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Crónicas de Iraq

Hadiza (y II): Una ciudad aplastada bajo la ocupación

Francotiradores estadounidenses asesinan indiscriminadamente a los vecinos

Texto y fotos de Sabah Ali*

Bagdad, 20 de junio, 2005
IraqSolidaridad (www.nodo50.org/iraq), 28 de junio, 2005
Traducción del inglés para IraqSolidaridad de Sinfo Fernández

"El 'sheij' Ismael al-Zawi, de 60 años de edad, era una de las personalidades más conocidas en Hadiza. Era el imán y el muecín de la mezquita Seif. El 24 de mayo, a las 4:20 de la madrugada, salía de su casa para ir a la mezquita a llamar a la oración. Estaba a unos dos metros de la puerta de entrada cuando un francotirador le disparó en la cabeza desde la casa de enfrente. Cuando un vecino oyó el ruido y se acercó a ver lo que había ocurrido, el mismo francotirador le disparó, pero la herida no fue mortal. El mismo amanecer, dos mujeres (Shakiba Mishan Molag, de 45 años, y Madiha Fallad Salim de 35) y un niño de ocho años, fueron asesinados en la misma calle, obviamente por el mismo francotirador."

"En nombre de Dios misericordioso.
En nombre del pueblo de Hadiza, sus mujeres, niños y ancianos

Pedimos ayuda a todo el pueblo de Iraq, a los pueblos del mundo

Las tropas estadounidenses, acompañadas por efectivos de la Guardia Nacional (GN) iraquí, están librando contra nuestra ciudad, desde hace tres días ya, el ataque más feroz que imaginarse pueda. Han violado nuestra sangre, nuestro honor y nuestros pacíficos hogares, en los que no se ha encontrado una sola arma ni combatientes ni hombres armados. Han asesinado a ancianos, mujeres y niños; han bombardeado nuestras casas con aviones. Juramos, en el nombre de Dios, que no había ni una sola arma en ellas. Mataron al sheij Ismael al-Zawi, imán de la mezquita de al-Seif cuando iba a rezar al atardecer. Sacaron a nuestras familias de sus casas, ocupándolas y utilizándolas como cuarteles. La GN ha robado todas las propiedades de nuestras casas, incluidas las ropas de las mujeres y de los niños. Han cerrado todas las carreteras que van al hospital de la ciudad, dejando a los heridos sin posibilidad de recibir atención. Han matado a mujeres y niños sin motivo; no había combatientes entre ellos. Por favor, ayudad al pueblo de Hadiza; aunque solo sea con una palabra Nuestros lugares santos, casas, mujeres, sangre y honor han sido violados por la GN que ha venido del sur. Maldicen por las calles y desde lo alto de los tanques estadounidenses a los compañeros del Profeta. Maldicen la Ahl al-Sunna [Comunidad sunní] y exclaman 'Este es el día de la venganza contra vosotros, sunníes' [1].

P.D.: Hemos elaborado listas de víctimas, de asesinados, de daños causados en las casas y de robos."

Este mensaje fue enviado desde Hadiza dos semanas antes de que fuéramos hasta allí a principios de junio. Hadiza, parecida a casi todas las ciudades del curso alto del Éufrates en Iraq, es famosa por la belleza de sus paisajes, por su isla de verde espesura, por su sociedad conservadora, tanto a nivel religioso como de costumbres sociales, y por los amargos sufrimientos con que ha sido obsequiada por las tropas ocupantes y por la Guardia Nacional iraquí.

Hadiza, la bella, parecía realmente muy herida por la ocupación; con la tormenta de arena que la asolaba el día que llegamos allí, con las casas destruidas o abandonadas, las calles cerradas entre un zona y otra, especialmente el llamado sector occidental cercano a la presa, donde se han ubicado las tropas de EEUU. El silencio prudente y tenso con el que sus habitantes se protegían, sospechando de cualquier extraño todo eso explicaba en parte el mensaje anterior de socorro.

Muhammad 'El Genio', asesinado

Ese día, los habitantes de Hadiza estaban especialmente enfadados porque Muhammad Arif, El Genio, como le llamaban todos, había sido asesinado por los estadounidenses. Muhammad Arif era un muchacho muy inteligente, que estudiaba en el instituto. El pasado año terminó el colegio consiguiendo un nivel de puntuación excelente, un 92; pero esa puntuación no le permite entrar en la Faculta de Medicina según el sistema educativo superior iraquí. Por eso decidió repetir curso para conseguir el nivel 95 necesario para acceder a los estudios de Medicina. Muhammad iba al colegio por la mañana cuando un francotirador le disparó en la cabeza, matándole de inmediato.

