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Los partidos chiíes de Iraq, ¿'agentes' de Irán? IraqSolidaridad (www.iraqsolidaridad.org), 31 de enero, 2006 Selección y traducción del inglés para IraqSolidaridad Loles Oliván "Por ahora al menos la dirección iraní parece considerar que al-Sistani sirve a sus intereses aunque no siga instrucciones suyas y a pesar de su público rechazo al velayat-e faqih. Varios oficiales iraníes, además, han expresado su confianza en que al-Sistani mantendría su posición de rechazar criticar públicamente al régimen iraní. De acuerdo con un relevante diplomático iraní, '[...] Tenemos nuestras diferencias con al-Sistani y él con nosotros. Pero le vemos como un polo para la estabilidad en Iraq. Y Mustafa Zahrani, un ex responsable del ministerio de Exteriores [iraní] declaraba: '[...] Irán apoya la voluntad de al-Sistani. Es un gran ayatolah y habla el mismo lenguaje de la mayoría'." La propagación de la influencia iraní ha sido evidente particularmente en el sur de Iraq donde se dice que Irán está financiando proyectos de infraestructuras, incluidas escuelas y clínicas, como parte de una estrategia que fue altamente exitosa para ganar el apoyo popular en Líbano en las décadas de los 80 y 90. Un veterano analista de Oriente Medio subrayaba que "[...] el sur de Iraq actual me recuerda mucho a la situación de Líbano hace 15 años. La influencia iraní está por todas partes. El dinero de Irán está bombeando, las fotografías de Jomeini son lugar común incluso en edificios oficiales. En muchos lugares el persa parece ser la lengua franca más que el árabe" [2]. El mnistro interino iraquí de Educación Superior e Investigación Científica, Taher Jalaf al-Baqaa, se mostraba preocupado de que los esfuerzos iraníes estuvieran dando fruto: "[...]Algo está ocurriendo en Basora [...], algunos grupos de estudiantes y profesores consideran que el modelo iraní es un ejemplo a seguir" [3] . Los vectores centrales de la influencia iraní en el sur, según se afirma, son los partidos políticos iraquíes que han regresado del exilio iraní tras el derrocamiento del régimen [baasista]. Estos son, en particular, el Consejo Supremo de la Revolución Islámica en Iraq (CSRII), y al-Dawa que aunque fraccionado en tres o cuatro grupos, mantiene un aura de legitimidad debido al coraje de su oposición sobre el terreno al régimen baazista durante los años 70 y 80 y, de menguante éxito, ya que sus miembros fueron asesinados o trasladados al extranjero, en los 90. Durante su estancia en Irán esos partidos públicamente suscribían la noción jomeinista de velayat-e faqih (reconocimiento al carácter político de la jurisprudencia islámica) y expresaban un sólido apoyo al régimen iraní. El CSRII fue fundado en Irán 1982. Su rama militar, las Brigadas Badr, se establecieron y fueron entrenadas por la Guardia Nacional iraní [4] y combatieron al lado de Irán durante la guerra irano-iraquí, una elección que muchos en Iraq consideran alta traición. Retorno a Iraq Tras su retorno a Iraq, esos partidos comenzaron a desprenderse de sus consignas iraníes en busca de apoyo electoral más allá de sus bases. Afirmaron públicamente su independencia de Irán e insistieron que no pretendían establecer una teocracia chií en Iraq. Hamid al-Bayati, del CSRII y viceministro de Exteriores interino declaró al International Crisis Group (ICG): "[...] Creemos que Iraq debe tener un sistema de gobierno constitucional, parlamentario y democrático. No creemos en un Estado chií o un Estado religioso. No podría ser más claro. Queremos un sistema de gobierno democrático que respete las creencias de todos los grupos religiosos -sunníes, chiíes y cristianos. Somos distintos de Irán; estamos en Iraq" [5]. Y Abdel Asis al-Hakim, dirigente del CSRII, declaraba que "[...] Nuestro grupo es partidario de compartir el poder entre todas las facciones. Hemos rechazado la idea de un régimen sectario y creemos que Iraq es para todos los iraquíes" [6]. Saad Yawad Qidel, presidente del buró político del CSRII explica así el nuevo fondo independiente del partido:
