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Crónicas de Iraq IraqSolidaridad (www.nodo50.org/iraq), 21 de junio, 2005 Traducción del inglés para IraqSolidaridad de Sinfo Fernández "Enfrente de Qusai había un niño de diez años, Ahmad Abdullah. Tenía conectados muchos cables a la nariz, las manos y el abdomen, que estaba vendado. Ahmad regresaba a casa al salir del colegio después de recibir sus calificaciones de fin de curso. Había obtenido buenas notas y estaba contento de poder pasar al curso siguiente cuando un proyectil de mortero le alcanzó en el estómago, el hígado y el páncreas. Tenía metralla en la cabeza." Los pintorescos y apacibles paisajes que se suceden a lo largo del camino a al-Qaim contrastan claramente con la trágica realidad que esta pequeña ciudad, situada a unos 400 kilómetros al oeste de Bagdad, está viviendo desde hace más de dos años. El Éufrates fluye despaciosa y pacíficamente entre pueblos y pequeñas ciudades de los que casi nunca se habla en los medios de comunicación: Karabla, Ebeidy, Rumana, al-Ish, todos ellos rodeados de huertos con frutales. Las casas bombardeadas que van apareciendo por el camino empiezan a querer decirnos algo ya... pero "[...] la realidad supera cualquier posible descripción", como nos cuenta el Dr. Hamdi al-Aalusy. El Dr. Hamdi no estaba en al-Qaim cuando llegamos, pero vino desde la ciudad donde se hallaba para poder reunirse con nosotros. Estaba muy enfadado. - ¿Qué van a hacer por nosotros? En una ocasión, y tras hacerme otra entrevista, las tropas estadounidenses vinieron hasta aquí y me retuvieron en mi oficina durante más de cuatro horas. No me permitieron salir hasta que les mostré los archivos y documentos médicos pertinentes que apoyaban todo lo que había manifestado en aquella entrevista. - ¿Qué querían? - Me preguntaron por qué había hablado de víctimas entre mujeres y niños mientras que el portavoz de los militares estadounidenses había dicho que eran terroristas. Les dije que las víctimas de las que me ocupé aquí eran mujeres y niños y les mostré los expedientes médicos. Dos semanas de combates Después dimos una vuelta por el hospital escuchando cuanto tenían que decirnos pacientes y empleados, y comprendimos por qué su ira era lo mínimo que podía esperarse. El Dr. Hamdi tenía que trabajar, proteger a su equipo médico y ayudar en los cientos de casos urgentes en condiciones de extrema dificultad en medio de una situación casi imposible, sin ayuda alguna:
- ¿Qué cifras hay de víctimas? - 42 muertos y más de 50 heridos. Les aseguro que la mayoría eran civiles, mujeres, niños y ancianos. En Rumana encontramos seis personas muertas en una casa, cinco en otra... ¿Qué pasó en el hospital alternativo? - Lo instalamos en un diwan [gran sala o vestíbulo para invitados] de una casa. La familia propietaria nos lo ofreció. No era fácil trabajar allí pero hicimos lo que pudimos, como decimos los árabes en los momentos penosos: "Al menos tienes dos opciones: o te quedas y pones en peligro las vidas del equipo médico o te vas de la ciudad". Los combates duraron casi dos semanas. No sólo tuvimos que trabajar al-Qaim. Nos las arreglamos para enviar alguna ayuda médica a Karabla, pero las carreteras hasta Rumana estaban cerradas, no pudimos ayudarles, nos disculpamos ante ellos a través de algunos canales-satélite. Pero fuimos a verles en cuanto acabó la lucha. - ¿Quién les ayudó? - No lo sé muy bien, pero trasladaron a algunos de los heridos a través del desierto hasta Mosul. Instalaron un hospital alternativo en Ebeidy y les enviamos un cirujano y un anestesista. Fue terrible porque no podíamos trasladar a los heridos al hospital, no podíamos hacerles llegar una ambulancia y no sabíamos realmente qué hacer. - ¿Qué está ocurriendo en los días normales, cuando no se producen operaciones militares, hay también víctimas? - Ciertamente, contamos con los francotiradores estadounidenses. Cada día hay muchas