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Iraq: “El acuerdo de seguridad sobre la retirada de tropas estadounidenses”, un contrato de permanencia
 

IraqSolidaridad (
www.iraqsolidaridad.org), 05 de diciembre de 2008

Pedro Rojo* 

“Con la entrada en vigor de este acuerdo se mantendrá el status quo actual, es decir, el control y la impunidad militar estadounidense sobre el terreno y el sometimiento, la corrupción y el sectarismo de la actual clase política iraquí, pero sin necesidad ya de acudir a Naciones Unidas y con el discurso de que se trata de una presencia tolerada y hasta solicitada por los iraquíes”.

La necesidad de un nuevo marco para la ocupación.

La evolución de la situación iraquí por derroteros no previstos por el gobierno estadounidense ha obligado a replantearse el marco de su presencia en Iraq. La constante presión de la resistencia iraquí y la falta de apoyo popular entre la sociedad iraquí,  ha obligado a los estadounidenses a retirarse, de forma significativa, a sus bases fortificadas, lo que implica una notable la reducción de sus acciones y patrullas en campo abierto.  

La cobertura teórica, en la que hasta ahora se ha sustentado la ocupación, podría seguir siendo la misma, pues la situación no parece haber cambiado. El 18 de diciembre de 2007, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas determinó que “[...] la situación en el Iraq sigue constituyendo una amenaza para la paz y la seguridad internacionales” y, en virtud del Capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas, legitimó la presencia de tropas extranjeras en territorio iraquí (Resolución 1790) [1]. A día de hoy, nada ha cambiado significativamente en Iraq para que lo que lo que en diciembre de 2007 era una amenaza para la paz y seguridad internacionales, deje de serlo hoy. Pero teniendo en cuenta que ninguna de las razones que esgrimió Estados Unidos para intentar justificar su invasión de Iraq tenían veracidad (armas de destrucción masiva y vinculación del régimen iraquí con Al Qaeda), queda por saber en qué consistía la citada amenaza para la paz y la seguridad internacionales que ha justificado los primeros cinco años de ocupación.

En cualquier caso, parece claro que ni al gobierno estadounidense ni al iraquí les convenía seguir manteniendo la farsa de la amenaza internacional y así, el 26 de noviembre de 2007,  George Bush y Nuri al-Maliki firmaron la Declaración de Principios para una Relación a Largo Plazo de Cooperación y Amistad [2], en cuya sección 3ª queda estipulado que el mandato de Naciones Unidas no debería extenderse más allá del 31 de enero de 2008. En aquel momento ya se escucharon voces augurando el final de la ocupación estadounidense para esa fecha. Nada más lejos de la realidad.  

¿Qué significa este nuevo acuerdo?

En primer lugar, la ocupación militar estadounidense de Iraq deja de estar bajo el amparo de la resolución de Naciones Unidas y pasa a estar inscrita en el laxo marco de este acuerdo, con el que se pretende dotar de legitimidad a una ocupación ilegal y sangrienta, y todo ello con la única pretensión de justificar la presencia estadounidense allí, cuando en realidad, según Nizar Samerrai, analista iraquí y miembro del Centro de Estudios Estratégicos Iraquíes [3], “[...] significará más saqueo estadounidense, más destrucción, no tiene ningún aspecto positivo para Iraq [...]”.

El rechazo al acuerdo es categórico por parte de todas las fuerzas contrarias a la ocupación, que lo describen como una continuación de la ocupación y una claudicación de la clase política colaboracionista: “[...] El Consejo Político de la Resistencia Iraquí rechaza este acuerdo ilegal, así como todos los acuerdos surgidos, a la sombra de la ocupación, de mano de un gobierno que no es más que un producto del ocupante y no representa la voluntad popular de nuestro paciente pueblo. Este gobierno no ostenta la potestad de ratificar ningún acuerdo o sellar ningún pacto, por lo tanto lo que emane de él es nulo y no lo reconocemos” [4]. En una carta abierta al pueblo iraquí, la Asociación de Ulemas Musulmanes de Iraq afirma: “[...] Somos conscientes de que la ocupación va a continuar, por lo que es lógico y natural pensar que la resistencia continuará su lucha, los hechos históricos así lo atestiguan. Esto significa que Iraq no conocerá la tranquilidad, que la hemorragia no se detendrá, que los estadounidenses seguirán bombardeando y llevando a cabo saqueos y detenciones, con la excusa de que luchan contra personas que se encuentran al margen de la ley. Viviremos estos próximos años como los pasados” [5].

