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Iraq, devastado tras 15 años de sanciones y guerra IraqSolidaridad (www.nodo50.org/iraq), 26 de mayo, 2005 Traducción para IraqSolidaridad de Beatriz Morales "Un nuevo estudio publicado por el Programa de Desarrollo de Naciones Unidas revela lo que el ministro iraquí de Planificación, Barham Salih, describe como '[...] una situación bastante trágica de la calidad de vida en Iraq'. Lo que, como es lógico, no se atreve a decir este ministro del gobierno títere de Iraq es que este desastre para el pueblo iraquí es abrumadoramente atribuible al implacable asalto por parte del imperialismo estadounidense desde hace más de 15 años." Un nuevo estudio publicado por el Programa de Desarrollo de Naciones Unidas (UNDP, en sus siglas en inglés) [1] revela lo que el ministro iraquí de Planificación, Barham Salih, describe como "[...] una situación bastante trágica de la calidad de vida en Iraq". Lo que, como es lógico, no se atreve a decir este ministro del gobierno títere de Iraq es que este desastre para el pueblo iraquí es abrumadoramente atribuible al implacable asalto por parte del imperialismo estadounidense desde hace más de 15 años. La guerra irano-iraquí de los ochenta -una conflagración sobre la cual Washington se frotó las manos-, la guerra del Golfo de 1991, más de una década de sanciones, y la invasión y la actual ocupación estadounidense de Iraq han dado como resultado la muerte de un número incalculable de personas en Iraq, el arrasamiento de su infraestructura y de los sistemas sanitarios y de educación, y han ocasionado en general una regresión en la vida de millones de personas. El rico en petróleo Iraq sufre actualmente uno de los índices de paro más altos de la zona, desnutrición infantil, limitantes problemas con el suministro eléctrico, el sistema de aguas residuales y otros servicios públicos. Entre los índices de miseria social contenidos en el informe están los siguientes:
El estudio, titulado Estudio de las condiciones de vida en Iraq 2004, fue organizado por la agencia de desarrollo de Naciones Unidas en colaboración con el ministerio iraquí de Planificación y Cooperación al Desarrollo, y dirigido por un equipo noruego con participación de miembros de la Organización Central para Estadística y Tecnología de la Información de Bagdad. Sus conclusiones han sido obtenidas a partir de entrevistas realizadas entre abril y agosto de 2004 a miembros de 21.688 familias en 18 provincias de Iraq. Del crecimiento económico al empobrecimiento general En su análisis de la infraestructura, vivienda, medio ambiente, sistema sanitario, condiciones de la mujer, mercado laboral y otros aspectos de la vida iraquí los autores del informe de UNDP recurren repetidamente a ciertos términos y frases para describir sus conclusiones: alarmante aparece en muchas ocasiones, junto con empeoramiento, deterioro, retrasos e "inversión de desarrollo" [reverse development]. Tanto en estas palabras como en algunas de las más descarnadas cifras se puede detectar, a pesar del seco y tímido lenguaje técnico, el alcance del sufrimiento humano en la vida actual de Iraq. La opinión general del
estudio, estructurada en comentarios diferentes, es que la sociedad
iraquí había hecho considerables avances en los
años setenta cuando "[...] los ingresos del petróleo
empezaban a crecer espectacularmente". "Este periodo
de rápido crecimiento económico vio también
una significativa emigración rural a las ciudades [...]
