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El Ejército de EEUU, al límite

La resistencia desborda la capacidad de reemplazo de las tropas estadounidenses en Iraq

Robert Burns

Axis of Logic, 26 de enero, 2006
IraqSolidaridad (www.iraqsolidaridad.org), 2 de febrero, 2006
Traducido del inglés para IraqSolidaridad por Felisa Sastre

"De acuerdo con un reciente estudio del Pentágono, el Ejército estadounidense, sometido al esfuerzo de las frecuentes rotaciones de tropas que se dirigen a Iraq y Afganistán, se ha convertido en 'una delgada línea verde' que podría romperse salvo que la solución llegue pronto. Andrew Krepinevich, oficial retirado del Ejército que redactó el estudio con un contrato del Pentágono, ha llegado a la conclusión de que el Ejército no puede mantener el ritmo de despliegue de tropas hacia Iraq el tiempo suficiente para aplastar a la resistencia. Sugiere, asimismo, que la decisión del Pentágono, hecha pública en diciembre [de 2005] de ir reduciendo las tropas en Iraq este año, se debe en parte a la constatación de que el Ejército está desbordado."

"Kill the messenger" (en primer plano, en el casco: "Matar al mensajero). (Foto: Sean Smith - The Guardian)

De acuerdo con un reciente estudio del Pentágono [1], el Ejército estadounidense, sometido al esfuerzo de las frecuentes rotaciones de tropas que se dirigen a Iraq y Afganistán, se ha convertido en "una delgada línea verde" que podría romperse salvo que la solución llegue pronto. Andrew Krepinevich, oficial retirado del Ejército que redactó el estudio con un contrato del Pentágono, ha llegado a la conclusión de que el Ejército no puede mantener el ritmo de despliegue de tropas hacia Iraq el tiempo suficiente para aplastar a la resistencia. Sugiere, asimismo, que la decisión del Pentágono, hecha pública en diciembre [de 2005] de ir reduciendo las tropas en Iraq este año, se debe en parte a la constatación de que el Ejército está desbordado [2].

Como pruebas de ello, Krepinevich señala que el reclutamiento militar de 2005 descendió, sin conseguir sus objetivos por primera vez desde 1999, así como la decisión de ofrecer incentivos mucho mayores para el alistamiento y otros alicientes. "Uno se empieza a preguntar cuánta es la presión y tensión que soporta el Ejército y cuánto tiempo puede continuar así", ha declarado en una entrevista, añadiendo que el Ejército todavía constituye una fuerza de combate altamente efectiva, y que se está poniendo en marcha un plan que aumentará el número de brigadas de combate disponibles para la rotación en Iraq y Afganistán.

El informe de 136 páginas describe un cuadro más revelador de la situación del Ejército que el que ofrecen los funcionarios en público. Krepinevich es el director ejecutivo del Center for Strategic and Budgetary Assessments, un Instituto de Investigación sin ánimo de lucro.

Como muestra de su nivel de preocupación por la tensión que soporta el Ejército, Krepinevich ha titulado uno de los capítulos de su informe, "La delgada Línea Verde". Escribe que el Ejército se enfrenta a una "carrera contra reloj" para adecuarse a las exigencias de la guerra o al "riesgo de fractura de las fuerzas debida a una catastrófica disminución" del reclutamiento y del reenganche.

El coronel Lewis Boone, portavoz del Mando de las Fuerzas Armadas, y responsable de facilitar tropas a los comandantes [de las unidades combatientes] sobre el terreno, afirma que decir que el Ejército está roto sería "una afirmación muy extrema", y declaró que su organización ha sido capaz de atender todas las peticiones de tropas que les han cursado los jefes de campaña.

¿Qué más puede hacer el Ejército estadounidense?

La evaluación de Krepinevich es la última de las originadas en el debate sobre si las guerras en Iraq y Afganistán han desgastado al Ejército; sobre cómo aliviar las tensiones y si el Ejército de Estados Unidos se encuentra sobrecargado para afrontar otras amenazas.

