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EEUU: El debate sobre la crisis de la ocupación IraqSolidaridad (www.iraqsolidaridad.org), 28 de noviembre, 2006 Traducido del inglés para IraqSolidaridad por Paloma Valverde "Los demócratas están claramente aplazando la cuestión de la retirada de las tropas a un futuro lejano, al tiempo que la tarea inmediata es la 'estabilización', es decir, un nuevo baño de sangre contra las organizaciones hostiles a la presencia de EEUU en Iraq." ![]() Los dirigentes demócratas se han comprometido con entusiasmo a trabajar estrechamente con el gobierno de Bush para fraguar una política bipartidista con el fin de continuar la ocupación de Iraq y han anunciado su apoyo a un aumento significativo en el presupuesto de las Fuerzas Armadas y en el reclutamiento de más tropas para el ejército. Estos comentarios surgen en medio de un intenso debate dentro de los círculos de poder sobre cómo salvar la ocupación de Iraq y preservar los intereses del imperialismo estadounidense en Oriente Medio. Mientras se barajan varias opciones, la posibilidad de una retirada inmediata de parte o de la totalidad de las tropas (la postura apoyada por la gran mayoría de aquellos que votaron por los candidatos demócratas en las elecciones celebradas hace menos de dos semanas) ha quedado fuera de las conversaciones [1]. Steny Hoyer, el congresista de Maryland que fue elegido la semana pasada por el Comité Ejecutivo demócrata para ser el nuevo líder de la mayoría en el Congreso, estableció la línea del Partido Demócrata en una entrevista en [el programa] "Esta Semana con George Stephanopoulos", en las noticias del domingo de la [cadena televisiva] ABC. Stephanopoulos pidió a Hoyer que respondiera a la consideración del senador republicano por Arizona, John McCain, de que se deben enviar más tropas estadounidenses a Iraq. [Stephanopoulos] recordó además que una de las opciones que se están considerando en el bipartidista [demócrata-republicano] Grupo de Estudio de Iraq [2] era aumentar el poder militar de EEUU para apoyar el aplastamiento de las milicias que operan en Bagdad. "[...] Si ese aumento temporal [de tropas] es compatible con un plan de transición y de redespliegue de las tropas estadounidenses", afirma Hoyer, entonces [John McCain] debería estar preparado para llevarlo a cabo. Hoyer además repitió la postura de muchos demócratas y de sectores de la jerarquía militar de que el problema fundamental en la Administración Bush con la política en Iraq ha sido, para empezar, que no se han enviado suficientes tropas. Los comentarios de Hoyer fueron una señal inequívoca a la Administración Bush de que los demócratas apoyarían un aumento de tropas si [tal incremento] se pudiera presentar como un paso hacia una posterior retirada. Para recalcar este punto, Hoyer afirmó, hacia el final de la entrevista, que las tropas estadounidenses estaban en peligro no porque estuvieran obligadas a luchar en Iraq, sino porque "[...] su falta de efectivos les expone a diario al peligro y a la muerte." El nuevo líder de la mayoría en el Congreso también dejó claro que los demócratas no considerarían cortar la financiación para la ocupación de Iraq. "[...] No vamos a dejar sin fondos a las tropas en el campo de batalla, punto", añade. El poder para suprimir los gastos en una guerra es la última competencia esgrimida por el Congreso para obligar al poder ejecutivo a modificar su política exterior. Rechazó de plano que eso signifique que la Administración Bush pueda continuar la guerra en Iraq, como Bush había prometido, hasta el final de su mandato, el 20 de enero de 2009. Esas declaraciones resaltan el significado del voto demócrata del Congreso la semana pasada por Hoyer frente a John Murtha, el candidato apoyado por la portavoz entrante en el Congreso, Nacy Pelosi. Murtha, que tiene estrechas relaciones con sectores del ejército y que durante décadas formó parte del ala derechista de la dirección del partido Demócrata, fue objeto de la atención pública hace casi un año cuando pidió en el Congreso una retirada inmediata de las tropas estadounidenses de Iraq. La semana pasada, durante la campaña para votar por el dirigente de la mayoría [en el Congreso], Murtha sufrió el ataque de los medios de comunicación y de compañeros demócratas en relación con su implicación en el escándalo de sobornos de Abscam [3], hace casi un cuarto de siglo. [El escándalo] Abscam resucitó como una manera de vilipendiar a Pelosi y a