Muhammad Omar era amigo de Muhammad Arif El Genio y les dispararon en el interior de una casa. Estaban en el garaje para ir a coger el autobús que les llevaría al instituto. Omar iba a recoger las notas finales, había sido promocionado al último curso en el instituto. Pero Omar no podía hablar; todavía estaba bajo anestesia cuando llegamos al hospital. Había recibido un disparo grave en el brazo izquierdo y otro en el pecho. Su cuerpo estaba plagado de metralla.

En la misma sala de urgencias, Muhammad Ibrahim, de 43 años, un trabajador de la presa, había recibido un disparo en el pecho. Su estado parecía estable, "[] pero nos preocupan las posibles complicaciones", explicó el Dr. Iyad. Todavía le sangraba el tubo colocado en el pecho. Ibrahim apenas podía hablar: "No sé lo que ocurrió, iba conduciendo con mi amigo para llegar al trabajo cuando nos dispararon". Su amigo estaba todavía en el quirófano.

Inocentes capturados

"Ese es el problema", explicó el Dr. Walid Abdul Jaliq, el director del Hospital Central de Hadiza [2]. "Los inocentes se ven cogidos entre los combatientes y las tropas estadounidenses. Hace dos días, en al-Haqlaniya [situada a siete kilómetros al este de Hadiza], cortaron la carretera y prepararon unas trampas militares que la gente normal ignoraba. Dispararon a un empleado del ayuntamiento y a su hijo; y cuando pudimos llegar hasta ellos el hijo había muerto desangrado. También le dispararon a un empleado de este hospital que se había trasladado a una clínica; le llevamos a Ramadi [la capital de la provincia de al-Anbar] y se nos murió por el camino. En el área de la presa han matado hoy a dos personas y herido a otras tres. Es verdad que hay combatientes aquí, como por todo Iraq, pero están matando a civiles que no tienen nada que ver con ellos: estudiantes, niños".

"Hemos apreciado que casi todos los disparos están en la cabeza y en el pecho", señalamos. "Por desgracia es así", añade el Dr. Walid. "La situación es muy tensa. Hemos llegado a un punto en que cuando dejamos a nuestras familias por la mañana no sabemos si vamos a verlas de nuevo cuando regresamos, incluso aunque la situación esté en calma. No hay carteles en la carretera, ni megáfonos que avisen de que esta o aquella zona son 'peligrosas'".

Abu Ammar, un ciudadano de Hadiza, nos cuenta lo que ha estado sucediendo:

"Hadiza era una ciudad tranquila cuando los estadounidenses llegaron y ocuparon el área de la presa. Empezaron a venir a la ciudad. Mucha gente no lo aceptó, afectándoles mucho esa situación. Hubo resistencias. Muchas personas importantes de Hadiza fueron a ver a los estadounidenses y les pidieron que se quedaran en sus cuarteles en el área de la presa. Las calles y la plaza del mercado de Hadiza son muy estrechas, como pueden ver, pero vinieron con sus vehículos multirruedas Humvees y Hummer, y con los carros blindados. Aplastaron a los coches, dispararon a las motocicletas, a un muchacho de 16 años le dispararon en las orillas del río, etc.

"No respondieron a las peticiones de la gente. Lo que sucedió el pasado mes fue que rodearon el área de Haqlaniya. Bombardearon distritos civiles desde los aviones, también con morteros y artillería, y mataron a muchas familias que no tenían nada que ver con la resistencia, civiles, mujeres y niños. Ocuparon casas y edificios, como por ejemplo el hotel Primero de Mayo. Mataron a diez personas en un autobús que venía de Aaluse e iba ocupado mayoritariamente por familias. Durante cuatro días, estuvieron disparándole a todo el que saliera de su casa. Cortaron el agua y la electricidad. Cuando entraron en Hadiza, empezaron a asaltar las casas, golpeando a los ancianos, rompiendo objetos, destruyendo casas y tiendas y haciéndolas explotar.

