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“Todo lo que se deriva de la ocupación de Iraq es ilegal e ilegítimo”

 

Declaración Le Feyt: La paz en Iraq es la opción

Red Internacional Anti-ocupación *

IraqSolidaridad (www.iraqsolidaridad.org), 19 de septiembre de 2008

Traducido del inglés para IraqSolidaridad por Manuel Talens y Paloma Valverde

 

 

“La propaganda en Occidente intenta hacer digerible el absurdo de que el invasor y destructor de Iraq puede ser el protector de Iraq.  El miedo conveniente a un “vacío en la seguridad” —utilizado para perpetuar la ocupación— ignora el hecho de que el ejército iraquí nunca se rindió y hoy es la columna vertebral de la resistencia armada iraquí. Esa columna vertebral está implicada únicamente en la defensa del pueblo iraquí y de la soberanía de Iraq. De igual forma, los vaticinios de guerra civil ignoran la realidad de que una abrumadora mayoría de la población iraquí, en número y en interés, rechaza y seguirá rechazando la ocupación.”

 


"Si la comunidad internacional y EEUU estuviesen interesados en la paz, en la estabilidad y la democracia en Iraq, deberían aceptar que sólo la resistencia iraquí ­armada, civil y política­ puede lograrla garantizando los intereses del pueblo iraquí."


La ocupación estadounidense de Iraq es ilegal y no se puede legalizar. Todo lo que se deriva de la ocupación es ilegal e ilegítimo y no puede adquirir legitimidad. Estos hechos son incontrovertibles. ¿Cuáles son sus consecuencias?

 

La paz, la estabilidad y la democracia en Iraq son imposibles bajo la ocupación. La ocupación extranjera se opone por naturaleza a los intereses del pueblo ocupado, tal como lo demuestran los seis millones de iraquíes refugiados en el interior y en el exterior de Iraq, el asesinato planificado de profesores universitarios y de profesionales iraquíes, y la destrucción de la cultura iraquí, así como los más de un millón de iraquíes que han perdido la vida.

 

La propaganda en Occidente intenta hacer digerible el absurdo de que el invasor y destructor de Iraq puede ser el protector de Iraq.  El miedo conveniente a un “vacío en la seguridad” —utilizado para perpetuar la ocupación— ignora el hecho de que el ejército iraquí nunca se rindió y hoy es la columna vertebral de la resistencia armada iraquí. Esa columna vertebral está implicada únicamente en la defensa del pueblo iraquí y de la soberanía de Iraq. De igual forma, los vaticinios de guerra civil ignoran la realidad de que una abrumadora mayoría de la población iraquí, en número y en interés, rechaza y seguirá rechazando la ocupación.

 

En Iraq, el pueblo iraquí resiste la ocupación por todos los medios, y ello en conformidad con el Derecho Internacional [1]. La resistencia popular es la única a la que se puede reconocer como portavoz y defensora de los intereses y la voluntad del pueblo iraquí. Hasta ahora, EEUU ha cerrado los ojos ante esta realidad, a la espera de que una ofensiva diplomática —tras la ofensiva [surge] militar que logró una eficaz limpieza étnica— salvaguarde al gobierno que ha impuesto en Iraq. Con independencia de quién sea el vencedor en las próximas elecciones presidenciales estadounidenses, EEUU nunca podrá lograr sus objetivos imperiales, ya que las fuerzas que impone en Iraq se oponen a los intereses del pueblo iraquí.

 

Garantizar la soberanía de Iraq

 

En Occidente, algunos siguen justificando la negación de la soberanía popular con la excusa de la ‘guerra contra el terrorismo’, criminalizando no sólo a la resistencia [2], sino también la ayuda humanitaria que se presta a un pueblo sitiado. De acuerdo con el Derecho Internacional, la resistencia iraquí es un movimiento de liberación nacional. En consecuencia, el reconocimiento de la resistencia iraquí es un derecho, no una opción [3]. La comunidad internacional tiene derecho a retirar su reconocimiento al gobierno impuesto por EEUU en Iraq y a reconocer a la resistencia iraquí.

 

Es evidente que Iraq no puede recobrar su unidad, su integridad territorial y una estabilidad duradera hasta que su soberanía esté garantizada. Es asimismo evidente que la ocupación estadounidense no puede hacer dejación de su responsabilidad intentando culpabilizar a los vecinos de Iraq. La manera más obvia de llegar a la estabilidad es un pacto de no agresión, desarrollo y cooperación entre un Iraq liberado y sus vecinos más cercanos [4]. En su situación geopolítica central, y en virtud de sus recursos naturales, un Iraq liberado, pacífico y democrático es fundamental para el bienestar y el desarrollo de sus vecinos. Todos los vecinos de Iraq deberían reconocer que la estabilidad en Iraq sirve a sus propios intereses y deberían comprometerse a no interferir en sus asuntos internos.

