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"Los trabajadores iraquíes del sector petrolífero defenderán el petróleo de su país"

Entrevista a Hasan Juma Awad*

David Bacon
Asociaciones Internacionales de Comunicaciones del Trabajo
Ilca on line, 13 de abril de 2005 / IraqSolidaridad, 21 de abril de 2005
Traducción para IraqSolidaridad de Sinfo Fernández

"Era necesario organizar a los trabajadores por dos razones: primera, porque teníamos que negociar con la administración impuesta por las fuerzas ocupantes. Segunda, porque nos temíamos que el objetivo de la ocupación fuera controlar la industria petrolífera. Si no nos organizamos, no podremos proteger nuestra industria, que hemos estado cuidando durante generaciones. Era nuestro deber como trabajadores iraquíes proteger las instalaciones petrolíferas, ya que son propiedad del pueblo iraquí, y estamos seguros de que EEUU y las compañías internacionales han venido para meter la mano en las reservas de petróleo del país."

David Bacon (D.B.): ¿Cuándo se organizó el Sindicato de la Compañía Petrolífera del Sur [1]?

Hasan Juma Awad (H.J.A.): El 9 de abril de 2003, dos semanas después de que las fuerzas ocupantes entraran en Basora, los activistas iraquíes de la industria petrolífera nos reunimos para tratar de reorganizar el sindicato. Era necesario organizar a los trabajadores por dos razones: primera, porque teníamos que negociar con la administración impuesta por las fuerzas ocupantes. Segunda, porque nos temíamos que el objetivo de la ocupación fuera controlar la industria petrolífera. Si no nos organizamos, no podremos proteger nuestra industria, que hemos estado cuidando durante generaciones. Era nuestro deber como trabajadores iraquíes proteger las instalaciones petrolíferas, ya que son propiedad del pueblo iraquí, y estamos seguros de que EEUU y las compañías internacionales han venido para meter la mano en las reservas de petróleo del país.

Aunque estamos bajo ocupación británica, hemos podido establecer en el distrito de Beryesiya el primer sindicato de la industria del petróleo desde la época de la dictadura de Sadam Husein. Y hemos seguido creando sindicatos en otras zonas de Basora y de la parte sur del país. Actualmente tenemos consejos de trabajadores en 23 zonas del sur de Iraq y hemos organizado una pequeña conferencia en Basora. Representamos a unos 23.000 trabajadores y las empresas petrolíferas del sur del país gestionan cerca del 90% de las reservas iraquíes de petróleo. No era fácil que las fuerzas ocupantes aceptaran que se organizara un sindicato de trabajadores del petróleo. Trataron de hacer todo lo que pudieron para detenernos porque nos veían como un peligro.

D.B.: ¿Por qué no querían los ocupantes un sindicato de trabajadores del petróleo?

H.J.A.: Porque son conscientes de que los trabajadores organizados dispondrían de un poder al que tendrían que enfrentarse. Que ese poder les podría obligar a tener que reconsiderar los planes que elaboraron cuando comenzó la ocupación.

D.B.: ¿Cuáles fueron los problemas a los que el sindicato tuvo que hacer frente?

H.J.A.: Los trabajadores no estaban recibiendo lo que les correspondía. Las fuerzas ocupantes promulgaron la Orden 30, que establecía los salarios de los trabajadores en el sector público. Según esta Orden, el salario de un trabajador debería ser de 69.000 dinares iraquíes al mes, el equivalente a unos 35 dólares. Ese salario era extremadamente bajo, ya que la inflación y el coste de la vida son muy altos.

Las reservas iraquíes son las segundas más grandes del mundo. Nos cuestionamos cómo era posible que con esa situación los trabajadores de nuestra industria sólo pudieran conseguir un salario mensual de 35 dólares. Vimos que la administración estadounidense [de ocupación, la Autoridad Provisional de la Coalición] no deseaba negociar con nosotros la escala salarial, por eso decidimos ir a la huelga el 13 de agosto [de 2003]. Después de una huelga corta, nos las arreglamos para conseguir que el salario mínimo subiera a 150.000 dinares, unos 100 dólares. Eso fue para nosotros sólo el comienzo de la lucha para mejorar los ingresos de los trabajadores del petróleo. También teníamos que conseguir que la compañía estadounidense KBR retirara completamente su personal de nuestras instalaciones.

Sindicalistas y ocupantes

D.B.: ¿Rechazaron las autoridades hablar con el sindicato debido a la Ley iraquí de 1987, que prohíbe los sindicatos en el sector público?

H.J.A.: Si. Tuvimos problemas porque se empecinaban en decir que, según la ley no teníamos legitimidad ni derecho a representar a los trabajadores del sector. En lo que nos afectaba, no necesitábamos que nos dieran legitimidad ya que habíamos sido elegidos por los trabajadores. Esa es la única legitimidad que necesitamos.