Murtha, pero la verdadera cuestión era la postura de Murtha sobre la guerra. No a una retirada inmediata Mientras que Murtha resultó útil para atraer el voto [del movimiento] contra la guerra, el 7 de noviembre [de 2006, día de las elecciones], hacia los candidatos demócratas al Congreso, no existe un apoyo significativo a la postura de una retirada inmediata de las tropas, ni en la dirección del Partido Demócrata, ni en la elite dirigente estadounidense en su conjunto. Aunque los asuntos políticos, los intereses regionales, incluso la idiosincrasia personal afectaron indudablemente al voto secreto a puerta cerrada, la guerra en Iraq se sitúa por encima de cualquier cuestión. Los demócratas decidieron por una abrumadora mayoría de votos (149 a 86) que no querían entrar en el nuevo Congreso con un líder absolutamente identificado por el público con la retirada de las tropas [de Iraq]. La declaración de Hoyer se hizo pública un día después de las observaciones hechas por el dirigente demócrata del Senado, Harry Reid, durante las alocuciones semanales demócratas por radio. Reid apeló a un "[...] cambio en el curso de los acontecimientos", y afirmó que estaba "[...] animado de que el presidente [Bush] finalmente escuche a los expertos independientes y a los miembros del Congreso", una referencia en concreto al Grupo de Estudio de Iraq. "[...] Trabajar unidos" afirmó Reid, "[...] [para] crear una nueva vía hacia el futuro, una vía que permita estabilizar Iraq y que nuestras tropas inicien la retirada. Respecto a Iraq, y a cualquier otra parte, los demócratas rezamos para que el presidente trabaje con nosotros, porque estamos preparados para trabajar con él." La semana pasada Reid afirmó que una de sus prioridades fundamentales en el Senado será la aportación de un fondo adicional para el ejército de 75 mil millones de dólares, específicamente para reconstruir el Ejército de Tierra y el Cuerpo de Marines, seriamente minados por las pérdidas tanto de efectivos humanos como de equipamiento en Iraq y Afganistán [4]. La invasión y la ocupación de Iraq ya ha alcanzado un coste aproximado de 350 mil millones de dólares. Los demócratas están claramente aplazando la cuestión de la retirada de las tropas a un futuro lejano, al tiempo que la tarea inmediata es la estabilización, es decir, un nuevo baño de sangre contra las organizaciones hostiles a la presencia de EEUU en Iraq. El ejército estadounidense lleva mucho tiempo planificando operaciones importantes contra las milicias shiíes en Bagdad, especialmente las controladas por Moqtada as-Sáder [5]. Si esto requerirá, o no, un aumento de las tropas estadounidenses en Iraq es uno de los temas principales que actualmente se están discutiendo en los círculos dirigentes políticos. El senador demócrata Carl Levin, el presidente entrante del Comité de Servicios Armados del Senado, se manifestó contra un aumento del poder militar en una entrevista para el programa de los domingos "Última Edición" de la CNN. Sin embargo, Levin también dejó clara que su postura -que EEUU debe anunciar que iniciará la retirada de las tropas estadounidenses de Iraq en cuatro o seis meses- no es una petición para poner fin a la ocupación. Levin subrayó que no abogaba por un calendario concreto para retirar "[...] todas o incluso la mayoría de nuestras tropas", y afirmó que una presencia militar estadounidense importante continuaría indefinidamente. "[...] No planteamos la retirada total" en ninguna de nuestras propuestas, afirmó. La esperanza de Levin es que amenazar al gobierno iraquí con una retirada parcial servirá para presionar a las distintas facciones de la esfera de gobierno en Iraq con el fin de alcanzar algún tipo de acuerdo entre ellas. Incremento de las Fuerzas Armadas Un tema en el que están de acuerdo las diversas facciones de los grupos de poder [estadounidenses] es la necesidad de un aumento de los efectivos del ejército estadounidense en su conjunto, lo que se percibe como una precondición imprescindible para aumentar las tropas estadounidenses en Iraq. El domingo [19 de noviembre], el editorial de The New York Times, titulado "El ejército que necesitamos", expresaba el punto de vista de que "[...] hay que aumentar el total de la fuerza militar autorizada que Rumsfeld tenía en mente para los próximos años entre 75.000 y 100.000 efectivos más". The New York Times expresa aquí la postura de los dirigentes demócratas que llevan tiempo presionando para aumentar el número de soldados en