLMI) y la Unión de Desempleados Iraquíes (UDI), a la oposición armada. La oposición armada, argumentaron los representantes de OLMI y UDI, está dirigida por "el Islam político" y debe ser rechazada. Yo intervine en nombre de ANSWER e introduje la cuestión de que hay dos lados en Iraq. En uno están los que resisten la ocupación. En el otro están las fuerzas imperialistas de la ocupación. Indiqué que el movimiento internacional contra la guerra se opuso a la ocupación de Iraq y debe apoyar a quienes están resistiéndola en aquel país. No deberíamos poner condiciones en nuestra solidaridad con el pueblo de Iraq insistiendo en que la resistencia armada debe ser condenada. De hecho, la resistencia armada, con todo el sufrimiento que pueda significar, es la respuesta inevitable de quienes buscan rechazar la toma neocolonial de su país.

Para quienes nos oponemos a la guerra de EEUU contra Iraq, nuestra posición respecto a la resistencia iraquí no es nada menos que nuestra actitud hacia el imperialismo. La cuestión no es apoyar a éste o a aquél grupo, o ésta o aquella perspectiva dentro de las fuerzas de la resistencia. La resistencia armada ha sido la fuerza más importante que ha impedido que los ocupantes hayan podido asentar un gobierno tutelado en Iraq.

Hablar en código

Varios grupos están realizando viajes alrededor de todo el mundo hablando en nombre de la clase trabajadora iraquí. Los que han alcanzado mayor audiencia hasta ahora, tanto entre el movimiento internacional contra la guerra como en los grandes medios de comunicación, son aquellos que de una manera u otra aceptan la legitimidad de la ocupación de EEUU. Contraponiéndola a la resistencia armada, la "resistencia civil" se convierte en un código de aceptación del proyecto imperialista de EEUU y de su régimen tutelado.

El ejemplo más claro de esta posición es el de la Federación de Sindicatos Iraquíes (en sus siglas en inglés IFTU), otro grupo identificado como parte de la "resistencia civil". En octubre, los delegados de IFTU urgieron a miembros del Partido Laborista de Gran Bretaña para que dieran la bienvenida al "primer ministro" designado por EEUU, Iyad Allawi, y desarrollaron una labor de lobby entre los afiliados de los sindicatos británicos para que se opusieran a una moción que llamaba al primer ministro Tony Blair a establecer una fecha de retirada de las tropas de Iraq [1].

La UDI y la OLMI han adoptado una posición más disfrazada. Han ganado una audiencia dentro del movimiento contra la guerra basada en sus posiciones de "dos campos terroristas internacionales [en Iraq] representados por la coalición liderada por EEUU y el Islam político" [2]. Situándose a si mismos como contrarios tanto a la ocupación de EEUU como a la resistencia armada, estos grupos buscan el amparo y la aceptación de los elementos más vacilantes dentro del movimiento internacional contra la guerra.

Es interesante e instructivo leer las posiciones políticas y declaraciones de estos grupos, pero lo más importante para los activistas contra la guerra es la actitud que esos grupos tienen en el interior de Iraq hacia las fuerzas de ocupación. La IFTU, en conexión estrecha con el Partido Comunista Iraquí (PCI), apoya al gobierno tutelado; los dirigentes del PCI participaron en [el Consejo Gubernativo designado por] la Autoridad Provisional de EEUU. Ello constituye una gran brecha respecto al papel histórico que el Partido tuvo en la revolución anticolonial de 1958 en Iraq.

La posición de la UDI es menos obvia y más peligrosa porque hace un flaco servicio a quienes se oponen a las fuerzas de ocupación. Su acción más prominente ha sido una sentada de varios centenares de trabajadores iraquíes parados en julio de 2003 para solicitar que la administración [de ocupación] respaldada por EEUU proveyera empleos o concediese 100 dólares al mes a los parados iraquíes. Tras esa manifestación, un portavoz del Partido Comunista de los Trabajadores de Iraq (PCTI), el grupo al que pertenecen muchos de los dirigentes de la UDI y de la OLMI, declararon a la agencia de noticias francesa AFP que "[... ] su partido había recibido luz verde de EEUU para reestablecer los sindicatos en diferentes sectores como los del ferrocarril, el petróleo y la electricidad [3].