D.B.: ¿Cómo conseguisteis que el gobierno se sentara entonces a hablar con vosotros?

H.J.A.: Fue debido a la presión de la huelga por lo que conseguimos que la administración estadounidense cambiara de opinión. Al final, no tuvieron otra alternativa que revisar la escala salarial. Nos las arreglamos para eliminar los dos niveles salariales más bajos, consiguiendo doblar así los sueldos de muchos trabajadores.

Los niveles de vida subieron, incluso comparados con la época de Sadam Husein. Ahora un trabajador con 20 años de experiencia consigue 420.000 dinares iraquíes, unos 300 dólares. Por darte un ejemplo, un pollo en el mercado costaría unos 1.500 dinares, el equivalente a un dólar.

D.B.: ¿Cómo valoran la ocupación los miembros del sindicato del petróleo?

H.J.A.: En todas las reuniones que hemos mantenido con los trabajadores de todos los sectores de la industria hemos escuchado de labios de casi todos que quieren que la ocupación termine inmediatamente, así como una rápida retirada de todas las fuerzas ocupantes de Iraq.

D.B.: ¿Estáis preocupados por el tema de la seguridad si la ocupación termina de forma inmediata?

H.J.A.: No, no estamos preocupados. No nos preocupa esa situación porque podemos cuidar de nosotros mismos y de nuestra propia seguridad.

D.B.: Si las fuerzas de ocupación se retiran, ¿no existe peligro de que pueda haber ataques de insurgentes a los sindicalistas como los que han tenido lugar en Bagdad?

H.J.A.: Eso podría ocurrir, pero tenemos que resolver nosotros mismos nuestros problemas.

D.B.: ¿Qué tipo de gobierno querríais que hubiera?

H.J.A.: Queremos un gobierno que represente a los movimientos nacionales iraquíes. Debería mostrarse amistoso con todos los países, especialmente con los que se manifestaron en contra de la guerra y de la ocupación.

Contra la privatización

D.B.: ¿Qué actitud adoptaron los miembros del sindicato respecto a las elecciones del pasado mes de enero? ¿Votaron muchos trabajadores?

H.J.A.: No les hicimos ninguna recomendación. Era asunto de cada uno si quería participar o no. Pero hubo muchos trabajadores que pidieron papeletas para votar. Creo que alrededor del 80% de los trabajadores fueron a votar. Y votaron por un conjunto de diferentes partidos, dependiendo en ocasiones de su nivel de formación o de lo que cada uno quería.

D.B.: ¿Cómo podría un gobierno popularmente elegido llegar al poder en Iraq?

H.J.A.: No creo que haya grandes cambios en los próximos seis meses. Cualquier gobierno elegido a través de las elecciones tendrá que resolver muchos problemas. Tendrán que elaborar una Constitución nueva y tendrán que abolir las leyes de Sadam Husein.

El próximo gobierno debería no sólo garantizar la seguridad del pueblo iraquí sino también oponerse a la privatización de la industria. Nos oponemos con todas nuestras fuerzas a la privatización, especialmente de la industria petrolífera. Es nuestra industria. No queremos una nueva colonización bajo la apariencia de privatización con compañías internacionales tomando el control del sector.

Llegará el día en que las fuerzas ocupantes se irán. El calendario estadounidense prevé la formación de un gobierno iraquí tras las elecciones [de diciembre de 2005]. Los EEUU deberían irse entonces, pero no tenemos mucha confianza en que lo hagan tan fácilmente. Todos juntos deberíamos resistir la ocupación.

D.B.: ¿Qué clase de apoyo queréis de los sindicatos estadounidenses?

H.J.A.: Hemos aguantado durante 35 años el terror de Sadam, por eso necesitamos mucho apoyo de los trabajadores estadounidenses. Especialmente necesitamos preparación para organizar nuestro sindicato, ya que no tenemos mucha experiencia. Necesitamos también apoyo de los sindicatos estadounidenses para que se opongan a la privatización. Conoces perfectamente lo que la globalización conlleva para los trabajadores del tercer mundo. Nuestro sindicato es joven y necesitamos formación, especialmente de los sindicatos que se opusieron a la guerra.

D.B.: ¿Cómo consideráis la resistencia armada frente la ocupación?

H.J.A.: Apoyamos todas las clases de lucha honorable en Iraq, y queremos que la ocupación termine de forma inmediata. Pero estamos en contra de los actos terroristas contra civiles iraquíes que perpetran ciertas organizaciones; no las apoyamos. Nos oponemos a eso tanto como nos oponemos a la ocupación. Si las fuerzas ocupantes se retiran somos capaces de construir una democracia nueva que represente los intereses del pueblo iraquí y no los de EEUU.

D.B.: ¿Hubo ataques a los sindicatos en la zona de Basora?

