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El asalto fallido a Faluya

Mes y medio después de la visita a la ciudad de la delegación de la CEOSI, la situación ha empeorado

Dahr Jamail*

Amán, Jordania, 2 de junio, 2005 / Asia Times Online, 3 de junio, 2005
IraqSolidaridad (www.nodo50.org/iraq), 14 de junio, 2005
Traducción del inglés para IraqSolidaridad de Beatriz Morales

"Recientes enfrentamientos y ataques con bomba en las carreteras en torno a Faluya han impedido toda vuelta a la normalidad en la ciudad, así como el hostigamiento los malos tratos infligidos por parte de las fuerzas de seguridad y denunciados por la población. Siendo como es importante para la ciudad, la reconstrucción sigue estando en un segundo plano para los residentes, que siguen denunciando presuntos crímenes de guerra cometidos durante el asalto más reciente [de noviembre], al tiempo que se muestran sumamente indignados por la destrucción y la falta de reconstrucción de su ciudad."

Un vecino de Faluya explica a la Delegación de la CEOSI el asalto a la ciudad de noviembre y la situación actual de abandono meses después. (Foto: Delegación de la CEOSI a Iraq, abril de 2005)

Con el tiempo, va creciendo la ira entre los habitantes de Faluya, que después de ver como era destruida la mayor parte de su ciudad por el ataque militar estadounidense, comprueba que la mayor parte de las promesas de reconstrucción, hechas tanto por el ejército estadounidense como por el gobierno iraquí, quedaban sin cumplir.

"Incluso ahora se cometen a diario crímenes de guerra", afirma Muhammed Tareq Abd Allah, director del Centro de Estudios de Derechos Humanos y Democracia de Faluya (CEDHD) [1]. Desde Faluya, su organización está trabajando sobre la destrucción de esta ciudad, tratando de controlar la difícil situación de sus habitantes, proporcionándoles ayuda para la reconstrucción y documentando los crímenes de guerra y las armas ilegales que se utilizaron durante el asedio de noviembre. "Ahora no tenemos nada de la ayuda prometida, que tan desesperadamente necesita la gente para poder volver a hacer una vida normal", afirmaba Tareq Abd Allah durante una reciente entrevista realizada en Amán por Asia Times Online.

Los médicos que trabajan en la ciudad siguen quejándose de que las fuerzas de seguridad iraquíes y estadounidenses les impiden hacer su labor. Junto con el hecho de que continúan los estrictos controles militares estadounidenses [de acceso a la ciudad] [2], los residentes en Faluya afirman que el tratamiento que reciben de las fuerzas de seguridad, tanto iraquíes como estadounidenses, es degradante y humillante. Para la mayoría este tratamiento es intencionado. "Los controles ponen demasiadas dificultades", afirma el doctor Amer Ani, que trabaja como voluntario en el Hospital General de Faluya:

"Los combates se han reanudado dentro de la ciudad. En dos las últimas semanas ha habido combates cuerpo a cuerpo en diferentes barrios. Esto ha hecho que las ambulancias tengan dificultades para entrar y salir de la ciudad, especialmente en el hospital principal [3]."

"Trabajo en el campo de refugiados limítrofe, y debido al control que hay en las afueras de la ciudad, ningún paciente de este campo pueden entrar en la ciudad", afirma Ani. "Así, se ven obligados a ir a otra clínica, que está situada a 14 kilómetros, a pesar de que el centro más cercano está a un kilómetro de donde están". Ani añade que el Hospital General y varias clínicas de atención primaria de la ciudad necesitan ser reconstruidos, pero los soldados estadounidenses impiden que entren los materiales para ello [4].

El doctor Riyad al-Obeidy, que trabaja en Ramadi [capital de al provincia de al-Anbar, donde se encuentra Faluya] y colabora también actualmente como voluntario en Faluya señala: "Antes, el ministerio de Sanidad suministraba ayuda a la ciudad, pero ahora está prohibida por razones que desconocemos". "Estamos desabastecidos de fijadores externos, equipos para operaciones y equipamiento de traumatología. Verdaderamente existe un problema de salud humanitario. La gente está viviendo como refugiados dentro de su ciudad, en tiendas de campaña. Nos falta agua limpia y [garantías de] higiene, con lo cual el tifus se está extendiendo a toda velocidad. Con la inminente llegada del verano la situación empeorará.", añade.