"Asaltaron la casa del sheij Subhi después de que les hubo criticado en el sermón del rezo del viernes. Insistieron en que se pusiera su túnica oficial islámica y el turbante, y cuando lo hizo le humillaron delante de todo el pueblo y le golpearon duramente. Cada cierto tiempo vuelven e hieren a más gente. Ese ha sido un procedimiento rutinario. Tenías que haber oído hoy lo que sucedió en el área de la presa."

"¿Qué es el área de la presa?", le preguntamos.

"Es la zona donde viven las familias de los empleados de la presa y de la estación de energía, unas 1.000 familias, un complejo residencial; la mayoría provienen de otras partes de Iraq, no de Hadiza. Es denominada al-Wasta ["La tierra de en medio"]. Han matado a mucha gente allí, todos civiles. Las casas son ocupadas, encierran a las familias en una habitación y los soldados ocupan toda la casa para colocar a francotiradores. Con una situación así, algunas familias abandonan sus casas. Los estadounidenses están utilizando esa zona para impedir que la gente se aproxime a la base militar que han situado en la presa, que está a tres kilómetros hacia el oeste. Esa zona se ha mantenido bajo estado de sitio durante meses. Cuando disparan no diferencian entre civiles y combatientes, mujeres y hombres, niños y ancianos. Y si buscan a alguien, toda su familia y su tribu se convierten en sospechosos." [3]

La casa de Atala, explosionada

Hach Atala [4], de 80 años, es un guarda jubilado de un proyecto de regadío. Tiene cinco hijos, que viven con él en la misma casa; cuatro están casados y cada uno tiene entre cinco y seis niños. En total unas 25 personas viven en su casa. Los hijos trabajan en labores insignificantes a cambio de algo de dinero el día que trabajan. El 28 de mayo, unos 20 soldados estadounidenses asaltaron la casa, la registraron, hicieron muchas preguntas y se fueron diciendo "gracias" después de compartir sus galletas con Atala aunque no su agua. Incluso le dieron cinco dólares a Faruq, un hijo de Atala discapacitado mentalmente, que se puso contento con la visita. Se puso más contento aún cuando los soldados le dijeron que "[] si vienen más soldados, diles que esta casa ya ha sido registrada".

Media hora después otro grupo de 30 soldados estadounidenses e iraquíes asaltó de nuevo la casa. Esta vez no se mostraron amistosos. Rompieron los muebles, dijeron palabrotas a las mujeres. Atala intentó explicar algo a un soldado iraquí pero él le dijo: "Cállate". No encontraron nada en la casa. Preguntaron por uno de los hijos. Estaba en el trabajo; arrestaron a su hermano, que todavía sigue en la base militar de al-Bagdadi. Amenazaron a las mujeres diciendo que si su hijo no se presentaba en tres días volverían para llevarse a los demás.

Les dijeron que abandonaran la casa, sin permitirles coger nada: ni documentos, ni dinero, ni comida, ni ropas, nada, ni siquiera el Corán. Pocos minutos después, volaron la casa y le prendieron fuego. Los soldados impidieron que alguien intentara apagarlo. Permanecieron allí hasta que la casa fue un montón de cenizas, entonces se fueron. Hemos oído hablar de este tipo de práctica muchas veces y vimos muchas casas voladas de esa forma.

"Quiero saber por qué lo han hecho", decía Hach Atala llorando penosamente, "Somos pobres e inocentes, en esta casa hay cuatro familias. Mi casa está quemada, mi familia dispersa, mi hijo en la cárcel, no tenemos ya nada y no encontraron nada en la casa. ¿Crees que si voy ante el gobierno iraquí o estadounidense ellos me escucharían? ¿Dónde crees que puedo ir a quejarme? No hay ninguna autoridad aquí", rogó sinceramente el Hach Atala.

Su cartilla de racionamiento se había quemado, los papeles de la pensión, los documentos de la casa Sorprendentemente había una frase que había quedado en un documento y que decía "Atala el iraquí" Una de sus nueras había escondido 500.000 dinares iraquíes (unos 325 $) en un saco de harina por temor a los ladrones y se había quemado todo. Testigos presenciales explican que la explosión fue tan fuerte que el tejado de la casa saltó por los aires, y todo se prendió fuego en un segundo. Los canales de televisión vía satélite que cubrieron el suceso dijeron que la casa había sido bombardeada desde el aire, no volada y quemada, como condición para pasar la noticia por TV. La pobre familia accedió y la información fue emitida en pocos segundos, sin mencionar ningún detalle de la historia de Atala.