Los políticos y analistas que han seguido el desarrollo de las negociaciones desde la primera versión del acuerdo aseguran que los estadounidenses propusieron borradores flexiblesen cantidades ingentes’ para permitir a los distintos sectores iraquíes justificar sus posturas y su capacidad de reformar el acuerdo. Los analistas aseguran que la Casa Blanca sabía con certeza que el acuerdo se iba a aprobar, a pesar de que en los últimos meses se llegara a decir que era imposible a tenor de las exigencias de ambas partes. Una fuente iraquí asegura que “[...] el acuerdo ha discurrido por dos vías de negociación paralelas. Una de ellas era la oficial y pública entre los dos negociadores –los gobiernos iraquí y estadounidense–, mientras la otra se producía entre la embajada estadounidense en Bagdad y los representantes de los tres sectores políticos, y se centró en los propios beneficios de cada sector”.  

Para Abu Mohamed, portavoz político del resistente Frente Yihad y Liberación, “[...] El Acuerdo de Seguridad no es nada más que una decisión estadounidense; no es un acuerdo entre dos partes iguales, entre dos Estados independientes. Por una parte tenemos un país ocupado con un gobierno fruto de esta ocupación y, por otra, la ocupación en sí. Se trata, por tanto, de una negociación endógena: la ocupación negocia consigo misma. Las supuestas discusiones, los cambios exigidos aquí y allá no son más que maniobras de distracción para dar un halo de democracia a este acuerdo, para poder decir al mundo que el gobierno iraquí es soberano y tiene capacidad decisoria y de negociación. Sin embargo, la realidad es bien distinta: los  políticos del gobierno iraquí son funcionarios colaboracionistas con la ocupación, con los estadounidenses en definitiva, porque son éstos quienes los han nombrado en sus cargos para gobernar Iraq” [6].

La esperpéntica votación del pasado día 27 de noviembre, en la que el presidente del Parlamento iraquí se esforzaba por contar los votos a favor (148 votos de los 198 diputados presentes en la cámara –de un total de los 275 escaños del Parlamento iraquí–, es decir una exigua mayoría del 53,8%) mientras que los diputados del bloque de Al-Sáder no dejaban de vociferar en pie, al tiempo que golpeaban las mesas, fue la culminación de un despropósito de cancelaciones y aplazamientos impuestos por los grupos parlamentarios que seguían negociando las astronómicas cantidades y prebendas que recibirán de EEUU a cambio de su voto positivo: “[...] Con la firma de la Presidencia del Acuerdo de Seguridad con Estados Unidos se ha cerrado el balance de pérdidas y ganancias decantado claramente del lado de los tres sectores que representan la nueva capa política gobernante de Iraq: la Alianza [Unida] chií, el Pacto kurdo y el [Frente del] Acuerdo sunní” [7].  

Con la entrada en vigor de este acuerdo se mantendrá el status quo actual, es decir, el control y la impunidad militar estadounidense sobre el terreno y el sometimiento, la corrupción y el sectarismo de la actual clase política iraquí, pero sin necesidad ya de acudir a Naciones Unidas y con el discurso de que se trata de una presencia tolerada y hasta solicitada por los iraquíes.  