el Ejército de Tierra y en el Cuerpo de Marines. La semana pasada, el general John Abizaid, comandante en jefe del Comando Central de EEUU para Oriente Medio y Asia Central [USCENTCOM], descartó, en una comparecencia realizada ante el Comité de Servicios Armados, reducir las tropas en Iraq, pero afirmó que aumentar la presencia de tropas estadounidenses era inviable debido a la presión que existe sobre el ejército. El momento de esta declaración fue muy significativo por producirse poco después de las elecciones, como si se pretendiera alejar la discusión de cualquier debate sobre la retirada de las fuerzas estadounidenses. Lo que se esconde en la trastienda de los debates sobre el aumento de la fuerza militar es la cuestión del reclutamiento obligatorio [6]. El demócrata Charles Rancel, presidente entrante del Comité de Medios y Arbitrios del Congreso [7], reiteró en el programa "El estado de la nación" de la CBS su apoyo a la puesta en marcha del reclutamiento obligatorio. "[...] Si estamos desafiando a Irán y a Corea del Norte y algunos piden más tropas en Iraq", afirmó, "[...] no podemos hacerlo" sin el reclutamiento obligatorio. "[...] No entiendo cómo alguien puede apoyar esta guerra y no apoyar el reclutamiento obligatorio" [8]. Rangel prometió que reintroduciría una propuesta de Ley para poner en marcha el reclutamiento obligatorio, una propuesta que ha estado apoyada por muchos estrategas demócratas, como uno de los primeros actos en la nueva sesión del Congreso el año que viene. El senador republicano Lindsey Graham, que intervino después de Range, declaró que él también apoya un aumento del número de efectivos del ejército, pero que cree que esto se podría hacer con una fuerza de voluntarios. Sin embargo, si esto no es posible, afirmó Graham, "[...] buscaremos otra opción." En los debates sobre cómo salvaguardar la ocupación de Iraq, los demócratas llevan tiempo cerrando filas en torno al Grupo de Estudio de Iraq, creado por algunos congresistas republicanos para proponer una nueva estrategia estadounidense en Iraq [y compuesto paritariamente por miembros de ambos partidos]. Dentro de este grupo, ocupando un lugar prominente, hay antiguos miembros de la primera Administración Bush y de las de Clinton, que mantienen algunas diferencias tácticas con el actual gobierno de Bush y con personajes como el vicepresidente Cheney y el saliente secretario de Defensa, Donald Rumsfeld. Dirigentes demócratas, incluido Reid, ya han declarado también su total apoyo al nuevo nombramiento hecho por Bush de Robert Gates como secretario de Defensa. Gates fue durante mucho tiempo un agente de la CIA con el presidente Reagan y director de la CIA con Bush padre. [Gates] jugó un papel fundamental en el escándalo Irán-Contra [9], y también estuvo implicado en el apoyo estadounidense a los fundamentalistas islámicos en Afganistán, incluido Osama Bin Laden, durante su guerra contra la Unión Soviética en la década de 1980. Reid ha afirmado que Gates debería ser investido sin problemas en las próximas semanas. Las declaraciones de los demócratas en los últimos días subrayan el hecho fundamental de que no hay sector, dentro de los grupos de poder político opuesto a la guerra, a pesar de que esta es la postura de la mayoría del pueblo estadounidense. Por el contrario, tras las elecciones, los demócratas pretenden formar un nuevo consenso a favor de la guerra para defender los intereses de la elite dominante estadounidense. Mientras la población estadounidense se está desplazando hacia la izquierda, la clase dirigente está respondiendo con un tremendo giro a la derecha.
Notas de IraqSolidaridad: 1. La opción
más probable que presentará el Grupo de Estudios
sobre Iraq (demócrata-republicano, ver más adelante
y el texto referido en nota 2), coincidente con la de otro grupo
militar de evaluación creado por la Junta de Jefes de
Estado Mayor, es la denominada Go Long, incrementar inicialmente
en entre 20.000 y 30.000 efectivos estadounidenses los más
de 140.000 actuales, para reducirlos posteriormente a 60.000
(The Washington Post, 20 de noviembre, 2006). Con este
incremento se pretende asegurar el control de Bagdad y desplegarse
en otras zonas del país, particularmente en la provincia
occidental de al-Anbar, de muy fuerte presencia guerrillera.
De hecho, el Pentágono ya ha enviado a esta zona la semana
pasada a 2.200 marines más (Associated Press,
25 de noviembre de 2006). |
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