Al defenderse a sí mismo de las acusaciones de ser un agente iraní, producto de dos décadas de exilio iraní durante las cuales comandó las Brigadas Badr, Saad Yawad Qidel invoca las circunstancias de la dura represión del régimen baazsta así como su rico linaje religioso [8]. En la carrera hacia la guerra de Iraq, tanto representantes oficiales de EEUU como dirigentes del CSRII expresaron sentimientos mezclados sobre el establecimiento de compromisos mutuos. Mientras que representantes de EEUU reconocían al CSRII como un puente importante [para llegar] a la comunidad chií en Iraq, se temían que pudiera ser un potencial caballo de Troya para Irán. Asimismo, los dirigentes chiíes aunque acogieron inicialmente la iniciativa estadounidense de cambio de régimen, públicamente mostraron otra posición -una clara concesión a sus patrocinadores iraníes- cuando el presidente Bush emitió su discurso sobre el "Eje del Ml" en enero de 2002. En pocos meses, sin embargo, volvieron a su posición original y participaron en reuniones en Washington promovidas para clarificar la naturaleza de su papel en la guerra y en la posguerra de Iraq. No obstante las preocupaciones de EEUU respecto a las relaciones del CSRII con Irán permanecieron. Responsables oficiales advirtieron que miembros de las Brigadas Badr se infiltraron en Iraq tras el derrocamiento de Sadam Husein para establecer campos armados y extender los intereses de Irán operando en las ciudades próximas a la frontera iraní contraviniendo las exigencias de EEUU [9]. Adel Abdel Mahdi, un antiguo dirigente del CSRII y actual vceprimerministro, reconoce que surgieron tensiones iniciales con EEUU por las sospechas de que las Brigadas Badr estuviesen controladas por Irán, una acusación que él rechaza: "[...]Los combatientes de las Brigadas Badr son profesionales de alta graduación que se unieron a las Brigadas para luchar contra Sadam Husein no para servir a Irán. Algunos de ellos se han casado con mujeres iraníes y cruzan la frontera para [realizar] visitas familiares. Los estadounidenses consideran esas visitas sospechosas" Los servicios secretos iraníes "pueden haber reclutado a algunos miembros de Badr", reconoce, pero si es así, ello ha sido "a nivel individual, sin nuestro consentimiento o conocimiento" [10]. No sorprende que la contaminación iraní del CSRII persista y de hecho haya prevalecido entre los árabes suníes, los chiíes laicos y las tribus chiíes o mixtas del sur, todos los cuales se sienten amenazados por la maquinaria del bien organizado partido político y por la habilidad para distribuir subsidios en una región empobrecida [11]. Un jefe tribal declaraba: "[Todos los partidos que estuvieron alojados por Irán durante los años del régimen [baazista] -CSRII, Badr, al-Dawa, Hizballah- trabajan en la actualidad mano a mano con los servicios de inteligencia iraníes, Etelaat. Tienen 22 oficinas en el sur [de Iraq] y gastan millones de dólares" [12]. Otro jefe tribal acusó al jefe de policía del consejo de gobierno de Misan, un ex comandante de Badr, de ser un agente iraní y sostuvo que él mismo había sido objetivo de un intento de asesinato tras rechazar propuestas de responsables de Etelaat para que aceptase su asistencia en el combate contra la ocupación [13]. Además del jefe de policía de Misan, los gobernadores de Basora y Muzana, ambos antiguos oficiales de Badr, han sido acusados de ser agentes iraníes [14]. La noción de que el gobernador de Basora es un agente iraní, mantiene un diplomático occidental en Bagdad "[...] suena exagerada. Los iraníes han estado fuertemente implicados en el sur, pero ¿están trabajando para ellos antiguos oficiales iraquíes? Eso es demasiado. Por su puesto que el CSRII tuvo sus días en Irán pero hoy existe una nueva dinámica política" [15].Un diplomático de Gran Bretaña anteriormente destinado en el sur de Iraq aseguraba que "[...] no hay indicios de que Irán haya fomentado problemas en el sur de Iraq" pero en cambio la gente "estaba mezclando deliberadamente al CSRII con Irán"y por tanto, "los iraníes son vistos como que se han hecho con [el control en]el sur". Si los iraníes han perseguido crear problemas en el sur por medio del envío de armas y dinero y trabajando vía el CSRII/Badr, sostiene, "[...] no han hecho un buen trabajo golpeando a las fuerzas [de ocupación] británicas. El hecho es que Badr y