| Index | Informes 2004-2005 |
|
|
Resumen y recomendaciones del informe del Grupo Internacional de Crisis IraqSolidaridad (www.nodo50.org/iraq), 11 de enero de 2005 Traducción para IraqSolidaridad de Paloma Valverde "Lo que ahora se necesita [en Iraq] es un doble desenganche: un desenganche gradual, político y militar, de EEUU de Iraq y, no menos importante, un claro desenganche político iraquí de EEUU. El nuevo Estado iraquí debe definirse así mismo al menos de forma parcial en oposición a las políticas de EEUU o corre el riesgo de situarse contra la mayoría de sus ciudadanos." EEUU está implicado en Iraq en una guerra que puede haber perdido ya, mientras está perdiendo la perspectiva de una confrontación que aún tendría tiempo de evitar. El objetivo inicial [de EEUU] era convertir a Iraq en un modelo para la región: un [país] democrático, laico y de economía de mercado libre, [con un gobierno] sensible a los intereses estadounidenses y no abiertamente hostil a Israel, [un país] en el que posiblemente [poder] establecer bases estadounidenses a largo plazo. Pero la hostilidad hacia EEUU y la sospecha de sus intenciones ha llegado tan lejos entre la gran mayoría de los iraquíes que [estos objetivos iniciales] está virtualmente fuera del alcance de EEUU. Más aún, el objetivo [de EEUU] se ha convertido en un obstáculo para la realización de lo más importante, un objetivo realizable: [establecer] un gobierno estable visto por la población como creíble, que les represente y que represente los intereses nacionales, que sea capaz de proveerles de sus necesidades básicas. Esto no significa que la guerra haya terminado o que su resultado esté ya determinado. Tampoco significa, como algunos han sugerido, que EEUU deba retirarse rápidamente [de Iraq], porque ello tendría un tremendo coste para sus intereses estratégicos, para el pueblo iraquí y, potencialmente, para la estabilidad de la región en su conjunto. Por el contrario, significa que Washington debe captar hasta dónde ha cambiado la situación en la que se encuentra desde el inicio de la ocupación y desarrollar en consecuencia una estrategia razonable y un calendario adaptado a tal realidad si quiere tener la posibilidad de salvar la situación. Y esto significa que los logros tácticos constantemente anunciados (la reocupación de los santuarios insurgentes, el avance en el entrenamiento de fuerzas de seguridad iraquíes, el sometimiento formal a los decretos aprobados por la Autoridad Provisional de la Coalición y por la Ley Administrativa de Transición [2], el traspaso de poderes [del 29 de junio], la política y pronunciamientos habitualmente pro-estadounidenses del primer ministro Allawi, e incluso el proceso de elecciones nacionales [de enero de 2005], si llegan a producirse) son en la mayoría de lso casos victorias pírricas en una lucha que continúa. El GIC ha concluido, sobre la base de un importante trabajo de campo en Iraq y a partir de un gran número de entrevistas en Washington, que, a pesar de los valientes y vigentes esfuerzos correctivos puestos en marcha, el proceso de transición ya no puede tener éxito tal y como ha sido diseñado -es decir, como la culminación lineal del proceso llevado a cabo desde el derrocamiento del régimen baazista. [Este proceso] [s]e ha desacreditado tanto, está tan empañado y tan estrechamente asociado a EEUU que los iraquíes han perdido su confianza en él como para que pueda ser recuperado con mínimos cambios. Para mantener la posibilidad de un Iraq unido y cohesionado en torno a un Estado central creíble, las elecciones -junto con su contrapunto, el establecimiento de una Asamblea constituyente soberana- deberían ser sentidas por la población no como la continuación de lo ocurrido hasta ahora, sino como una total ruptura respecto a ello. Esto es cierto tanto si las elecciones se celebran el 30 de enero de 2005, como está previsto, como si se posponen hasta que exista la seguridad de que los árabes sunníes participarán en número suficiente para hacer que los resultados sean significativos. Desde el punto de vista estadounidense, un requisito previo es estar de acuerdo y articular objetivos claros, así como la posición en la que se pretende estar a finales de 2005 (el momento en el que el proceso de transición habrá terminado [3]), particularmente la extensión del papel político y, en su caso, militar que EEUU quiere aún jugar [en Iraq]. A falta de una declaración pública de objetivos, los actores, tanto iraquíes como no iraquíes, han proyectado sus peores -y a menudo contradictorios- temores sobre la actuación de EEUU. En segundo lugar, EEUU necesitará nombrar un cargo responsable en Washington que, contando con el apoyo presidencial, formule y logre esos objetivos. Más allá de ello, los iraquíes tienen que ser persuadidos de que están inmersos en la tarea de construir un Estado soberano, unificado e independiente, a fin de eliminar las dudas, así como [lograr] la implicación de las fuerzas de seguridad, partidos políticos y de los ciudadanos medios. En muchos sentidos, la tarea que EEUU tiene que desarrollar ahora es ingrata. Implica satisfacer las expectativas de una población en la actualidad mayoritariamente hostil a EEUU y apoyar la emancipación y la independencia de unas instituciones iraquíes cuya credibilidad dependerá de su distanciamiento de EEUU. Lo que ahora se necesita es un doble desenganche: un desenganche gradual, político y militar, de EEUU de Iraq y, no menos importante, un claro desenganche político iraquí de EEUU. El nuevo Estado iraquí debe definirse así mismo al menos de forma parcial en oposición a las políticas de EEUU o corre el riesgo de situarse contra la mayoría de sus ciudadanos. Recomendaciones Al gobierno de EEUU 1. Reconocer las nuevas realidades y los problemas bajo los que se actúa y, concretamente, que:
2. Nombrar en Washington a un funcionario veterano, con responsabilidad exclusiva para diseñar y llevar a cabo una estrategia para EEUU [relativa a Iraq] en el período precedente al término de 2005, y si es necesario más tarde, asegurando una adecuada coordinación entre las agencias y sobre el trabajo. 3. Desarrollar una estrategia contrainsurgente que:
4. Mostrar una rápida aceptación de la total soberanía del gobierno iraquí antes y después de las elecciones:
5. Cambiar la percepción iraquí de EEUU:
6. Reformular el acercamiento a las fuerzas de seguridad iraquíes:
7. Modificar el clima regional desarrollando esfuerzos en Iraq [tendentes a]:
A la nueva Asamblea electa y al futuro gobierno transitorios iraquíes 1. Dejar clara su soberanía e independencia mediante:
Grupo Internacional
de Crisis Notas de IraqSolidaridad: 1. Puede consultarse
integro en inglés: "What
Can the US Do in Iraq", en International Crisis Group
Middle East Report, n. 34, 22 de diciembre de 2004. |
English "What Can the US Do in Iraq" English International Crisis Group * El Grupo Internacional de Crisis (ICG, siglas en inglés) es una organización multinacional no gubernamental, establecida en Bruselas y con una plantilla internacional de un centenar de personas. Su carta fundacional manifiesta que sus objetivos consisten en "prevenir y resolver los conflictos internacionales". Forman parte del ICG las siguientes personalidades: Presidencia: Leslie H.
Gelb Comité Ejecutivo: Morton Abramowitz |
|
|