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Economía, derechos sociales y situación humanitaria

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Defender la cultura frente al terror sectario

Diario del Director de la Biblioteca Nacional y el Archivo de Iraq

Saad Eskander*

The British Library, 5 de enero, 2007
IraqSolidaridad (www.iraqsolidaridad.org), 12 de enero, 2007
Traducido del inglés para IraqSolidaridad por Felisa Sastre

"A las 11 de la mañana recibí noticias demoledoras. Me informaron de que habían asesinado a Ali Salih delante de su hermana menor. Ali era un joven brillante. Le había enviado a Florencia, Italia, para formarse como diseñador de páginas 'web'. A su vuelta, él y Nadia empezaron a poner en marcha y a dirigir nuestra página oficial en internet. Ali era el símbolo de la modernización y del proceso de reforma de la Biblioteca Nacional y el Archivo. Le contraté en enero de 2004, como a muchos otros bibliotecarios y archiveros jóvenes. Esperaba que las nuevas generaciones pudieran dar ejemplo."

Entrada al edificio de la Biblioteca Nacional y Archivo de Iraq

Día 13 de noviembre de 2006**

Nada más llegar a mi despacho he recibido malas noticias. Durante mi ausencia, han bombardeado dos veces la Biblioteca Nacional y el Archivo de Iraq (BNAI), y los proyectiles de los francotiradores han destrozado varias ventanas. Por suerte, no ha habido heridos. El personal [de la Biblioteca] me ocultó esta información cuando hablé con ellos. Dicen que no querían que me preocupara y estropear mi viaje [1].

Pasé el resto de la semana intentando aconsejar a algunos trabajadores [de la Biblioteca] sobre qué hacer, ya que han recibido amenazas de muerte. A los sunníes que viven en distritos controlados por shiíes les han dado un ultimátum para que abandonen sus casas, y los shiíes residentes en barrios de predominio sunní han tenido que abandonar sus hogares. Hasta ahora han asesinado a dos trabajadores: el primero de ellos trabajaba en el Departamento de Informática, y el segundo era un vigilante. Han asesinado a tres de los conductores contratados para trabajar con nosotros y herido a otros tres.

Acceso a la Sala de Préstamo y Lectura

Domingo, 19 de noviembre de 2006

Ha sido un día muy tenso y ruidoso. He oído varias explosiones; algunas no muy lejos de mi despacho; tiroteos y sirenas de ambulancias tras las explosiones. El personal [de la Biblioteca] se ha acostumbrado a estos sucesos diarios y a hacer algunos chistes.

No hemos tenido electricidad hasta las nueve y media de la mañana. He intentado en vano convencer al ministerio de la Electricidad de que nos suministren fluido eléctrico sin interrupciones desde las ocho y media de la mañana hasta las tres.

Entrada al Archivo Nacional

Lunes, 20 de noviembre de 2006

[Hoy] ha sido otro día muy tenso. Pude escuchar un fuerte intercambio de disparos [que] se produjo justo al otro lado de la calle y después me enteré de que el convoy del viceministro de Sanidad, un reaccionario fundamentalista shií, había caído en una emboscada de extremistas sunníes en la zona de al-Fadhel -sólo a unos 250 metros de nuestro edificio. Los soldados estadounidenses intervinieron en el enfrentamiento posterior, que se ha prolongado durante una hora.

Dos guardaespaldas del viceministro fueron asesinados. Nuestros vigilantes estuvieron en sus puestos en el interior y alrededor de nuestros dos edificios. Se dio instrucciones al personal de la Biblioteca para mantenerse alejados de las ventanas. Antes de ello, advertí a los guardias que no tomaran parte en ningún enfrentamiento armado fuera de nuestro recinto. Les dije que lo mejor para nosotros era no llamar la atención.

