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Insurgencia y contrainsurgencia al sur de Bagdad. Abu Ghraib IraqSolidaridad (www.nodo50.org/iraq), 24 de abril de 2005 "El arco de la brutalidad y la provocación de las tropas estadounidenses en la localidad de Abu Ghraib va desde el asesinato de un muchacho de 12 años, muerto no hace mucho por disparos de un vehículo militar mientras cruzaba la autopista llevando una bombona de gas, a la muerte de un perro en el registro de un vivienda; tras recibir dos disparos, el animal fue rematado de un tiro en la cabeza; el soldado levantó entonces el pulgar ante la familia con gesto de satisfacción". Al suroeste de Abu Ghraib se descubre una amplia zona agrícola y ganadera cuya belleza de verdes campos irrigados y palmeras, de casas dispersas y grupos de animales contrasta poderosamente con la polvorienta llanura en la que se expanden interminables los cuatro lados de la prisión y el desolador paisaje de guerra abierta que es toda la red de autopistas de circunvalación y acceso a la capital, un escenario de vehículos calcinados acumulados en los arcenes, de socavones ennegrecidos por las explosiones, de pavimentos y protecciones arrasadas por el contínuo movimiento de los carros blindados estadounidenses, y de medianas cuyos árboles han sido cortados por los ocupantes para evitar emboscadas. Esta insospechada zona, cerrada a la presencia foránea, se llama Zaidan, y su placidez y belleza campesinas es engañosa. Desde aquí se lanza el 30% de las operaciones de la resistencia llevadas a cabo en la capital, incluidos los ataques con morteros y misiles contra el aeropuerto internacional, distante no muchos kilómetros. Es por ello que las tropas estadounidenses han ocupado 40 viviendas en un amplio radio para asegurarse el control de la zona: "sencillamente -explican los vecinos indignados a la delegación de la CEOSI- los estadounidenses han entrado en las casas rurales elegidas, han obligado a las familias a acomodarse en un único cuarto y se han apoderado del resto de la vivienda, apostando francotiradores en los tejados". Por la noche, ya cenando en Bagdad al lado del Tigris, un viejo amigo iraquí nos confirma que ésta es una práctica que está siendo aplicada por el ejército estadounidense en otras partes, al menos, del centro del Iraq: en el corredor del Eúfrates, en la provincia del al-Anbar y, al sur de Bagdad, en el pasillo de Latifiyah y Mahmudiyah, ambas zonas de intensos combates. Los estadounidenses han organizado un sistema de despliegue y autoprotección consistente en establecer varios centros operativos coordinados en esta zona rural, protegidos cada uno de ellos por un círculo de casas separadas entre si unos centenares de metros. La presencia de los ocupantes en las casas elegidas como centros es evidente al pasar en coche cerca de ellas: advertencia de acceso prohibido, vehículos estacionados en el exterior y aparatosas antenas en las terrazas; por el contrario, apenas se percibe su presencia en las casas circundantes, donde tres o cuatro soldados están ocultos. Los vecinos informan a los acompañantes con los que circulamos por la zona qué casas están ocupadas. Provocaciones y asesinatos La indignación de los habitantes de esta zona próxima a Abu Ghraib parece no poder colmarse. La localidad homónima de la infausta cárcel [1] está situada a 35 km al suroeste de la capital. Nos reciben en una casa situada a escasos 500 metros del muro norte de la prisión, al otro lado de la autopista, ahora apenas recorrida por vehículos iraquíes pero por la que transitan constantemente carros blindados estadounidenses. Este edificio de una planta, desde cuyo porche se ven las torres de vigilancia de la prisión y, a este lado, el minarete de la mezquita de la localidad, sirve para que los familiares de los presos de Abu Ghraib puedan pernoctar si vienen de otras provincias antes de ponerse a la cola a las 8 de la mañana para intentar ver a sus allegados o recibir de los ocupantes confirmación de que están ahí. El edificio pertenece a la familia ad-Dari, cuyo patriarca, Daher Jamis ad-Dari es el sheij tribal de los Zawbaa. El porche donde estamos sentados tiene las marcas de los disparos que hacen de vez en cuando los soldados. A nuestro alrededor varios familiares y vecinos nos cuentan los dramas padecidos a causa de la violencia de las tropas estadounidenses, que han incrementado contra la localidad las medidas punitivas colectivas. Sobrevuelan una y otra vez sobre la barriada los negros helicópteros Apache, cuyos rotores apagan la voz de nuestros interlocutores, todos ellos hombres campesinos vestidos con galabellas claras y cubiertos con pañuelos rojos o blancos. Ahmad Mubarak nos cuenta que ha perdido a dos hermanos, uno durante la toma de Bagdad, hace ahora dos años, el otro por un disparo de un soldado estadounidense en el barrio de al-Mansur en diciembre de 2003. Pocas semanas después de este