y el crecimiento del empleo en el sector público y en
empresas estatales, [factores] que determinaban que los ingresos
de las familias estaban aumentando", continua el informe. Tan insólita situación sólo se puede explicar como producto de la geopolítica, en particular de la determinación de Estados Unidos de controlar los recursos naturales nacionales de Oriente Medio por unos medios u otros (incluyendo maniobras diplomáticas, una guerra brutal que acabó en ocupación, estrangulamiento económico e invasión a gran escala). Ocupado ahora el país, lo que menos parece preocupar a Washington es la situación del pueblo conquistado. Acceso a
agua potable y situación sanitaria Según el informe, como
término medio el 33% de los hogares iraquíes tiene
asimismo un suministro inestable de agua potable; el 17% no tiene
acceso a agua potable en absoluto. El 70% de todos los hogares
rurales tienen problemas para obtener el agua potable necesaria;
en las regiones del sur asciende a un 76%. Las familias más
pobres, con cabezas de familia jóvenes, bajo nivel de
educación y niños pequeños son con mucho
las que están en peor situación, y demuestra que
"[...] los grupos tradicionalmente vulnerables están
por debajo de este indicador". También las condiciones sanitarias "muestran un pronunciado deterioro"; los sistemas iraquíes de tratamiento de aguas residuales "muestran una regresión en su desarrollo". Los cometarios del estudio informan de sistemas de aguas residuales viejos y deteriorados, que hacen que éstas se filtren en la tierra, lo que provoca la contaminación de los sistemas de agua potable. Mortalidad y malnutrición infantiles Los índices de mortalidad infantil y de bebés muestran la misma tendencia general. Los datos del informe indican "[...] un progresivo empeoramiento de la situación de los menores". Esto ha sucedido en "[...] un contexto de descenso en los países vecinos de los índices de mortalidad de los bebés y niños". El estudio calcula que el índice de mortalidad materna, es decir, el número de mujeres fallecidas por cada 100.000 partos, es de 193, un índice que en la región sólo superan Siria y Yemen. De nuevo, "Iraq no participa en el descenso general de la mortalidad materna alcanzado durante las últimas décadas en otros países de Oriente Medio". Como indica el informe, "[...] la mayoría de los niños iraquíes han vivido toda su vida bajo las sanciones y la guerra". Las consecuencias para estos miembros más vulnerables de la sociedad han sido inevitables y trágicas. Hay una desnutrición generalizada entre los niños y niñas de Iraq. Casi una cuarta parte de los menores iraquíes entre seis meses y cinco años sufre desnutrición crónica; la incidencia de desnutrición aguda es del 10%. El informe indica que comparado con estudios previos "[...] durante los últimos cinco años el nivel de desnutrición ha aumentado y se ha estabilizado en un nivel muy alto". Los autores lo consideran un dato sorprendente, dado que el 96% de la población recibe raciones alimenticias regularmente [en el marco del sistema de abastecimiento puesto en marcha por el gobierno iraquí en agosto de 1990]. En 1990 Iraq estaba en el puesto número 50 del Índice de Desarrollo Humano de NNUU [3]; en 2003, en el 126. El promedio de la ingesta alimenticia de un ciudadano iraquí era entonces de 3.300 calorías; gracias a las sanciones de NNUU prolongadas por Estados Unidos [hasta la invasión de 2003], la ingesta había descendido en más de 1.000 calorías por persona una década después o, lo que es lo mismo, casi un tercio. La diarrea es uno de las principales causas de muerte de niños. Enfermedad evitable, generalmente por medio de una buena higiene y de agua potable, antes de la guerra de 1991 dirigida por EEUU la diarrea era responsable de la muerte de dos de cada 10 niños iraquíes menores de cinco años fallecidos; tras la guerra esta tasa ascendió a cuatro de cada 10 muertes. Se ha constatado que el índice de víctimas mortales por diarrea ascendió entre 1990 y 1998 de 1,6 a 19,3 por 1.000 menores de cinco años; es decir, se había multiplicado por 12. Ha sido ampliamente reconocido que las sanciones contra Iraq costaron la vida a cientos de miles de niños. Existe una correlación [inversa] entre la calidad del agua que circula por cañerías y la menor incidencia de diarrea infantil. [Tras la invasión], esta asociación no es evidente. Los autores del Informe sugieren que ello puede deberse a las interrupciones en el suministro de electricidad en Iraq: "Esta irregularidad [en el suministro de energía eléctrica] ha provocado interrupciones en el funcionamiento de las bombas de aguas residuales y desbordamientos del sistema". En otras palabras, el agua segura que circula por cañerías en Iraq no suele serlo. La situación del sistema sanitario Al analizar en su conjunto el miserable estado del sistema sanitario iraquí, los autores del informe adelantan un argumento que vale la pena citar aunque sea extenso:
Antes de la primera guerra
encabezada por Estados Unidos de 1991, Iraq tenía una
red sanitaria de unos 1.800 centros de atención primaria;
en 2001 la cifra habían descendido a 929, y una tercera
parte de ellos se consideraba que necesitan ser rehabilitados.
"En el curso de la guerra iniciada a mediados de marzo de
2003 se constató que habían sido destruidas más
infraestructuras e instalaciones sanitarias". En el periodo
comprendido entre 1999 y 2003 Iraq había reducido su tasa
de médicos por 100.000 habitantes a la tercera parte de
la de sus vecinos Jordania, Siria y Líbano.