Destrucción en una de las dependencias del Archivo Nacional

Martes, 21 de noviembre de 2006

Ha sido, con mucho, el peor día del año. Nada más llegar mi coche al edificio principal, he escuchado dos enormes explosiones. Extremistas sunníes han bombardeado con morteros la Ciudad Sanitaria y el ministerio de Sanidad. Ambos edificios se encuentran a 200 metros de nuestra institución. El ministro de Sanidad es un extremista shií [2]. Su predecesor también lo era. Ambos han sustituido al personal del ministerio, altos cargos y personal sin especial responsabilidad, por shiíes leales. Ahora, el ministerio de Sanidad es un baluarte shií mientras que el ministerio de Educación Superior es el baluarte de los sunníes. La semana pasada, este último sufrió el ataque de extremistas shiíes que tomaron como rehenes a 100 de sus funcionarios sunníes. Es la guerra entre esos dos bandos extremistas la que amenaza nuestras vidas día y noche.

Mi secretaria, Um Haitham ["Madre de Haitham"], estaba un tanto aterrorizada porque cayeron dos bombas a 70 metros de su coche. Como los demás, habló del incidente durante dos minutos y después volvió a sus tareas diarias.

Cincuenta minutos más tarde, escuché otra explosión. El intercambio de fuego continuó durante una hora y media.

Nadia, una bibliotecaria que trabaja en el Departamento de Informática, no se ha presentado. Me dijeron que su padre resultó herido ayer. Le extrajeron una bala de la pierna. Me reuní con la directora del Departamento Bibliográfico, Nadhal, y con su supervisor, Jamal, para hablar de su trabajo.

Hacia las once de la mañana, la mayoría del personal recibió el sueldo del mes. Me di una vuelta por algunos Departamentos y hablé con la mayoría de los trabajadores. Hago todo lo que puedo para mantener alta su moral.

A las 11 de la mañana recibí noticias demoledoras. Me informaron de que habían asesinado a Ali Salih delante de su hermana menor. Ali era un joven brillante. Le había enviado a Florencia, Italia, para formarse como diseñador de páginas web. A su vuelta, él y Nadia empezaron a poner en marcha y a dirigir nuestra página oficial en internet. Ali era el símbolo de la modernización y del proceso de reforma de la Biblioteca Nacional y el Archivo. Le contraté en enero de 2004, como a muchos otros bibliotecarios y archiveros jóvenes. Esperaba que las nuevas generaciones pudieran dar ejemplo.

Fue un día muy triste. Todos los que conocían a Ali estuvieron llorando ese día. Todos estaban deprimidos y tenían la moral por los suelos. Amal, jefa del Departamento de Informática donde trabajaba Ali, no podía contener su tristeza. Cuando el personal se marchó a su casa, Amal siguió llorando en silencio en su despacho. Me marché el último, pero sentía una gran congoja sabiendo que Amal seguía sola en su despacho, así que decidí ir a verla. Tras 15 minutos de conversación, conseguí convencerla de que se fuera a casa. No le oculté mis verdaderos sentimientos sobre que estaba extremadamente preocupado por la seguridad del resto de los jóvenes del personal.

Antes de irme mantuve una reunión con los jefes de todos los Departamentos y les sugerí que, por motivos de seguridad deberíamos dividir al personal en tres grupos; que cada grupo trabajaría sólo dos días y que las salas principales de Lectura, del Archivo y de la Biblioteca deberían seguir abiertas, como siempre, al servicio los estudiantes universitarios y los investigadores. Todos aprobaron mi sugerencia. Algunos se acercaron para pedirme que me fuera del país lo antes posible. Estaban muy preocupados ante la idea de que fuera asesinado en vano.

Volví a casa muy deprimido; abracé a mi hijo de seis meses y recordé que Ali dejaba dos hijos de seis meses y de tres años.

Libros que estaban a la espera de ser catalogados, esparcidos por el suelo

Miércoles, 22 de noviembre de 2006

Alrededor de las ocho de la mañana recibí una llamada de Kamil, el subdirector [de la Biblioteca]. Me informó de que su hijo mayor, Ahmed, había resultado herido de gravedad por un coche-bomba que afortunadamente no explotó [del todo].

Funcionarios iraquíes ante la sede de la Biblioteca Nacional y Archivo de Iraq en Bagdad tras su asalto en abril de 2003

Semana del 10 al 15 de diciembre de 2006

El domingo 10 de diciembre, tal como habíamos previsto, se reabrió la Biblioteca Nacional. Algunos funcionarios no pudieron llegar al trabajo debido a que algunas calles estaban bloqueadas por el Ejército [iraquí] y las fuerzas estadounidenses.

