Index | Análisis 2004-2005
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Sobre las elecciones en Iraq

Phyllis Bennis*

Instituto de Estudios Políticos, Washington, DC, 20 de diciembre, 2004.
IraqSolidaridad (www.nodo50.org/iraq), 23 de diciembre de 2004
Traducción para IraqSolidaridad de Paloma Valverde

"Evidentemente, cualquier exigencia hecha por cualquier fuerza iraquí para poner fin a la ocupación debe ser apoyada: Pero incluso si un parlamento iraquí 'elegido' en unas elecciones ilegítimas bajo condiciones de ocupación, rechaza exigir la salida de las tropas extranjeras, o peor, da la bienvenida a su presencia, eso no obliga a los movimientos internacionales contra la guerra a seguir su ejemplo. Al contrario, nuestra obligación inserta en la legalidad internacional y en nuestro compromiso con el internacionalismo y contra la violación de la legalidad internacional de nuestros propios gobiernos, es la exigencia de poner fin a la ocupación y a la inmediata retirada de las tropas estadounidenses. Nuestro trabajo sigue exigiendo centrarnos en el fin de la guerra y en la retirada de las tropas."

Partimos de una posición de principios: apoyamos todas las elecciones como un componente de democratización; pero no todas las elecciones son un instrumento legítimo de la democracia. Unas elecciones no se pueden legitimar cuando se celebran bajo una ocupación militar extranjera; cuando el país está formalmente dirigido por una ocupación militar extranjera y cuando las elecciones serán oficialmente organizadas por una ocupación militar extranjera y por un gobierno marioneta impuesto que se mantiene gracias a un ejército [extranjero]; cuando la guerra se está acrecentando y extendiendo tanto que impide la participación de una gran parte de la población; y cuando las elecciones están previstas para elegir una nueva Asamblea responsable de la realización de un borrador de Constitución y de la elección de un gobierno que continuará su labor bajo la condición de una ocupación militar. Un peligroso antecedente puede apreciarse en Afganistán, donde EEUU apoyó la elección asegurada de Hamid Karzai.

Tal y como estaba previsto, las elecciones del 30 de enero en Iraq se han diseñado para dar un barniz de credibilidad y legitimidad a la continuación del control de EEUU sobre Iraq mediante la elección de un gobierno amigo de EEUU que dará la bienvenida a las bases militares en Iraq y mediante un borrador de constitución filo-estadounidense.

¿En qué medida son distintas las elecciones iraquíes de otras celebradas bajo un régimen de ocupación?

Naciones Unidas (NNUU) ha manifestado que el precedente para legitimar unas elecciones bajo un régimen de ocupación militar se encuentra en las elecciones llevadas a cabo bajo [la vigilancia] NNUU en Timor Oriental en 1999. Pero hay diferencias significativas. Más importante aún, las resoluciones de NNUU han considerado oficialmente ilegal desde 1976 la ocupación de Indonesia y exigen la retirada [de las tropas ocupantes]. El voto de 1999 no fue para elegir a un gobierno títere que administrara Timor Oriental bajo la continuación de la ocupación de Indonesia, sino que fue un referéndum sobre el fin o no de la ocupación -una opción que jamás se les ha dado a los iraquíes. Además, el ejército indonesio estaba lo suficientemente presionado [por la comunidad internacional] de forma que hubo poca violencia militar durante el propio proceso de referéndum (el ejército de Indonesia arrasó gran parte de Dilo después del referéndum, no antes o durante.) Y el escrutinio estuvo controlado directamente por NNUU, con miles de trabajadores del organismo y con un gran despliegue de observadores internacionales.

