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Iraq, caída en el abismo

La ejecución de Sadam Husein es el culmen de una farsa colonial

Haifa Zangana*

The Guardian, 4 de enero, 2007
IraqSolidaridad (www.iraqsolidaridad.org), 9 de enero, 2007
Traducido para IraqSolidaridad por Paloma Valverde

"El momento y la forma de la ejecución de Sadam Husein demuestra que el gobierno estadounidense es, sin embargo, el mayor criminal en este cóctel de poder, arrogancia e ignorancia. Pero por encima de todo está el racismo: 'Lo que es bueno para nosotros, no es bueno para vosotros. Nosotros somos patriotas, pero vosotros terroristas'. Iraq es el infierno desde cualquier punto de vista, y no se vislumbra el final del sufrimiento del pueblo iraquí. La resistencia a la ocupación es un derecho básico del hombre así como una responsabilidad moral."

Un combatiente de la resistencia iraquí protege una de las manifestaciones de protesta en el interior de Iraq el primer día de 2007 tras la ejecución de Sadam Husein (Foto, AP)

A la tres y media de la mañana del sábado pasado [30 de diciembre de 2006] me desperté sobresaltada por una llamada de teléfono. Se me paró el corazón. Cuando cogió el teléfono ya me estaba imaginando los cadáveres de familiares y amigos asesinados y mutilados.

Eran las seis y media de la mañana en Bagdad y pensé en la última vez que hablé con mi hermana. Estaba en la azotea de su casa para poder tener mejor cobertura con el móvil, pero tuvo que colgar porque un helicóptero estadounidense se cernió sobre ella. Los iraquíes saben que forma parte de "las reglas del compromiso" estadounidense dispararlos cuando utilizan móviles, y que las tropas de EEUU disfrutan de impunidad respecto a cualquier cosa que hagan. Pero la llamada era de una emisora de televisión turca pidiéndole su opinión sobre la ejecución de Sadam. Di un suspiro de alivio, no por la ejecución, sino porque no conocía personalmente a nadie asesinado aquel día.

La muerte, habitual

La muerte es ahora algo tan habitual en Iraq que terminamos por situarla en esos términos personales. El mes pasado, asistí al a'azas (homenaje póstumo) de tres personas cuyo trabajo tenía en alta consideración. Uno era el Dr. Essam al-Rawi, presidente de la Asociación de Profesores Universitarios de Iraq [1], quién estaba documentando los asesinatos de académicos iraquíes. Una semana antes de su asesinato, las tropas estadounidenses habían asaltado su despacho en la Universidad de Bagdad y le habían confiscado documentos. Los otros eran el Dr. Ali Hussain Mukhif, académico y crítico literario, y Saad Shlash, profesor de periodismo en la Universidad de Bagdad y director del semanario Rayet al-Arab, quien insistía en resistir a la ocupación por medios pacíficos, ofreciendo a los escritores, incluida yo misma, un espacio para criticar la ocupación y sus crímenes, a pesar del riesgo que ello implicaba.

Cerca de 500 académicos y 92 periodistas han sido asesinados desde la invasión de Iraq; cientos más han sido secuestrados y muchos otros han abandonado el país tras recibir amenazas contra sus vidas [2]. El coste humano es tan alto que muchos iraquíes creen que debía haber una carrera entre el régimen de Sadam Husein y la ocupación de Bush y Blair para asesinar a los cerebros y la cultura iraquíes; los últimos ganan con aplastante ventaja. Desgraciadamente, me estoy convirtiendo en uno de ellos.

Hablo desde el punto de vista de una persona que ha sido, desde el inicio, una oponente políticamente activa a la ideología del régimen del [Partido] Baaz y a la dictadura de Sadam Husein, a veces al alto precio personal de sufrir prisión y tortura. En 1984, durante la guerra irano-iraquí, mi familia tuvo que pagar el precio de las balas que utilizaron para asesinar a mi primo Fuad al-Azzawi antes de poder recoger su cadáver. Pero ahora estoy de acuerdo con muchos iraquíes en que la vida no es sólo la continuidad de la miseria y la muerte de entonces bajo nuevos disfraces: es muchísimo peor, incluso sin la dimensión añadida del pillaje, la corrupción y la ruina absoluta de las infraestructuras.

Todos los días son iguales debido a la presencia de las tropas de ocupación desplegadas [en Iraq] para proteger la seguridad y la integridad de los ciudadanos estadounidenses -bastante más a salvo que los iraquíes.