El martes me reuní con el gerente de la empresa que va a restaurar las zonas que quedan de nuestro edificio, entre ellas el Departamento de Publicaciones Periódicas y la sala de colecciones de libre acceso. Por razones de seguridad quedamos de acuerdo en mantenernos en estrecho contacto para coordinar nuestros trabajos. Ambos estábamos preocupados por la seguridad del personal a nuestro cargo. Me dio las matrículas de los coches de su empresa. Además acordamos, a sugerencia mía, que sus empleados deberían llevar sus documentos de identidad y mostrarlos a nuestro servicio de seguridad en sus entradas y salidas.

El miércoles recibí malas noticias otra vez. Un grupo terrorista atacó la casa de uno de los trabajadores [de la Biblioteca]. Como consecuencia de ello, él y uno de sus hijos (estudiante universitario) fueron heridos, pero el otro, que era médico, fue asesinado.

El mismo día me reuní con los hermanos de Ali y hablamos sobre su pensión y de cómo la BNAI podría ayudar a su mujer a sus dos hijos. Me dieron algo de información sobre el asesinato de su hermano. Dijeron que Ali iba en su coche, después de dejar a su hermana menor en la Universidad, cuando otro vehículo le cerró el paso. Los asesinos eran cuatro hombres que le ordenaron salir del coche. Una vez fuera, Ali se dio cuenta de que los cuatro iban armados con pistolas y de que tenían intención de matarle. Ali era un hombre valiente y corpulento. Se enfrentó a los cuatro asesinos y consiguió derribar a dos de ellos. Desgraciadamente, uno de los asesinos le disparó en una pierna. Una vez que Ali cayó al suelo, los asesinos le dispararon en la cabeza, el pecho y el estómago. Ali fue abandonado en el pavimento, desangrándose hasta morir. La calle, el escenario del crimen, estaba llena de gente esa mañana, pero nadie se atrevió a intervenir. Es muy probable que los asesinos fueran miembros de una de las milicias que se han infiltrado en las fuerzas de seguridad [3].

Nuestra preocupación principal ahora son los francotiradores. Hay dos zonas en las que los francotiradores se dedican a asesinar a gente inocente al azar. La primera de ellas es la infame calle Haifa, baluarte de los baazistas y de Al Qaeda [4]. La calle Haifa se encuentra al otro lado del Tigris, a un kilómetro de nuestro edificio. La segunda zona es la de al-Fadhal, que está a tan solo 500 metros de nuestro edificio. Los francotiradores han asesinado a tiros a una serie de personas inocentes, entre ellas mujeres. La calle de la República, que separa nuestro edificio de al-Fadhal, es una zona prohibida.

El jueves, mi conductor y yo, decidimos cambiar nuestra ruta como medida de precaución. En cuanto llegamos a la zona de as-Sinak, nos enteramos de que un grupo de terroristas acababa de secuestrar a 40 personas. Los terroristas se alejaron andando tranquilamente mientras la policía y los guardias de seguridad de varios edificios gubernamentales se negaron a intervenir.

Destrucción en la Hemeroteca Nacional

Semana del 16 al 21 de diciembre de 2006

La situación de la seguridad se está deteriorando en nuestra zona y en la calle al-Haifa. De vez en cuando, diversos grupos armados atacan a civiles, casas y edificios oficiales. Esta semana, la mayoría de las calles que llevan a la BNAI han estado cortadas. Me dijeron que un francotirador asesinó a una mujer en la calle de la República.

El jueves, el personal de la Biblioteca recibió su sueldo mensual gracias al valor de dos funcionarias que trabajan en el Departamento de Contabilidad. Las dos jóvenes trasladaron en secreto los sueldos (81 millones de dinares, equivalentes a 60.000 dólares) desde el banco a nuestra sede. Hacer todo eso les costó cinco días. El banco se encuentra en una zona peligrosa en la que los terroristas pueden atacar en cualquier momento.

