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Resumen y recomendaciones del informe del Grupo Internacional de Crisis

"¿Qué puede hacer EEUU en Iraq?" [1]

International Crisis Group*

Amán / Bruselas, 22 de diciembre de 2004
IraqSolidaridad (www.nodo50.org/iraq), 11 de enero de 2005
Traducción para IraqSolidaridad de Paloma Valverde

"Lo que ahora se necesita [en Iraq] es un doble desenganche: un desenganche gradual, político y militar, de EEUU de Iraq y, no menos importante, un claro desenganche político iraquí de EEUU. El nuevo Estado iraquí debe definirse así mismo al menos de forma parcial en oposición a las políticas de EEUU o corre el riesgo de situarse contra la mayoría de sus ciudadanos."

EEUU está implicado en Iraq en una guerra que puede haber perdido ya, mientras está perdiendo la perspectiva de una confrontación que aún tendría tiempo de evitar. El objetivo inicial [de EEUU] era convertir a Iraq en un modelo para la región: un [país] democrático, laico y de economía de mercado libre, [con un gobierno] sensible a los intereses estadounidenses y no abiertamente hostil a Israel, [un país] en el que posiblemente [poder] establecer bases estadounidenses a largo plazo. Pero la hostilidad hacia EEUU y la sospecha de sus intenciones ha llegado tan lejos entre la gran mayoría de los iraquíes que [estos objetivos iniciales] está virtualmente fuera del alcance de EEUU. Más aún, el objetivo [de EEUU] se ha convertido en un obstáculo para la realización de lo más importante, un objetivo realizable: [establecer] un gobierno estable visto por la población como creíble, que les represente y que represente los intereses nacionales, que sea capaz de proveerles de sus necesidades básicas.

Esto no significa que la guerra haya terminado o que su resultado esté ya determinado. Tampoco significa, como algunos han sugerido, que EEUU deba retirarse rápidamente [de Iraq], porque ello tendría un tremendo coste para sus intereses estratégicos, para el pueblo iraquí y, potencialmente, para la estabilidad de la región en su conjunto. Por el contrario, significa que Washington debe captar hasta dónde ha cambiado la situación en la que se encuentra desde el inicio de la ocupación y desarrollar en consecuencia una estrategia razonable y un calendario adaptado a tal realidad si quiere tener la posibilidad de salvar la situación. Y esto significa que los logros tácticos constantemente anunciados (la reocupación de los santuarios insurgentes, el avance en el entrenamiento de fuerzas de seguridad iraquíes, el sometimiento formal a los decretos aprobados por la Autoridad Provisional de la Coalición y por la Ley Administrativa de Transición [2], el traspaso de poderes [del 29 de junio], la política y pronunciamientos habitualmente pro-estadounidenses del primer ministro Allawi, e incluso el proceso de elecciones nacionales [de enero de 2005], si llegan a producirse) son en la mayoría de lso casos victorias pírricas en una lucha que continúa.

El GIC ha concluido, sobre la base de un importante trabajo de campo en Iraq y a partir de un gran número de entrevistas en Washington, que, a pesar de los valientes y vigentes esfuerzos correctivos puestos en marcha, el proceso de transición ya no puede tener éxito tal y como ha sido diseñado -es decir, como la culminación lineal del proceso llevado a cabo desde el derrocamiento del régimen baazista. [Este proceso] [s]e ha desacreditado tanto, está tan empañado y tan estrechamente asociado a EEUU que los iraquíes han perdido su confianza en él como para que pueda ser recuperado con mínimos cambios.

Para mantener la posibilidad de un Iraq unido y cohesionado en torno a un Estado central creíble, las elecciones -junto con su contrapunto, el establecimiento de una Asamblea constituyente soberana- deberían ser sentidas por la población no como la continuación de lo ocurrido hasta ahora, sino como una total ruptura respecto a ello. Esto es cierto tanto si las elecciones se celebran el 30 de enero de 2005, como está previsto, como si se posponen hasta que exista la seguridad de que los árabes sunníes participarán en número suficiente para hacer que los resultados sean significativos.

Desde el punto de vista estadounidense, un requisito previo es estar de acuerdo y articular objetivos claros, así como la posición en la que se pretende estar a finales de 2005 (el momento en el que el proceso de transición habrá terminado [3]), particularmente la extensión del papel político y, en su caso, militar que EEUU quiere aún jugar [en Iraq]. A falta de una declaración pública de objetivos, los actores, tanto iraquíes como no iraquíes, han proyectado sus peores -y a menudo contradictorios- temores sobre la actuación de EEUU. En segundo lugar, EEUU necesitará nombrar un cargo responsable en Washington que, contando con el apoyo presidencial, formule y logre esos objetivos.

