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Iraq, devastado tras 15 años de sanciones y guerra

Informe conjunto de Naciones Unidas y el ministerio iraquí de Planificación

David Walsh

World Socialist Web Site, 18 de mayo, 2005
IraqSolidaridad (www.nodo50.org/iraq), 26 de mayo, 2005
Traducción para IraqSolidaridad de Beatriz Morales

"Un nuevo estudio publicado por el Programa de Desarrollo de Naciones Unidas revela lo que el ministro iraquí de Planificación, Barham Salih, describe como '[...] una situación bastante trágica de la calidad de vida en Iraq'. Lo que, como es lógico, no se atreve a decir este ministro del gobierno títere de Iraq es que este desastre para el pueblo iraquí es abrumadoramente atribuible al implacable asalto por parte del imperialismo estadounidense desde hace más de 15 años."

Un nuevo estudio publicado por el Programa de Desarrollo de Naciones Unidas (UNDP, en sus siglas en inglés) [1] revela lo que el ministro iraquí de Planificación, Barham Salih, describe como "[...] una situación bastante trágica de la calidad de vida en Iraq". Lo que, como es lógico, no se atreve a decir este ministro del gobierno títere de Iraq es que este desastre para el pueblo iraquí es abrumadoramente atribuible al implacable asalto por parte del imperialismo estadounidense desde hace más de 15 años.

La guerra irano-iraquí de los ochenta -una conflagración sobre la cual Washington se frotó las manos-, la guerra del Golfo de 1991, más de una década de sanciones, y la invasión y la actual ocupación estadounidense de Iraq han dado como resultado la muerte de un número incalculable de personas en Iraq, el arrasamiento de su infraestructura y de los sistemas sanitarios y de educación, y han ocasionado en general una regresión en la vida de millones de personas. El rico en petróleo Iraq sufre actualmente uno de los índices de paro más altos de la zona, desnutrición infantil, limitantes problemas con el suministro eléctrico, el sistema de aguas residuales y otros servicios públicos.

Entre los índices de miseria social contenidos en el informe están los siguientes:

- Aproximadamente una cuarta parte de los niños y niñas iraquíes sufren desnutrición crónica.

- La probabilidad que tiene un menor iraquí nacido entre 2000 y 2004 de morir antes de los 40 años es aproximadamente tres veces mayor que las de los países vecinos.

- Tres de cada cuatro familias iraquíes afirman tener un suministro de electricidad inestable.

- El 40% de las familias de las zonas urbanas vive en barrios en los que las aguas residuales se pueden ver en las calles.

- Más de 722.000 familias iraquíes no tienen acceso a agua potable segura o estable.

- La tasa de paro entre jóvenes con estudios de secundaria o educación superior asciende al 37%.

El estudio, titulado Estudio de las condiciones de vida en Iraq 2004, fue organizado por la agencia de desarrollo de Naciones Unidas en colaboración con el ministerio iraquí de Planificación y Cooperación al Desarrollo, y dirigido por un equipo noruego con participación de miembros de la Organización Central para Estadística y Tecnología de la Información de Bagdad. Sus conclusiones han sido obtenidas a partir de entrevistas realizadas entre abril y agosto de 2004 a miembros de 21.688 familias en 18 provincias de Iraq.

Del crecimiento económico al empobrecimiento general

En su análisis de la infraestructura, vivienda, medio ambiente, sistema sanitario, condiciones de la mujer, mercado laboral y otros aspectos de la vida iraquí los autores del informe de UNDP recurren repetidamente a ciertos términos y frases para describir sus conclusiones: alarmante aparece en muchas ocasiones, junto con empeoramiento, deterioro, retrasos e "inversión de desarrollo" [reverse development]. Tanto en estas palabras como en algunas de las más descarnadas cifras se puede detectar, a pesar del seco y tímido lenguaje técnico, el alcance del sufrimiento humano en la vida actual de Iraq.