El 'sheij' Ismael, muerto por un francotirador

El sheij Ismael al-Zawi, de 60 años de edad, era una de las personalidades más conocidas en Hadiza. Era el imán y el muecín de la mezquita Seif. El 24 de mayo, a las 4:20 de la madrugada, salía de su casa para ir a la mezquita a llamar a la oración. Estaba a unos dos metros de la puerta de entrada cuando un francotirador le disparó en la cabeza desde la casa de enfrente. La bala entró por la parte derecha de la cabeza, salió por el lado izquierdo e hizo un agujero en la pared interior de la casa. El sheij Ismael no tenía nada que ver con la resistencia, no tenía armas, ni una bala había en la casa.

Cuando un vecino oyó el ruido y se acercó a ver lo que había ocurrido, el mismo francotirador le disparó, pero la herida no fue mortal. El agujero de la bala está aún en la puerta del jardín. El mismo amanecer, dos mujeres (Shakiba Mishan Molag, de 45 años, y Madiha Fallad Salim de 35) y un niño de ocho años, fueron asesinados en la misma calle, obviamente por el mismo francotirador.

Por su parte, el sheij Abdul Yabar, un profesor jubilado y director de la Asociación de Ulemas Musulmanes (AUM) de Hadiza se queja por tantos problemas, robos, insultos, arrestos y matanzas de civiles. Piensa que llamar terrorista a un musulmán es un insulto porque "un musulmán no puede ser terrorista".

"Destruir casas, destruir el único hospital de la ciudad y de la zona, eso es terrorismo. Una oficina de la AUM fue asaltada tres veces y completamente destruida. Nada quedó a salvo. Hay una zona que es llamada el Área de la muerte", nos explica el sheij Abdul Yabar. "Está localizada entre la estación de fuel de al-Haqlaniya y la estación de tren de Hadiza. Cualquier coche puede convertirse en objetivo, especialmente si se detiene allí por algún motivo, una avería o un pinchazo. Muchas familias murieron en esa zona. Una familia al completo que venía de Rawa fue asesinada; en las afueras de Hadiza, a otra familia le dispararon en la cabeza a un niño que iba sentado entre su padre y su tío, en un lugar llamado al Jaffa. Esa gente eran todos civiles, no eran terroristas ni siquiera combatientes, cuya existencia se supone que es legal [desde el punto de vista del Derecho Internacional]. Pero los estadounidenses no escuchan. Nos hemos reunido con ellos, les hemos pedido que se mantengan fuera de la ciudad para que se puedan evitar problemas. Pero continúan viniendo. El estado de sitio fue muy cruel, se querían vengar del ataque que sufrieron cerca del hospital, y durante casi una semana no pudimos ni siquiera mover una cortina en las casas. Tras el asedio, se fueron pero los aviones siguieron sobrevolando. Las matanzas continuaron, muchas casas fueron destruidas hasta los cimientos. No hay ninguna autoridad aquí. Todos nuestros derechos han sido violados. Les decimos que ya es suficiente que gracias ya han hecho suficientes matanzas y destrucción váyanse. Apelamos a Naciones Unidas y a las organizaciones de derechos humanos que nos ayuden a denunciar las agresiones y las injusticias de las que no tenemos ninguna culpa."

La familia de Ibrahim Jalil

Ibrahim Jalil es un hombre pobre, un granjero. Como es normal, tiene una gran familia con cinco hijos, todos casados, que tienen muchos niños y que viven todos en la misma casa. Hace más de tres meses, a las dos de la madrugada, su casa fue asaltada por tropas estadounidenses e iraquíes. Preguntaban por alguien llamado Isam. No había nadie llamado así en la casa.

La madre les dijo que podían entrar y buscar sin romper las puertas y los muebles. No escucharon. Rompieron las puertas, las ventanas, todo. Robaron 450.000 dinares iraquíes, un reloj de pulsera, un rifle de caza que valía 65.000 dinares. Arrestaron a todos los hijos, incluso a uno que es paralítico desde niño y que se mueve en silla de ruedas. Fueron arrestados arrancándoles de sus camas. La mujer del paralítico estaba embarazada de seis meses y se quedó en estado de shock completamente aterrada. Empezó a sangrar hasta que dio a luz a su bebé. Ahora no puede caminar, sus piernas no la sostienen.

La madre decidió no interferir en lo que las tropas hacían. Estaba preocupada por los niños, las hijas, las nueras y el anciano que estaba temblando.

