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La ocupación es responsable del deterioro de los derechos y de las condiciones de vida de las mujeres

Mujer iraquí y ocupación

* Souad N. al-Azzawi

BRussels Tribunal (www.brusselstribunal.org), 19 de diciembre de 2007
IraqSolidaridad (www.iraqsolidaridad.org), 14 de enero de 2008
Traducido del inglés para IraqSolidaridad por Consuelo Delgado
 

“La nueva Constitución iraquí redactada por EEUU incluye leyes y normas que dejan mucho margen a la conjetura y a la interpretación de los clérigos y de las figuras religiosas. Esto ha supuesto, y continuará suponiendo, un deterioro seguro y rápido de los derechos de las mujeres, ya que la mayoría de las antiguas leyes que protegían a las mujeres ahora son discutibles con esta Constitución más ‘flexible’.”


 

Las mujeres iraquíes han luchado por sus derechos durante siglos, pero no fue hasta la década de 1960 cuando se llevaron a  la práctica algunas mejoras en los derechos constitucionales de las mujeres. Durante los años setenta y ochenta, los derechos de las mujeres mejoraron de forma significativa al proporcionarles mejores oportunidades respecto a: la educación, la participación política, la igualdad de oportunidades en el trabajo, la asistencia sanitaria y el desarrollo de leyes y normas para asegurar una vida mejor a las mujeres y a las niñas iraquíes.

El deterioro de los derechos de las mujeres en Iraq comenzó durante las sanciones económicas integrales impuestas por EEUU y Naciones Unidas (NNUU) a los iraquíes durante los noventa. En 2003, la invasión de Iraq llevada a cabo por EEUU y sus aliados trajo como consecuencia la reducción de los derechos de las mujeres al igual que [el deterioro de] otros sectores de la sociedad iraquí, las infraestructuras y la calidad de vida en general.

Para determinar el alcance del impacto de la ocupación estadounidense en los derechos y en las condiciones de vida de las mujeres se distribuyó una encuesta —que constaba de 21 preguntas (ver Anexo)— en dos grandes ciudades: en el distrito bagdadí de Karrada, y en el área de Kudsiya en Damasco (Siria), donde viven más de 200.000 refugiados iraquíes. Las 150 mujeres que respondieron a la encuesta pertenecían a otras tantas familias u hogares compuestos por un total de 502 iraquíes.

El análisis estadístico de las preguntas de la encuesta detectó un empeoramiento peligroso de la seguridad que ha provocado que las mujeres iraquíes abandonen sus trabajos de tal forma que el 85% de las mujeres con estudios está sin empleo (hay que tener en cuenta que la mayor parte de este porcentaje posee una educación reglada). El estudio también indica que el 36% de las familias analizadas viven sin ningún ingreso o con unos ingresos muy bajos de alrededor de 100 dólares al mes o menos, lo que ha llevado a las mujeres y a los niños a realizar trabajos sin cualificación o a mendigar. Asimismo se ha hallado que 87 familias [del total de las encuestadas] cuentan con alguna víctima en la familia debidas bien a las fuerzas de ocupación o bien a la violencia sectaria. La tasa de mortalidad en esta población desplazada objeto de análisis es del 193 por mil. Este alto índice de mortalidad es un indicador del genocidio perpetrado entre la población que ha emigrado o está desplazada. El número de desaparecidos entre los miembros de las familias representa el 12,7% y además se calcula que el 20% de los estudiantes de las familias de las mujeres encuestadas están teniendo problemas y van mal en la escuela. De ellos, un porcentaje abandona el colegio definitivamente.

La ocupación es totalmente responsable del deterioro y la destrucción de las vidas de las mujeres y de los derechos en Iraq. Las mujeres iraquíes bajo la ocupación necesitan el auxilio de sus hermanas de las organizaciones internacionales de mujeres en el extranjero para protegerlas y proteger sus derechos. Ellas también ellas tienen derecho a resistir al ocupante por cualquier medio disponible para recuperar sus vidas perdidas y asegurar una vida mejor para ellas mismas y sus familias.

Una historia de emancipación

Con anterioridad a 1920, los derechos de las mujeres iraquíes no estaban verdaderamente reconocidos en el Imperio Otomano. Iraq estuvo ocupado durante cuatro siglos bajo este imperio, que no supuso prácticamente ningún avance en los derechos de las mujeres. Esta situación no mejoró mucho bajo los gobiernos tribales y religiosos durante la ocupación británica y el periodo colonial de 1920 a 1958.