La opinión general del estudio, estructurada en comentarios diferentes, es que la sociedad iraquí había hecho considerables avances en los años setenta cuando "[...] los ingresos del petróleo empezaban a crecer espectacularmente". "Este periodo de rápido crecimiento económico vio también una significativa emigración rural a las ciudades [...] y el crecimiento del empleo en el sector público y en empresas estatales, [factores] que determinaban que los ingresos de las familias estaban aumentando", continua el informe.

Sin embargo, según el informe, desde 1980 el Producto Nacional Bruto iraquí ha ido descendiendo "[...] debido a la combinación de guerras, sanciones y mala administración económica. [...] Durante los últimos 25 años las familias [iraquíes] han debido de experimentar un continuo descenso de sus ingresos, una situación que es casi insólita entre países con ingresos medios". Esta decadencia es especialmente destacable teniendo en cuenta que Iraq posee las segundas reservas mundiales demostradas de petróleo, además de las por descubrir, que algunos analistas sugieren podrían situar la producción iraquí de petróleo cercana a la de Arabia Saudí.

Tan insólita situación sólo se puede explicar como producto de la geopolítica, en particular de la determinación de Estados Unidos de controlar los recursos naturales nacionales de Oriente Medio por unos medios u otros (incluyendo maniobras diplomáticas, una guerra brutal que acabó en ocupación, estrangulamiento económico e invasión a gran escala). Ocupado ahora el país, lo que menos parece preocupar a Washington es la situación del pueblo conquistado.

Acceso a agua potable y situación sanitaria

Por lo que se refiere a la infraestructura iraquí, el informe argumenta que las sanciones promovidas por EEUU, "políticas económicas equivocadas [del gobierno iraquí" y tres guerras sucesivas han contribuido a su deterioro. Además, después de "[...] la última guerra [de 2003], la situación ha empeorado debido al saqueo, la destrucción de la propiedad privada y la inseguridad general".

La inestabilidad del suministro eléctrico sigue siendo un problema fundamental para los iraquíes. En las zonas urbanas en particular, muchas familias han sufrido una reducción del suministro y "[...] un dramático empeoramiento de su calidad y regularidad". El 92% de los hogares de Bagdad sufre un suministro eléctrico inestable [2].

Según el informe, como término medio el 33% de los hogares iraquíes tiene asimismo un suministro inestable de agua potable; el 17% no tiene acceso a agua potable en absoluto. El 70% de todos los hogares rurales tienen problemas para obtener el agua potable necesaria; en las regiones del sur asciende a un 76%. Las familias más pobres, con cabezas de familia jóvenes, bajo nivel de educación y niños pequeños son con mucho las que están en peor situación, y demuestra que "[...] los grupos tradicionalmente vulnerables están por debajo de este indicador".

El informe indica que, comparado "[...] con otros países de la zona y con datos anteriores de Iraq, [...] [el país] ha sufrido un deterioro en el suministro de agua segura y estable.[....] Grave es una reducción de entre el 95% y el 60% en el acceso urbano al agua potable segura. Comparado con otros países árabes, Iraq se encuentra muy atrás y el constatado deterioro de la situación es alarmante". Según el propio ministro iraquí de Planificación, "[...] en 1980 el 75% de las familias tenía acceso a agua limpia".

También las condiciones sanitarias "muestran un pronunciado deterioro"; los sistemas iraquíes de tratamiento de aguas residuales "muestran una regresión en su desarrollo". Los cometarios del estudio informan de sistemas de aguas residuales viejos y deteriorados, que hacen que éstas se filtren en la tierra, lo que provoca la contaminación de los sistemas de agua potable.

Mortalidad y malnutrición infantiles

Los índices de mortalidad infantil y de bebés muestran la misma tendencia general. Los datos del informe indican "[...] un progresivo empeoramiento de la situación de los menores". Esto ha sucedido en "[...] un contexto de descenso en los países vecinos de los índices de mortalidad de los bebés y niños".

El estudio calcula que el índice de mortalidad materna, es decir, el número de mujeres fallecidas por cada 100.000 partos, es de 193, un índice que en la región sólo superan Siria y Yemen. De nuevo, "Iraq no participa en el descenso general de la mortalidad materna alcanzado durante las últimas décadas en otros países de Oriente Medio".