Tras la aprobación del acuerdo, la fractura entre la clase política iraquí colaboracionista y los sectores mayoritarios de la resistencia, tanto política como armada, es total. Algunas de las facciones de la resistencia, que sin aprobarlo toleraban la presencia de algunos de los diputados “críticos” dentro del Parlamento, se han vuelto tajantes: “[...] La votación que tuvo lugar ayer viene a confirmar al pueblo iraquí que los miembros del Congreso de los Diputados que votaron a favor del acuerdo han vendido Iraq y a su pueblo al ocupante, pero su venta, gracias a Dios, es nula, pues han vendido algo que no era suyo. Por lo tanto, Iraq sigue perteneciendo a su pueblo, que lucha contra la ocupación y sus proyectos políticos con todas las formas de resistencia” [8].  

Y es que las maniobras y acrobacias de algunos grupos políticos para intentar lavarse la cara antes de votar a favor sólo ha servido para ahondar en estas críticas y de forma especial contra el Frente del Acuerdo, sunní, responsable de la iniciativa de realizar un referéndum en 2009 (previsto ahora para finales de julio) para que el pueblo vote un acuerdo que, en ese momento, ya llevará siete meses en funcionamiento, lo cual da idea del grado de transparencia del sistema electoral iraquí y de la lógica tan particular de este parlamento. Siempre en caso de que llegue a celebrarse dicha consulta popular, porque Ali Debbag,  portavoz del gobierno iraquí, ya ha declarado que este referéndum “[...] no es un artículo del acuerdo, no forma parte de él, sino que se trata de una más de las resolución tomadas por el Parlamento y, por lo tanto, debe pasar por la oficina de la Presidencia para su aprobación y posterior publicación en el Boletín Oficial del Estado”[9]. Inmediatamente antes de la votación del Acuerdo de Seguridad, el Parlamento iraquí aprobó un documento titulado “Documento de reconciliación política” promovido por el mismo Frente. Se trata de una serie de puntos para mejorar la convivencia entre iraquíes, que van desde la exigencia de reconstruir las fuerzas de seguridad del Estado, sobre la base de criterios profesionales y no sectarios (lo que implica un reconocimiento explícito de la sectarización de la actual policía y del ejército iraquíes), a la petición de retorno de los refugiados iraquíes. Este documento viene a cumplir con lo que se está convirtiendo en una costumbre del proceso político iraquí, es decir, aprobar acuerdos vitales con notas a pie de página para su futura reforma. De estos, el caso más palmario es la actual Constitución iraquí, refrendada el pasado 15 de octubre de 2005, la cual se aprobó con el acuerdo de reformar alguno de sus artículos en los  cuatro meses posteriores. A día de hoy, no se ha hecho ninguna modificación. Ni tan siquiera la bulliciosa oposición sadrista, a la que se le exige que se retire del proceso político y cumpla su tantas veces anunciada incorporación a la resistencia contra la ocupación, se libra de estos ataques: “[...] No es posible rechazar con una mano el acuerdo, asegurando que se trata de un complot contra Iraq y su pueblo, mientras que con la otra se aferran al proceso político con la excusa de intentar desactivarlo”[10].  

DETALLES DEL ACUERDO

El Acuerdo de Retirada de las Fuerzas de Estados Unidos de Iraq [SAFO, en sus siglas en inglés] no es tal. La tan proclamada fecha de retirada total de todo el territorio iraquí (31 de diciembre de 2011) [11] no es más que otra fecha en el camino de la ocupación, pues el mismo acuerdo se preocupa de indicar la vía para su renovación en el último artículo (art.30, apartado 2): “El Acuerdo será modificado solo mediante el compromiso oficial de las partes respetando los procedimientos constitucionales de ambos países.” Más importante aún, es el hecho de que este acuerdo está enmarcado en el Acuerdo para el Marco Estratégico para una Relación de Amistad y Cooperación entre los Estados Unidos de América y la República de Iraq, acuerdo más amplio firmado el mismo día, el cual no ha sido discutido, ni siquiera publicado en árabe y que marca no sólo los puntos vitales en las relaciones militares, sino también en las económicas, culturales o sanitarias. En la sección I, apartado 3 de este acuerdo se estipula que “La presencia temporal de las fuerzas de Estados Unidos en Iraq es fruto de la petición y la invitación del soberano gobierno de Iraq y respeta completamente la soberanía de Iraq” [12], lo que deja la puerta abierta a cualquier nueva ‘invitación’ de Iraq a la presencia de tropas estadounidenses en su  territorio.