víctimas. Pero, desde luego, cuando hay operaciones militares la cifra es mucho mayor, la situación se vuelve indescriptible. Sin casi equipamiento médico, con las posibilidades de movimiento de las ambulancias muy limitadas, en condiciones de gran dificultad... Al segundo día, en el hospital alternativo explotó una bomba a tan sólo unos metros de distancia. En situación de normalidad tenemos las víctimas de las minas anti-personas, de los francotiradores, de los enfrentamientos, no hay un solo día sin disparos, víctimas y familias abandonando la ciudad. - En esa situación de normalidad, ¿tienen suficiente equipamiento médico para atender especialmente los casos urgentes? - El Creciente Rojo, La Ayuda Humanitaria y otras organizaciones nos están auxiliando, pero la situación es muy complicada y por supuesto que necesitamos más ayuda... - ¿Qué daños ha sufrido el hospital? - El hospital fue parcialmente destruido, perdimos dos ambulancias y un Land Cruiser, la instalación de aire acondicionado, la red de electricidad, las conducciones de agua, el instrumental médico, parte de los edificios, etc. Apelamos a la ayuda de las organizaciones humanitarias. En el hospital alternativo, podíamos llevar a cabo varias clases de intervenciones: transfusiones sanguíneas, dar soluciones a problemas de nutrición, cirugía, amputaciones y paracentesis pulmonar. Tuvimos que elegir entre abandonar a los heridos a su suerte o hacer lo que pudiéramos para salvar sus vidas. Como doctores no podemos llevarles a nuestras consultas privadas, que están cerradas ahora. Atendemos a los pacientes en las casas y en las calles... - ¿En las calles? - Sí, paramos en el camino para examinar a los pacientes. Los francotiradores no hacen diferencias entre la gente, tampoco los proyectiles, los morteros y las bombas. Son muchas las víctimas. Francotiradores estadounidenses La atmósfera era tensa en todo al-Qaim. El cartel que en la entrada principal a la ciudad decía "Bienvenido a al-Qaim" había desaparecido. La calle comercial principal aparecía extrañamente desierta; muchas casas y edificios públicos estaban destruidos hasta los cimientos. En el hospital, una multitud de hombres esperaba, uno de ellos lloraba. En las paredes, en las ventanas rotas, en las ambulancias y en las instalaciones de aire acondicionado había huellas de impactos de proyectiles, balas y ráfagas de ametralladora. En la sala de urgencias, yacía un hombre joven, Qusai, con la cabeza y el pecho vendados, con un tubo respiratorio en la nariz y otro tubo que salía del pulmón ensangrentado. Qusai tenía una tienda de zapatos en el mercado. Estaba abriéndola cuando un francotirador estadounidense le disparó en la cabeza y en el pecho. "¿Cómo se encuentra ahora?". "Todavía en situación inestable", contestó el Dr. Laman que nos acompañaba en la visita. "El pulmón derecho está destrozado, y no sabemos aún cómo va la herida de la cabeza, tenemos que enviarle a Bagdad para que le examinen a fondo, no tenemos aquí equipo adecuado. Ayer enviamos a otro hombre herido; murió camino de Bagdad" Un hombre empezó a hablarnos de forma espontánea:
El hombre que lloraba afuera cuando salimos era el hermano de Qusai. Lloraba con amargura, y no podía ocultar su rabia:
Todos los habitantes de al-Qaim dicen que el edificio de aduanas, cuya fachada da a la calle comercial principal, que está ocupado por las tropas estadounidenses y es utilizado como cuartel, es el lugar desde donde los francotiradores disparan a la gente. Enfrente de Qusai había un niño de diez años, Ahmad Abdullah. Tenía conectados muchos cables a la nariz, las manos y el abdomen, que estaba vendado. Ahmad regresaba a casa al salir del colegio después de recibir sus calificaciones de fin de curso. Había obtenido buenas notas y estaba contento de poder pasar al curso siguiente cuando un proyectil de mortero le alcanzó en el estómago, el hígado y el páncreas. Tenía metralla en la cabeza.