Restos de libros calcinados

Semana del 23 al 28 de diciembre de 2006

Otra mala semana para la BNAI. El domingo me enteré de que un escuadrón de la muerte había asesinado en su propia casa a Ahmed Salih, que estaba de permiso. Ahmed procedía de una familia muy pobre, y tras la muerte de su padre se hizo cargo de sus hermanos menores. Trabajó mucho para educarlos. También supe que dos semanas antes de su muerte Ahmed se había comprometido con una joven.

El lunes, recibí más noticias terribles. Un grupo de terroristas había asesinado al hermano mayor de Maiadah, que trabaja en el Departamento de Publicaciones Periódicas.

También me enteré de que un francotirador disparó contra un coche en la calle de la República, y mató al conductor y a todos los pasajeros.

Estamos en época navideña y la situación de seguridad es peor que nunca. En nuestra institución tenemos cuatro cristianos: los dos primeros, 'A' y 'B', trabajan en el Archivo, el tercero, 'C', en la Biblioteca, y la cuarta, 'D', en mi oficina. Les he dado cinco días de permiso para que celebren la Navidad. 'D' sólo se ha tomado un día libre. Ella sigue viniendo a trabajar incluso cuando las calles principales están cortadas. Le he aconsejado que se cubra el pelo cuando pase por zonas peligrosas (es decir, controladas por milicias y bandas armadas), y me ha contestado que lleva pañuelo desde hace tiempo para ocultar su identidad. es decir, que es cristiana.

El martes tuve una reunión con mi ministro. Como siempre, hablamos de la situación de seguridad y de la sitiación del personal. Mientras estábamos hablando, entró en el despacho Mahmud, jefe del gabinete del ministro, quien le informó que la situación de seguridad había empeorado en los alrededores del ministerio de Cultura: los terroristas habían asesinado a dos personas cerca del cine, a unos 200 metros de distancia del ministerio. Cuando salí del ministerio, oí que algunos unos coches sospechosos andaban dando vueltas por la zona. Hace cuatro meses, el ministerio se trasladó a su antigua sede que se encuentra en la calle Haifa, conocida por ser el bastión de los baazistas y de Al Qaeda. Nada más llegar a mi despacho, me enteré de que algunos grupos armados habían bloqueado la calle Haifa y habían atacado una serie de edificios oficiales. El enfrentamiento entre los grupos armados y los guardias de los edificios gubernamentales se prolongó durante tres horas.

La Biblioteca Nacional y Archivo permanecerán cerrados entre el 28 de diciembre de 2006 y el 7 de enero de 2007. Espero que mi gente disfrute de las vacaciones de Eid al-Atdha (la Fiesta del Sacrificio).

* Saad Eskander es Director de la Biblioteca Nacional y el Archivo de Iraq.
** Los días anteriores, del 1 al 12 de noviembre, pueden consultarse en inglés en
www.bl.uk/iraqdiary11.html. Por la longitud del texto y porque esos días no hacer referencia directa a acontecimientos acaecidos dentro de Iraq, no hemos considerado su traducción.

Notas de IraqSolidaridad:

1. Esta ausencia hace referencia al viaje realizado por el autor a Roma para participar como invitado en un seminario organizado por Un Ponte per Bagdad (www.unponteper.it).
2. El ministerio de Sanidad -y otros cinco más del gobierno de al-Maliki- están bajo control de seguidores de Moqtadar as-Sáder. El de Sanidad ha sido denunciado como bastión de los escuadrones de la muerte, que han convertido los hospitales de Bagdad que controlan en centros de tortura y ejecución. Véase en IraqSolidaridad:
Dan Murphy: La milicia de as-Sáder afianza su dominio sobre la Sanidad - Asesinado tras ser torturado el secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Salud de Iraq y Peter Symonds: Récord histórico de tortura y muertes de civiles
3. La descripción corresponde al modo de operar habitual con el que los escuadrones de la muerte asesinan a profesores, intelectuales y miembros de sectores anti-ocupación o seculares. Las milicias confesionales de as-Sáder (El Ejército del Mahdi) y del Consejo Supremo de la Revolución Islámica en Iraq (Badr) utilizan para ello los nuevos cuerpos policiales y de seguridad.
4. Fuertes combates se registraban en este distrito el martes, 9 de enero de 2007 (véase en IraqSolidaridad:
Carlos Varea: "Nueva estrategia para Iraq": Bush vuelve a equivocarse. Fuertes combates en Bagdad anticipan la aplicación del nuevo plan de Bush)

