Index | Documentos 2006 > Represión

Enlaces relacionados


El ejército estadounidense admite haber cometido un crimen de guerra en Iraq

Crimen de guerra en Hadiza: La ocupación estadounidense desenmascarada

Nicole Colson

Socialist Worker, 2 de junio, 2006
IraqSolidaridad (www.iraqsolidaridad.org), 8 de junio, 2006
Traducido del inglés para IraqSolidaridad por Felisa Sastre

"Los responsables del gobierno de Bush proclaman que están 'luchando contra el terrorismo' en Iraq, pero la masacre de Hadiza demuestra la verdad: el ejército estadounidense es el que provoca el terror y el sufrimiento".

Imagen tomada del vídeo grabado por un vecino al día siguente de la matanza de Hadiza. En el suelo, civiles asesinados por los 'marines' el 19 de noviembre de 2005

"Todavía puedo oler la sangre", se atormentaba el soldado de primera Roel Ryan Briones con el horror de lo que sus compañeros marines hicieron en Hadiza, Iraq, un día de finales del año pasado.

Oficiales del ejército admiten ahora que su propia investigación demuestra que los marines asesinaron a dos docenas de civiles iraquíes desarmados- hombres, mujeres y niños- en Hadiza.

Tras negar en un principio la masacre, el Pentágono asegura ahora que los asesinatos fueron un incidente "aislado". Pero no lo fueron. Aquellos asesinatos fueron un resultado previsible de la ocupación asesina estadounidense de Iraq.

En la mañana del 19 de noviembre de 2005, una bomba colocada en la carretera, cerca de Hadiza, estalló contra un convoy con miembros de la Compañía Kilo, tercer batallón del primer regimiento de marines ­una unidad con base en Campo Pendleton, en California. La explosión mató al soldado de primera Miguel Terrazas.

Tras los sucesos que se producirían a continuación, los marines asegurarían que Terrazas y 15 civiles iraquíes habían muerto a consecuencia de la bomba. Después de la explosión, según un comunicado de prensa de los marines emitido al día siguiente, "unos pistoleros atacaron el convoy con armas ligeras", obligando a los marines a responder al fuego, matando a ocho "resistentes" e hiriendo a otro.

Sin embargo, los habitantes de Hadiza mantuvieron desde el principio que ningún civil fue asesinado por la bomba. Según ellos, fueron los marines los responsables de la matanza a tiros de cuatro adolescentes desarmados y de un taxista, para después liquidar a 19 vecinos cuando asaltaron por lo menos tres viviendas cercanas.

En marzo, Imán Walid [una niña] de 9 años, que había resultado herida de metralla en el asalto, declaró a la revista Time que los marines irrumpieron en la casa donde su aterrada familia ­su madre, su abuela, su abuelo, dos hermanos, dos tíos y dos tías­ estaba reunida en el cuarto de estar en pijama. "Primero fueron a la habitación de mi padre que leía allí el Corán y escuchamos disparos."

Después, según Imán, los soldados volvieron al cuarto de estar. No pude ver bien sus caras, sólo sus armas asomando por la puerta", dijo, "Los vi disparando a mi abuelo, primero en el pecho y después en la cabeza. Luego asesinaron a mi abuelita."

A continuación, los marines dispararon al rincón de la habitación donde se encontraban ella y su hermano más pequeño, mientras los desesperados adultos intentaban proteger de los disparos a los niños. "Estábamos allí tumbados, sangrando y nos dolía mucho", declaró a Time.

'Fingí estar muerta' para sobrevivir

Safa Yunís Salim, [una niña] de trece años, ha declarado recientemente al New York Times que sobrevivió sólo porque se hizo la muerta. "Fingí estar muerta cuando el cuerpo de mi hermano se desplomó sobre mí sangrando como si fuera un grifo" afirma.

Safa dice que vio a soldados estadounidenses dar patadas a sus familiares y a uno de ellos gritando en la cara a uno de sus parientes antes de asesinarlos.

Al día siguiente de la masacre, un estudiante iraquí de periodismo, Taher Zabet, grabó en video los cuerpos en la morgue local y las viviendas en las que se produjeron los tiroteos. "Se podría decir que los soldados estaban enfurecidos", Zabet declaró recientemente a Time. "No se limitaron a matar a la gente, destrozaron los muebles, tiraron todo lo que estaba colgado en las paredes, los hicieron prisioneros y los trataron con mucha violencia."

Tras el reportaje de la revista Time en marzo, el ejército se vio obligado a poner en marcha una exhaustiva investigación sobre las muertes. Ahora, con los detalles que la investigación está desvelando, queda claro que los marines cometieron lo que sólo puede calificarse como un crimen de guerra.

"No se produjo un intercambio de tiros, no hubo señales de impacto en las paredes", declaró a Los Angeles Times un asistente de un congresista, contradiciendo los primeros informes de los marines sobre "un tiroteo" con resistentes. Los responsables que han visto los informes del ejército afirman que las pruebas demuestran que nadie disparó contra los marines después de la explosión inicial.