otros no han atacado a las fuerzas británicas". Aún más, declara que la presencia de armas iraníes no puede presentarse como prueba de una política iraní habida cuenta de la cantidad contrabando [16]. Un documento proporcionado al ICG por un clérigo árabe sunní en apoyo de la denuncia de que el CSRII obedece a Irán en Basora no ofrecía indicios de la mano de Irán sino que, suponiendo que sea auténtico, como mucho expone el apoyo del CSRII a la desbaazificación, una política por la que los árabes sunníes y los chiíes laicos, que constituían el grueso del Partido Baaz, se han resentido extensamente [17]. Otros partidos chiíes, movimientos y personalidades aparecen incluso más ajenos a un posible tutelaje iraní. El partido político chií más antiguo de Iraq, Hizb ad-Dawa al-Islamiya (Patido de la Llamada Islámica) se fraccionó en el exilio iraní tras las presiones del régimen [de Irán] para que se uniera al CSRII durante la guerra irano-iraquí. Se establecieron oficinas en Damasco y en Londres además de Teherán. El partido ubicado en Gran Bretaña estaba dirigido por Ibrahim al-Yafaari, quien tras su regreso a Iraq en 2003 se convirtió sucesivamente en el primer presidente rotatorio del Consejo de Gobierno iraquí (septiembre de 2003), en vicepresidente interino (designado en junio de 2003) y la opción de la AUI para el poderoso puesto de primer ministro en el Gobierno de transición (febrero de 2005) tras la victoria de la Alianza en las elecciones parlamentarias. El vicepresidente de al-Yafaari, Adnan al-Kadhemi, expresaba al mismo tiempo simpatía y preocupación respecto a Irán diciendo que Teherán ha mostrado mucha buena voluntad hacia los mandatarios interinos iraquíes, habiendo sido "el primer país" (al margen de los de la coalición) en reconocer el Consejo de Gobierno Interino y en enviar una delegación para reunirse con sus miembros, así como que Irán estuvo también entre los primeros que reabrieron su embajada en Bagdad". Al mismo tiempo, sostiene, "[...] Irán podría crearnos un problema. Pero no queremos crear tensiones y guerra con [este país]. Necesitamos construir relaciones. Preferimos hablar con ellos y explicarles en buenos términos la necesidad de respetar mutuamente la integridad territorial" [18]. Al-Sader y Teherán Una segunda rama de al-Dawa, Hizb ad-Dawa-Tanzim al-Iraq (Organización de Iraq) se ha unido a las manifestaciones de otros grupos y organizaciones chiíes contra la ocupación militar, por ejemplo en abril de 2004, e igualmente se ha unido a la AUI, pero no hay pruebas de que están bajo las órdenes de Teherán [19]. Lo mismo puede decirse de Muqtada al-Sader, el hijo del reverenciado clérigo Muhamad Sadeq al-Sader (asesinado en Iraq en 1999) quien, por su parte, goza de un gran apoyo entre las clases bajas urbanas chiíes. En el frente de la insurgencia contra la ocupación de base chií (en el barrio de Ciudad Sader, en Bagdad, así como en Nayaf, Naseriya y en diversas ciudades más) en 2004,se ha situado como un nacionalista iraquí a pesar de su respaldo a la noción jomeijista de velayat-e faqih. Habiéndose reunido con representantes del gobierno iraní en 2003 y habiendo sido acusado de aceptar armas y fondos de la Guardia Nacional iraní para su milicia, el Ejército de Mahdi, ha criticado no obstante al CSRII y a ad-Dawa por haber permanecido en Irán durante el periodo de Sadam Husein, y ha menospreciado al Ayatolah Ali al-Sistani por ser farsi (persa), es decir, no iraquí [20]. Quienes tratan de vincular a al-Sader y al gobierno iraní señalan a menudo al Ayatolah Kadhem Hussein al-Haeri, ubicado en Qom [Irán], un cercano socio de la dirección del clero iraní [21]. Aunque en el periodo posterior a la guerra al-Sader era visto como el protegido de al-Haeri [22], la relación se cortó [23]. Teherán ha negado dar apoyo a al-Sadr y en entrevistas con ICG algunos representantes oficiales iraníes incluso se han referido a él como un [personaje] incomodo. Un ex responsable del ministerio de Exteriores señalaba: [...] A la gente no le gusta el modo en que al-Sadr está intentando jugar un papel en Iraq", pero reconocía que "las consecuencias de lo que al-Sadr está haciendo pueden ser beneficiosas para Irán" [24]. El influyente ex presidente