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Una 'reconciliación' iraquí no nacional

"Cabe preguntarse cómo puede haber reconciliación entre unos iraquíes que resisten y otros iraquíes que colaboran con la ocupación"

Abdel Bari Atwan*

Al-Quds al-Arabi, 5 de octubre, 2005
IraqSolidaridad (www.nodo50.org/iraq), 13 de octubre, 2005
Traducción del árabe para IraqSolidaridad de Houmad El Kadiri

"No queremos que la Liga Árabe sirva de tabla de salvación para los ocupantes; no queremos que su secretario general pierda el poco capital nacional que le queda visitando Bagdad mientras siga bajo ocupación. La única intervención necesaria es apoyar a la resistencia iraquí para que acabe con la ocupación. Cualquier otra cosa sería un pecado más en la larga lista de pecados cometidos por la Liga Árabe."

El gobierno iraquí ha rechazado la iniciativa árabe de impulsar un proceso de reconciliación nacional. [El miembro del gobierno iraquí] Layz Kabbah ha declarado que Iraq "no necesita" ninguna reconciliación, lo cual implica su fracaso y el de propia misión de la Liga Árabe y de su secretario genera, Amru Musa, encargado por la oficialidad árabe de la iniciativa.

Era ciertamente una iniciativa condenada al fracaso desde el primer momento, porque no era árabe, al no preservar principios árabes, ni tampoco era de reconciliación, ni nacional. Cabe preguntarse cómo puede haber reconciliación entre unos iraquíes que resisten encarnizadamente a la ocupación y que sufren las masacres diarias en sus pueblos y ciudades perpetradas por los estadounidenses, que dejan centenares de mártires, y otros iraquíes que colaboran con la ocupación y luchan a su lado otorgándoles con ello legitimidad a su permanencia [en Iraq] y a las masacres que perpetran.

La iniciativa además no fue una iniciativa árabe: fue una idea de EEUU, que busca una "tabla de salvación" ante su empantanamiento en Iraq. Y al igual que ocurriera en 1990, cuando EEUU utilizó la Liga Árabe para disponer de una legitimidad que le permitiera destruir el país y poder situar a medio millón de soldados estadounidenses en la Península Arábiga con tal finalidad (ciertamente, junto a un insignificante puñado de tropas árabes [1]), hoy EEUU recurre a los mismos países y a la misma Liga Árabe para salvar a sus tropas de la guerra de desgaste a la que están sometidas en Iraq.

Arabia Saudí, promotor

No es casual fuera entonces Arabia Saudí quien solicitara la presencia de tropas estadounidenses en territorio de los santuarios sagrados [del Islam] recurriendo utilitariamente a la Liga Árabe. Y tampoco es casual que la iniciativa de reconciliación iraquí de ahora fuera formulada en árabe y en Washington por el príncipe Faysal, ministro saudí de Asuntos Exteriores, y que se instrumentalizara a la Liga Árabe y a su secretario general. Iraq fue ocupado con la cobertura de la Liga Árabe y de los regímenes árabes. Las tropas estadounidenses que ocuparon Bagdad no partieron desde territorios iraníes o turcos, sino desde territorios árabes, y lo mismo cabe decir de los aviones y buques estadounidenses que bombardeaban las ciudades iraquíes matando a sus vecinos.

Esta iniciativa tiene que fracasar porque su objetivo es, en primer lugar, debilitar a la resistencia iraquí a través de su domesticación, equiparándola con los colaboracionistas de los ocupantes. Esta iniciativa busca legitimar la ocupación y todo el proceso político derivado de ella, proceso que se pretende culminar con la aprobación [el próximo15 de octubre] del borrador de una nueva Constitución que va a determinar la fragmentación de Iraq en función de criterios étnicos y confesionales, y que barre su identidad árabe por completo.

Los gobiernos árabes se quejan de la intromisión de Irán en los asuntos de Iraq [2], pero no se atreven a mencionar la ocupación estadounidense de este país ¡Es como si la intervención iraní fuera ilícita, mientras que la ocupación estadounidense, con su saldo de al menos 100.000 iraquíes muertos a manos de sus soldados y de sus aviones, fuera lícita y la permitieran el ideal islámico y los principios nacionalistas árabes!

Siempre hemos deseado escuchar de boca de los lideres árabes -aunque fuera una sola palabra- la condena de la ocupación estadounidense y la petición de retirada de sus tropas, particularmente por parte de los dirigentes de Egipto y de Arabia Saudí, que son quienes han promovido ahora la iniciativa de reconciliación e involucrado en ella a la Liga Árabe y a su secretario general.

La reconciliación, tras el fin a la ocupación

Hay que reconocer que la ocupación es la causa de todos los desastres actuales de Iraq. Es la causa de la odiosa expansión del confesionalismo, del caos y de la inseguridad, de la corrupción generalizada. Cualquier proceso de reconciliación tiene que realizarse después de que se acabe con la ocupación.

Iraq se dirige precipitadamente hacia dos peligros: el primero es la guerra civil, el segundo, la división del país. Los gobiernos árabes son especialmente responsables de ello, porque o han participado en la ocupación o la han facilitado o se han quedado callados para ponerse a salvo. La guerra civil que está asomando en Iraq se extenderá a los países vecinos y, sobre todo, a los países que pusieron sus bases al servicio de las tropas estadounidenses para atacar Bagdad. Y la fragmentación federal tampoco se limitará a Iraq, alcanzando a los países vecinos.

Después del rechazo por parte del gobierno iraquí de la iniciativa de reconciliación, la pregunta es ahora cuál será el próximo paso que dará la oficialidad árabe: ¿volverá a su pasividad de siempre, o condenará al gobierno iraquí y apoyará a la resistencia? La experiencia nos dice sin embargo que no hay que contar con los regímenes árabes ni con sus dirigentes porque la mayoría de ellos no sólo han perdido toda legitimidad sino que han perdido igualmente el sentido ético y patriótico y no podrán hacer nada ni en Iraq ni en ningún otro sitio si no reciben la luz verde del amo estadounidense.

No queremos que la Liga Árabe sirva de tabla de salvación para los ocupantes; no queremos que su secretario general pierda el poco capital nacional que le queda visitando Bagdad mientras siga bajo ocupación. La única intervención necesaria es apoyar a la resistencia iraquí para que acabe con la ocupación. Cualquier otra cosa sería un pecado más en la larga lista de pecados cometidos por la Liga Árabe.

Notas de IraqSolidaridad:

1. Durante la Guerra del Golfo de 1991, a la que se refiere Atwan, contingentes sirios y egipcios se desplegaron en la Península, si bien no entraron en combate por desconfianza de los mandos estadounidenses.
2. Así lo hacía en Washington, durante la visita antes mencionada por el autor, el príncipe saudí Faysal (The Washington Post 23 de septiembre, 2005).

Árabe Texto original
Árabe Al-Quds al-Arabi

* Abdel Bari Atwan dirige el diario en lengua árabe editado en Londres al-Quds al-Arabi, y ha participado como ponente en iniciativas de la Campaña Estatal por el Levantamiento de las Sanciones a Iraq (CELSI, precursora de la CEOSI) contrarias a la invasión de Iraq.

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