hecho, el 13 de enero, tropas estadounidenses asaltaban su casa de Abu Ghraib deteniendo a todos los varones, más de diez. Todos ellos fueron puestos en libertad a excepción del menor de ellos, de 12 años, que habría de pasar siete días detenido. El miércoles anterior, la abogada Amal Sweidan, que centra su actividad profesional en la búsqueda y defensa de las mujeres detenidas, nos mostraba en su casa de Bagdad fotos y documentos de menores iraquíes encarcelados en centros de detención estadounidenses, una práctica frecuente por parte de los ocupantes. Awad Azobai nos cuenta por su parte que dos de sus sobrinos, primos entre si de 24 años, fueron detenidos igualmente en una batida en la localidad llevada cabo por los estadounidenses en febrero de 2004. Uno de ellos fue liberado en Camp Bucca, cerca del puerto de Um Qasr, en la región de Basora. Del otro nada sabe la familia. Azobai ha perdido un tercer sobrino, de 33 años, padre de cuatro hijos, en el asalto a su vivienda. Abderrahman ad-Dari se muestra muy atento a la presentación de Javier Couso, a quien regala un masbaha -el rosario de cuentas con el que juegan los árabes- al final del encuentro; él también ha perdido a un hermano por disparos de los estadounidenses. Allí mismo, ante el porche en el que estamos sentados, el 1 de febrero de 2004 su hermano Abdesarrak regresaba a casa y al salir del coche recibió el impacto de una bala disparada desde la prisión. El arco de la brutalidad y la provocación de las tropas estadounidenses en la localidad de Abu Ghraib va desde el asesinato de un muchacho de 12 años, muerto no hace mucho por disparos de un vehículo militar mientras cruzaba la autopista llevando una bombona de gas, a la muerte de un perro en el registro de un vivienda; tras recibir dos disparos, el animal fue rematado de un tiro en la cabeza; el soldado levantó entonces el pulgar ante la familia con gesto de satisfacción. La autopista, una ratonera De vuelta a Bagdad un ataque de la resistencia contra un convoy estadounidense formado por dos vehículos de la Guardia Nacional y cinco 4x4 blancos de los utilizados por los cuerpos especiales estadounidenses y mercenarios, convierte la autopista en una ratonera para los iraquíes. Aún están ahí parados en hilera, algunos de ellos con las marcas de haber sido alcanzados por fuego de ametralladoras y granadas. Ocho helicópteros Apache sobrevuelan el lugar mientras varios tanques Abrams cierran el paso en la autopista en tres puntos; como es norma, otros blindados permanecen apostados en las lomas sobre la red viaria. Los coches, camiones y camionetas iraquíes cruzan apurados pero sin atropellarse por los vados de un carril a otro intentando llegar a rutas laterales alternativas: todos saben que los estadounidenses disparan indiscriminadamente tras un ataque y lo mejor es alejarse cuanto antes. Ésta es la única relación que mantienen aquí ocupantes e iraquíes: eludirse mutuamente con miedo. En una de estas carreteras laterales, junto a una instalación abandonada y semidestruida, una pintada en un muro dice: "No tirar escombros: mártires enterrados". Las fosas comunes de los libertadores. Por la noche, el sobrevuelo de caza-bombarderos sobre Bagdad ha sido constante.
Nota de IraqSolidaridad: 1. Véase en IraqSolidaridad: Matt Kelley: El número de prisioneros iraquíes alcanza los 10.500, según el Pentágono, así como: Informe de 'Human Right First' "Tras la alambrada" (I): La extensión y las limitaciones del "Sistema global de detenciones" de EEUU e Informe de 'Human Right First' "Tras la alambrada" (y II): Los presos bajo control de EEUU en Iraq: indefinición jurídica y opacidad |
Mantener
abierto Iraq a la solidaridad y el compromiso internacional:
Una delegación de la Campaña Estatal contra la
Ocupación y por la Soberanía de Iraq viaja a Iraq Primer
mensaje de la delegación de la CEOSI en Iraq: Un país
resistente e integrado contra la ocupación, el confesionalismo
y el sectarismo
:: Crónicas telefónicas de la Delegación
* Véase en IraqSolidaridad: Imán Ahmad Jamás: Faluya: el 'terremoto' desencadenado por Estados Unidos e Imán Ahmad Jamás: De regreso a Faluya: Tiendas de campaña sobre los escombros, a la búsqueda de los desaparecidos ** Véase en IraqSolidaridad: Cierre de la primera fase de la campaña de ayuda sanitaria a la población de Faluya: 15.000 euros recaudados se destinarán al Hospital Central, devastado en noviembre
* Véase en IraqSolidaridad: Entrevista de a Hasan Juma Awad, del Sindicato de la Compañía Petrolífera del Sur: "Los trabajadores iraquíes del sector petrolífero defenderán el petróleo de su país" ** Véase en IraqSolidaridad: Barcelona: Tribunal Internacional de Iraq *** Véase en IraqSolidaridad: Cierre de la primera fase de la campaña de ayuda sanitaria a la población de Faluya: 15.000 euros recaudados se destinarán al Hospital Central, devastado en noviembre
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