A este respecto, Nizar Samarrai asegura que “[...] EEUU se quedará en sus bases permanentes incluso después de 2011. Ali Debbag, portavoz del gobierno iraquí, ya ha declarado que: “[...] después del 31 diciembre de 2011 el gobierno iraquí podrá pedir la renovación del acuerdo o que se firme uno nuevo para que las fuerzas estadounidenses permanezcan en Iraq”. Las tropas estadounidenses no son una asociación benéfica ni una organización humanitaria, como la Media Luna Roja, sino una fuerza que tiene sus propios intereses. Independientemente de quién gobierne en la Casa Blanca, hay un establishment que vela por sus intereses en todo el mundo” [13].

La elección de Barack Obama tampoco parece que vaya a cambiar sustancialmente la estrategia militar en Iraq, a pesar de su promesa de retirada de las tropas en 16 meses. Durante la campaña electoral, su vicepresidente ya habló de la posibilidad de revisar esta promesa por problemas logísticos. La permanencia del actual secretario de Defensa, Robert Gatesen su cargo durante un año más, así lo corrobora.

La retirada de las tropas estadounidenses de las ciudades y aldeas iraquíes a sus bases (supuestamente, y como muy tarde, el 30 de junio de 2009) tampoco está clara, pues todavía hay cinco provincias –Nínive, Tamim, Saladino, Diala y Bagdad– donde la seguridad está bajo control estadounidense y las autoridades de EEUU podrían considerar que las fuerzas de seguridad iraquíes no están en condiciones de hacerse con el control de estas zonas.

Otro de los avances de este acuerdo que se están publicitando como un gran logro es el final de la impunidad de las tropas y contratistas estadounidenses desplazados en Iraq. El Sindicato de Abogados Iraquíes ha emitido un comunicado, que ha hecho llegar a la CEOSI, en el que analizan el artículo 12 del citado acuerdo y ponen el énfasis en que: “[...] Está muy claro que los efectos de este artículo sobre la jurisdicción iraquí, una parte fundamental de la soberanía de Iraq, queda en suspenso porque excluye cualquier crimen cometido en acto de servicio, los cuales será juzgado por las autoridades estadounidenses” (apartados 1 y 3) [14]. En el apartado 5 del mismo artículo, se obliga a que en caso de que cualquier miembro de las fuerzas estadounidenses, ya sea civil o militar, sea “[...] arrestado o detenido por las autoridades iraquíes, éstas deben notificarlo inmediatamente a las fuerzas de los EEUU y [los detenidos] entregados a las mismas en un periodo máximo de 24 horas desde su arresto.” Cuando los crímenes sean susceptibles de ser juzgados por la jurisdicción iraquí (sólo aquellos que hayan sido cometidos fuera de las bases y no en  acto de servicio), “[...] la custodia [...] será responsabilidad de las autoridades de las fuerzas de EEUU, que deberían asegurar que estas personas estén disponibles ante las autoridades iraquíes para la investigación y el juicio”, lo que sigue manteniendo, de facto, la actual situación de impunidad pues las entradas y salidas de Iraq, tanto de material como de personal estadounidense no estarán controladas por las autoridades iraquíes. Además, en caso de que se llegue a juzgar en Iraq a un soldado estadounidense deberá serlo “[...] según los estándares y garantías establecidas en las leyes estadounidenses e iraquíes. El comité mixto deberá establecer los procedimientos y mecanismos para implementar este artículo” (apartado 8).