 

Si la comunidad internacional y EEUU estuviesen interesados en la paz, en la estabilidad y la democracia en Iraq, deberían aceptar que sólo la resistencia iraquí —armada, civil y política— puede lograrla garantizando los intereses del pueblo iraquí. La primera exigencia de la resistencia iraquí es la retirada incondicional de todas las fuerzas extranjeras que ocupan ilegalmente Iraq —lo cual incluye a los contratistas privados— y el desmantelamiento de todas las fuerzas armadas establecidas por la ocupación.

 

"La ocupación extranjera se opone por naturaleza a los intereses del pueblo ocupado, tal como lo demuestran los seis millones de iraquíes refugiados en el interior y en el exterior de Iraq."

 

 

Asegurar un futuro democrático,  no sectario para Iraq

 

En su defensa del pueblo iraquí, el movimiento contra la ocupación de Iraq —en todas sus expresiones— es la única fuerza capacitada para asegurar la democracia en Iraq. Todos los componentes de este movimiento han acordado que, tras la retirada de EEUU, un gobierno administrativo temporal se encargaría de dos tareas: la preparación de elecciones democráticas y la reconstitución del ejército nacional. Una vez completadas ambas tareas, el gobierno administrativo se disolvería y dejaría las decisiones relativas a las indemnizaciones, al desarrollo y a la reconstrucción en manos de un gobierno iraquí soberano y libremente elegido, en un Estado de todos sus ciudadanos, sin discriminación religiosa, étnica, confesional o basada en el sexo.

 

Todas las leyes, contratos, tratados y acuerdos firmados bajo la ocupación son inequívocamente nulos de pleno derecho. Según el Derecho Internacional y el deseo del pueblo iraquí, la soberanía sobre el petróleo iraquí y sobre todos los recursos naturales, culturales y materiales del país reside en el pueblo iraquí, en todas sus generaciones, pasadas y presentes y futuras. Todos los componentes del movimiento iraquí contra la ocupación han acordado que Iraq venderá su petróleo en el mercado internacional a todos los Estados que no estén en guerra con Iraq y que sigan la línea de las obligaciones de Iraq como miembro de la OPEP.

 

La invasión estadounidense en 2003 fue y sigue siendo ilegal y la ley de responsabilidad estatal exige que los Estados se nieguen a reconocer las consecuencias de actos estatales ilegales [5]. La responsabilidad estatal también incluye la obligación de indemnizar. Todos los Estados y agentes no estatales que han sacado provecho de la destrucción y del saqueo de Iraq deberán indemnizarlo económicamente.

 

El pueblo iraquí anhela una paz duradera. De acuerdo con las conclusiones alcanzadas por el Tribunal Internacional sobre Iraq, celebrado en Estambul en 2005 [6] y en reconocimiento del incalculable sufrimiento del agredido pueblo iraquí, los firmantes de esta declaración suscriben los principios arriba mencionados para lograr la paz, la estabilidad y la democracia en Iraq.

 

La soberanía de Iraq está en manos de su pueblo alzado en resistencia. La paz en Iraq es fácil de alcanzar: basta con la retirada incondicional de EEUU y el reconocimiento de la resistencia iraquí, que por definición representa la voluntad del pueblo iraquí.

 

Apelamos a todas las gentes que aman la paz en el mundo a que apoyen al pueblo y a la resistencia iraquíes. El futuro de paz, democracia y progreso en Iraq, en la región y en el mundo depende de ello.

 

Organizaciones firmantes:

 

CEOSI (www.iraqsolidaridad.org), Estado Español

Consicence Internacional (www.conscienceinternational.org) Estados Unidos

BRussells Tribunal (www.brusselstribunal.org) Bélgica

El Taller Internacional (www.eltaller.org) Túnez

INTAL (www.intal.be) Bélgica

IAC (www.iacenter.org) Estados Unidos

IrakSolidaritet (www.iraksolidaritet.se), Suecia

Medical Aid For the Third World (www.g3w.be) Bélgica

Muslim Peacemaker Teams (www.mpt-iraq.org), Iraq

US Academics for Peace, Estados Unidos

World Courts of Women

 

Selección de primeros firmantes individuales:

 

Eduardo Galeano (Uruguay), Ramsey Clark (EEUU), Denis Halliday (Irlanda), François Houtart (Bélgica), Socorro Gomes (Brasil), Harold Pinter (Reino Unido), James Petras (EEUU), Rosa Regàs (Estado Español), Sabah Al-Mukhtar (Iraq/Reino Unido) y Dahr Jamail, (EEUU).

Lista completa de firmantes.