English Texto original en:
www.bl.uk/iraqdiary11.html

www.bl.uk/iraqdiary12.html
English The British Library

Carlos Varea: "Nueva estrategia para Iraq": Bush vuelve a equivocarse. Fuertes combates en Bagdad anticipan la aplicación del nuevo plan de Bush

Ocupación y 'memoricidio' en Iraq

"La memoria es el vínculo fundamental de la identidad: no hay identidad sin memoria"

Fernando Báez***

Política y Biblioteca, 10 de diciembre, 2006
IraqSolidaridad (www.iraqsolidaridad.org)
12 de enero, 2007

"Según las estimaciones arqueológicas el libro tiene unos 55 siglos, estimaciones que indican que en el estrato Uruk IV, actualmente Iraq, se encontraron alrededor del año 3300 a.C. las primeras muestras de libros sobre tablillas de arcilla, tablillas de arcillas que, por cierto, están siendo saqueadas en este momento. Hay que denunciar que las primeras tablillas de arcilla de la Humanidad que se conservan fueron saqueadas del Museo Nacional de Bagdad, o se destruyeron o desaparecieron, y siguen desapareciendo de los yacimientos arqueológicos. Desde esa fecha hasta hoy, los libros [en Iraq] se han destruido de forma sistemática."

El autor, Fernándo Báez, ante la sede de la Biblioteca Nacional en Buenos Aires

[...] Es un honor estar aquí, en esta Biblioteca Nacional de Argentina, que los militares no pudieron arrasar [...] como ha sucedido en otras naciones. [...] En todas las culturas y en todas las civilizaciones la destrucción de libros ha estado presente, y en el caso particular de Argentina llama la atención que los intelectuales más importantes de hace décadas se mantuvieran en silencio ante la quema de libros que aquí se realizaron con tanta impunidad. No dijeron una sola palabra. ¡Y los responsables de estos delitos, de estos crímenes de genocidio y de memoricidio [...] todavía están en la calle, en este momento y por culpa de ese silencio. Sirva esto como una reflexión para no ser tan pasivos como esos intelectuales.

[...]

El tema de la destrucción de libros no es una cuestión de mera erudición. Recuerdo aún el día en que la UNESCO me invitara a París con motivo de lo que había sucedido en Iraq, evento en el que participaban aproximadamente 28 países. La delegación de EEUU al principio celebró mi llegada; [...] pero cuando se dieron cuenta de que yo no iba a hablar de la destrucción de la biblioteca de Alejandría, de los papiros de Calímaco, de sus famosos Pinakes (los primeros ejemplos de bibliografía organizada entre los griegos), cuando se dieron cuenta de que de lo que iba a hablar era de los crímenes que había cometido el gobierno Bush contra la Humanidad, de los delitos cometidos por el secretario de defensa Donald Rumsfeld al no advertir a sus soldados de la necesidad de proteger instalaciones culturales [en Iraq], la delegación de Estados Unidos me apagó el micrófono, y yo -que tengo ciertas malas costumbres de mi época estudiantil- me subí a una mesa y comencé a gritar. No van a acallarme.

Delitos culturales

Empecé a gritar porque el publico se sentía defraudado ante la incesante retórica presente y yo, con o sin micrófono, quería que se supiera la verdad, porque por primera vez, y para siempre, tenemos pruebas de que EEUU esta incurso en delitos culturales, en delitos que apuntan hacia el memoricidio. Debo señalar que el señor George Walker Bush -al igual que Augusto Pinochet, que hoy ha muerto- tendría que pasar el resto de sus días perseguido por la justicia, para que pague todos los crímenes, no sólo los cometidos contra Iraq, o en Afganistán, sino también contra pueblos en América Latina, porque es responsable de distintos sucesos políticos como lo acaecido en Venezuela cuando el 11 de abril de 2002 intentaron dar un golpe contra el presidente Hugo Chávez y francotiradores entrenados por la CIA dispararon y masacraron a la población en las calles.