Para el Sindicato de Abogados Iraquíes el hecho de que “cuando un tribunal iraquí juzgue a un estadounidense deba aplicarle la ley estadounidense además de la iraquí, según determine el comité mixto”, constituye una violación del artículo 6 de la ley de detención preventiva nº 111 del año 1969 relativa a la jurisdicción local, la cual establece con claridad que: “[...] se debe aplicar la ley iraquí y la jurisdicción iraquí a los crímenes cometidos en suelo iraquí” [15].

Polémica por las versiones en árabe y en inglés.

Durante la etapa de tramitación y votación del acuerdo en el Parlamento iraquí se especuló mucho sobre las razones que llevaron a Estados Unidos a ocultar el texto original en inglés. Según tres altos responsables estadounidenses, citados por McClatchy Newspapers, el documento era “confidencial pero no estaba clasificado” [16]. Finalmente, las dos versiones oficiales se han dado a conocer y las dudas sembradas se han demostrado ciertas. A modo de ejemplo se menciona el artículo 24, apartado 1. La versión árabe es categórica: “Todas las tropas estadounidenses deberán retirarse del territorio iraquí antes del 31 de diciembre de 2011”, mientras que la versión inglesa usa la fórmula ‘shall’, que según los autores del artículo tiene un matiz menos imperativo y que podría traducirse por “Todas las tropas estadounidenses deberían retirarse del territorio iraquí antes del 31 de diciembre de 2011”. De hecho, la versión inglesa del acuerdo está redactada con esta partícula que indica posibilidad –no obligación– y que ha sido traducida al árabe como imperativo. Otro ejemplo lo aporta un teletipo de la agencia AFP, reproducido por Tatib.net, en el que la interpretación del acuerdo que los responsables estadounidenses piensan defender es distinta a la que se plasma en la versión árabe. Se trata del artículo 4, que parece que obliga a las tropas estadounidenses a avisar y a coordinarse con las tropas iraquíes antes de llevar a cabo una misión militar. Según responsables estadounidenses, citados por dicha agencia, “[...] El gobierno de EEUU no piensa interpretar este apartado como si tuviese que dar información detallada de ninguna operación militar” [17]. La razón que se esgrime es clara y palpable: Las tropas de seguridad iraquíes están infiltradas de resistentes y son de poca confianza, sobre todo porque están formadas por milicias sectarias dependientes de Irán, lo cual pondría en peligro a los soldados estadounidenses ante cualquier operación sorpresa: “[...] anunciar con antelación a los iraquíes una acción significaría enviarles una invitación para que preparasen una emboscada” asegura el mismo responsable [18].

Iraq tras el 1 de enero de 2009

En el contexto general nada cambiará para los iraquíes, quienes seguirán sufriendo la brutal ocupación por parte de las tropas estadounidenses [19], cuya misión –según el nuevo acuerdo– será ‘mantener la seguridad y estabilidad en Iraq’ (artículo 4, apartado 1) garantizándoseles ‘el derecho a la defensa propia’ (art.4 apartado 5). Estas tropas seguirán apuntaladas por un número desconocido de mercenarios y por unas fuerzas de seguridad iraquíes, formadas sobre bases confesionales, que persiguen sus propios objetivos, convergentes en muchos casos con los de los ocupantes. Iraq seguirá gobernada por el tercer ejecutivo más corrupto del mundo, confinado en la Zona Verde debido a la presión de la resistencia y a su falta de popularidad; un gobierno que debe fidelidad a Irán y a sus intereses particulares.

Es en los detalles donde cambiarán las cosas. EEUU ya no tendrá que acudir anualmente al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para ampliar su misión en Iraq, puesto que tras el acuerdo –asegura– su presencia allí es fruto de la voluntad iraquí. La retirada de sus tropas a las bases hará que sean menos vulnerables (al estar menos expuestas), máxime cuando su presencia en las calles iraquíes no sirvió para reducir los ataques de la resistencia contra ellos ni para frenar los asesinatos sectarios.  EEUU ha tenido que contratar mercenarios iraquíes (los llamados Consejos de Al Sahua o del Despertar) y convertir los barrios de las ciudades en cárceles comunales que dividen a la población por confesiones mediante el mismo sistema de muros que se levantan en Cisjordania (declarados ilegales por el Tribunal de La Haya), con el fin de disminuir significativamente los ataques. No obstante, la resistencia ya ha anunciado que se ha adaptado a la nueva táctica de Washington y ha incrementado el número de ataques contra las bases estadounidenses [20].