Hashemi Rafsanyani elogiaba el combate de al-Sader contra las fuerzas de ocupación en abril de 2004 declarando "[...] A diferencia de esos grupos terroristas en Iraq, hay cuerpos poderosos que contribuyen a la seguridad de esa nación... entre ellos está el Ejército de Mahdi compuesto de gente joven entusiasta y heroica" [25]. El ministro de Exteriores [iraní] Kamal Jarrazi declaró ante periodistas de EEUU que "[...]Nosotros no hemos guiado a Muqtada al-Sader, ni le hemos financiado pero hemos intentado que se modere y que se controle" [26]. De nuevo, y a pesar de estas negaciones, las agencias de seguridad iraníes integradas por la línea dura [del régimen], bien pueden haber ido más lejos en sus esfuerzos por moderar a al-Sader. Pero incluso diplomáticos occidentales han sugerido que sea cual sea la asistencia que ha recibido al-Sader ha sido poco entusiasta y de corta duración. Un diplomático de la UE señalaba que "[...] El Comandante de la Guardia Nacional iraní Qasim Suleimani aparentemente tenía una agenda para apoyar a al-Sader en la crisis de Nayaf... Pero como la guerra siguió adelante le retiró su apoyo" [27]. Otro diplomático europeo afirmó: "[...] Al-Sadr es útil hasta cierto punto y los iraníes le han proporcionado financiación y armas. Pero no creo que quieran que siga como una figura política importante en Iraq ... Es demasiado débil para controlarlo" [28]. Ello deja al Gran Ayatolah Ali al-Sistani, el dirigente del chiísmo más antiguo y más venerado, quien resulta que es iraní de nacimiento pero que ha vivido en Iraq casi toda su vida. Su rechazo de [jugar] un papel religioso en instituciones del Estado le ha situado al margen de los teócratas de Irán [29]. Aunque ello no ha conseguido dispar los temores de algunos [30], incluso el presidente interino Ghasi al-Yawar, árabe sunní, aclamó a al-Sistani como una voz de la razón entre el caos y lo utilizó para fortalecer su argumento contra un gobierno religiosos: "[...] Somos muy afortunados, extremadamente afortunados en Iraq. Contamos con una persona como el Ayatolah al-Sistani, muy sabia y muy razonable. Y como el Ayatolah al-Sistani dice siempre: 'dejar la religión al margen de la política'." [31]. Por ahora al menos la dirección iraní parece considerar que al-Sistani sirve a sus intereses aunque no siga instrucciones suyas y a pesar de su público rechazo al velayat-e faqih. Varios oficiales iraníes, además, han expresado su confianza en que al-Sistani mantendría su posición de rechazar criticar públicamente al régimen iraní [32]. De acuerdo con un relevante diplomático iraní, "[...] Tenemos nuestras diferencias con al-Sistani y él con nosotros. Pero le vemos como un polo para la estabilidad en Iraq [33]. Y Mustafa Zahrani, un ex responsable del ministerio de Exteriores [iraní] declaraba: "[...] Irán apoya la voluntad de al-Sistani. Es un gran ayatolah y habla el mismo lenguaje de la mayoría [34]. Queda por ver por cuánto tiempo los dirigentes iraníes seguirán viendo al Ayatolah al-Sistani como un aliado. Dado que se especula con que al-Sistani está intentando restaurar en la ciudad iraquí de Nayaf el referente central del mundo chií para rivalizar con Qom, en Irán, Teherán puede llegar a ver en él pronto una amenaza, especialmente si clérigos disidentes iraníes y eruditos religiosos se reubican en Nayaf y comienzan a atacar la legitimidad religiosa del régimen de Irán. Una personalidad próxima a al-Sistani en Irán declaraba a ICG que una vez que se calme la situación en Iraq ello sería una preocupación para las autoridades iraníes [35].
Notas de IGC e IraqSolidaridad: 1. Este texto
es un extracto del informe Iran in Iraq: How much influencie?
Publicado en Middle East Report, núm 38, por el
International Crisis Group (en inglés: "Iran in Iraq: How much influencie?"), 21 de marzo de 2005.
Disponible en formato PDF . [Nota de IraqSolidaridad]. |
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Texto original Loles Oliván: Irán en Iraq, una amenaza a la hegemonía de EEUU Loles Oliván: La difícil apuesta de EEUU en Iraq
![]() Imágenes de al-Sistani y al-Sader durante una manifestación celebrada en Bagdad en octubre de 2005 |
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