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¿Quiénes están detrás de los 'Escuadrones de la muerte'?

Unidades especiales vinculadas a los ocupantes alientan la ruptura de Iraq

[Se preserva el anonimato del autor por su propia seguridad]

Bagdad, 10 de junio, 2006
IraqSolidaridad (www.iraqsolidaridad.org), 15 de junio, 2006
Traducido del inglés para IraqSolidaridad por Paloma Valverde

"Pero, ¿todo ello significa acaso que los 'Escuadrones de la muerte' son milicias chiíes insertas en las fuerzas del ministerio del Interior? La respuesta es no, o no exactamente. Ciertamente, como podría afirmar cualquier iraquí que haya sido testigo de una operación de los 'Escuadrones de la muerte' diría que un convoy de hombres fuertemente armados, enmascarados y vestidos de negro, circulando con coches caros y modernos y en 'todoterrenos', insultando a los sunníes, disparando al aire y clamando venganza, atacando a personas y propiedades, secuestrando a personas o golpeándolas hasta la muerte no parece otra cosa que una milicia sectaria. Sin embargo, esto es solo parte de la verdad."

Detenidos en Bagdad custodiados por un grupo especial de la policía iraquí

"Okhwan Sinna wa Shi'a, hatha alwatan ma nbi'a" ("Somos hermanos, sunníes y chiíes; nuestra tierra no está en venta"). Este era el lema que coreaban los iraquíes, en cualquier ocasión, en Bagdad y en otras provincias, días después del inicio de la ocupación, a partir de abril de 2003, para denunciar cualquier división sectaria de la sociedad iraquí. Entonces había esperanza: hasta hace muy poco, a pesar de todos los asesinatos, los iraquíes confiaban ciegamente en que no había un germen de sectarismo entre chiíes y sunníes.

Ahora la muerte causada por razones sectarias es la dura realidad en Iraq. Las familias tienen miedo de que las vean en la morgue o en los hospitales para recoger el cuerpo de su hijo asesinado debido a las milicias armadas que podrían estar camufladas a la vuelta de la esquina [1]. Cabezas de jóvenes ruedan por las calles de Bagdad como si fueran sandías: fueron secuestrados cerca de la morgue. En los primeros cinco meses de 2006, inmediatamente tras las elecciones [de diciembre de 2005] -que se suponía iban a detener los asesinatos y establecer la democracia en Iraq de una vez y durante los cuatro años siguientes- y tras los atentados contra los lugares santos de Samarra, la morgue de Bagdad recibe entre 35 y 50 cadáveres diarios, según su director, el Dr. Qais Hasán. Seis mil cuerpos de bagdadíes han sido trasladados a la morgue central en los últimos cinco meses -la cifra más alta de su historia. Sólo en mayo [el número] de cuerpos fue de 1.398, según datos del ministerio de Sanidad, sin incluir las víctimas de las explosiones: ha sido el mes más sangriento desde [el inicio de] la ocupación [2]. En Basora, que estuvo relativamente tranquila hasta las últimas elecciones, más de mil personas fueron asesinadas durante el mismo período (sin contar el mes de mayo) [3]. En mayo, el número excedió tanto las cifras de los pocos meses precedentes que el primer ministro al-Maliki tuvo que imponer la ley marcial en la ciudad: se dice que en Basora se asesina a un hombre cada hora. En [la provincia occidental de] al-Anbar los asesinatos son tantos que se obvian dar los pésames, mientras que Ramadi -su capital- lleva asediada meses (a finales de mayo, al-Maliki había anunciado por televisión que una gran operación de seguridad se iba a llevar a cabo muy pronto contra esta ciudad). En Diyala, al este de Bagdad, el descubrimiento de decenas de cuerpos mutilados en zonas aisladas ya ha dejado de ser noticia: esta semana, hombres armados dieron el alto a un autobús de pasajeros; obligaron a los 25 niños, a los ancianos y a los estudiantes a bajar y les tirotearon uno a uno.