Como indica el informe, "[...] la mayoría de los niños iraquíes han vivido toda su vida bajo las sanciones y la guerra". Las consecuencias para estos miembros más vulnerables de la sociedad han sido inevitables y trágicas. Hay una desnutrición generalizada entre los niños y niñas de Iraq. Casi una cuarta parte de los menores iraquíes entre seis meses y cinco años sufre desnutrición crónica; la incidencia de desnutrición aguda es del 10%. El informe indica que comparado con estudios previos "[...] durante los últimos cinco años el nivel de desnutrición ha aumentado y se ha estabilizado en un nivel muy alto". Los autores lo consideran un dato sorprendente, dado que el 96% de la población recibe raciones alimenticias regularmente [en el marco del sistema de abastecimiento puesto en marcha por el gobierno iraquí en agosto de 1990]. En 1990 Iraq estaba en el puesto número 50 del Índice de Desarrollo Humano de NNUU [3]; en 2003, en el 126. El promedio de la ingesta alimenticia de un ciudadano iraquí era entonces de 3.300 calorías; gracias a las sanciones de NNUU prolongadas por Estados Unidos [hasta la invasión de 2003], la ingesta había descendido en más de 1.000 calorías por persona una década después o, lo que es lo mismo, casi un tercio.

La diarrea es uno de las principales causas de muerte de niños. Enfermedad evitable, generalmente por medio de una buena higiene y de agua potable, antes de la guerra de 1991 dirigida por EEUU la diarrea era responsable de la muerte de dos de cada 10 niños iraquíes menores de cinco años fallecidos; tras la guerra esta tasa ascendió a cuatro de cada 10 muertes. Se ha constatado que el índice de víctimas mortales por diarrea ascendió entre 1990 y 1998 de 1,6 a 19,3 por 1.000 menores de cinco años; es decir, se había multiplicado por 12. Ha sido ampliamente reconocido que las sanciones contra Iraq costaron la vida a cientos de miles de niños.

Existe una correlación [inversa] entre la calidad del agua que circula por cañerías y la menor incidencia de diarrea infantil. [Tras la invasión], esta asociación no es evidente. Los autores del Informe sugieren que ello puede deberse a las interrupciones en el suministro de electricidad en Iraq: "Esta irregularidad [en el suministro de energía eléctrica] ha provocado interrupciones en el funcionamiento de las bombas de aguas residuales y desbordamientos del sistema". En otras palabras, el agua segura que circula por cañerías en Iraq no suele serlo.

La situación del sistema sanitario

Al analizar en su conjunto el miserable estado del sistema sanitario iraquí, los autores del informe adelantan un argumento que vale la pena citar aunque sea extenso:

"En los años ochenta en general se reconocía a Iraq que tenía uno de los mejores sistemas sanitarios de la zona, con tratamientos avanzados, tecnológicos y especializados, y con una extendida red de atención primaria. Sin embargo, después de años de guerra y sanciones esta situación ha cambiado por completo. Entre los principales problemas actuales están la falta de personal sanitario, la falta de medicinas, un equipamiento médico que no funciona y la destrucción de hospitales y centros de salud. Los servicios sanitarios también se han visto gravemente afectados por los problemas de infraestructura, incluyendo el suministro eléctrico deteriorado o discontinuo, las condiciones higiénicas y las comunicaciones. La situación ha sido caracterizada de la siguiente manera: 'Iraq es un país del segundo mundo, acostumbrado a un sistema sanitario del primer mundo, que tiene ahora un perfil epidemiológico del tercer mundo', según Garfield, Zaidi y Lennock (1997)".

Antes de la primera guerra encabezada por Estados Unidos de 1991, Iraq tenía una red sanitaria de unos 1.800 centros de atención primaria; en 2001 la cifra habían descendido a 929, y una tercera parte de ellos se consideraba que necesitan ser rehabilitados. "En el curso de la guerra iniciada a mediados de marzo de 2003 se constató que habían sido destruidas más infraestructuras e instalaciones sanitarias". En el periodo comprendido entre 1999 y 2003 Iraq había reducido su tasa de médicos por 100.000 habitantes a la tercera parte de la de sus vecinos Jordania, Siria y Líbano.