Es importante que los bibliotecarios no seamos pasivos ante la destrucción cultural de Iraq. [...] La destrucción cultural tiene que introducirse como tema de estudio dentro de los planes de estudios de bliblioteconomía en toda América Latina. [...] No es un tema cualquiera: es una herida abierta en estas tierras.

Según las estimaciones arqueológicas el libro tiene unos 55 siglos, estimaciones que indican que en el estrato Uruk IV, actualmente Iraq, se encontraron alrededor del año 3.300 a.C. las primeras muestras de libros sobre tablillas de arcilla, tablillas de arcillas que, por cierto, están siendo saqueadas en este momento. Hay que denunciar que las primeras tablillas de arcilla de la Humanidad que se conservan fueron saqueadas del Museo Nacional de Bagdad, o se destruyeron o desaparecieron, y siguen desapareciendo de los yacimientos arqueológicos. Desde esa fecha hasta hoy, los libros [en Iraq] se han destruido de forma sistemática.

Los primeros libros que se han encontrados destruidos [en la Historia] no lo fueron por inundaciones o por los efectos del tiempo, sino por la mano del hombre, por conflictos, guerras, por las distintas batallas que se producían entre una población y otra. Esto es lo que ha predominado.

Creíamos que el acontecimiento más horrible de destrucción de libros había sido el episodio protagonizado por los nazis el 10 de mayo de 1933, día en el que no hubo, como se cree, una sola quema a las doce de la noche en Berlín, en cuya Opernplatz hay una placa conmemorativa. Ese día infame ocurrieron diecisiete quema de libros en distintas ciudades alemanas y en ellas participaron los mejores estudiantes. Tengo, por ejemplo, la fotografía, en la edición española de la Historia universal de la destrucción de los libros, que edita Destino, en la que aparece nada menos que Martín Heidegger [en una de ellas] -foto por la que su familia me demandó por publicarla y divulgarla. En la foto [...] aparece Heidegger entregando libros judíos a sus alumnos para que los quemaran. En suma, se trató de un proceso muy complejo donde hubo complicidad de intelectuales muy valiosos.

Un millón de libros

[...] Se creyó que ese episodio era el peor de todos, y acabamos de ver que en Iraq, en la Biblioteca Nacional de Bagdad, se han quemado un millón de libros. Hace tres días hice la denuncia a través de todas las listas de bibliotecarios que existen en el planeta, en ingles, francés, alemán, japonés. [...] He denunciado que Saad Eskander, director de la Biblioteca Nacional de y el Archivo de Iraq, en Bagdad -la nueva, la que trataron de reconstruir los estadounidenses-, me ha informado de que hace una semana fue asesinado otro bibliotecario, que se suma al millar de intelectuales asesinados en Iraq, de que las dependencias están cerradas y que es probable que [el mismo] deba huir de Iraq [1]. Lo cierto es que los estadounidenses han dejado un desastre [tras ello], pero también, y debo reconocerlo con coraje, también es cierto que han perdido la guerra: es cuestión de tiempo que EEUU abandone Iraq, porque ese país le ha dado una lección de dignidad al mundo, de larga resistencia ante lo que significa una ocupación grosera y memoricida.

[...] El papel de los bibliotecarios ha cambiado en el mundo; ya no somos simples anotadores, ya no somos aquel tipo de hombres o mujeres silenciosos, que nos dedicábamos a cumplir un papel burocrático, que nos dedicábamos a cuidar libros. Hoy tenemos un rol social fundamental en la sociedad de la información, porque bien queda claro que la información es poder y está en nuestras manos que ese poder, esa información, no sea víctima de la censura, de la represión, y en esto han dejado la vida numerosos hombres y mujeres.

Siempre se repite que los periodistas tienen la profesión más peligrosa del mundo y es falso, pues han muerto más bibliotecarios en el mundo que periodistas. En América Latina y en África han muerto más bibliotecarios y archiveros que periodistas, o que miembros de cualquier otra profesión. Es una realidad lamentable.

