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Dañado el sitio arqueológico de Babilonia

Ocupación y vandalismo cultural en Iraq

Harvey Thompson

WSWS (www.wsws.org), 26 de enero de 2005
IraqSolidaridad (www.nodo50.org/iraq), 15 de marzo de 2005
Traducción para IraqSolidaridad de Paloma Valverde

"Las fuerzas de ocupación de Iraq lideradas por EEUU han infligido daños extensos y graves, y contaminado el sitio arqueológico de la antigua ciudad de Babilonia, según un informe del Comisionado de Museo Británico recientemente publicado. Ignorando las protestas de los arqueólogos, las fuerzas estadounidenses y polacas han utilizado el lugar -que fue restaurado con fondos internacionales [con anterioridad a la invasión]- como arsenal militar durante los dos pasados años."

Las fuerzas de ocupación de Iraq lideradas por EEUU han infligido daños extensos y graves, y contaminado el sitio arqueológico de la antigua ciudad de Babilonia, según un informe del Comisionado de Museo Británico recientemente publicado. Ignorando las protestas de los arqueólogos, las fuerzas estadounidenses y polacas han utilizado el lugar -que fue restaurado con fondos internacionales [con anterioridad a la invasión]- como arsenal militar durante los dos pasados años.

El Dr. John Curtis, director del Departamento de Arte Antiguo de Oriente Medio, constató "daños sustanciales" en el lugar durante una visita de investigación en Babilonia llevada a cabo el pasado mes [de diciembre de 2004]. Reputada autoridad sobre lugares arqueológicos iraquíes, Curtis ha trabajado como arqueólogo en Iraq durante décadas, dirigiendo personalmente muchas excavaciones.

Las fuerzas estadounidenses establecieron un campo militar en la ciudad de Babilonia, a unos 80 kilómetros al sur de Bagdad, en abril de 2003, y cuando Curtis visitó por primera vez parte de la zona en junio de ese año el daño ya era visible. El Pentágono contrató a Kellogg, Brown y Root -una empresa subsidiaria de la Halliburton, de la que el vicepresidente estadounidense, Richard Cheney fue presidente ejecutivo antes de unirse a la Administración Bush- para desarrollar y mantener el lugar histórico, que alcanza una superficie de 150 hectáreas, y alberga a 2.000 soldados [del grupo multinacional bajo mando polaco]. La base fue entregada [por EEUU] oficialmente a las fuerzas polacas en septiembre de 2003.

Sobre la decisión de convertir el lugar histórico de Babilonia en una base militar, el informe del Museo Británico afirma: "Esto equivale a establecer un campo militar alrededor de la Gran Pirámide en Egipto o de Stonehenge en el Reino Unido".

Babilonia, vallada y minada

Curtis volvió a Iraq tras la invasión liderada por EEUU, cuando el Museo Británico llevaba adelante el esfuerzo internacional de evaluar los daños y las pérdidas resultado del asalto al Museo Nacional en Bagdad. Curtis volvió el pasado mes [de diciembre de 2004] por invitación de las autoridades iraquíes e inspeccionó Babilonia con un equipo de arqueólogos iraquíes. Sin embargo, no fue posible inspeccionar todo el lugar, puesto que parte estaba todavía vallado y minado. Curtis advirtió en su informe que "[...] no debería ser considerado exhaustivo, sino indicativo del tipo de daños causados". La página 14 del informe del Museo Británico, realizado durante su visita, incluye mapas y enumera los numerosos ejemplos de daños visibles. El informe especifica:

-Daños en los dragones decorativos de la puerta de Ishtar "[...] causados [...] por una persona o personas al intentar arrancar un ladrillo pintado". El informe detalla diez zonas distintas dañadas en los relieves de los ladrillos.

-Ladrillos rotos con la inscripción del nombre de Nabucodonosor tirados por el suelo. En la Puerta de Varsovia hay excavadas dos trincheras de 20 metros de longitud. "En los montones de escombros a lo largo de las trincheras hay muchos fragmentos de ladrillos, algunos con inscripciones de Nabucodonosor", dice el informe. En un ladrillo se ve claramente una inscripción que dice: "Nabucodonosor, rey de Babilonia que cuida de Esagila y Ezadila, el hijo mayor de Nabopolasar, rey de Babilonia, soy yo".

-Superficie de piedra original de la gran ruta procesional a través de la puerta destrozada por los vehículos militares. Dos zonas de pavimento del siglo VI a.d.C., parte de la calzada, están en peligro en esa zona. "En ambos casos las piedras están muy dañadas. Pensamos que es el resultado del paso de vehículos pesados o de coches. Si eso es así, es probable que las piedras aún cubiertas por la tierra estén igualmente dañadas".

- Gasoil de los tanques esparcido por todas las zonas arqueológicas.

- Amplias áreas de la zona destruidos, cubiertos de gravilla de otros lugares -sobre ello Curtis afirma que serían imposible de eliminar sin causar aún más daños- y sobre los que se han esparcido productos químicos que están también introduciéndose en los sedimentos [arqueológicos] no excavados.