Los efectos de décadas de guerra se han hecho sentir. El estudio del informe indica que más de 200.000 iraquíes padecen actualmente minusvalías crónicas causadas por la guerra. Se sigue sin saber el número de muertos atribuibles a la guerra de 2003 y a la ocupación, principalmente porque ni Washington ni las autoridades títeres de Bagdad tienen el menor interés en calcular la cifra [4]. Un estudio publicado el año pasado por la revista médica The Lancet calculaba que al menos 100.000 iraquíes habían muerto en el conflicto [5]. El informe reduce esta cifra a entre 18.000 y 29.000.

Un dato revelador aportado por el informe es que como resultado de la actual guerra han quedado con invalidez crónica más niños, mujeres y ancianos que en los anteriores conflictos de los años ochenta y noventa -lo que no resulta sorprendente dado que la actual batalla está teniendo lugar en prácticamente todos los pueblos y ciudades de Iraq:

"En la actual guerra quien está resultando más afectado es la población civil. Esta impresión se ve fortalecida por el hecho de que en ésta prácticamente no existe diferencia entre el número de mujeres y el numero de hombres que han quedado inválidos."

Situación de la mujer y educación

Cuando se refieren a la educación o a la situación de la mujer, los autores del informe ofrecen comentarios similares a los hechos en relación a la sanidad: después de considerables avances en los años setenta y ochenta, las condiciones han empeorado seriamente bajo el impacto de las sanciones y la guerra. "El sistema educativo de Iraq", escriben, "era uno de los mejores de la zona; uno de los mayores atractivos del país sigue siendo el buen nivel educativo de su población. Los resultados de las reformas educativas de los años setenta y ochenta son evidentes en la alta tasa de alfabetismo ente la población adulta".

Por ejemplo, en 1978 el gobierno baazista emprendió la Campaña Nacional Integral para la Erradicación del Analfabetismo, cuyo objetivo era erradicar el analfabetismo entre personas de edades comprendidas entre los 15 y los 45 años. Se hizo "[...] un especial hincapié en la completa participación y emancipación de las mujeres". Sin embargo, en la actualidad el índice de alfabetización entre personas de edades comprendidas entre los 15 y 24 años es menor que entre aquéllas que tienen entre 24 y 34, lo que indica que la generación más joven se ha quedado a la zaga de las predecesoras. Este es la consecuencia del deterioro sufrido por el sistema educativo durante los últimos 10 a 15 años. El índice de alfabetización en las mujeres se ha estancado, y en algunas zonas el nivel de analfabetismo femenino es muy alto. En torno al 65% de la población adulta iraquí está alfabetizada, comparado con el 86% en Jordania y el 75% en Siria.

Durante la última década en todos los niveles educativos ha descendido el número de alumnos matriculados. Iraq se encuentra "muy por detrás" del Objetivo de Desarrollo del Milenio de NNUU de asegurar que todos los niños y niñas completan un curso completo de educación primaria y de eliminar la disparidad de género en la educación primaria y secundaria. En las zonas rurales el 38% de las mujeres de edades comprendidas entre los 15 y 24 años no han completado la educación elemental.

Respecto a la situación en general de la mujer en la sociedad iraquí, el informe considera que después de las mejoras de los años setenta, en los últimos 15 años se han producido muchos retrocesos. A finales de los sesenta, el Partido Baaz emprendió una campaña ideológica en favor de la participación de la mujer en el mundo laboral y en el sistema educativo. Este "feminismo de Estado" era típico de los regímenes nacionalistas de los años posteriores a la descolonización. En 1978 se emprendió una campaña nacional de alfabetización femenina, que, según datos del régimen baazista alcanzó a un millón y medio de mujeres, eliminándose en algunas regiones del país el analfabetismo. "Sin embargo, los datos muestran que hoy existe un alto nivel de analfabetismo entre las mujeres", señala el informe. De nuevo la participación de la mujer en el mundo laboral y en el sistema educativo está entre los más bajos de la zona.