En 1958, Iraq se convirtió en una república y, por primera vez en su historia, los derechos de las mujeres comenzaron a mejorar cuando el gobierno del general Abdul-Karim Kasim, apoyado por el Partido Comunista Iraquí, hizo una enmienda a la ley de estatus personal para garantizar la igualdad de los derechos de herencia y de divorcio. Esta ley de estatus personal también transfirió de los tribunales religiosos a los civiles los asuntos de divorcio, herencia y matrimonio y proporcionó protección a la infancia.

Después de aquello, las mujeres y las niñas iraquíes comenzaron a disfrutar relativamente de más derechos que muchas de sus congéneres en Oriente Medio [1]. El apuntalamiento básico de la igualdad de las mujeres se halla incluido en la Constitución provisional iraquí, que fue redactada por el partido Baaz en 1970 [2]. El artículo 19 declara que todos los ciudadanos son iguales ante la ley, con independencia del sexo, sangre, lengua, origen social o religión [3].

La entrada de mujeres y niñas de las áreas rurales en centros de alfabetización, en cumplimiento de la legislación de 1979 para erradicar el analfabetismo, hizo que las mujeres iraquíes adquirieran un nuevo nivel de educación, trabajo y empleo. Junto con otras leyes laborales, las oportunidades en el sector de la administración pública, las ayudas por maternidad y rigurosas leyes contra el acoso en el puesto de trabajo permitieron que las mujeres iraquíes se implicaran más en el desarrollo de sus carreras profesionales [4].

En 1980, las mujeres [iraquíes] consiguieron el derecho al voto y a poder presentarse a un cargo público. En 1986 Iraq fue uno de los primeros países en ratificar la Convención sobre la eliminación de toda forma de discriminación contra las mujeres.

Durante la década de 1990, las sanciones impuestas por EEUU y NNUU a Iraq tuvieron un gran impacto en las mujeres y los niños de Iraq. La quiebra económica de las familias trajo consigo un aumento del analfabetismo femenino ya que muchas familias no podían permitirse enviar a sus hijos al colegio. Si se comparan las cifras dadas por la UNESCO, hacia el año 1987 aproximadamente el 75% de las mujeres iraquíes sabían leer y escribir pero a finales de 2000 el porcentaje de estas mujeres cayó en picado hasta menos del 25% [5]. Las criminales sanciones económicas generales impuestas a Iraq no sólo prepararon la situación para que el agresor estadounidense ocupara Iraq y se hiciera con las reservas de petróleo, sino que también significaron un parón en el significativo avance de los derechos de las mujeres y de las mejores condiciones de vida que habían conseguido tras cientos de años de lucha.

Hacia finales de los años noventa, las restricciones económicas empujaron a las mujeres a abandonar sus trabajos y volver a su papel tradicional en el hogar. La tremenda presión y la carga que las mujeres iraquíes han tenido que soportar desde las sanciones ilegales es algo indescriptible, pues han visto obligadas a alimentar a sus hijos sin tener ningún alimento, a cuidar a los familiares enfermos sin disponer medicinas y a enterrar a sus seres queridos como un triste adelanto de lo que sería la invasión estadounidense de Iraq.

Las mujeres iraquíes demostraron ser unas trabajadoras incansables, responsables y entusiastas cuando se les dio la oportunidad de tener una educación adecuada y de disfrutar de sus derechos.

Hacia finales del año 2000, muchas mujeres iraquíes que trabajaban como científicas, ingenieras, médicas, artistas, poetas, periodistas y educadoras demostraron que no sólo podían ser iguales a los hombres sino más responsables ante su reto histórico como una mitad importante e imprescindible de la sociedad.

Las mujeres iraquíes bajo la ocupación

Al igual que otros sectores de la sociedad, las vidas, los derechos y el entorno vital de las mujeres iraquíes cambiaron drásticamente durante la invasión de Iraq (marzo-abril de 2003) debido a las operaciones militares [6]. Decenas de miles de hombres, mujeres y niños iraquíes fueron asesinados y heridos, y las familias quedaron destrozadas como consecuencia del uso de armas convencionales y de otro tipo de armas prohibidas internacionalmente como fósforo blanco, napalm, uranio empobrecido, bombas de racimo, agentes y gases químicos [7-10]. Se calcula que como resultado de las operaciones militares de ocupación durante el periodo de marzo de 2003 a agosto de 2004 hubo cerca de 100.000 muertos [11].