Promesas en saco roto

Las promesas hechas por el gobierno iraquí y el ejército estadounidense de reconstruir la ciudad parecen haber caído en saco roto. Según Tareq Abd Allah, "[...] se está reconstruyendo algo, pero solo aquello que están haciendo los propios habitantes de la ciudad y porque el gobierno iraquí está ayudado algo". Lo mismo señala el doctor Ibrahim Aziz [5], que trabaja como voluntario en Faluya: "Ahora se está reconstruyendo un poco, se están cambiando los cables del tendido eléctrico", afirmaba desde Faluya durante una entrevista telefónica: "Pero en los hospitales y clínicas solo se ha pintado y tapado los agujeros [de los disparos] en las paredes".

El doctor Hamid, un ingeniero que dirige la cementera de Faluya [y preside el Comité de Reconstrucción de la ciudad] [6], afirma que los distritos del sur de la ciudad permanecen cerrados y que solo el 10% de los edificios y casas destruidos están siendo reconstruidos, pero por los propios habitantes. Hamid ha estado negociando las compensaciones para los residentes en la ciudad. Presentó una cifra de 600 millones de dólares a los militares estadounidenses, que accedieron a pagarla; pero el gobierno iraquí no estuvo de acuerdo. "Fuimos a Bagdad, pero la oficina de [el entonces primer ministro] Alawi nos comunicó que solo podríamos obtener 100 millones y que no podían prometer nada, porque todo iba a cambiar con las elecciones [de enero]", afirma Hamid. "Discutimos esta cantidad y el gobierno afirmó que nos daría el 20% de los 600 millones, a lo que nos negamos, porque no es suficiente. A la reunión asistieron estadounidenses, tanto civiles como militares, y miembros del gobierno iraquí". Por su parte, el doctor Aziz señala que hasta la fecha solo se había pagado el 10% de las compensaciones y añade que la situación sanitaria es "[...] horrible; ahora están apareciendo brotes de cólera". Recientes análisis del agua potable hechos por el CEDHD han dado como resultado que dentro de Faluya no hay agua potable. "Todo el mundo lo sabe y por ello estamos avisando a la gente de que tiene que hervir el agua durante 10 minutos", afirma su director. Según Tareq Abd Allah, dos tercios de la ciudad carecen de electricidad debido a buena parte del tendido eléctrico ha sido cortado y la única reconstrucción que se está haciendo en este momento es por parte de los residentes de Faluya, sin ayuda exterior: "Llega muy poca ayuda financiera del gobierno, si no nada".

El doctor al-Obeidy es de la misma opinión: "Se han realizado algunos pagos, pero de cantidades pequeñas. Pero recientemente el gobierno iraquí ha parado todo los pagos de las compensaciones. Así que la gente está ahora muy enfadada, especialmente porque los estadounidenses habían prometido dar a cada familia 500 dólares, pero por ahora no ha habido nada de ello". "Así, si se ha destruido completamente una casa, ¿cómo pueden bastar 500 dólares?", añade.

Refugiados interiores

Mientras que se calcula que el 80% de los residentes de Faluya han vuelto a sus hogares, aproximadamente el 60% de las casas y edificios de dentro de la ciudad están lo bastante dañados como para que resulten inhabitables. La mayoría de la gente sigue viviendo en tiendas de campaña o entre las ruinas de sus casas [7]. Continúa el toque de queda, con lo cual los habitantes de la ciudad no pueden estar en la calle después de las nueve de la noche. Barrios enteros siguen sin electricidad.