El estudio hace de pasada la interesante observación de que uno de los efectos de la presión de EEUU sobre el régimen de Sadam Husein fue la decisión tomada por éste después de 1990 de buscar fortalecer los vínculos con dirigentes religiosos y con los países vecinos, regímenes menos laicos, y reforzar con ello tendencias más conservadoras y patriarcales en la sociedad iraquí.

Desempleo y precariedad

Basándose en los resultados de la encuesta, el informe calcula en 18,4% la tasa de desempleo [6], incluyendo a los trabajadores desanimados, es decir, aquellos que han dejado de buscar trabajo. La cifra de paro entre los jóvenes (en un país donde el 39% de la población es menor de 15 años) es de 33,4% y "[...] llega a un sorprendente 37,2% en hombres con estudios secundarios o superiores". El informe sostiene que la mayoría de las personas que tenían empleo antes de la invasión estadounidense han mantenido sus trabajos (con la importante excepción de aquellas personas que estaban en el ejército) y que la mayoría de las personas en paro son personas que buscan empleo por primera vez.

Todas las tragedias acumuladas durante las dos últimas décadas han creado una situación en la que la media de los hogares iraquíes probablemente tienen menos ingresos reales en 2004 que en 1980. Según el informe la media de ingresos per capita de los hogares iraquíes en 2003 era de 366 dinares (unos 225 dólares). Aproximadamente un 16% de los hogares iraquíes no pueden comprar uno de los seis productos esenciales (ropa nueva, carburante para la calefacción, etc.); el 35% sería incapaz de reunir 100 dinares en caso de emergencia y el 28% se describe como perteneciente "a los pobres de Iraq". El 20% de los hogares más pobres recibe menos del 7% del total de los ingresos de los hogares iraquíes; el 20% más rico recibe el 44% -aun cuando la desigualdad de ingresos en Iraq sigue siendo, de hecho, más baja que en el resto de países de la zona.

Las cifras del informe muestran que amplias capas de la población en lo que fuera una sociedad relativamente moderna, rica en recursos, se han visto en gran medida reducidas a la pobreza y a la degradación por la política imperialista estadounidense, condiciones empeoradas por la actual ocupación. Los hechos económicos y sociales refutan la pretensión por parte de la Administración Bush y los grandes medios de comunicación estadounidenses de su misión de democratización y reconstrucción de Iraq. Suponen, por el contrario, una acusación de la política estadounidense llevada a cabo tanto por los republicanos como por los demócratas.

Lo primero y más importante que se requiere para aliviar el sufrimiento del pueblo iraquí es la retirada de inmediata de las fuerzas estadounidenses, [que se celebren] juicios por crímenes de guerra a los oficiales responsables de la invasión de 2003 y decenas de miles de millones de dólares en reparaciones.

Notas de IraqSolidaridad:

1. Puede descargarse el informe completo en: www.iq.undp.org/ilcs.htm
2. Durante la estancia en Iraq de la
Delegación de la CEOSI (abril de 2005), Bagdad sufría cortes de luz de hasta 14 a 16 horas al día.
3. Indice sintético de calidad de viad establecido por NNUU, que incluye indicadores vitales, socioles, de estatuto de la mujer, consumo y libertades públicas.
4. Véase en IraqSolidaridad:
Expertos mundiales en Salud Pública exigen a EEUU y Reino Unido una investigación completa e independiente sobre el número víctimas relacionadas con la guerra en Iraq
5. Informe de la Universidad Hopkins de Baltimore. Véase el informe: English
Mortality before and after the 2003 invasion of Iraq (www.thelancet.com, Vol. 364, November 20, 2004)
6. A todas luces inferior a la real, estimada entre el 65 y el 70%, según declaraciones de cuadros sindicales a la
Delegación de la CEOSI en Iraq.

English Texto original

English World Socialist Web Site

EnglishMortality before and after the 2003 invasion of Iraq

Expertos mundiales en Salud Pública exigen a EEUU y Reino Unido una investigación completa e independiente sobre el número víctimas relacionadas con la guerra en Iraq

Mantener abierto Iraq a la solidaridad y el compromiso internacional: Una delegación de la Campaña Estatal contra la Ocupación y por la Soberanía de Iraq viaja a Iraq

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