 


Notas:

 

1.       El derecho a la autodeterminación, a la independencia nacional, a la integridad territorial, a la unidad nacional y a la soberanía sin interferencias externas ha sido reafirmado en numerosas ocasiones por una serie de organismos de Naciones Unidas, entre los que se cuentan el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, la Asamblea General de Naciones Unidas, la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, la Comisión de Legalidad Internacional y el Tribunal Penal Internacional. El principio de autodeterminación establece que allí donde se haya producido una acción que haya suprimido por la fuerza este derecho, se puede usar la fuerza para contrarrestar esta acción y lograr la autodeterminación. La Comisión de Derechos Humanos ha reafirmado de manera sistemática la legitimidad de la lucha contra la ocupación por todos los medios disponibles, incluida la lucha armada (resolución de la Comisión de Derechos Humanos, No. 3 XXXV, de 21 de febrero de 1979 y la No. 1989/19, de 6 de marzo de 1989). Explícitamente la resolución 37/43de la Asamblea General de Naciones Unidas, adoptada el 3 de diciembre de 1982: “reafirma la legitimidad de la lucha de los pueblos por la independencia, la integridad territorial, la unidad nacional y la liberación de la dominación colonial y extranjera y de la ocupación extranjera por todos los medios disponibles, incluida la lucha armada” (Véanse además las resoluciones de la Asamblea General de Naciones Unidas números 1514, 3070, 3103, 3246, 3328, 3382, 3421, 3481, 31/91, 32/42 y 32/154).

 

2.       El artículo 1 (4) Primer Protocolo Adicional a las Convenciones de Ginebra (1977) considera las luchas por la autodeterminación como situaciones de conflicto armado. La declaración de Ginebra sobre terrorismo establece: “Como ha reconocido de forma reiterada la Asamblea General de Naciones Unidas, los pueblos que luchan contra la dominación colonial, la ocupación extranjera y contra los regímenes racistas en el ejercicio de su derecho a la autodeterminación, tienen derecho al uso de la fuerza para lograr sus objetivos dentro del marco de la ley internacional humanitaria. Este uso legítimo de la fuerza no se debe confundir con actos de terrorismo internacional”.

 

3.       Los movimientos de liberación nacional se reconocen como consecuencia del derecho a la autodeterminación. En el ejercicio de su derecho a la autodeterminación, los pueblos bajo dominación colonial y extranjera tienen el derecho de “luchar (…) y de buscar y recibir apoyo, de acuerdo con los principios de la Carta” y en conformidad con la Declaración de principios de la legalidad internacional respecto a las relaciones de amistad y de cooperación entre los Estados. En estos términos el artículo 7 de la Definición de agresión (Resolución 3314 (XXIX) de la Asamblea General, de 14 de diciembre de 1974) reconoce la legitimidad de la lucha de los pueblos sometidos a la dominación colonial o extranjera. El reconocimiento por parte de Naciones Unidas de la legitimidad de la lucha de los pueblos sometidos a dominación colonial y extranjera o bajo ocupación, es consecuente con la prohibición general del uso de la fuerza consagrado en la Carta de Naciones Unidas puesto que un Estado que subyuga por la fuerza a un pueblo mediante la dominación colonial o extranjera comete un acto ilegal tal y como queda definido en la legislación internacional y el pueblo sometido, en el ejercicio de su derecho inherente de autodefensa, puede luchar para defender y lograr su derecho a la autodeterminación.

 

1.       Declaración de principios de la legislación internacional respecto a las relaciones de amistad y de cooperación entre los Estados (Resolución de la Asamblea General de NNUU, Nº 2625 [XXV]) cita el principio de que “Todo Estado tiene el deber de abstenerse de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o independencia política de cualquier Estado o a cualquier otra forma de actuación incompatible con los principios de Naciones Unidas”. Individual y colectivamente, Iraq y sus países vecinos se comprometerían a abstenerse de la utilización de la fuerza o de la amenaza del uso de la fuerza así como de cualquier forma de interferencia en los asuntos de otros Estados. Individual y colectivamente, Iraq y sus países vecinos se comprometerían además a la cooperación y al desarrollo basados en la negociación, el arbitraje y el beneficio mutuo.

 

2.       El artículo 41(2) de los artículos preliminares sobre la Responsabilidad Estatal de la Comisión de Derecho Internacional de Naciones Unidas (NNUU) (recogido en la Resolución 56/83 de 28 de enero de 2002 de la Asamblea General de NNUU, "La responsabilidad del Estado ante hechos internacionalmente ilícitos") impide a los Estados beneficiarse de sus propias actuaciones ilegales: "Ningún Estado reconocerá como legal una situación originada por una violación grave (de una obligación derivada de una norma obligatoria del Derecho Internacional general)"; Sección III (e), Resolución 36/103, de 14 de diciembre de 1962, de la Asamblea General de NNUU, "Declaración sobre la inadmisibilidad de la intervención e interferencia en los asuntos internos de los Estados”.

 

3.       Declaración del Tribunal Internacional sobre Iraq sesión final, Estambul 23-27 de junio de 2005.

 

 

La Red Internacional Anti-ocupación


La Red Internacional
Anti-ocupación está integrada por organizaciones iraquíes y de EEUU y Europa, entre ellas la CEOSI. La presente declaración fue aprobada en la reunión celebrada Le Feyt (Francia) del 25 al 27 de agosto de 2008.  La anterior declaración de esta coordinadora puede leerse en  EEUU debe negociar con la resistencia su retirada de Iraq  




 

Esta declaración se puede firmar en:

Tlaxcala , que acoge esta declaración en 12 lenguas. 

 

 

 

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