En la comisaría de [expedición de] pasaportes de Bagdad, que normalmente empieza a atender la gente a las nueve de la mañana, desde hace tres meses se forman largas colas desde las cinco de la mañana; a los que llegan a las seis se les dice que vuelvan al día siguiente. En julio se espera un enorme éxodo familiar, coincidiendo con las vacaciones de verano. Las familias huyen de los asesinatos y las cartas de amenaza en las que les dicen que se vayan o que se enfrentarán a la muerte, y ello unido a las insoportablemente pésimas condiciones de vida cotidiana [4]. El comercio de pasaportes se ha convertido en un negocio muy rentable para los funcionarios de la oficina de pasaportes. Afirman que no pueden atender más de 30 solicitudes al día, haciendo que la gente pague 500 dólares para conseguir un pasaporte. Quienes no se lo pueden permitir o no tienen a donde ir, deciden quedarse y enfrentarse a lo que les depare el destino. Algunos simplemente no se quieren ir. "No podemos simplemente abandonar Iraq a los criminales, tenemos que resistir. El único problema son nuestras familias", afirma un hombre que ya ha recibido amenazas.

¿Qué está ocurriendo?

Entonces, ¿qué ha ocurrido? ¿Es esto el inicio de una guerra civil? Si lo es, ¿por qué los denominados asesinatos sectarios, que de hecho empezaron hace tres años, no fueron capaces de iniciar entonces una guerra civil? ¿Por qué ahora? ¿Quién está detrás de los asesinatos? Finalmente, ¿quiénes son los Escuadrones de la muerte?

En primer lugar y más allá de cualquier discusión, es en hecho que el ministerio del Interior y el ejército iraquí están implicados en los Escuadrones de la muerte, lo admitan o no los ministros implicados, o las autoridades estadounidenses: hay infinidad de declaraciones de testigos, documentos, pruebas, vídeos que así lo prueban [5]. El tipo de asesinato ahora relacionado con los Escuadrones de la muerte se inició a principios de 2005, a manos de los comandos de la policía iraquí. El primer gobierno interino iraquí, el gobierno de al-Yaafari, fue elegido en enero de ese año, y era ya mayoritariamente chií .En esa época se empezó a escuchar hablar sobre la denominada Opción El Salvador para Iraq [6], y que los comandos de la policía estaban formados, fundamentalmente, por milicias chiíes, especialmente de Badr (el brazo armado del Consejo Supremo de la Revolución Islámica en Iraq) y del Ejército del Mahdi (el movimiento de las milicias de as-Sáder).

Pero, ¿todo ello significa acaso que los Escuadrones de la muerte son milicias chiíes insertas en las fuerzas del ministerio del Interior? La respuesta es no, o no exactamente. Ciertamente, como podría afirmar cualquier iraquí que haya sido testigo de una operación de los Escuadrones de la muerte (lo que se está convirtiendo en un fenómeno cotidiano a la luz del día), diría que un convoy de hombres fuertemente armados, enmascarados y vestidos de negro, circulando con coches caros y modernos y en todoterrenos, insultando a los sunníes, disparando al aire y clamando venganza, atacando a personas y propiedades, secuestrando a personas o golpeándolas hasta la muerte no parece otra cosa que una milicia sectaria. Sin embargo, esto es solo parte de la verdad.

A lo largo de 2005 los comandos de la policía iraquí detuvieron oficialmente a miles de jóvenes sunníes (la mayor operación de detenciones en Bagdad se produjo en mayo de 2005, a la que se dio el nombre de Operación Lightning, Iluminación, en la que se detuvo a centenares de personas). Semanas después, algunos de los cuerpos de estos jóvenes se encontraron en diferentes lugares de Bagdad, o de Iraq, fundamentalmente al este el país. Los nombres de Brigada Lobo, Trueno, Tigre, Imam Alí, Imam Huseín, Escorpión, Volcán se han convertido en nombres familiares de los comandos de las brigadas de la policía, en árabe: Maghawee [7]. Supuestamente son comandos de actuación contra la resistencia, tropas de inteligencia en suma. Fueron creados, entrenados, armados y dirigidos por oficiales de inteligencia estadounidenses bien conocidos por haber prestado servicio en América Central y Sudamérica, donde los Escuadrones de la muerte fueron una parte fundamental de la escena política. Los Maghaweer fueron tan brutales que una de las personalidades prominentes iraquíes opuesta a la ocupación afirma que las cárceles estadounidenses son más clementes que las iraquíes.