- Miles de toneladas de material arqueológico han sido utilizadas para rellenar sacos de arena y tapar socavones. En un punto determinado, fuera de la base, en la entrada conocida como la Puerta del Reno, hay unos 200 metros de calzada que ha sido ampliada y a cuyos lados se alinean sacos "[...] que han sido claramente rellenados con material arqueológico de Babilonia, conteniendo restos de objetos rotos, huesos, etc.". E igualmente dañino, cuando dejaron de hacer eso, son las miles de toneladas más de materiales traídos de fuera del lugar que han contaminado la zona de por vida para el futuro trabajo de los arqueólogos.

- Trincheras cavadas en los zigurats, uno de los monumentos más significativos dentro de las pirámides escalonadas y de los monumentos de Babilonia, que probablemente dieron lugar a la leyenda de la Torre de Babel. "Mucha cerámica y muchos fragmentos de ladrillos con inscripciones cuneiformes de Nabucodonosor han sido detectados en montones de restos destrozados" cerca de la trinchera.

Otros comentarios incluyen [la existencia de] un gran depósito de coches inservibles colocados para señalizar una zona de aterrizaje de helicópteros y un aparcamiento al aire libre, todo el terreno apisonado y con gravilla; antiguas calzadas cubiertas con piedras actuales ahora ya completamente mezcladas [con las antiguas] por el paso de vehículos pesados; enormes zonas saqueadas hasta una profundidad de dos metros para rellenar los sacos de arena; y bolsas llenas de metales y tierras amontonadas para proteger seis depósitos de gasolina que, además, se ha comprobado que sufren fugas.

El informe además sugiere que los daños más graves pueden ser invisibles. La contaminación y el deterioro de zonas que nunca han sido excavadas pueden significar que muchos de los secretos de Babilonia, incluyendo el lugar donde estuvieron los jardines colgantes, nunca se conozcan.

Como conclusión de su informe, Curtis afirma que "[...] se debe llevar a cabo una investigación sobre los daños causados en el enclave arqueológico de Babilonia durante la ocupación de las fuerzas de coalición". Curtis ha manifestado que no le resulta posible determinar cuándo se produjo el daño y qué fuerzas de ocupación lo produjeron, pero la cronología de los descubrimientos sugiere con muchísima seguridad que la mayor parte [del daño] ocurrió bajo el mando militar estadounidense.

Aunque las autoridades de la coalición han traspasado formalmente la base [militar], un portavoz militar estadounidense, el teniente coronel Steven Boylan, manifestó recientemente a la BBC que la base, que ahora alberga a unos 6.000 soldados bajo mando polaco, es necesaria para "[...] la derrota futura de los terroristas e insurgentes".

La comunidad arqueológica, ultrajada

El daño ha escandalizado a la comunidad arqueológica internacional. Mike Pitts, director de [la revista] British Archaeology, señala:

"¿En qué estaban pensando? ¿En una guerra aceptada por ser más política y cultural que territorial, seguramente el significado de Babilonia no se les pasó por alto: Babilonia, la capital de Hamurabi, de Nabucodonosor, de los jardines colgantes descrita por Herodoto; Babilonia, el poder militar que asoló a sus vecinos en los siglos VI y V a.d.C., ya había desarrollado la astronomía, la ciencia y el arte hasta unos límites extraordinarios. Seguramente nadie en Occidente fuera tan ignorante, al menos no tanto como para preguntarse ¿Deberíamos preocuparnos?"

Pasando las páginas del informe de Curtis se aprecia, caso tras caso, que el lugar que es un documento que nos podría contarnos la Historia ha sido destruido. Un área de 50 por 200 metros, cercana al antiguo templo de Ninmah, ha sido apisonada para hacer un helipuerto, pavimentada y tratada con petróleo para evitar el polvo. Todo eso -destrucción, llevar materiales de otros lugares y contaminación- son potencialmente destructores de los restos arqueológicos como lo son las muchas zanjas y trincheras, las ruedas de los vehículos pesados, los movimientos de tierra y la gasolina esparcida. Y esta lista -frase demoledora del informe- "[...] no debe ser considerada como exhaustiva sino [...] indicativa".

Muchos prominentes arqueólogos británicos tienen un profundo conocimiento de los 10.000 lugares arqueológicos de Iraq. Ellos catalogaron el asalto anterior y la destrucción de las antigüedades de Iraq delante de las mismas narices ­indiferentes- de las tropas de EEUU [1]. También ellos fueron testigos de la destrucción de las mezquitas históricas de Faluya el pasado mes de noviembre [de 2004] Por tanto, resumieron su reacción frente a la conducta de las fuerzas de ocupación lideradas por EEUU en Babilonia como de "indignación, pero no de sorpresa".

El Dr. Mike Heyworth, director del Consejo Arqueológico británico, en un escrito publicado en The Guardian el pasado 17 de enero, afirmaba:

"El extenso vandalismo cultural de los lugares arqueológicos iraquíes llevado a cabo por las tropas de ocupación lideradas por EEUU es profundamente deprimente pero no supone ninguna sorpresa. Organizaciones arqueológicas en ambos lados del Atlántico estuvieron advirtiendo a los gobiernos británico y estadounidense sobre estos temas durante los meses anteriores al conflicto y hemos repetidos desde entonces muchas veces nuestras preocupaciones."