Debido a la continua presencia de las fuerzas de ocupación bajo mando estadounidense y al desmoronamiento intencionado de la seguridad, la economía y los servicios públicos, la vida de las mujeres iraquíes es ahora peor que nunca. Una de las muchas razones son las nuevas enmiendas hechas a la Constitución y a las leyes de estatus personal por el gobierno de ocupación. La mayoría de los partidos políticos designados por la ocupación están compuestos por clérigos y fundamentalistas religiosos que tienen sus propias explicaciones e interpretaciones sectarias de la sharia [ley] islámica. A menudo, estas interpretaciones entran en conflicto entre una facción y otra o son contradictorias. La nueva Constitución iraquí redactada por EEUU incluye leyes y normas que dejan mucho margen a la conjetura y a la interpretación de los clérigos y de las figuras religiosas. Esto ha supuesto, y continuará suponiendo, un deterioro seguro y rápido de los derechos de las mujeres, ya que la mayoría de las antiguas leyes que protegían a las mujeres ahora son discutibles con esta Constitución más ‘flexible’.

La ocupación es responsable del deterioro de los derechos y de las condiciones de vida de las mujeres por lo siguiente:

1.   Contrariamente a las Convenciones de Ginebra, se arresta, detiene y maltrata a las mujeres iraquíes y se las obliga a colaborar con las fuerzas de ocupación y a informar contra la resistencia [12].

2.   Se ha producido un aumento de las agresiones sexuales, torturas y violaciones de los derechos de las mujeres por parte de las fuerzas de EEUU en Iraq [13].

3.   La mayoría de las mujeres ha perdido sus empleos. El 70% de las mujeres iraquíes que antes trabajaban ahora están desempleadas por diferentes razones. Antes de la invasión, las mujeres constituían más del 40% del total de los trabajadores del sector público [14].

4.   El desmantelamiento de las fuerzas de seguridad y policía iraquíes ha provocado un incremento de la violencia y de los delitos contra las mujeres. Las mujeres ya no salen de casa si no van acompañadas por algún familiar [15].

5.   Las mujeres han sufrido la gran pérdida de sus seres queridos debido al asesinato injustificado de iraquíes a manos de los soldados estadounidenses, que se han dotado a sí mismos de inmunidad y no se les puede juzgar. Se calcula que el número total de muertos en Iraq desde el comienzo de la invasión en 2003 es de 1.127.552 [16] debido a diferentes causas. La mayoría de estas muertes se debe al uso de una fuerza y violencia excesivas por parte de las tropas de ocupación y a la creación intencionada de una guerra civil sectaria por parte del ocupante para controlar el país.

6.   Las mujeres iraquíes están perdiendo derechos básicos con la nueva constitución, pues los derechos de las mujeres sólo se llevan a la práctica si no contradicen la sharia, que es interpretada de forma diferente por cada secta [17].

Encuesta y caracterización de la muestra

Con el fin de investigar los efectos de la ocupación y sus consecuencias políticas, económicas, educativas y sociales, se realizó una encuesta mediante el cuestionario que se muestra en el Anexo 1. La población seleccionada para la encuesta se dividió en dos categorías:

a)  Mujeres iraquíes integrantes de familias de la gran zona de refugiados de Kudsiya en las afueras de Damasco (Siria). Esta población está compuesta en su mayor parte por iraquíes que fueron gravemente amenazados por diversos motivos. 

b)  Mujeres iraquíes de familias del distrito de Karrada en el lado de Rasafa de Bagdad (Iraq). Esta zona es considerada relativamente estable y segura.