Además, un funcionario del Departamento de Defensa ha declarado, "las heridas son características de una ejecución" con tiros en la cabeza y la espalda. "No se trató de un ataque aislado sino de una operación continuada durante varias horas, puede que cinco horas," afirmó otro responsable al New York Times.

Una fuente anónima militar reveló a un periodista que la investigación prueba que una de las víctimas, Abdul Hamid Hasán, un anciano de 80 años, fue asesinado en su silla de ruedas con un Corán en la mano. También asesinaron a una anciana, y a una madre y a su hijo que estaban "en lo que parecía en actitud de rezar". Afirmó el oficial.

El soldado Briones, que formó parte del "equipo de limpieza" enviado tras los asesinatos para ayudar a sacar los cuerpos de las víctimas de sus casas, ha manifestado recientemente a Los Angeles Times que los cuerpos que vio "comprendían desde bebés a hombres y mujeres adultos".

El peor momento, señaló, fue recoger el cuerpo de una niñita que había recibido un tiro en la cabeza, "la mantuve así", dijo al periodista, extendiendo sus brazos, "pero su cabeza se balanceaba y su masa encefálica se escurrió sobre mis piernas." Ahora, al menos, se espera que acusen a algunos miembros de la Compañía Kilo en relación con esas muertes, por asesinato, intento de asesinato y negligencia, entre otros delitos.

Según han informado responsables a cargo de la investigación, de los 12 marines que están investigando, se cree que un grupo de cuatro hombres, a las órdenes de un sargento, fueron quienes cometieron los asesinatos. Se dice que ese sargento redactó el informe falso en el que se afirmaba que los civiles habían muerto a consecuencia de la bomba colocada en la carretera. Otros marines están sometidos a investigación por no haber impedido los asesinatos y por intentar, de forma deliberada, encubrir lo que ocurrió con informes falsos.

Aunque el ejército fingiera desconocer las atrocidades cometidas tras lo acaecido, no puede haber ninguna duda de que los oficiales estuvieran al tanto de lo que ocurrió. Briones, a quien un oficial superior encargó que hiciera fotos del lugar de los hechos, asegura que las hizo de al menos 15 cuerpos antes de que agotaran las pilas de su cámara, y que llevó inmediatamente las fotografías al Centro de Mando de los marines en Hadiza.

Además, Briones añade que la mayoría de los marines que acudieron al lugar tras la masacre eran sargentos o tenían graduación superior, incluidos varios oficiales. "Lo recuerdo", dijo a Los Angeles Times, "porque no tenían suficientes soldados para ocuparse de los cadáveres."

Oficiales 'relevados'

Hasta la fecha, tres oficiales del Cuerpo de Marines, entre ellos el comandante de la compañía y del batallón, han sido relevados de sus puestos, en parte por actuaciones relacionadas con las muertes en Hadiza.

En enero, cuando Time obtuvo por primera vez el video del estudiante de periodismo, Taher Zabet, y empezó a investigar, un portavoz de los marines no hizo caso de la historia tachándola de "propaganda terrorista". "Para ser sincero", por esa misma época, el capitán de marines, Jeff Pool, envió un correo electrónico al periodista de Time, Tim McGirk, "No puedo creer que se trague algo así. Es lo mismo que la propaganda de AQI (Al-Qaeda en Iraq)".

Incapaces de seguir negando la masacre por más tiempo, los oficiales del ejército ahora están cambiando su actitud para asegurar que los asesinatos fueron obra de unos pocos soldados "incontrolados". El general Peter Pace, jefe del Estado Mayor conjunto, declaraba la semana pasada a The Early Show de la CBS: "Afortunadamente, cosas así no suceden con mucha frecuencia, así que no existe forma explicar históricamente por qué algo como esto pudiera haber ocurrido."

Pero crímenes como los desmanes de Hadiza no son una excepción aislada. Son la inevitable consecuencia de la guerra y ocupación estadounidense.

Además de las torturas sistemáticas a los prisioneros de Abú Ghraib, el ejército lleva a cabo en la actualidad una investigación penal sobre otro suceso, la muerte de un civil iraquí el 26 de abril, en Hamandiyah, al oeste de Bagdad, en la que se encuentran implicados marines.

En marzo, se acusó a soldados estadounidenses de matar 11 civiles, entre ellos cinco niños y una mujer de 75 años, en la ciudad de Ishaqi, al norte de Bagdad. Aunque el ejército aseguró que una casa se había venido abajo después de cruce de fuego, que mató a quienes estaban dentro, los testigos afirman que pusieron en un rincón de la habitación a los civiles y que les dispararon a bocajarro, una afirmación que apoya la policía iraquí.

Los responsables del gobierno de Bush proclaman que están "luchando contra el terrorismo" en Iraq, pero la masacre de Hadiza demuestra la verdad: el ejército estadounidense es el que provoca el terror y el sufrimiento.

English Texto original
English Socialist Worker

Hadiza: Crimen de Guerra. Cronología, nombres de las víctimas y antecedentes de la matanza

Tim McGirk: Matanza en Hadiza

Sabah Ali: De regreso a al-Qaim y Hadiza. Al-Anbar: Área de asesinatos indiscriminados

CEOSI | www.iraqsolidaridad.org | 2006