Las elecciones iraquíes serán además cualitativamente distintas de las elecciones palestinas previstas para el 9 de enero. Esas elecciones se enfrentarán a un grave reto de legitimidad pero hay alguna esperanza de que puedan servir para revitalizar la vida nacional palestina. A pesar de que esas elecciones tendrán también lugar bajo condiciones de ocupación militar va a ser completamente controladas por los propios palestinos. Sin embargo, por muchas imperfecciones que tengan las limitadas instituciones de la democracia palestina creadas en las últimas décadas, hay una sociedad civil funcional y una estructura parlamentaria y un proceso nacional no controlado directamente por las fuerzas ocupantes. El nivel de ocupación y violencia en Palestina es muy alto, pero en general mucho menor que el de la gran escalada militar que caracteriza la mayor parte de Iraq. La legitimidad [de las elecciones palestinas]se basará, entre otras cosas, en si Israel permite participar en las elecciones a los palestinos de Jerusalén y si las exigencias internacionales a Israel (no especialmente de EEUU) son suficientes para forzar a Tel Aviv a cerrar sus cientos de controles militares, retirar las tropas de las poblaciones palestinas y abrir las carreteras en los Territorios Ocupados para poder hacer campaña [electoral] así como para poder [ir a ] votar.

¿Qué otro tipo de elecciones podrían celebrarse en Iraq?

Una alternativa podría ser organizar el tipo de referéndum que NNUU organizó en Timor Oriental, en el cual los iraquíes podrían votar sí o no a la ocupación y a la retirada de las tropas. Una posible tercera opción, por ejemplo, debería incluir las posibilidad de decidir si mantener [o no] las tropas extranjeras, [decidir] si votar [o no]en la situación actual, votar el establecimiento de una fecha concreta para la retirada de las tropas extranjeras o la inmediata retirada de las mismas. Nunca se ha establecido ningún tipo de consideración para ofrecer a los iraquíes este tipo de referéndum y no se ha hecho ningún esfuerzo recientemente para averiguar la opinión de la población iraquí respecto al mantenimiento de la ocupación estadounidense.

¿Qué es probable que ocurra si las elecciones iraquíes se celebran?

Hay pocas dudas de que EEUU esté intentando reducir a la resistencia lo más posible antes de las elecciones del 30 de enero. Parece posible que esta escalada [militar] se lleve a cabo mediante iniciativas [militares] menores que las ofensivas de abril y noviembre sobre Faluya. Y en respuesta, también es posible que los ataques militares de la resistencia, más contra los iraquíes vistos como colaboradores de las fuerzas de ocupación que sobre las tropas estadounidenses directamente, también se incrementen. Por ello, a pesar de esos esfuerzos de EEUU, o quizás debido a ellos, es probable que especialmente [algunas] zonas del país, y no solo las regiones en las que los sunníes dominan, sufran demasiada violencia para que la gente pueda acudir a votar en masa.

Se están llevando a cabo grandes operaciones políticas estadounidense también en Iraq con la finalidad de influir en el resultado electoral. Sea cual sea el dinero que entre en Iraq desde Irán o desde otras zonas de la región, es casi seguro (a pesar de que oficialmente Washington lo desmiente) que la compra estadounidense de influencias económicas y políticas sea mucho mayor. Ambos, el Instituto Demócrata Nacional (IDN) y el Instituto Republicano Internacional (IRI) llevan a cabo las mayores campañas para "apoyar" y dar "capacidad operativa" a varios partidos iraquíes ([campañas] ostensiblemente abiertas a todos los partidos), haciendo acopio de favores con aquellas formaciones consideradas proclives a mantener lazos estrechos con EEUU y con aquellas más favorables a dirigir la economía iraquí hacia la privatización y la globalización. La Agencia Internacional Estadounidense para el Desarrollo (USAID) ha dado alrededor de 80 millones de dólares a las mencionadas organizaciones [estadounidenses], que trabajaban bajos los auspicios de la Donación Nacional para la Democracia en la época de la Guerra Fría, para ayudar a que los partidos iraquíes organicen las elecciones. El resultado será, casi con seguridad, la elección de varios partidos y candidatos si no abiertamente comprometidos con una política centrada en la trayectoria política, militar y económica, sí al menos proclives a ello.