Situación de la mujer y educación Cuando se refieren a la educación o a la situación de la mujer, los autores del informe ofrecen comentarios similares a los hechos en relación a la sanidad: después de considerables avances en los años setenta y ochenta, las condiciones han empeorado seriamente bajo el impacto de las sanciones y la guerra. "El sistema educativo de Iraq", escriben, "era uno de los mejores de la zona; uno de los mayores atractivos del país sigue siendo el buen nivel educativo de su población. Los resultados de las reformas educativas de los años setenta y ochenta son evidentes en la alta tasa de alfabetismo ente la población adulta". Por ejemplo, en 1978 el gobierno
baazista emprendió la Campaña Nacional Integral
para la Erradicación del Analfabetismo, cuyo objetivo
era erradicar el analfabetismo entre personas de edades comprendidas
entre los 15 y los 45 años. Se hizo "[...] un especial
hincapié en la completa participación y emancipación
de las mujeres". Sin embargo, en la actualidad el índice
de alfabetización entre personas de edades comprendidas
entre los 15 y 24 años es menor que entre aquéllas
que tienen entre 24 y 34, lo que indica que la generación
más joven se ha quedado a la zaga de las predecesoras.
Este es la consecuencia del deterioro sufrido por el sistema
educativo durante los últimos 10 a 15 años. El
índice de alfabetización en las mujeres se ha estancado,
y en algunas zonas el nivel de analfabetismo femenino es muy
alto. En torno al 65% de la población adulta iraquí
está alfabetizada, comparado con el 86% en Jordania y
el 75% en Siria. El estudio hace de pasada la interesante observación de que uno de los efectos de la presión de EEUU sobre el régimen de Sadam Husein fue la decisión tomada por éste después de 1990 de buscar fortalecer los vínculos con dirigentes religiosos y con los países vecinos, regímenes menos laicos, y reforzar con ello tendencias más conservadoras y patriarcales en la sociedad iraquí. Desempleo y precariedad Basándose en los resultados de la encuesta, el informe calcula en 18,4% la tasa de desempleo [6], incluyendo a los trabajadores desanimados, es decir, aquellos que han dejado de buscar trabajo. La cifra de paro entre los jóvenes (en un país donde el 39% de la población es menor de 15 años) es de 33,4% y "[...] llega a un sorprendente 37,2% en hombres con estudios secundarios o superiores". El informe sostiene que la mayoría de las personas que tenían empleo antes de la invasión estadounidense han mantenido sus trabajos (con la importante excepción de aquellas personas que estaban en el ejército) y que la mayoría de las personas en paro son personas que buscan empleo por primera vez. Todas las tragedias acumuladas durante las dos últimas décadas han creado una situación en la que la media de los hogares iraquíes probablemente tienen menos ingresos reales en 2004 que en 1980. Según el informe la media de ingresos per capita de los hogares iraquíes en 2003 era de 366 dinares (unos 225 dólares). Aproximadamente un 16% de los hogares iraquíes no pueden comprar uno de los seis productos esenciales (ropa nueva, carburante para la calefacción, etc.); el 35% sería incapaz de reunir 100 dinares en caso de emergencia y el 28% se describe como perteneciente "a los pobres de Iraq". El 20% de los hogares más pobres recibe menos del 7% del total de los ingresos de los hogares iraquíes; el 20% más rico recibe el 44% -aun cuando la desigualdad de ingresos en Iraq sigue siendo, de hecho, más baja que en el resto de países de la zona. Las cifras del informe muestran que amplias capas de la población en lo que fuera una sociedad relativamente moderna, rica en recursos, se han visto en gran medida reducidas a la pobreza y a la degradación por la política imperialista estadounidense, condiciones empeoradas por la actual ocupación. Los hechos económicos y sociales refutan la pretensión por parte de la Administración Bush y los grandes medios de comunicación estadounidenses de su misión de democratización y reconstrucción de Iraq. Suponen, por el contrario, una acusación de la política estadounidense llevada a cabo tanto por los republicanos como por los demócratas. Lo primero y más importante que se requiere para aliviar el sufrimiento del pueblo iraquí es la retirada de inmediata de las fuerzas estadounidenses, [que se celebren] juicios por crímenes de guerra a los oficiales responsables de la invasión de 2003 y decenas de miles de millones de dólares en reparaciones. Notas de IraqSolidaridad: 1. Puede descargarse
el informe completo en: www.iq.undp.org/ilcs.htm |
English Texto original English World Socialist Web Site |
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