Sin embargo, la inestabilidad seguirá siendo la tónica general en la vida diaria de los iraquíes. La cifra de civiles iraquíes muertos por actos violentos –se calcula ya en más de un millón trescientos mil iraquíes desde el inicio de la ocupación– sigue siendo elevadísima a pesar de la inclaustración en la que viven: 340 muertos en noviembre y 278 en octubre [21]. Las previsiones no parecen muy halagüeñas con el horizonte de las decisivas elecciones municipales y provinciales del 30 de enero de 2009. Según prevé el sheij Harez al-Dari, secretario general de la Asociación de Ulemas Musulmanes, estas elecciones podrían significar un paso más en la desmembración de Iraq, debido a que es probable que los nuevos consejos provinciales reclamen una mayor autonomía, e incluso el diseño de nuevas fronteras provinciales, como ya se está pidiendo en Basora y en la zona limítrofe del Kurdistán iraquí, acercándose, así, hacia el objetivo iraní, que no es otro que el lograr una zona bajo su dominio en el sur de Iraq [22]. Ante esta posibilidad, la revista Al Mushahid al Siyasi [23] asegura que Estados Unidos se autoproclamará ‘guardián de la unidad iraquí’ para alargar su presencia en Iraq indefinidamente.

Frente a este proyecto sectario, la resistencia iraquí ha reiterado su compromiso con la lucha por la liberación de la nación iraquí del yugo al que los ocupantes estadounidenses y sus colaboradores la tienen sometida, y han recordado, asimismo, que los terroristas que entraron con los ocupantes –Al Qaeda y las milicias proiraníes– saldrán con ellos.


Notas de IraqSolidaridad:  

1. http://daccessdds.un.org/doc/UNDOC/GEN/N07/650/75/PDF/N0765075.pdf?OpenElement

2. http://www.whitehouse.gov/news/releases/2007/11/20071126-11.html
3. Entrevista personal realizada por el autor, 23 de noviembre de 2008.
4. “Comunicado sobre la aprobación del acuerdo de seguridad en el Congreso de los Diputados”. Consejo Político de la Resistencia Iraquí, 27de noviembre de 2008, disponible en: http://pciraq.org/index.php?option=com_content&task=view&id=55&Itemid=26
 5. “Carta abierta al orgulloso pueblo iraquí sobre el acuerdo de seguridad” Asociación de Ulemas Musulmanes de Iraq, 22 de noviembre de 2008, disponible en:
http://www.iraq-amsi.org/news.php?action=view&id=

30176&a1a1eed3ba8209e73e065ec219e4cfe7
Véase también: “El secretario general del Grupo de Ulemas e Intelectuales de Iraq anuncia la creación de una alianza nacional contra el acuerdo de seguridad”, Al Quds al Arabi, 2 de diciembre de 2008.
6. Entrevista personal realizada por el autor, 24 de noviembre de 2008.
7. «Bagdad: detrás del acuerdo de seguridad hay un "pacto" kurdo-chií-sunní»,  Al Hayat, 1 de diciembre de 2008, traducido por Boletín de Prensa Árabe (www.boletin.org):
Disponible en árabe en: http://www.daralhayat.com/arab_news/levant_news/11-2008/Item-20081130-eefddf14

-c0a8-10ed-0074-2397cf822bcd/story.html
8. Comunicado nº 594 de la Asociación de Ulemas Musulmanes de Iraq, 28 de noviembre de 2008, disponible en: http://www.iraq-amsi.org/news.php?action=view&id=