En la sala de pediatría, dos mujeres preparaban a dos niños que sufrían de diarrea para salir del hospital, llevando con ellas las medicinas y las botellas con la solución que debían tomar. - ¿Qué hacéis? - Nos vamos; no es seguro permanecer en el hospital. Empezaron a hablarnos de los problemas que escuchamos de labios de casi todas las madres iraquíes en la actualidad: la leche es cara, los padres no tienen trabajo, la vida está llena de dificultades, etc. La sala era en sí miserable, con el equipamiento antiguo, deteriorado y las camas desnudas. La sala para mujeres no era mejor, ni tampoco las habitaciones para dar a luz. El Dr. Laman nos explica que hay una sala nueva para los partos pero que está cerrada:
El único quirófano del hospital no presentaba mejor aspecto. Las ventanas estaban tapiadas con ladrillos porque cada vez que reparaban los cristales, la onda expansiva de una nueva explosión los destrozaba. Las puertas fueron destruidas por las patadas de los soldados o por las explosiones. "Se hacen aquí todo tipo de operaciones", explicó el Dr. Laman. "Al-Qaim es una ciudad con 200.000 habitantes. Pueden imaginar la presión, con todos los casos de mujeres heridas. Hemos añadido ahora una mesa de operaciones, pero el lugar, como han visto, es muy precario". Las paredes estaban agrietadas, la mesa de operaciones estaba rota y sostenida por un trozo de madera. "Esta es nuestra puerta electrónica", dijo el Dr. Laman con sarcasmo señalando hacia una puerta de aluminio que había sido rota y reparada muchas veces.
Abu Muhammad nos mostró toda la destrucción sufrida por el hospital. El testimonio de Aysha Una joven viuda, llamada Aysha, cubierta de negro de pies a cabeza, que trabaja en el hospital y estaba allí el 2 de mayo de 2005, nos dio su testimonio:
El padre de Aysha, un anciano de 80 años, fue asesinado por un francotirador que le disparó cuando salía de la mezquita. Su marido murió hace cuatro meses en un accidente de coche. El mayor de sus niños tiene seis años. |
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"La capital de la provincia de al-Anbar, Ramadi, estaría desde el miércoles, 15 en poder insurgente tras la retirada de las fuerzas estadounidenses después de que ese día un ataque con bomba contra un convoy hubiera causado la muerte a cinco 'marines'. Hasta el 20 de junio, el Pentágono ha reconocido la muerte en combate de 48 soldados, lo que mantiene la media diaria del mes en 2,4 caídos en acción." Fuentes locales han informado que al menos 100 personas habrían resultado muertas y otras 150 heridas en los últimos cuatro días de intensos combates en las proximidades de la frontera con Siria entre combatientes iraquíes y un millar de marines estadounidenses en el tercer operativo lanzado en la zona de fronteriza con Siria en las última seis semana. Por su parte, el Pentágono ha hablado de "53 insurgentes" muertos. La operación -denominada Spear- tiene como objetivo Karabilah, un suburbio de 60.000 habitantes de la ciudad de al-Qaim, a 20 kilómetros de la frontera siria. EEUU ha reconocido la muerte en combate de un militar el 18 de junio en la zona. También según fuentes estadounidense, otros 15 combatientes iraquíes habrían muerto en la operación previa cerca del largo Tartar, al sureste de al-Qaim. El pasado sábado, caza-bombardeos y helicópteros británicos y estadounidenses iniciaban los ataques aéreos en la zona de Karabilah. Un helicóptero Black Hawk de EEUU hubo de efectuar el viernes un aterrizaje de emergencia cerca de Qusayba, probablemente tras ser alcanzado por fuego de los insurgentes. Un representante local de la
zona se ha desplazado a Bagdad para pedir a las autoridades sanitarias
iraquíes ayuda de emergencia. Osama al-Jadaan ha exigido
además a las fuerzas estadounidenses y los ministros de
Defensa e Interior "[...] poner punto final a la masacre
de inocentes en Karabilah con el pretexto de que son terroristas".
Hasta el 20 de junio, el Pentágono ha reconocido la muerte en combate de 48 soldados, lo que mantiene la media diaria del mes en 2,4 caídos en acción [1].
Nota: 1. Fuentes: al-Jazeera, The Guardian, Reuters, Associeted Press e icasualties.org. Véase en IraqSolidaridad: La cifra de soldados estadounidenses muertos en Iraq se ha duplicado en un año - Kofi Annan reconoce en su último informe sobre Iraq graves e impunes violaciones de los derechos humanos por parte de las fuerzas de ocupación y cuerpos de seguridad
* Texto y fotos (relacionadas con el texto) remitidos por su autor a la CEOSI. ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() |
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