Estos detenidos contaron cosas sobre el tipo de tortura a la que fueron sometidos en las cárceles del ministerio del Interior iraquí. En muchos aspectos, eran similares a las señales halladas en los cadáveres que, actualmente y a diario, se encuentran en los vertederos o en las alcantarillas en Bagdad, asesinatos relacionados con los Escuadrones de la muerte: orificios de bala en la cabeza, pies, pulmones, etc. marcas identificativas bien conocidas en las prisiones iraníes; huesos rotos, cráneos aplastados, piel quemada o arrancada, palizas salvajes, descargas eléctricas, el ojo derecho fuera de la órbita, son comunes en ambos casos. Abu Omar, un ingeniero iraquí que pasó cuatro meses en las prisiones de al-Nissor y al-Kadimiya [barrios de Bagdad] durante 2005, habla de las camionetas saliendo a media noche y regresando a las pocas horas con decenas de hombres esposados y con los ojos vendados. Abu Omar fue uno de las decenas de prisioneros que aparecieron en un famoso programa de televisión producido por el ministerio del Interior. Brutalmente torturados, estos detenidos admiten haber cometido actos de terrorismo pero, lo más importante, acusan públicamente a conocidas figuras sunníes de actos inmorales o de terrorismo. Curiosamente, Abu Omar fue puesto en libertad inmediatamente después de que acusara en televisión a un reputado sheij de utilizar la mezquita para esconder armas: a pesar de que la denuncia contra Abu Omar estaba repleta de todo tipo de delitos pergeñados que le habrían valido la ejecución cien veces, según el juez que lo puso en libertad.

Más tarde, especialmente después de que la coalición chií ganara las elecciones de diciembre de 2005, y tras la voladura en el santuario de Samarra, los asesinatos cambiaron dramáticamente en número y en técnica. Los peores se produjeron en la última semana de febrero y en marzo. Miles de sunníes fueron asesinados por milicianos vestidos de negro, que utilizaron coches y armas de la policía, y fueron quemadas cientos de mezquitas, fundamentalmente en barrios de Bagdad y en zonas de comunidades mixtas. Mafias criminales, algunas de ellas nuevamente conectadas con milicias, también están implicadas. Por ejemplo, en mayo, secuestraron a Alí, un joven sunní de Dora [un barrio de Bagdad], y la banda pidió un rescate de 50.000 dólares. Alí tuvo suerte: le liberaron cuando su familia se las arregló para conseguir y pagar 30.000 dólares. Nos cuenta cómo le secuestraron, le metieron en una camioneta, le llevaron durante hora y media por zonas rurales y le dieron una paliza. Escuchó a los delincuentes decir a alguien "[...] hemos cogido a un perro sunní". Sus secuestradores -afirma- hablaban con acento del sur [8].

Pero la gran pregunta sigue ahí: ¿por qué el gobierno no hace nada al respecto? Ciertamente, en Amara, al sureste de Iraq y en Kut, al este, en algunas comisarías apresaron a hombres armados cuando estaban cometiendo asesinatos y quemando mezquitas, pero las tropas estadounidenses y algunos partidos políticos intervinieron y les liberaron. En Basora, hubo un problema muy serio entre el gobernador y el portavoz chií en Nayaf porque aquél acusó a los partidos políticos chiíes en el gobierno de al-Maliki de apoyar los asesinatos y la corrupción, fundamentalmente el robo de petróleo. En realidad, el portavoz del partido chií al-Fadila acusó al primer ministro al-Maliki de imponer la ley marcial por razones políticas, no de seguridad, para marginar y controlar a las fuerzas de la policía que se oponen a las políticas y a los partidos de la coalición chií en el gobierno de Bagdad [9].

Instigar la guerra civil

Ciertamente algunas milicias políticas sectarias están implicadas en los Escuadrones de la muerte, especialmente aquellas que están relacionadas con el proyecto iraní en Iraq. Pero lo importante es resaltar que, aunque los comandos de la policía fueran creados fundamentalmente a partir de milicias chiíes, ello no implica que siempre cometan sus brutales crímenes por razones exclusivamente sectarias o para instigar una guerra civil intercomunitaria. Fue el gobernador estadounidense de Iraq, [Paul] Bremer, quien articuló que las milicias sectarias se unieran a las fuerzas de seguridad iraquíes (según recoge el artículo 91 de la Ley Administrativa Transitoria establecida por el propio Bremen [y aprobada en 2004]) para emplear manos iraquíes en la lucha contra la resistencia.