El congresista demócrata por Pensilvania, John Murta, veterano de la guerra de Vietnam, provocó una tormenta política el pasado otoño cuando pidió una rápida salida de Iraq, alegando que el Ejército estaba "roto y desgastado" y que fomentaba la insurgencia con su simple presencia. Funcionarios de la Administración rechazaron tajantemente esa opinión. Por su paarte, George Joulwan, general de cuatro estrellas retirado y ex comandante en Jefe de la OTAN, coincide en que el Ejército está demasiado desplegado: "Tanto si están rotos como si no, creo que debo decir que si no se cambia la forma en que estamos haciendo las cosas, hay peligro de fractura y ruptura, y en eso estoy de acuerdo", declaró a la CNN el mes pasado.

Krepinevich no llega a la conclusión de que las tropas estadounidenses deban abandonar ya Iraq sino que, a finales de año, podría reducirse el total de los soldados a menos de 100.000. Funcionarios del Pentágono dijeron el pasado día 17 de enero que en la actualidad hay unos 136.000 efectivos.

Para un Ejército de 500.000 soldados (sin contar con los miles de la Guardia Nacional y de los de la reserva ahora en activo) el despliegue de unos 100.000 en Iraq no parecería una carga excesiva pero, debido a que la guerra se ha alargado más de lo esperado, el Ejército ha tenido que rotar regularmente con unidades de refresco, mientras mantenía sus trabajos normales de entrenamiento y de reorganización total de las fuerzas armadas.

Desacuerdo con Rumsfeld

El análisis de Krepinevich, si bien coincide con las conclusiones de algunos otros expertos al margen de la Administración Bush, se opone frontalmente a las declaraciones públicas del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y de oficiales de alto rango del Ejército.

Por ejemplo, la semana pasada el secretario del Ejército, Francis Harvey, abrió una conferencia de prensa en el Pentágono negando que existieran problemas en la institución. "El Ejército en la actualidad es el más capacitado, el mejor adiestrado, el mejor equipado y el de mayor experiencia que ha tenido nuestra nación en más de un década", indicó, añadiendo que el reclutamiento ha mejorado.

Rumsfeld ha argumentado que la experiencia de combate en Iraq y Afganistán ha fortalecido al Ejército en lugar de debilitarlo. En una aparición en el Paul H. Nitze School of Advanced International Studies de Washington, el 5 de diciembre, Rumsfeld dijo que "El Ejército es probablemente tan fuerte y está tan capacitado como jamás lo estuvo en la historia de este país. Tiene más experiencia, más capacitación y está mejor equipado que nunca".

Krepinevich afirma en la entrevista que comprende las razones por las que los funcionarios del Pentágono no hacen público que se están viendo obligados a reducir el despliegue de tropas en Iraq debido a la tensión que soporta el Ejército. "Ello daría mucho ánimo al enemigo", dice, incluso cuando una serie de indicadores, como el descenso en el reclutamiento, apuntan en esa dirección. Krepinevich dijo que había llegado a la conclusión de que ni los líderes del Ejército están seguros de cuánto tiempo podrán mantener el extraordinario ritmo de las rotaciones de unidades de combate en Iraq antes de que se produzca una crisis institucional. Algunas de las principales divisiones del Ejército están ya en su segundo despliegue de un año en Iraq y otras pequeñas unidades ya han ido tres veces.

Michael O'Hanlon, experto en cuestiones militares de la Brookings Institution, preguntado en una reciente entrevista si se trataba de una "opinión personal" la consideración [contenida en el informe de Krepinevich] de que hay un riesgo lo bastante grande de que el Ejército se rompa como para evitar seguir aumentando su tamaño contesto que sí: "hasta el momento el Ejército no se ha roto".