Los hijos fueron arrancados de sus camas y arrastrados por el suelo, con las manos atadas y los ojos vendados. Fueron llevados a la base militar instalada junto a la presa, para pasar allí la noche y trasladarlos a la base de al-Bagdadi a la mañana siguiente. Se los llevaron vestidos tan sólo con un pijama. Hacía mucho frío.

Los hijos fueron golpeados muy duramente en ambas prisiones. Les preguntaron por los "terroristas" y especialmente por alguien llamado Oqba, a quien ellos no conocían. En al-Bagdadi fueron torturados aplastándoles los dedos con las botas de los soldados y rodeándoles el pecho con un cinturón, apretándolo hasta que las costillas crujieron y pisoteándole la espalda con las botas. Uno de los hijos fue encapuchado con tres sacos, vendándole los ojos dos veces. Las esposas de plástico de las manos estaban tan apretadas que se le clavaron en la carne. Lo extraño fue que un soldado estadounidense dijo a los soldados iraquíes que le quitaran los sacos y le desataran las esposas.

Tres semanas más tarde, tres de los hijos fueron liberados; otro sigue en la cárcel. Está ahora en Abu Graib. La madre fue allí cinco veces para preguntar por él y le dieron siempre números equivocados. Tuvo que pasar las noches al aire libre hasta que pudo encontrar su número. Le visitó dos veces; lleva arrestado ahora casi cuatro meses, sin una acusación, solo como sospechoso. "Pero, ¿por qué le retienen mientras que sus hermanos fueron liberados?", les preguntamos. Tiene tres dedos cortados", contestó uno de los hijos, que explica:

-Hace diez años trabajaba en la industria militar y se hirió a si mismo y se cortó los dedos. Los estadounidenses preguntaron por qué sus dedos estaban cortados y le acusaron de terrorismo.

-Pero, ¡eso no es lógico!

-¿Y qué es lógico?

Notas de IraqSolidaridad:

1. Evidencia de que se trataría de milicianos del grupo paramilitar confesional chií del Congreso Supremo de la Revolución Islámica en Iraq, al-Badr, que junto con los peshmergas kurdos son los principales componentes de la Guardia Nacional, el nuevo ejército iraquí.

2. Ver la crónica anterior sobre el asalto al hospital de Hadiza en: Sabah Ali: 'Hadiza (I): La estrategia estadounidense de asalto a hospitales: destruir hasta el punto que reparar sea imposible'. Sobre la donación de material sanitario por parte de la CEOSI a este hospital tras el ataque estadounidense, véase: La CEOSI entrega en el Hospital Central de Hadiza material sanitario por valor de 5.000 dólares

3. La ocupación de viviendas es una práctica habitual en Iraq, constada por la delegación de la CEOSI en el área de Abu Graib. Véase: Segundo mensaje de la Delegación de la CEOSI en Iraq: Insurgencia y contrainsurgencia al sur de Bagdad. Abu Ghraib

4. Hach, título de respeto con el que se denomina a todos los que han hecho la peregrinación a La Meca.

Segunda fase de la iniciativa de apoyo sanitario a Iraq

La CEOSI entrega en el Hospital Central de Hadiza material sanitario por valor de 5.000 dólares

Crónicas de Iraq:

Sabah Ali: 'Hadiza (I): La estrategia estadounidense de asalto a hospitales: destruir hasta el punto que reparar sea imposible'

Sabah Ali: 'Hospital de al-Qaim: Una tragedia casi imposible de describir' - Ramadi, en poder de la resistencia

Sabah Ali: Detenciones arbitrarias, cárceles clandestinas y torturas a cargo de los nuevos cuerpos de seguridad iraquíes

Testimonios de prisioneros iraquíes en las prisiones estadounidenses en Iraq - Detenidos en el país cautivo (II)

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Campamento de refugiados de Ein Tamor: tristes historias de la continua tragedia de Faluya

* Texto y fotos (relacionadas con el texto) remitidos por su autor a la CEOSI.

Viviendas destruidas en Hadiza a consecuencia del asalto estadounidense

Viviendas destruidas en Hadiza a consecuencia del asalto estadounidense

Atala ante su casa destruida

Atala

Los documentos quemados de Atala

El vecino del sheij Ismael al-Zawi, herido por francotiradores

Marcas de los disparos de los francotiradores estadounidenses en la fachada de una vivienda

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