La ejecución de Sadam Husein

El momento y la forma de la ejecución de Sadam Husein demuestra que el gobierno estadounidense es, sin embargo, el mayor criminal en este cóctel de poder, arrogancia e ignorancia. Pero por encima de todo está el racismo: "Lo que es bueno para nosotros, no es bueno para vosotros. Nosotros somos patriotas, pero vosotros terroristas".

EEUU y sus marionetas iraquíes de la Zona Verde decidieron ejecutar a Sadam el primer día de Eid al-Adha, la Fiesta del Sacrificio. Este día es el más festivo del calendario musulmán con más de dos millones de peregrinos en la Meca que inician sus antiguos rituales, con cientos de millones de musulmanes en todo el mundo siguiendo lo que sucede. Por tanto, han humillado a los musulmanes mostrando el vídeo oficial de la ejecución de un hombre de 69 años con un nudo colocado en el cuello que le empujan a la caída. Las grabaciones no oficiales muestran a Sadam Husein con aspecto calmado y sereno e incluso con una sonrisa sarcástica, preguntando al matón, para burlarse de él, "Hiya hiy al marjala?" ("¿Esta es tu hombría?"), y actuar con valentía, orgullo y caballerosidad. También logró repetir la oración musulmana mientras estaba muriendo, uniendo así su vida en los últimos escasos minutos a la de mil millones de musulmanes. Sadam Husein tuvo, literalmente, la última palabra. De ahora en adelante, no habrá ninguna Eid al-Adha sin que la gente recuerde su ejecución [3].

Este ha sido el culmen de una farsa colonial: un juicio escandalosamente sectario al que dio la bienvenida Bush y el gobierno británico calificándolo de justo. La ocupación también dio la bienvenida a la grotesca ejecución pública diciendo: "Se ha hecho justicia". Con ello se pone fin a nuestras esperanzas como opositores iraquíes [al depuesto régimen] de convencer a nuestra gente de la humanidad de la democracia y de cómo la democracia terminaría, a pesar de la brutalidad de Sadam Husein, con todas las violaciones de los derechos humanos, las ejecuciones públicas y la pena de muerte.

No es pertinente que el viceprimer ministro John Prescott condene ahora la forma de la ejecución de Sadam Husein calificándola de deplorable cuando, como representante de uno de los dos principales poderes ocupantes, su gobierno es tanto moral como legalmente responsable de que eso ocurriera.

Iraq es el infierno desde cualquier punto de vista, y no se vislumbra el final del sufrimiento del pueblo iraquí. La resistencia a la ocupación es un derecho básico del hombre así como una responsabilidad moral. Ese fue el caso durante la guerra de independencia de Argelia, de la guerra de independencia vietnamita, y es el caso, ahora, de Iraq.

Notas de IraqSolidaridad:

1. Véase en IraqSolidaridad: Asesinado Isam al-Raui, presidente de la Asociación de Profesores Universitarios de Iraq
2. Véase en IraqSolidaridad:
Iraq: la mayor crisis de refugiados mundial actual. Según NNUU, 2,3 millones de iraquíes han huido de su país desde el inicio de la ocupación
3. Sobre la ejecución de Sadam Husein, véase en IraqSolidaridad:
Declaración de la CEOSI ante la ejecución de Sadam Huseín y Carlos Varea: EEUU cierra 2006 con una situación crítica en Iraq. Sadam Husein fue ejecutado por seguidores de as-Sáder como concesión del gobierno Bush

English Texto original
English The Guardian

Asesinado Isam al-Raui, presidente de la Asociación de Profesores Universitarios de Iraq

Iraq: la mayor crisis de refugiados mundial actual. Según NNUU, 2,3 millones de iraquíes han huido de su país desde el inicio de la ocupación

Declaración de la CEOSI ante la ejecución de Sadam Huseín

Carlos Varea: EEUU cierra 2006 con una situación crítica en Iraq. Sadam Husein fue ejecutado por seguidores de as-Sáder como concesión del gobierno Bush

* Haifa Zangana es novelista iraquí, encarcelada durante el régimen de Sadam Husein, y reside en Londres. De ella se pueden leer en IraqSolidaridad: Matanza tras matanza. La violencia sectaria permite a los ocupantes ocultar sus crímenes contra civiles | 'El peso de la humillación: la situación de las mujeres iraquíes detenidas' | Se tienen que ir, y pronto. Como en Vietnam, Argelia y Sudáfrica, la única opción de EEUU es negociar con la resistencia | Muchos 'triangulos' de resistencia. Los ocupantes se niegan a aceptar que la resistencia está amparada por los iraquíes

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