El apoyo de la UDI aumentó la dependencia de la ayuda de EEUU para superar los problemas sociales a los que hacen frente los trabajadores y trabajadoras iraquíes. "[...]Si los estadounidenses no pueden proporcionarnos empleos o dinero, es posible que muy pronto mucha gente se unirá a organizaciones terroristas", según declaraba el dirigente de la UDI, Qasim Hadi [4].

El pasado 8 de agosto [el periódico estadounidense] The Washington Post publicaba una información sobre un artículo de la UDI. La información revelaba que la UDI está tratando de actuar como intermediaria entre organizaciones de ayuda extranjeras y los consejos locales para distribuir empleos y ayuda. Este objetivo es uno los explícitamente establecidos en su página web, además del objetivo de ser "[...] reconocidos oficialmente por la administración civil de EEUU como representantes de los trabajadores en paro de Iraq".

En otras palabras, el programa de la UDI acepta el papel central del ejército de EEUU para proporcionar trabajo y recursos; recursos que dependen del proyecto de estabilizar un gobierno tutelado en Iraq. La UDI y sus aliados están situándose para [obtener] un papel menor en la distribución de esos recursos.

El artículo de The Washington Post es ilustrativo igualmente al respecto del papel político de la UDI para mantener el orden social en Iraq. "[...] No hay solución pacífica" declaraba un desempleado iraquí en la oficina de la UDI, retando al dirigente de la organización, Hadi, y a su insistencia a favor de protestas pacíficas. "[...] Tenemos que usar explosivos. Sólo si bombardeamos a los estadounidenses se entenderán de que necesitamos trabajo".

Apoyo masivo a la lucha armada

Esta descripción proporciona una visión de la base social de la resistencia armada [4]. Lejos de ser la tarea de estrechos sectores políticos o de "grupos terroristas extranjeros", la resistencia iraquí representa el extendido odio contra los ocupantes y la determinación de los iraquíes de expulsar a la ocupación.

La caracterización que hace la UDI de la resistencia iraquí como "remanentes del régimen baasista, nacionalistas y grupos islamistas" refleja la propaganda de las fuerzas de la ocupación. Sin embargo, lo poco que dejan entrever los grandes medios de información occidentales sugieren que la resistencia iraquí tiene profundas raíces dentro de toda la población de Iraq.

Por ejemplo, el 24 de septiembre un artículo de The New York Times presentaba el relato de una periodista turca, Zeynep Turgul. Turgul y un canadiense fueron capturados por combatientes de la resistencia iraquí durante cuatro días en septiembre. "[...] En todos los lugares a los que fueron conducidos, declaró ella, aparecía gente para ayudar a quienes pensaban formaban parte de la resistencia". "Vi que alrededor de Mosul todo el mundo es la resistencia".

El periodista Patrick Graham, en un artículo escrito en junio para Harper's Magazine, disipaba la noción promovida por la UDI de una resistencia aislada: "[...] Está claro, por las conversaciones de los hombres que visitaban inesperadamente la casa por la noche, que muchos en la ciudad [de Faluya] apoyaban los ataques [de la resistencia]. Esto no es lo que he leído en los periódicos fuera de Iraq en los que se caracteriza a la resistencia como una impopular y aislada banda de criminales, remanentes del régimen baasista y de guerrilleros islamistas extranjeros".

Según todas las informaciones, existe una variedad de fuerzas llevando a cabo la resistencia armada organizada, incluidos tanto nacionalistas laicos como elementos islamistas. Pero ninguno de esos grupos puede obtener apoyo ni llevar a cabo ataques tan audaces y de tan largo alcance sin el apoyo de un gran sector de la población.

Apoyando e instigando la campaña de demonización de las fuerzas de ocupación estadounidense contra la resistencia armada iraquí, la UDI y sus aliados se están aislando a síi mismos de las masas de iraquíes que quieren expulsar a los ejércitos imperialistas. Buscando el reconocimiento de los ocupantes estadounidenses y de sus títeres, la UDI ha cruzado [al otro lado de] la barricada a pesar de su sonora retórica izquierdista.