Pero los Escuadrones de la muerte en Iraq son unidades que están dentro de las fuerzas de seguridad y cuyos miembros no son solo milicianos sectarios fanáticos desde el punto de vista religioso, o que estén siendo utilizados por los servicios de inteligencia extranjeros, ya sean estadounidenses, israelíes, iraníes o de cualquier otro país. También hay iraquíes bien educados, formados fuera de Iraq, traídos de vuelta al país poco después del inicio de la ocupación: su trabajo consiste en instigar el conflicto sectario, ciertamente, pero con la finalidad de crear un Iraq federal, es decir, con la finalidad de fragmentar Iraq. Es cierto que las acciones las cometen iraquíes, pero quiénes las planifican y quiénes las financian, no lo son.

Pero, ¿quiénes son esos iraquíes cuyo trabajo es instigar una guerra civil?, ¿y para qué? Muchos recordarán los pocos cientos de militares que acompañaban a Chalabi -presidente del Partido Nacional del Congreso, muy conocido por su vinculación al Pentágono- a su regreso a Iraq inmediatamente después del inicio de la ocupación. Habían recibido entrenamiento militar especial fuera de Iraq (algunos afirman que en una isla del Pacífico) por parte de oficiales de EEUU, Israel y Sudáfrica, o de países de la Europa oriental y central (Hungría y Polonia). Ellos mismos se denominaban Fuerzas del Iraq Liberado (FIL). Muy poco después del inicio de la ocupación, se produjeron asesinatos concretos atribuidos a las FIL, fundamentalmente de baazistas, especialmente en [el barrio bagdadí] de Adamiya, donde los vecinos aún recuerda a un hombre llamado Mohamad Sadam, responsable de la detención y asesinato de muchos supuestos miembros de la resistencia iraquí pero asimismo de abogados. Hubo varios asesinatos de baazistas y de personas relacionadas con la seguridad también en Nasiriya, donde estas fuerzas de Chalabi estaban destacadas. Tras las denuncias, la prensa local habló entonces sobre el desarme de la milicia de Chalabi por parte de las autoridades estadounidenses y, durante un tiempo, desaparecieron de escena. Pero todas las familias iraquíes cuyas casas fueron asaltadas por las tropas estadounidenses, especialmente a lo largo de 2003, recuerdan a los hombres enmascarados que hablaban iraquí y que acompañaban a los soldados: se hacían llamar informadores. Quizás algunos lo eran, pero la forma en la que rápidamente se unieron a las tropas de ocupación fue llamativa.

Un miembro de las FIL ha dado a conocer recientemente por escrito los hechos, exponiendo el papel que jugaron en el asesinato tanto de chiíes y de sunníes para crear problemas sectarios. Después de explicar cómo les lavaron el cerebro, les reclutaron y entrenaron antes (y poco después) de la ocupación, afirma que estos efectivos se infiltraron en el nuevo ejército iraquí (la Guardia Nacional), en la policía iraquí y en sus comandos especiales (los mencionados Maghaweer), así como en los servicios de Inteligencia del ministerio del Interior y de las Fuerzas Especiales iraquíes, unidades cuyos cuarteles generales están en el Aeropuerto de Bagdad y que no están relacionados con ningún otro cuerpo de seguridad iraquí, ya que están bajo control directo de oficiales estadounidenses e israelíes [10]. Según su testimonio, "[...] atacábamos a los sunníes con uniformes, placas y coches de policía, y a los chiíes en los coches que habitualmente usan los muyahidines [combatientes] de la resistencia". Da un ejemplo de la mayor operación que llevaron a cabo, provocar la estampida en el puente de Kadimiya el verano pasado, en la que más de un millar de personas resultaron muertas. De los 67 implicados, solo 14 eran árabes; el resto eran kurdos -sobre todo del partido de Barzani, el presidente de la región del Kurdistán- y dos al menos eran extranjeros [11].

Nada de lo que figuraba en su testimonio resulta inédito, quizás tan solo algunos detalles. Pero encontrarse con un miembro de los Escuadrones de la muerte hablando abiertamente de la guerra sucia que están llevando a cabo en Iraq es muy importante en estos momentos, cuando los iraquíes empiezan a creer que hay realmente una guerra sectaria en el país a punto de estallar, especialmente tras la explosión en el santuario de Samarra el 22 de febrero [12].