¿Quién participará en las elecciones?

Si las elecciones se celebran bajo cualquier situación el mayor número de votos irá a la alianza de mayoría shi'i liderada por quienes apoyan al gran ayatolá Ali al-Sistani. Dejando de lado aquellos iraquíes que no podrán votar por la situación de violencia ligada a la ocupación, los que apelan al boicot de las elecciones han sido amenazados o al menos veladamente por un amplio despliegue de fuerzas iraquíes. Los partidos de mayoría sunní, los partidos laicos (incluyendo algunos con significativa participación shi'i), algunos líderes políticos shi'es y la gran mayoría de partidos kurdos, todos ellos poseen diversas razones para estar en contra de las elecciones. Los partidos sunníes están preocupados porque la escalada de violencia en la región donde ellos son demográficamente mayoría impedirá a sus seguidores acudir a las urnas en masa. Algunos líderes shi'ies han expresado su preocupación respecto a que si las elecciones se celebran bajo esas malas condiciones no serán consideradas legítimas por la comunidad internacional y por lo tanto ellos exigen que las elecciones se retrasen.

La mayor preocupación de los partidos laicos y de las alianzas electorales es que las elecciones se celebren bajo las condiciones de la ocupación y sobre los resultados antidemocráticos de celebrar unas elecciones en las que la mayor parte de la población no podrá o no querrá participar. La oposición kurda no se preocupa porque la población pueda ir a votar; el norte, dominado por los kurdos, es probablemente la zona del país menos afectada por la ocupación y la guerra. A pesar de que realmente la opinión pública de las zonas kurdas se desconoce y de que muchos kurdos bien podrían desconfiar de los dos poderosos partidos kurdos [1], estos partidos todavía pueden manejar un mayor nivel de apoyo de la población kurda que en otros sectores del país. Puede ocurrir que los principales partidos kurdos exijan el retraso de las elecciones para tener más tiempo de consolidar sus estructuras de autogobierno, y sus fuerzas militares (EEUU desplazó las tropas kurdas peshmerga al norte de Iraq para participar en la ofensiva del Pentágono contra Faluya [2].)

A los kurdos les preocupa que la actual autonomía, bendecida por EEUU, pueda ser socavada si un futuro gobierno nacional diseña una constitución que no incluye las mismas garantías que la actual Ley administrativa transitoria [3] apadrinada por EEUU.

¿Ha estado Iraq siempre dividido entre sunníes y shi'es?

Hay que resaltar que el Iraq moderno tiene una larga historia de laicismo y de relaciones relativamente cordiales con los principales grupos árabes religiosos shi'es y sunníes (los kurdos han sido discriminados, a veces con violencia, durante décadas). Pero los efectos acumulativos de las sanciones, que llevaron a la destrucción de las contratas de los servicios públicos y a la ocupación y que causaron la crisis de violencia y el empobrecimiento, parecen ser las causas principales de que muchos iraquíes reivindiquen su afiliación religiosa en sustitución de una identidad nacional.

Para muchos [iraquíes] el atractivo de los partidos con base sectaria o religiosa recae menos en lo concreto de sus a veces extremas teologías y más en su habilidad para cubrir al menos parte de sus necesidades de escolarización, atención médica, empleo y bienestar social que la ocupación estadounidense les ha prometido con tanta frecuencia y que fracasa estrepitosamente en proporcionarles (parecido al atractivo de Hamas en la Franja de Gaza sacudida por la pobreza). Por tanto, las elecciones, de celebrarse, pueden mostrar, de hecho, mayor proporción de apoyo popular a los distintos partidos de base religiosa en términos de quién sale a votar y quién se queda en casa. (Un artículo recomendado sobre la resistencia iraquí es "Por qué las elecciones no sofocan la resistencia." Molly Bingham en The Boston Globe, 15 de diciembre de 2004.)

¿Cuáles serán los resultados probables?