Tareq Abd Allah habla de la inestable situación que vive la ciudad: "Las calles están sin ley. Hubo un caso de un guardia nacional que mató a un policía iraquí, y la gente pidió que se investigara. [...] Los estadounidenses están dentro [de Faluya] con la Guardia Nacional iraquí, que son peshmergas [miembros de las milicias kurdas de Talabani y Barzani] y [milicianos] de al-Badr [grupo armado del Consejo Supremo de la Revolución Islámica en Iraq], que están infligiendo las mismas humillaciones y malos tratos que los estadounidenses". El CEDHD ha informado de que los soldados estadounidenses ocupan actualmente siete escuelas primarias de la ciudad, con lo que los niños se ven obligados a estudiar en tiendas de campaña.

Imposible normalidad

Recientes enfrentamientos y ataques con bomba en las carreteras en torno a Faluya han impedido toda vuelta a la normalidad en la ciudad, así como el hostigamiento los malos tratos infligidos por parte de las fuerzas de seguridad y denunciados por la población. Siendo como es importante para la ciudad, la reconstrucción sigue estando en un segundo plano para los residentes, que siguen denunciando presuntos crímenes de guerra cometidos durante el asalto más reciente [de noviembre], al tiempo que se muestran sumamente indignados por la destrucción y la falta de reconstrucción de su ciudad.

Abu Nawaf, un hombre de negocios de 42 años, que vive cerca del barrio Jolán, aceptó ser entrevistad por teléfono: "No se está reconstruyendo nada en absoluto y los estadounidense y la Guardia Nacional iraquí patrullan todo el tiempo, incluso por los callejones". Mientras tanto, Nawaf sigue buscando a sus tres hermanos, que continúan desaparecidos. Los soldados estadounidenses dijeron que se habían encontrado tres cuerpos en su casa, pero Nawaf ha sido incapaz de recuperarlos e insiste en que siguen desaparecidos.

Como muestra la situación de Nawaf, el número de personas desaparecidas sigue siendo una de las principales preocupaciones. "No tenemos el número exacto de muertos porque muchas personas han desaparecido. [...] Esto hace que sea imposible por ahora saber el número exacto de muertos", señala Tareq Abd Allah. El ingeniero Hamid, que también colabora con el CEDHD, expresa su preocupación por el número de personas desaparecidas en Faluya: "Al principio contamos más de 750 muertos. [...] Hay mucha gente desaparecida, y es muy difícil obtener las cifras de muertos y detenidos, aunque sabemos que muchos más fueron asesinados. La gente tiene miedo de admitir que su hijo puede estar detenido, porque los estadounidenses pueden detenerle o tomar represalias contra el resto de la familia". "Muchas mujeres de Faluya han testificado haber sido violadas por soldados estadounidenses. Cerca del instituto femenino de Faluya, cuando la gente volvió a la ciudad por primera vez encontró a muchas chicas que estaban completamente desnudas y que habían sido asesinadas", afirma Tareq Abd Allah.

Así, el sufrimiento de los residentes en Faluya continúa, mientras los combates proliferan otra vez dentro de la devastada ciudad y se acerca el drástico calor del verano. "Los estadounidenses han cometido una descomunal masacre con el pueblo de Faluya. El crimen de Faluya es un crimen mayor", afirma con dureza Tareq Abd Allah. "Permanecerá por siempre como una mancha negra en la historia de EEUU. Hagan los que hagan los estadounidense, incluso si se libran de estos mentirosos que tienen en su gobierno, hará falta mucho tiempo antes de que la gente perdone lo que han hecho en Iraq y en Faluya, y que podamos considerarlos gente civilizada que tiene humanidad". Como los propios residentes de la ciudad, Tareq Abd Allah se pregunta por qué los soldados estadounidenses no permitieron a los medios de comunicación empotrados entrar en Faluya. "Si EEUU dice que ha actuado bien, entonces, ¿por qué impidió que entraran en Faluya dos investigadores de Naciones Unidas?", añade.