La autora [del estudio] y sus ayudantes realizaron los cuestionarios y los distribuyeron aleatoriamente entre las mujeres de las familias de estas zonas; les pidieron que los rellenaran y por último los recogieron para su análisis. Debido al gran miedo de las mujeres, el equipo de estudio sólo recogió 70 cuestionarios de las mujeres de las familias de la zona de Karrada en Iraq, y 80 cuestionarios de las mujeres del área de Kudsiya en Siria. En otras palabras, la encuesta comprendió a 150 familias iraquíes. El análisis estadístico de la encuesta se dividió en las siguientes categorías:

1. Estado civil.
2. Nivel de estudios.
3. Intervalos de edad.
4. Situación laboral.
5. Razones del desempleo actual.
6. Persona que aporta los ingresos en la familia.
7. Ingresos mensuales de la familia.
8. Miembros familiares muertos durante actos violentos o conflictos.
9. Circunstancias de las muertes de los miembros de la familia.
10. Miembros desaparecidos de la familia.
11. Enfermedades crónicas existentes [entre los miembros de las familias] que requieren tratamiento.
12. Existencia de enfermedad crónica entre las mujeres.
13. Familias desplazadas y causas del desplazamiento.
14. Asistencia escolar, fracaso y abandono de los estudios

Tabla 1. Estado civil

Estado civil de las mujeres

Número

Porcentaje

Casadas

80

53%

Solteras

21

14%

Divorciadas

5

3%

Viudas

44

29%

Total

150

100%

La representación gráfica de la Tabla 1 da una idea muy clara del alto incremento del número de viudas entre las mujeres que contestaron el cuestionario. Las causas de este elevado aumento hay que buscarlas en el excesivo número de muertes producidas por las fuerzas de ocupación y por la violencia sectaria creada por la ocupación, como veremos más adelante.

 

Tabla 2. Nivel de estudios

Nivel Educativo

Número

Porcentaje

Analfabetas

2

1,333 %

Sólo leen y escriben

4

2,67 %

Estudios primarios

11

7,33 %

Estudios secundarios

27

18 %

Bachillerato

35

23,33 %

Selectividad

12

8 %

Licenciadas

48

32 %

Título de postgrado

3

2 %

Máster

2

1,33 %

Doctorado

6

4 %

Total

150

99,999 %

Como puede verse en la Tabla 2, las mujeres con estudios superiores representan el 47% de la población de estudio. Si sumamos esta cifra la de mujeres que poseen el título de bachiller, el porcentaje se eleva hasta el 70,6%, lo que demuestra el gran potencial de mujeres con estudios dentro de la población analizada, la mayoría de las cuales se vieron obligadas a abandonar el trabajo por las razones antes mencionadas.

Tabla 3. Intervalos de edad de las mujeres encuestadas

Intervalo de edad

Número

Porcentaje

Menos de 20

6

4%

20-29

20

13,33%

30-39

28

18,66%

40-49

46

30,66%

50-59

36

24%

60-69

12

8%

70 o más

2

1,33%

Total

150

99,98%

Como se puede observar, en los intervalos de edad hay un predominio de las “edades laborales”, de 30 a 60 años, que representan el 73,32% de la población de mujeres estudiadas.

Situación laboral y desempleo

Tabla 4. Situación laboral de las mujeres en la población de

Situación laboral

Número

Porcentaje

Trabajan actualmente

14

9,33%

Jubiladas

6

4%

Desempleadas

78

52%

Han dejado el trabajo

50

33,33%

Estudiantes

2

1,33%

Total

150

99,98%

Estos datos muestran que de las 106 mujeres que podrían optar a un puesto de trabajo dentro de la población de estudio, sólo 14 de ellas trabajan en la actualidad, lo que implica que menos del 15% tiene trabajo y que alrededor del 85% están desempleadas. 

Tabla 5. Principales razones del desempleo actual

Razones

Núm. muestras

Porcentaje

Falta de seguridad

29

42,60%

Desaparición puestos de trabajo sector privado

5

7,30%

Desmantelamiento puestos sector público

2

2,90%

Desbaazificación

7

10,30%

Favoritismo sectario

3

4,40%

Otras razones

11

16,20%

Amenazas de milicias

9

13,20%

Permanecen en casa para cuidar de las víctimas de la ocupación

2

2,90%

Conviene señalar que una razón principal de que las mujeres de la población de estudio abandonen el trabajo es la falta de seguridad debida la violencia sectaria, las fuerzas de ocupación y las milicias criminales.