H.J.A.: Sí. Los ataques a los sindicatos de Basora son parecidos a los que hay en el resto de Iraq. Recientemente tuvimos un trabajador de una central eléctrica atacado por la administración de la planta. Algunas de nuestras secciones en Basora ya han sido objetivos suyos. Han atacado tanto a los trabajadores como a la maquinaria, pero aún no ha muerto ningún trabajador del sector, aunque sí hubo tres o cuatro trabajadores que perdieron la vida accidentalmente intentando apagar los fuegos que comenzaron a causa de bombas.

El sindicalismo en Basora

D.B.: ¿Qué relaciones tenéis con otros sindicatos de Basora?

H.J.A.: Tenemos muy buenas relaciones con el resto de sindicatos de Basora. Nuestra lucha es una única lucha y tenemos que unirnos contra la ocupación. El Sindicato de la Compañía Petrolífera del Sur es un sindicato independiente. No hemos tomado ninguna decisión acerca de a qué federación de sindicatos deberíamos unirnos hasta que averigüemos cuál representa mejor los intereses de los trabajadores de nuestra industria. Tenemos buenas relaciones con las tres federaciones y en el futuro cooperaremos con ellas en interés de nuestros trabajadores.

Una de las federaciones está encabezada por Rasim al-Awad, la segunda está dirigida por Jabbar Tarish y la tercera por Felah Alwan. Una representa al Partido Comunista Iraquí, al partido de Allawi y a uno de los partidos nacionalistas. La segunda es más independiente, pero incluye a algunos representantes de los movimientos religiosos. Dos de sus dirigentes son miembros del Consejo Supremo de la Revolución Islámica en Iraq. La tercera federación representa al Partido Comunista de los Trabajadores. En resumen, estamos intentando asegurarnos de cuáles son las que representan más legítimamente los intereses de los trabajadores. Hay muchos sindicatos que no están afiliados a ninguna federación. Tenemos miembros que votaron por todos los partidos políticos mencionados. Para nosotros, todos están bien, excepto los baasistas. Actualmente, la sociedad civil iraquí cree en el pluralismo. Por consiguiente, algunos opinan que los anteriores sindicatos baasistas deberían tener también libertad para actuar.

La próxima lucha contra la privatización es más importante que la lucha contra la ocupación, ya que EEUU está intentando privatizar todos los sectores de la economía iraquí. Las posturas de los sindicatos iraquíes sobre este tema podrían ser diferentes. Si sólo un sindicato consigue ser declarado legítimo por el Estado iraquí, podría ser un problema.

D.B.: ¿Cuál es la situación de los trabajadores de la flota de altura en el puerto de Um Qasr?

H.J.A.: Los trabajadores de los muelles de Um Qsr están enfrentando un sin fin de problemas. La administración del puerto no es iraquí ­se la dieron a los Servicios Stevedoring de EEUU. El pasado mes hubo otro problema entre la administración y los trabajadores, que no estaban siendo tratados de forma justa. Tenían un sindicato llamado el Sindicato de la Industria del Puerto, dirigido por Nadam Radhi. Los gestores locales iraquíes, y especialmente la compañía estadounidense, rechazaron reconocerlo. Si la administración pagara a los trabajadores salarios decentes, no habría problema. Fui a Um Qasr con Abu Lina, el presidente de la Federación de Sindicatos Iraquíes de Basora, para negociar con la administración y Abu Lina llevó una carta de la localidad 10 del Sindicato Internacional de Almacenamiento y Flota de Altura, y se la entregó al sindicato de allí.

D.B.: Cuéntenos algo de su propia historia...

H.J.A.: He trabajado como técnico en la Compañía Petrolífera del Sur durante 33 años. Fui una de las muchas personas que se opusieron a Sadam Husein. Colaboré en clandestinidad con las organizaciones en contra del régimen, y estuve implicado en el levantamiento de 1991. Queríamos independencia y no pertenecíamos a ningún partido político. Me convertí en presidente del sindicato una vez que empezó la ocupación. Tuve el apoyo de otros activistas porque había estado luchando ya por los derechos de los trabajadores. Fui elegido presidente del área de Basora en una elección libre y democrática, y más tarde elegido presidente de todo el sindicato en nuestro primer congreso.

Nota de IraqSolidaridad:

1. Abdulla A. Mousa, dirigente sindical del sector petrolífero en Basora, participará en la Sesión Estatal del Tribunal Internacional sobre Iraq (que se celebrará en Barcelona, con sesiones preliminares en Málaga, Madrid, Valencia, Pamplona, Donosti y Gijón del 17 al 22 de mayo), contribuyendo al eje "Derechos económicos y sindicales: marco económico general y renta petrolífera". Mousa visitará Málaga además de Barcelona.

English Texto original

English Ilca on line

* Hasan Juma Awad es miembro del Sindicato de la Compañía Petrolífera del Sur (Basora, Iraq)

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