Si la justificación inicial de que el asedio de Faluya había sido una operación militar para proporcionar seguridad y estabilidad cara a las elecciones del 30 de enero, está claro que el objetivo no se ha conseguido. Muchos iraquíes murieron aquel día y desde entonces la situación en todo Iraq ha seguido deteriorándose. Desde que el último Gobierno provisional de Iraq tomó posesión en abril, más de 750 iraquíes han muerto a causa de una violencia que continua extendiéndose por un país devastado por la guerra [8]. Así, en vez de mejorar la seguridad y estabilidad en Faluya e Iraq, lo único que ha conseguido el asalto a esta ciudad ha sido devastar la ciudad y extender la resistencia iraquí a otras ciudades como al-Qaim, Beji, Baquba, Mosul, Ramadi, Latifiya y muchas zonas de Bagdad. Ahora se podría afirmar fácilmente que el asedio de Faluya consiguió exactamente lo contrario de sus objetivos declarados: en vez de traer más seguridad y estabilidad, ha exacerbado los ánimos, ahondado las divisiones sectarias y alentado la resistencia iraquí a unos niveles de ataques raramente vistos antes del asedio. Con su comentario final sobre la situación en Faluya, Tareq Abd Allah describe un siniestro panorama:

"El sentimiento general es que la gente nunca va a perdonar lo que se les ha hecho a ellos y a su ciudad. No creo que veamos el final de esto. La gente nunca olvidará vengarse de los soldados estadounidenses, pero se querrán preparar para otro ataque. Esta es la advertencia que han hecho lo negociadores de Faluya a los estadounidenses. Una de las consecuencia es la falta de seguridad que actualmente existe en Iraq."

Notas del autor y de IraqSolidaridad:

1. Tareq Abd Allah intervino como testigo en la Sesión del Estado español del Tribunal Internacional sobre Iraq del pasado mes de mayo. Véase en IraqSolidaridad: Barcelona: Tribunal Internacional de Iraq

2. Acceso de al-Jisir. Véase en IraqSolidaridad la crónica de la delegación de la CEOSI relativa a su visita a Faluya en: Faluya (II): Una ciudad arrasada que comienza a revivir

3. El Hospital General de Faluya se encuentra fuera de la ciudad, al otro lado del río Éufrates. Sobre la visita de la delegación de la CEOSI al centro, léase en IraqSolidaridad: La delegación de la CEOSI se entrevista con su director y entrega una primera partida de ayuda sanitaria. Faluya (I): Visita al Hospital General

4. Sobre los daños a la infraestructura sanitaria, véase en IraqSolidaridad las crónicas de la delegación de la CEOSI en su visita a Faluya referidas en las dos notas anteriores.

5. Nombre figurado. [N. del autor]

6. Véase en IraqSolidaridad el encuentro de la delegación de la CEOSI con él en: Faluya (II): Una ciudad arrasada que comienza a revivir

7. Según el último informe de Kofi Annan sobre Iraq, NNUU ha prestado asistencia a 2.000 familias refugiadas de Faluya. Publicado en IraqSolidaridad:Informe del Secretario General [de NNUU] presentado de conformidad con lo dispuesto en el párrafo 30 de la resolución 1546 (2004), 7 de junio de 2005, documento 2/2005/373 (véase pág. 12)

8. 940, desde el 28 de abril (día de la toma de posesión del nuevo Gobierno de Transición de al-Yaafari), según la última cifra oficial iraquí (Associated Press, 13 de junio, 2005).

Mantener abierto Iraq a la solidaridad y el compromiso internacional: Una delegación de la Campaña Estatal contra la Ocupación y por la Soberanía de Iraq viaja a Iraq

Faluya (I): Visita al Hospital General

Faluya (II): Una ciudad arrasada que comienza a revivir

Informe del Secretario General [de NNUU] presentado de conformidad con lo dispuesto en el párrafo 30 de la resolución 1546 (2004), 7 de junio de 2005, documento 2/2005/373

* Dahr Jamail es un periodista independiente de Anchorage, Alaska. Durante ocho meses estuvo informando desde dentro de Iraq. Actualmente lo hace desde Amán, Jordania.

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