El Dr. Geoffrey Wainwright, director de la Sociedad Arqueológica de Wessex, escribiendo sobre el mismo tema, indica:

"Tenemos que estar indignados, pero no sorprendidos, por la destrucción de Babilonia. A pesar de las estipulaciones de la Convención de La Haya los agresores, a lo largo de la historia, han convertido en objetivo militar los tesoros culturales de los territorios ocupados para socavar el valor nacional y el sentido de identidad cultural del enemigo. Nabucodonosor creó un mundo maravilloso que 2.600 años más tarde es el icono patrimonial del Estado iraquí -pasado y futuro. Es también parte de una valiosa herencia cultural mundial que nos pertenece a todos".

Y añade:

"Debemos sentir indignación y desprecio por los autores cuyos actos han reducido nuestra herencia [cultural] común. Ahora, como mínimo imprescindible hay que realizar un inventario adecuado del daño del patrimonio iraquí, dirigido por una coalición internacional [de expertos] de las naciones implicadas."

Tim Schadla Hall, profesor de Arqueología Pública del Instituto de Arqueología de la Universidad de Londres comenta:

"En este caso hay un conflicto internacional en el que EEUU ha fallado en tener en cuenta los requerimientos de la Convención de La Haya [...] para proteger los lugares arqueológicos más importantes [...] -otra convención más que parece acertado ignorar".

Lord Redesdale, arqueólogo y jefe de la [Comisión] parlamentaria arqueológica [británica] ha indicado:

"Indignación es apenas la palabra, esto es simplemente espantoso. Son lugares del mundo. No solo es que las fuerzas estadounidenses están haciendo daño a los lugares arqueológicos de Iraq, es realmente el daño al patrimonio cultural del mundo entero".

El Dr. Francis Deblauwe, un arqueólogo independiente de Mesopotamia que vive en Kansas City, Missouri, y que dirige la página web 2003 Iraq War & Archaeology web site, ha rechazado las afirmaciones del Pentágono de que "[los militares estadounidenses] trabajaron con "arqueólogos locales en la construcción de la base [militar de Babilonia]: "Como se ha permitido que todo esto suceda, después del fiasco con el Museo Nacional de Bagdad, escapa a mi compresión". "Cualquier responsable de asuntos civiles que se precie debería haber sabido inmediatamente que el destrozo de zonas enteras de un lugar arqueológico antiguo como Babilonia, está por venir", añade para apuntar a continuación sobre las verdaderas relaciones entre los arqueólogos y los militares estadounidenses:

"Mi sospecha es que sus protestas fueron dejadas de lado completamente una vez que la maquinaria militar empezó a moverse. Parece que la infraestructura necesaria para la moderna tecnología de guerra se ha instalado y se utiliza sin mucho cuidado (si es que tienen alguno) respecto a este excepcional y único lugar. Además, el tráfico constante de vehículos pesados y maquinaria causa estragos en los sedimentos arqueológicos justo debajo de la superficie.

"Por motivos de seguridad, los expertos iraquíes fueron expulsados, sobretodo el personal del Consejo de Antigüedades del Patrimonio del Estado, quienes probablemente la coalición militar ve como vestigios del Baaz".

El subproducto de una guerra depredadora

El daño irreparable hecho a los lugares antiguos de Babilonia es un acto criminal cuyo precedente histórico está en el asalto nazi a los tesoros artísticos de monumentos muy conocidos por toda Europa durante la Segunda Guerra Mundial.

La decisión de instalar un arsenal militar en uno de los lugares arqueológicos más importantes del mundo solo puede ser tomada por un poder reaccionario y peligroso que es completamente enemigo de los logros culturales de la humanidad. El daño hecho a Babilonia ha perjudicado gravemente la posibilidad del conocimiento futuro de una Antigua civilización de importancia mundial, y ha restringido la capacidad de futuras generaciones para estudiar y pensar los lugares históricos.

Pese a los intentos de hacer pasar el vandalismo [producido] en los lugares arqueológicos como una locura de soldados individuales, el grado de ignorancia cultural y social tiene raíces políticas definidas. Es el subproducto lógico de una guerra depredadora y de una ocupación llevada a cabo con subterfugios, cuyo objetivo principal es el expolio de los recursos petrolíferos de Iraq. En el proceso, el pueblo iraquí ha sido sometido a un régimen militar y el patrimonio artístico y cultural saqueado o destruido con la complicidad o la aprobación tácita de las fuerzas estadounidenses.

En una cruel ironía que no olvidarán quienes se preocupen por el destino de la antigua Babilonia, la Administración Bush, una élite política criminal que da a entender que lanza una guerra en defensa de los valores de la civilización, está destruyendo importantes restos de los orígenes de la propia civilización occidental.

Nota del autor:

1. Véase: "El asalto del Museo y la Biblioteca de Bagdad. El gobierno de EEUU implicado en la planificación y robo de los tesoros artísticos iraquíes", en www.wsws.org/articles

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