Notas del autor y de IraqSolidaridad:

1. Véase en IraqSolidaridad: Dan Murphy: La milicia de as-Sáder afianza su dominio sobre la Sanidad
2. El Dr. Qais afirma que en enero de 2006, la morgue de Bagdad recibió 1068 cadáveres, 1100 en febrero, 1294 en Marzo y 1115 en Abril (unos 4700 en cuatro meses). Afirma que más del 90 por ciento presentaban disparos de pistola. Véase en IraqSolidaridad:
Kadhem al-Attabi: 6.000 víctimas de 'Escuadrones de la muerte' en los últimos cinco meses en Bagdad. La morgue central de Bagdad recibe al día de 35 a 50 cadáveres
3. Véase en IraqSolidaridad:
Mohamed Abu Nasser: La otra guerra de Iraq. La confrontación entre Reino Unido e Irán en el sur del país y Pedro Rojo y Carlos Varea: ¿Está jugando Irán a la 'resistencia' en Basora?
4. Véase en IraqSolidaridad:
UNICEF advierte del deterioro nutricional de la infancia en Iraq. Oleada de asesinatos de personal sanitario en Mosul
5. El primer ministro, el ministro del Interior y el vicepresidente iraquíes admitieron públicamente que algunos efectivos de la policía estaban implicados en los Escuadrones de la muerte. Véase en IraqSolidaridad:
Mahan Abedin: Badr, Irán y los nuevos cuerpos de seguridad iraquíes | Andrew Buncombe y Patrick Cockburn: Miles de personas han sido asesinadas en los últimos meses por los 'Escuadrones de la muerte' | Max Fuller: Tortura y asesinatos extrajudiciales en Iraq | El número de presos en Iraq sigue aumentando. Se extiende la oleada de asesinatos de los 'Escuadrones de la muerte'
6. Véase en IraqSolidaridad:
"Opción El Salvador" para Iraq - El Pentágono estudia enviar fuerzas especiales para la creación de Escuadrones de la muerte iraquíes y Max Fuller: Tortura y asesinatos extrajudiciales en Iraq
7. Es también importante mencionar que algunas de los comandos Maghaweer se crearon en realidad a finales de 2004.
8. Es bien sabido que los barracones que utilizaba el ejército en [el antiguo aeropuerto militar de] al-Rashid [al este de la capital] son ahora el refugio de bandas criminales. Mohamad, otro joven de al-Madaín, al sureste de Bagdad, que fue secuestrado y escondido allí, nos cuenta acerca del secuestro de niños y mujeres allí retenidos. Una mañana, trajeron a una joven universitaria. La llamaron "zorra" porque no llevaba velo [hijab]. Estuvo gritando hasta bien entrada la tarde de ese día, hasta que finalmente fue "silenciada". Los extremistas distribuyen panfletos por las calles de Bagdad en los que relacionan las cosas que están prohibidas: camisetas, pantalones cortos (de chicos), mujeres conductoras, ir con el pelo al descubierto, maquillarse y llevar alhajas. Sacan a las adolescentes de los autobuses escolares y las golpean si no llevan puesto el pañuelo. A una estudiante de Química de la Universidad Tecnológica le raparon el pelo. Golpean a los conductores de los autobuses escolares o les amenazan si dejan que las jóvenes se suban al autobús. Según las organizaciones iraquíes de Derechos Humanos, también se relacionaron otros crímenes con esos grupos, esclavismo de adultos y de niños, tráfico de drogas y contrabando. Mientras que algunos secuestros y asesinatos son políticos, criminales o por venganzas sectarias, muchos otros se cometieron por razones oscuras. Médicos, profesores universitarios, hombres de negocios, comerciantes, maestros, también fueron su objetivo (véase en IraqSolidaridad:
Lista de docentes universitarios asesinados en Iraq durante el período de ocupación).
9. Véase en IraqSolidaridad:
Pedro Rojo y Carlos Varea: ¿Está jugando Irán a la 'resistencia' en Basora?
10. Resulta interesante señalar que Chalabi, y también Alawi, han estado sin hacer declaraciones, casi en silencio, durante los cinco últimos meses, cuando el gran problema de la formación del nuevo gobierno de al-Maliki era la designación de los ministros de Interior y Defensa.
11. Véase en IraqSolidaridad:
Mensaje de condolencia de la CEOSI al 'sheij' al-Jalisi, imán de la mezquita al-Kadimiya
12. Al Qaeda en Iraq negó su implicación en la voladura de la mezquita, y es de dominio público que no fueron los salafistas o takfiristas quienes la llevaron a cabo simplemente porque Samarra estuvo parcialmente bajo su control hasta diciembre de 2005 y no lo hicieron entonces.

Dan Murphy: La milicia de as-Sáder afianza su dominio sobre la Sanidad

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