Más allá de ello, los iraquíes tienen que ser persuadidos de que están inmersos en la tarea de construir un Estado soberano, unificado e independiente, a fin de eliminar las dudas, así como [lograr] la implicación de las fuerzas de seguridad, partidos políticos y de los ciudadanos medios. En muchos sentidos, la tarea que EEUU tiene que desarrollar ahora es ingrata. Implica satisfacer las expectativas de una población en la actualidad mayoritariamente hostil a EEUU y apoyar la emancipación y la independencia de unas instituciones iraquíes cuya credibilidad dependerá de su distanciamiento de EEUU.

Lo que ahora se necesita es un doble desenganche: un desenganche gradual, político y militar, de EEUU de Iraq y, no menos importante, un claro desenganche político iraquí de EEUU. El nuevo Estado iraquí debe definirse así mismo al menos de forma parcial en oposición a las políticas de EEUU o corre el riesgo de situarse contra la mayoría de sus ciudadanos.

Recomendaciones

Al gobierno de EEUU

1. Reconocer las nuevas realidades y los problemas bajo los que se actúa y, concretamente, que:

a) La insurgencia no está restringida a un número de fanáticos aislados de la población y opuestos a la democracia en Iraq, sino que está alimentada por sentimientos nacionalistas, expandidos por la amplia desconfianza en las intenciones de EEUU y por el resentimiento hacia sus acciones.

b) El actual proceso de transición no es la respuesta a la falta de legitimidad sino que es una de sus causas.

c) Las elecciones previstas para enero de 2005 cambiarán poco la situación a menos que generen instituciones que puedan solventar las necesidades básicas [de la población] y demostrar su independencia, distanciándose de EEUU y tendiendo la mano a todos los componentes políticos [iraquíes].

2. Nombrar en Washington a un funcionario veterano, con responsabilidad exclusiva para diseñar y llevar a cabo una estrategia para EEUU [relativa a Iraq] en el período precedente al término de 2005, y si es necesario más tarde, asegurando una adecuada coordinación entre las agencias y sobre el trabajo.

3. Desarrollar una estrategia contrainsurgente que:

a) Se centre en ganarse el apoyo de la población, más que en la eliminación de los insurgentes.

b) Subordine las operaciones militares a las iniciativas políticas y económicas, incluidas ofrecimientos de amnistía o de negociando de rendición de los combatientes; estableciendo estructuras gubernamentales locales electas, competentes y debidamente financiadas; y la reconstrucción, el pago [de indemnizaciones] a los civiles desplazados y de compensaciones por los daños [causados].

4. Mostrar una rápida aceptación de la total soberanía del gobierno iraquí antes y después de las elecciones:

a) Absteniéndose de hablar de la fecha que se quiere para las elecciones y dejando claro que se aceptaría un retraso si así lo decidiera el gobierno iraquí.

b) Buscando la participación de cuantos observadores no estadounidenses y no integrados en la Coalición [de las fuerzas de ocupación] sea posible.

c) Absteniéndose de desafiar los pasos [que puedan darse por parte de las nuevas autoridades iraquíes] para revisar los primeros decretos o las decisiones tomadas en coordinación o por EEUU [durante el período de la Autoridad Provisional de la Coalición antes del 29 de junio de 2004] y de interferir en temas sensibles como la política económica.

d) Consultando y coordinándose sistemáticamente en lo relativo a las prioridades de la reconstrucción e implicar a las instituciones locales y nacionales iraquíes en la gestión de los fondos.

e) Transfiriendo tan pronto como sea posible todos los prisioneros a autoridades judiciales iraquíes independientes y creíbles.

f) Tratando con el nuevo gobierno como con cualquier otro interlocutor soberano y condicionando su apoyo a aquél a largo término a su respeto a los derechos humanos, a la transparencia económica y a las medidas anticorrupción, junto con el desmantelamiento de las milicias [partidistas].

5. Cambiar la percepción iraquí de EEUU:

a) Comenzando por abordar de manera inmediata y visible el proceso de poner fin a la ubicación conjunta de la embajada [de EEUU] y [las dependencias] del gobierno iraquí dentro de la Zona Verde [de seguridad en Bagdad], así como la reducción significativa de su tamaño.

b) Redesplegando las tropas para asegurar una mayor dispersión y una presencia menos visible, manteniendo su capacidad de intervención rápida.

c) Iniciando negociaciones transparentes con el gobierno de Iraq sobre el calendario para una retirada escalonada, incluyendo (si el gobierno [iraquí] lo desea) una fecha final para la completa retirada de las tropas estadounidenses, y manifestando pública e inequívocamente su renuncia a cualquier intención de establecer bases militares a largo plazo.

d) Dejando clara constancia de que la prioridad militar no es destruir al enemigo [insurgente] sino proteger a la población civil, particularmente limitando las operaciones militares que ponen en peligro a los civiles y modificando los procedimientos imperantes sobre detenciones, tratamiento de prisioneros y registros domiciliarios.