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Evolución del número de tropas estadounidenses en Iraq
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Nº de soldados

Fecha

Circunstancias
192.000 [3] Marzo 2003  Invasión de Iraq
146.300  Mayo 2003  Bush declara el fin de guerra
108.900  Enero 2004  Nivel más bajo de tropas
159.000  Enero 2005  Primeras elecciones iraquíes
157.000  Octubre 2005  Referéndum iraquí sobre la Constitución
159.000  Diciembre 2005  Elecciones parlamentarias
136.000  Enero 2006  Situación actual

En la actualidad hay 136.000 soldados en Iraq. El número de tropas ha aumentado desde los mínimos a los que llegó hace casi dos años.

Notas de IraqSolidaridad:

1. Disponible en: http://thinkprogress.org
2. Véase sobre el tema en IraqSolidaridad:
Mark Benjamín: La guerra en Iraq consume al Ejército estadounidense | Abid Mustafa: La resistencia iraquí fractura las relaciones de Bush con el Ejército estadounidense | Martin Sieff: Militares y políticos estadounidenses pierden las esperanzas respecto al nuevo ejército iraquí - El Pentágono se gasta al mes en Iraq 5.900 millones de dólares, según el Congreso | Ann Scott Tyson: Dos años después, la guerra de Iraq agota el poder militar de EEUU
3. Cabe señalar que este número corresponde al total tropas implicadas en la invasión, incluyendo las no combatientes desplegadas en países limítrofes a Iraq; es decir, que EEUU tiene ahora en Iraq más que las que invadieron el país en marzo de ese año.

English Texto original
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Axis of Logic

Mark Benjamín: La guerra en Iraq consume al Ejército estadounidense

Abid Mustafa: La resistencia iraquí fractura las relaciones de Bush con el Ejército estadounidense

Martin Sieff: Militares y políticos estadounidenses pierden las esperanzas respecto al nuevo ejército iraquí
- El Pentágono se gasta al mes en Iraq 5.900 millones de dólares, según el Congreso

Ann Scott Tyson: Dos años después, la guerra de Iraq agota el poder militar de EEUU

El Ejército estadounidense obliga a 50.000 soldados a prolongar su periodo de servicio

La medida se aplica a soldados destinados en Iraq y Afganistán

Will Dunham

Reuters, 29 de enero, 2006 / IraqSolidaridad (www.iraqsolidaridad.org), 2 de febrero, 2006 / Traducido del inglés para IraqSolidaridad por Felisa Sastre

"'Mientras la guerra en Iraq se prolonga, el Ejército acumula una serie de problemas que en su conjunto pueden cuestionar la viabilidad de un Ejército compuesto exclusivamente por voluntarios', afirma el analista de defensa Loren Thompson del laboratorio de ideas 'Lexington Institute'. 'Cuando una institución tiene que recurrir, de forma reiterada, a la coerción para retener a la gente que quiere irse, se está desviando de la idea genuina de voluntariado'."

Mediante una orden denominada Stop-Loss [1], el Ejército estadounidenses ha obligado a unos 50.000 soldados a continuar en servicio una vez finalizado su período de servicio voluntario y cuando algunos reclutas han puesto en duda su legalidad los tribunales han fallado en contra. Esta política se aplica a los soldados pertenecientes a unidades que se van a desplegar en las guerras de Iraq y Afganistán.

El Ejército afirma que la orden es vital para mantener las unidades cohesionadas y listas para el combate. Pero algunos expertos dicen que es una muestra de lo mucho que se ha expandido el Ejército y que podría complicar más la campaña para atraer a nuevos reclutas. "Mientras la guerra en Iraq se prolonga, el Ejército acumula una serie de problemas que en su conjunto pueden cuestionar la viabilidad de un Ejército compuesto exclusivamente por voluntarios", afirma el analista de defensa Loren Thompson del laboratorio de ideas Lexington Institute. "Cuando una institución tiene que recurrir, de forma reiterada, a la coerción para retener a la gente que quiere irse, se está desviando de la idea genuina de voluntariado". Los soldados al alistarse firman un contrato para prestar servicio durante un número determinado de años, y saben con exactitud cuándo van a terminar sus obligaciones y cuándo pueden volver a la vida civil.