30361&22f488ea02739254ad712d60b3f34183
9. Declaraciones recogidas en Al Quds al Arabi, 1 de diciembre de 2008, traducido por Boletín de Prensa Árabe (www.boletin.org)
10. Comunicado nº 594 de la Asociación de Ulemas Musulmanes de Iraq, 28 de noviembre de 2008. http://www.iraq-amsi.org/news.php?action=view&id=

30361&22f488ea02739254ad712d60b3f34183.
Véase también: “El bloque Al Sáder amenaza con sumarse a la resistencia” Al Quds al Arabi 1 de diciembre de 2008, traducido por Boletín de Prensa Árabe (www.boletin.org),
11. Artículo 24, apartado 1. Texto oficial en inglés:   http://www.whitehouse.gov/infocus/iraq/SE_SOFA.pdf 
12. http://www.whitehouse.gov/infocus/iraq/SE_SFA.pdf
13. Entrevista personal realizada el 23.11.08
14. 
Comunicado del Sindicato de Abogados Iraquíes. Comentarios de principios sobre los aspectos legales del acuerdo de seguridad entre Iraq y EEUU. (En árabe), 25 de noviembre de 2008.
15. Idem.
16. http://www.mcclatchydc.com/227/story/56474.html
17.  http://www.tatib.net/popupwnd.aspx?FID=data/GEN_NEWS081126-

160649.mht&Id=afe443d4-bdcd-4806-bc65-d66d3ab22783
18. En las últimas dos semanas, cuatro soldados estadounidenses han muerto y ocho han resultado heridos en dos acciones distintas protagonizadas por soldados iraquíes. The New York Times, 26 de noviembre de 2008, disponible en: http://www.nytimes.com/2008/11/26/world/middleeast/26mosul.html
Según el comunicado nº 593 de la Asociación de Ulemas Musulmanes, con fecha 26 de noviembre de 2008, el ataque llevado a cabo en Baach, cerca de la frontera siria, tuvo como balance al menos cinco muertos estadounidenses, uno de ellos un oficial.  http://www.iraq-amsi.org/news.php?action=view&id=

30320&f11c883486213a5f3dbafbf3a076a5bf
19. Amnistía Internacional [AI] ha mostrado su preocupación por la suerte de los 16.000 presos iraquíes que actualmente están bajo custodia de las tropas estadounidenses y que pasarán a ser responsabilidad de  las fuerzas iraquíes. Estos prisioneros, “[...] se enfrentan al riesgo de ser torturados e incluso ejecutados”. Con este comentario se da a entender que AI no ha recibido ninguno de los cientos de testimonios de torturas en las cárceles estadounidenses en Iraq. http://www.amnesty.org/en/news-and-updates/news/security-agreement-

puts-16000-iraqi-detainees-risk-torture-20081128  
20. Abu Mohamed, portavoz político del Frente Yihad y Liberación, afirma: “[...] Bombardeos constantes contra las posiciones estadounidenses, […] Antes, las patrullas estadounidenses eran objetivo pero ahora que se están retirando a las bases, la resistencia ha adoptado la táctica de bombardear las bases; en los últimos meses han atacado aviones derribando más de uno.” Entrevista personal, 24 de noviembre de 2008.
El día 29 de noviembre de 2008, el Ejército Islámico en Iraq, uno de los principales grupos de la resistencia, da cuenta de seis operaciones contra los ocupantes (http://www.iaisite.org/), de las cuales tres son bombardeos a bases estadounidenses.
21. http://www.uruknet.de/?s1=1&p=49242&s2=02  
22. Entrevista personal en Amán, 23 de septiembre de 2008.

23. Al Mushahid al Siyasi, 30 de noviembre de 2008, traducido por Boletín de Prensa Árabe (www.boletin.org)

 

 

* Pedro Rojo Pérez, miembro del grupo de coordinación de la CEOSI, es arabista y director de Al Fanar, Boletín de Prensa Árabe

 

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