Los comunistas y la liberación nacional

En la Conferencia de Zenko y en los encuentros y conferencias contra la guerra que tienen lugar en todo el mundo, los representantes de la UDI y sus aliados retan a los antiimperialistas que rechazan formar parte en la histeria anti-resistencia. Durante el debate de Zenko, Yanar Mohamed, de la OLMI preguntó: "[...] ¿Queréis que el pueblo iraquí tenga un futuro brillante o que viva bajo una teocracia sin derechos para las mujeres?".

Este nada ingenuo argumento trata de demostrar confusión en el movimiento progresista que, por supuesto, desea un "futuro brillante" para los trabajadores y trabajadoras. Pero oculta el hecho de que cuando los grupos "comunistas" como el PCI o el PCTI actúan como colaboracionistas, posicionándose a sí mismos contra el masivo y creciente movimiento que reta la ocupación de EEUU con las armas en la mano, está desacreditando al marxismo ante los ojos de millones de iraquíes en un momento en que el marxismo revolucionario es más urgente que nunca. [...]

Los comunistas iraquíes gozan de una orgullosa tradición. Jugaron un papel importante liderando la revolución iraquí de 1958 en tanto que partido mayoritario opuesto a la monarquía respaldada por Gran Bretaña y EEUU. Los grupos que actúan como colaboracionistas con la ocupación de EEUU, explícita o implícitamente, en nombre del "comunismo" o de "los derechos de los trabajadores" violan esa tradición. Refuerzan la mano de las fuerzas políticas que luchan contra la ocupación imperialista basándose en estrechas ideologías islamistas o contrarias a las clases trabajadoras.

El papel del movimiento contra la guerra

No es sorprendente que grupos como la EDI y la IFTU hayan sido albergados por esos sectores del movimiento contra la guerra de EEUU que intentan acomodarse al Partido Demócrata. Esos grupos se oponen a las tácticas utilizadas en la actualidad por la Administración de EEUU pero en esencia solo son partidarios de una más liviana y amable ocupación. Desean cumplir los mismos objetivos sólo que por diferentes medios.
Son los sectores que agitan la demanda del fin inmediato de la ocupación supuestamente en interés del pueblo iraquí. Son los que se frotarían las manos ante el "caos" que una retirada de las tropas de EEUU causaría. En lugar de reivindicar el retorno de las tropas "ya" promueven "el establecimiento de una fecha" para sacar a las tropas presumiblemente cuando se haya situado y estabilizado un régimen títere.
El movimiento contra la guerra tiene el deber de prestar todo su apoyo a la lucha del pueblo iraquí. Los trabajadores y la gente humilde de EEUU tienen más en común con los trabajadores y la gente humilde de Iraq que resisten a la ocupación que con el gobierno de EEUU.

Hoy hay dos bandos en Iraq: el de los que apoyan la ocupación imperialista y el de los que la resisten. Tenemos el deber de situarnos junto a todos aquellos que resisten contra el imperialismo.

Notas:

1. Según declaración de la Coalición británica Stop de War, de 11 de octubre de 2004.
2. UDI: "Voice of Iraqi Workers," 6 de junio de 2004.
3. AFP, 4 de agosto de 2003.
4. Knight Ridder, 6 de agosto de 2003.
5. Otro ejemplo es la decisión de los trabajadores de la Compañía Nacional de Ferrocarriles de Iraq de negarse a cargar y transportar suministros para las tropas estadounidenses y demás contingentes de ocupación, así como para los nuevos cuerpos de seguridad y Guardia Nacional (ejército) iraquíes asociados a éstos, tras el inicio del asalto a Faluya, decisión dada a conocer el 9 de noviembre. Los ferroviarios iraquíes han amenazado con paralizar todo el transporte por este medio sin son forzados a ello. El primero ministro Allawi ha condenado la medidad calificándola de "desobediencia civil". [Nota de IraqSolidaridad]

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