Lo que ocurre es que el resto de las profesiones son más publicitadas y la nuestra es una profesión descartada, sepultada en medio de la indiferencia, tanto es así que a la hora de los presupuestos, a la hora de la toma de decisiones políticas, el asunto de las bibliotecas siempre queda relegado. Pero hay que saber que si los represores queman libros es porque saben la importancia que tiene el libro como vínculo de la memoria, como vínculo que nos une al pasado. No podemos quedarnos de brazos cruzados.

[...] Deberían estar siendo procesados en los tribunales los responsables de la censura, la represión y la destrucción de libros en la década de los ochenta. Nada de amnistía: justicia es lo que necesitamos, justicia, repito. [...] Actualmente, están siendo procesados los responsables de lo que ocurrió en América Latina [...] y eso es imposible sin grupos de investigación, sin grupos que documenten rigurosamente lo sucedido. Hay ejemplos notables: Hernán Invernizzi, Judith Gociol [...]. Hoy tenemos a un digno representante al frente de la Biblioteca Nacional de argentina, Horacio González, un militante, un hombre que ha dado la vida por su compromiso con la cultura. Estos son ejemplos a seguir.

Luchar por la memoria

Hay que elevar ese debate, no basta con dejarlo aquí. Lo que ha ocurrido en Iraq es un ejemplo de lo que le espera al mundo: la única forma de que asumamos ese nuevo rol, ese nuevo protagonismo que nos corresponde, es a través de una lucha constante por la memoria: la memoria es el vínculo fundamental de la identidad; no hay identidad sin memoria. El 60 por ciento de la memoria de América Latina ha sido saqueada, el 90 por ciento de los libros del siglo diecinueve en América Latina corren el riesgo de desaparecer por falta de presupuesto, la negligencia es un delito tan grave como el que cometen los represores y los censores. Por ello les invito a tomar parte [...] en grupos de discusión y de denuncia.

La Comisión de Homenaje Permanente a Bibliotecarios y Trabajadores de Bibliotecas Víctimas del Terrorismo de Estado que ha creado este premio (donde están nuestros amigos Tomás Solari, Hugo García y Marcel Bertolesi) dan un ejemplo de lo que significa apuntar realmente al objetivo y es a es a ello a lo que les invito. No pretendo hacer erudición con estos temas: han asesinado a demasiados bibliotecarios y archivistas en el mundo para que yo me ponga citar aquí a Borges, a Julio Cortazar o a repetir toda la historia bibliográfica del tema.

Ya basta de lugares comunes y de actitudes mansas. Ya basta de temores. Ha llegado la hora de exigir justicia, de entender que todos debemos tener una actitud responsable: el bibliotecario del siglo XXI es un luchador, el bibliotecario del siglo XXI es un hombre capaz de dar la vida por la memoria, que es la que garantiza a los pueblos su sentido de dignidad, porque no hay democracia sin memoria, no hay democracia sin justicia, y la justicia es imposible con el olvido.

Muchas gracias.

*** Este texto reproduce parcialmente el discurso de Fernando Báez pronunciado en el Auditorio "Jorge Luis Borges" de la Biblioteca Nacional de la República Argentina el pasado 10 de diciembre de 2006, titulado "El nuevo rol de los bibliotecarios". Fernando Báez, investigador venezolano, es Premio Internacional de Ensayo "Vintila Horia". Entre sus obras destacan 'Historia universal de la destrucción de libros: desde las tablillas sumerias a la guerra de Irak' (Destino) y 'La destrucción cultural de Iraq: un testimonio de posguerra' (Flor de Viento). Báez visitó Iraq en 2003, tras la invasión de EEUU, como miembro de distintas comisiones que investigaban la destrucción de las bibliotecas y museos del país, donde tiene ahora prohibida la entrada.
Enlace a texto completo

Notas de IraqSolidaridad:

1. Véase en IraqSolidaridad: Carlos Varea: "Nueva estrategia para Iraq": Bush vuelve a equivocarse. Fuertes combates en Bagdad anticipan la aplicación del nuevo plan de Bush

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