Con la victoria de la alianza política de al-Sistani, probablemente se produzca una mayor influencia de los clérigos shi'es (aunque algunos de ellos se presentan como candidatos por su propio cargo), más que de los partidos laicos iraquíes apoyados por EEUU (muchos de ellos shi'es) y habiendo pasado mucho tiempo en el exilio, [que son] quienes dominan el actual gobierno de Iraq.

Es irónico, claro, que sea precisamente la presión de EEUU para la celebración de unas prontas elecciones bajo la ocupación la que esté causando una inquietud mayor entre los sectores sunníes y con toda probabilidad un mayor triunfo shi'í en los resultados que de otra manera; es decir, es el propio Washington el que está estableciendo las condiciones para una mayor influencia iraní dentro de Iraq. Otras consecuencias en la región pueden incluir la reducción de la influencia saudí y/o jordana.

Sin embargo, sobre todo, EEUU seguirá siendo el poder dominante en el país mientras la ocupación militar continúe y su influencia política -y especialmente económica- continuará mucho más allá de lo que dure el despliegue militar directo de la ocupación (véase más arriba lo relativo al Instituto Demócrata Nacional y al Instituto Republicano Internacional).

¿Podrá un Parlamento iraquí 'elegido' o un nuevo gobierno exigir el fin de la ocupación?

Virtualmente es cierto que unas legítimas y auténticas elecciones en Iraq podrían exigir el fin de la ocupación. Pero este proceso no va a ser ni legítimo ni auténticamente nacional Y no está claro que incluso una Asamblea controlada por al-Sistani, pese a la propaganda electoral, exija a EEUU que termine la ocupación y retire sus tropas. Dada la inversión de la Administración Bush en estas elecciones, Washington tiene pocas opciones salvo refrendar lo que vote el Parlamento, sin tener en cuenta su composición política. También es factible que los triunfadores de este defectuoso proceso puedan, de hecho, exigir el inmediato fin de la ocupación. Pero lo más probable es que, independientemente de su inicial orientación [política], los vencedores concluyan que su poder y su influencia dentro de esta realidad controlada por EEUU sea mayor accediendo a trabajar con EEUU que enfrentarse a la ocupación.

Evidentemente, cualquier exigencia hecha por cualquier fuerza iraquí para poner fin a la ocupación debe ser apoyada: Pero incluso si un Parlamento iraquí elegido en unas elecciones ilegítimas bajo condiciones de ocupación rechaza exigir la salida de las tropas extranjeras, o peor, da la bienvenida a su presencia, eso no obliga a los movimientos internacionales contra la guerra a seguir su ejemplo. Al contrario, nuestra obligación inserta en la legalidad internacional y en nuestro compromiso con el internacionalismo y contra la violación de la legalidad internacional de nuestros propios gobiernos, es la exigencia de poner fin a la ocupación y a la inmediata retirada de las tropas estadounidenses. Nuestro trabajo sigue exigiendo centrarnos en el fin de la guerra y en la retirada de las tropas.

Notas de IraqSolidaridad:

1. Unión Patriótica del Kurdistán y Partidos Democrático del Kurdistán, dirigidos por Talaban y Barzani, respectivamente.
2. Así como en la recuperación de Mosul este pasado mes de noviembre. Véase en IraqSolidaridad de 9 de diciembre, el texto de Carlos Varea:
Balance de la resistencia iraquí en noviembre de 2004 - Tras Faluya: un asalto criminal, una victoria pírrica
3. Nombre de la Constitución transitoria aprobada por el Consejo Gubernativo bajo fuertes presiones de EEUU a comienzos de 2004.

Balance de la resistencia iraquí en noviembre de 2004 - Tras Faluya: un asalto criminal, una victoria pírrica

* Phyllis Bennis es miembro del Instituto de Estudios Políticos de Washington y trabajó anteriormente como asesora de NNUU. Ha participado en diversas iniciativas de la Campaña Estatal por el Levantamiento de las Sanciones a Iraq.

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