Pero esta medida permite al Ejército, preocupado por tener las unidades con toda su dotación, mantener a los soldados que están a punto de dejar la milicia. Con esta política, soldados que normalmente abandonarían el servicio cuando expirara su compromiso deben seguir en el Ejército desde 90 días antes de la fecha prevista de partida de su unidad hasta el final de su despliegue y hasta otros 90 días después de la vuelta a su base.

Con estancias de un año en Iraq y Afganistán, a algunos soldados se les puede obligar a permanecer en el Ejército unos 18 meses extra.

Dificultades

El teniente coronel Bryan Hilferty, portavoz del Ejército, afirma que "[...] no está previsto anular la orden". "Comprendemos que causa problemas a algunos soldados y tenemos en cuenta las situaciones personales", añade Hilferty.

Hilferty asegura que hay unos 12.500 soldados del Ejército regular, y de la Guardia Nacional y reservistas que prestan servicio de forma involuntaria por imperativo de esta orden, y que unos 50.000 han visto ampliados sus servicios desde que se puso en marcha este programa en 2002. La limitada aplicación inicial de la orden ha sido ampliada en los años siguientes y ha afectado a un número mayor.

Si bien la política relativa a esta orden de "reducir pérdidas" resulta dura al suspender las fechas previstas de abandono del Ejército, "no se aplica de forma absoluta", afirma Hilfety, "y tenemos en cuenta las circunstancias personales derivadas de las obligaciones y razones humanitarias". Hilferty señala que el Ejército había concedido excepciones a 210 de los soldados reclutados "por problemas personales" y les ha permitido dejar el servicio según lo previsto en sus contratos. "El país está en guerra y estamos aplicando la orden en las unidades destinadas a una zona de combate para garantizar que se movilizan, se adiestran, luchan, se despliegan y desmovilizan como un equipo compacto", declara.

Sin suerte en los tribunales

Unos pocos soldados han presentado demandas ante los tribunales para denunciar la orden. Una de ellas quedó en agua de borrajas la semana pasada cuando en Washington el juez de distrito, Royce Lamberth, rechazó la demanda planteada por dos miembros de la Guardia Nacional. La demanda exponía que el Ejército de forma fraudulenta inducía a los soldados a alistarse sin especificar que su periodo de servicio podría ampliarse forzosamente. Otros tribunales han apoyado también la legalidad de la medida en Oregón y California.

Jules Lobel, profesor de Derecho en la Universidad de Pittsburg, en representación de soldados de la Guardia Nacional, dice que todavía es posible ganar las reclamaciones contra la orden. "Creo que el programa de medidas en su totalidad es un fraude a la gente sobre cuánto tiempo van a prestar servicio en realidad. Considero que ello causa un tremendo problema moral, un enorme daño psicológico a la gente", declaró. "Cuando se firma con los militares, uno se dice: 'les entrego seis años y después de esos seis años vuelvo a mi vida anterior', y ellos contestan 'no, en realidad, podemos ampliarlo de forma indefinida".

Congresistas críticos han denunciado la orden y el candidato presidencial demócrata de 2004, John Kerry, la ha denominado "una forma encubierta de conscripción" . "Estados Unidos abolió el servicio militar obligatorio en 1973, pero nunca el Ejército compuesto en su totalidad de voluntarios se había confrontado con una guerra prolongada".

Un informe encargado por el Pentágono califica la orden de "una medida a corto plazo" que permita al Ejército cumplir con las necesidades de despliegue de tropas en la actualidad pero supone "un riesgo de ruptura de las fuerzas porque aumenta los problemas de reclutamiento y reenganche". El informe se debe a Andrew Krepinevich, oficial retirado del Ejército [2].

Thompson añadió que "el uso persistente de la orden subraya el hecho de que el peso de la guerra recae sobre un puñado de soldados mientras que para la inmensa mayoría de los ciudadanos no supone sacrificio alguno".

English Texto original

Notas de IraqSolidaridad:

1. Por la que se pierde el derecho a abandonar el Ejército una vez cumplido el periodo de alistamiento previsto en el contrato.
2. Véase en IraqSolidaridad el texto principal de esta página en la columna izquierda.

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