e) Prosiguiendo con el traspaso, lo más amplio posible, de toda responsabilidad en materia de seguridad a las fuerzas iraquíes en áreas donde las fuerzas de la Coalición intervendrían únicamente en situaciones de emergencia.

f) Dejando de referirse a Iraq como un modelo para la región o como el nuevo frente en la guerra [global] antiterrorista.

g) Adoptando una estrategia más creíble de comunicación mediante la articulación pública de los objetivos estadounidenses, admitiendo derrotas y, en estrecha colaboración con los interlocutores iraquíes, reconociendo la responsabilidad de EEUU en muertes de civiles, actuando en consecuencia pagando compensaciones y, cuando sea necesario, tomando medidas disciplinarias.

h) Animando las negociaciones con elementos opositores que no hayan protagonizado actos deliberados de violencia contra los civiles

6. Reformular el acercamiento a las fuerzas de seguridad iraquíes:

a) Dejando de verlas como fuerzas auxiliares del Ejército de EEUU.

b) Dejando de recurrir a las milicias locales [4].

c) Contribuyendo a la creación de una fuerza iraquí autónoma, poniendo el acento en el desarrollo de sus propios medios logísticos y de comunicación, de un sistema de reclutamiento uniforme, la revisión y eliminación de procedimientos [inadecuados], [la creación] de instituciones independientes y profesionales y de una doctrina militar nacional.

7. Modificar el clima regional desarrollando esfuerzos en Iraq [tendentes a]:

a) Implicar a Irán y Siria de una forma directa y sustancial que reconozca [a ambos Estados] legítimos intereses en el futuro de Iraq.

b) Intensificar los esfuerzos hacia la resolución del conflicto israelo-palestino y otros conflictos árabes.

A la nueva Asamblea electa y al futuro gobierno transitorios iraquíes

1. Dejar clara su soberanía e independencia mediante:

a) Revisando los acuerdos alcanzados entre EEUU y el [actual] gobierno interino [de Iyad Allawi], así como las decisiones vigentes tomadas por la Autoridad Provisional de Coalición [presidida por Paul Bremer].

b) Debatiendo abiertamente el estatuto de los acuerdos militares para las tropas de la Coalición y negociando con EEUU y sus aliados los criterios y el calendario para una gradual retirada, incluyendo una fecha final para completar el proceso.

c) Nombrando una comisión independiente y creíble para investigar los abusos, las violaciones de los derechos humanos y la violencia contra la población civil [cometidos] desde el inicio de la guerra, en particular por las fuerzas de la Coalición, recomendando el pago de indemnizaciones a las víctimas.

Grupo Internacional de Crisis
Amán/Bruselas, 22 de diciembre de 2004

Notas de IraqSolidaridad:

1. Puede consultarse integro en inglés: "What Can the US Do in Iraq", en International Crisis Group Middle East Report, n. 34, 22 de diciembre de 2004.
2. Constitución provisional aprobada por el Consejo Gubernativo a comienzos de 2004 bajo fuertes presiones de Paul Bremer.
3. Siempre según el calendario y fases impuestas por EEUU en noviembre de 2003 al Consejo Gubernativo.
4. Clara referencia a las milicias kurdas de peshmergas del PDK y la UPK.

English "What Can the US Do in Iraq"

English International Crisis Group

* El Grupo Internacional de Crisis (ICG, siglas en inglés) es una organización multinacional no gubernamental, establecida en Bruselas y con una plantilla internacional de un centenar de personas. Su carta fundacional manifiesta que sus objetivos consisten en "prevenir y resolver los conflictos internacionales". Forman parte del ICG las siguientes personalidades:

Presidencia:

Leslie H. Gelb
Co-presidente del GCI, ex presidente del Consejo de Relaciones Exteriores de EEUU
Christopher Patten
Co-presidente del GIC, ex comisario Europeo de Relaciones Exteriores, Reino Unido
Gareth Evans
Presidente del GIC, ex ministro de Asuntos Exteriores de Australia

Comité Ejecutivo:

Morton Abramowitz
Ex asesor del Secretario de Estado de EEUU, ex embajador de EEUU en Turquía
George Soros
Presidente de Instituto "Open Society"
Emma Bonino
Miembro del Parlamento Europeo, ex miembro de la Comisión Europea
Cheryl Carolus
Ex alto comisionado del Reino Unido en Sudáfrica. ex secretario general del Congreso Nacional Africano
Maria Livanos Cattaui
Secretaria general de la Cámara de Comercio Internacional
Yoichi Funabashi
Jefe de corresponsales diplomáticos y columnista de The Asahi Shimbun, Japón
William Shawcross
Periodista y escritor, Reino Unido
Stephen Solarz
Ex congresista estadounidense
William O Taylor
Presidente emérito del periódico estadounidense The Boston Globe

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