 

Tabla 6. Proveedor de ingresos en la familia

Proveedor

Número

Porcentaje

Padre

79

52,66%

Madre

30

20%

Ambos progenitores

5

3,33%

Hijo

14

9,33%

Hija

1

0,66%

Familiares

4

2,66%

No hay proveedor

12

8%

Son autosuficientes

5

3,33%

Total

150

99,97%

Como puede observarse, hay un claro descenso de las mujeres que aportan ingresos o que ayudan a la economía familiar, aun cuando el nivel de vida de la familia corresponda al de bajos ingresos o pobreza, como veremos al analizar la siguiente categoría.

También se pudo ver a través de la encuesta que sólo el 73,3% de las personas que aportan ingresos a la familia viven con ella, mientras que el 26,7% restante no vive con la familia por razones de seguridad. Esto supone una carga extra para las mujeres a la hora de hacer frente a las necesidades de la familia por cuanto no existen servicios disponibles y lo que hay es una economía destruida y falta de seguridad para poder solucionarlo.

Tabla 7. Ingresos mensuales de las familias de la población de estudio
 

Ingresos mensuales

(en dólares)

Número de muestras estudiadas

Porcentaje

100

23

15,33%

200-300

71

47,33%

400-500

8

5,33%

600-700

11

7,33%

800-900

0

0

Más de 1.000

6

4%

Ninguno

31

20,66%

Total

150

99,98%

En la Tabla 7 se observa que 54 familias viven sin ningún ingreso o prácticamente sin ingresos con unas entradas de menos de 100 dólares [mensuales]. Ese nivel de ingresos corresponde al 36% de la población de estudio. Si se analiza la tabla con más profundidad, se verá que actualmente el 70% de la población iraquí vive por debajo del umbral de pobreza en uno de los países petroleros más ricos del mundo [18].

De nuevo vemos que las mujeres iraquíes pasan penalidades para alimentar y cuidar a los miembros de la familia bajo estas duras condiciones económicas. En tales condiciones, los niños abandonan la escuela para ayudar a la familia o las mujeres se ven obligadas a mendigar o a realizar trabajos de baja categoría o muy mal pagados. Un creciente número de mujeres iraquíes, tanto en el extranjero como dentro de Iraq, se ven forzadas a prostituirse o incluso a hacer trabajos esclavos para mantener a sus hijos o a su familia.

Violencia: familiares muertos y desaparecidos

De las 150 familias estudiadas, 87 cuentan con familiares que han sido asesinados, siendo 97 el total de personas muertas entre las 502 personas que constituyen la población de estudio (compuesta por 150 hogares). Esto representa una tasa de mortalidad del 19,3% o del 193 por mil. Este elevado índice de mortalidad es comprensible en una población de refugiados sumamente afectada que huyó al convertirse en objetivo de las fuerzas de ocupación o de las milicias sectarias. Cuando se les preguntó cuántos miembros de la familia (sólo de primer grado de parentesco) habían resultado asesinados, se obtuvieron los siguientes resultados:

Tabla 8. Miembros familiares muertos durante actos violentos o conflicto
 

Número de miembros familiares muertos

Número de familias

Porcentaje

1

74

49,33%

2

8

5,33%

3 o más

5

3,33%

Ninguno

63

42%

Total

150

99,99%

Si consideramos que la tasa de mortalidad calculada es representativa de los dos millones de iraquíes desplazados en el interior y de los dos millones y medio de refugiados en el extranjero, el número total de muertos en estas poblaciones tan afectadas por la ocupación y la violencia sectaria es de 868.500 muertos. Este número parece razonable si la cifra se compara con la calculada por la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg: una tasa de mortalidad de 654.956 hasta julio de 2006. Si consideramos que el periodo que va de julio de 2006 hasta julio de 2007 fue el más sangriento de los años de ocupación, el número total de muertos calculado en este estudio es razonable comparado con otras cifras calculadas para toda la población del país. Esta cifra se calcula en 1.127.552 [personas muertas]. Este fuerte aumento de la mortalidad se debe a la violencia, que puede considerarse la expresión del actual genocidio iraquí si las cifras se comparan simplemente con otros índices de genocidio en la historia [19].

Tabla 9. Circunstancias de las muertes de los miembros de la familia

Causa de la muerte

Número de víctimas

Porcentaje

Fuerzas de ocupación durante la tortura

16

16,5%

Fuerzas de ocupación durante disparos aleatorios

1

1,03%

Víctimas de la tortura en el Ministerio del Interior

6

6,2%

Muertes selectivas por parte de las milicias

40

41,12%

Muertes aleatorias por parte de las milicias