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126 reclusas iraquíes acusadas de "terrorismo” esperan la aplicación de la pena de muerte

EEUU comienza a transferir detenidos a las autoridades iraquíes

Nota Informativa de la CEOSI

IraqSolidaridad (www.iraqsolidaridad.org), 22 de noviembre, 2009

“Según informó el Pentágono en un comunicado emitido el pasado 17 de junio, sus fuerzas mantienen recluidas aún a 10.956 iraquíes. El Pentágono ha indicado que desde el 1 de enero de 2009, EEUU ha transferido a 604 presos iraquíes a instalaciones iraquíes. La Misión de Naciones Unidas de Ayuda para Iraq ha informado al gobierno iraquí de las acusaciones generalizadas de tortura y maltrato que se producen durante las detenciones, sin que esta denuncia haya conseguido cambiar la situación. Cientos de personas aún recluidas por las fuerzas estadounidenses en Iraq corren el peligro de ser ejecutadas o de sufrir tortura u otros malos tratos al ser transferidas a la custodia iraquí, advierte Amnistía Internacional.”

"El Pentágono mantiene recluidas aún a 10.956 iraquíes. En la foto, Campo Bucca, centro de detención del Pentágono en Basora desde un helicóptero militar estadounidense." 

Según cifras del ministerio iraquí de Derechos Humanos, el número de detenidos bajo custodia del gobierno iraquí (excluido el norte kurdo y los encarcelados en centros estadounidenses) alcanzó en agosto de 2009 la cifra de 24.000 personas. Las autoridades judiciales informaron, también en agosto pasado, de la emisión de unas 100.000 órdenes de libertad, correspondientes a la amnistía que ordenó el primer ministro Nuri al-Maliki en el marco de su programa denominado “reconciliación nacional”. 

Esta cifra corresponde tanto a los detenidos en cárceles iraquíes como a las personas que se encontraban en búsqueda y captura. No obstante, en septiembre de este mismo año, fuentes independientes calcularon que sólo se habían liberado a entre cinco y ocho mil detenidos del total de la cifra señalada, lo que viene a confirmar las sospechas de que esta amnistía no era sino una nueva acción propagandística del gobierno, usada para liberar a los detenidos ligados a sus formaciones políticas y milicias. 

En las últimas semanas, las fuerzas de seguridad iraquíes han llevado a cabo una serie de campañas de detenciones masivas en entornos antiocupación y especialmente en el entorno de los antiguos miembros del Ejército iraquí, supuestamente vinculados al Partido Baaz [1]. Con los comicios nacionales en el horizonte de enero de 2010, las detenciones masivas tienen como objetivo apartar a las personalidades influyentes de la escena pública en el actual periodo preelectoral. Estas campañas adolecen de un marcado trasfondo sectario, ya que las fuerzas de seguridad iraquíes, controladas por las milicias chiíes ligadas a Irán, aplican su programa de fomento del enfrentamiento sectario: a pesar de que los sunníes sólo representan el 20 por ciento de la población iraquí suponen el 80 por ciento de los detenidos por las fuerzas de seguridad iraquíes [2].

Transferencia de prisioneros bajo custodia iraquí

Por su parte, según informó el Pentágono en un comunicado emitido el pasado 17 de junio, sus fuerzas mantienen recluidas aún a otros 10.956 iraquíes. El Pentágono ha indicado que desde el 1 de enero de 2009, EEUU ha transferido a 604 presos iraquíes a instalaciones iraquíes tras recibir 807 órdenes de captura o detención, según establece el denominado Convenio sobre el Estatuto de las Fuerzas (SOFA, en sus siglas en inglés), acuerdo suscrito en diciembre de 2008 entre el presidente George Bush y el primer ministro al-Maliki, que establece un calendario de retirada de las tropas estadounidenses de Iraq, la cual debería estar terminada a finales de 2011 [3]. El acuerdo SOFA establece que es necesaria una orden de detención, emitida por las autoridades iraquíes, para transferir bajo custodia iraquí a los detenidos que se hallan bajo control estadounidense. 

Entre las personas detenidas por el ejército estadounidense y aún bajo custodia de EEUU permanecen altos responsables del anterior gobierno (entre ellos, Tareq Aziz, en grave estado de salud), así como ex altos cargos del Partido Baaz, ex agentes de seguridad y ex militares del régimen depuesto. De los ex altos cargos iraquíes bajo custodia del Pentágono, Ali Hassan al-Mayid, Sultan Hashim Ahmad al-Tai, Hussain Rashid al-Tikriti y Abdul Gani Abdul Gafur han sido condenados a muerte por la comisión de delitos graves durante el régimen de Sadam Husein, tras la celebración de juicios que no han contado con las garantías procesales debidas según las normas internacionales establecidas en Derecho, y es muy probable que sean ejecutados si son transferidos bajo custodia de las autoridades iraquíes. En agosto de 2004, el gobierno iraquí reinstauró la pena de muerte y desde entonces ha ejecutado a cientos de personas. 126 mujeres iraquíes, acusadas de “terrorismo”, esperan la aplicación de la pena de muerte, según informan fuentes asociativas iraquíes [4].

Asimismo, bajo control de EEUU aún habría un número indeterminado de menores iraquíes en centros militares de detención. Según el informe sobre Iraq de enero de 2009, realizado por la organización estadounidense Human Rights Watch [5], el número de menores bajo custodia de las fuerzas de ocupación se redujo durante 2008 desde los aproximadamente 900 que había en diciembre de 2007 hasta los 170 de mediados de septiembre de 2008. La gran disminución parece reflejar dos hechos que se han producido en los últimos tiempos: el rápido enjuiciamiento de los casos de menores, transferidos bajo custodia iraquí para la celebración del juicio, y un cambio en el modus operandi de las detenciones: ahora son las fuerzas iraquíes las que las llevan a cabo en lugar de las estadounidenses. Los jóvenes detenidos que continúan bajo custodia de EEUU siguen sin tener derecho a un abogado independiente que los defienda. 

Tortura, pena de muerte y protestas en las cárceles

Según Human Rights Watch en Iraq se siguen cometiendo de forma generalizada torturas y otros abusos contra los detenidos en los centros de detención gestionados por la policía iraquí y los ministerios de Defensa e Interior iraquíes. Según el informe antes referido, la Misión de Naciones Unidas de Ayuda para Iraq (UNAMI) ha informado al gobierno iraquí de las acusaciones generalizadas de tortura y maltrato que se producen durante las detenciones, sin que esta denuncia haya logrado cambiar la situación. Cientos de personas aún recluidas por las fuerzas estadounidenses en Iraq corren peligro de ser ejecutadas o de sufrir tortura u otros malos tratos al ser transferidas bajo custodia iraquí, advierte Amnistía Internacional [6]. Según afirma Malcolm Smart, director de Amnistía Internacional (AI) para Oriente Próximo y África del Norte: “[…] El acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas no prevé ningún tipo de garantía para los prisioneros que son transferidos bajo custodia iraquí” [7].

A mediados del pasado mes de junio, cientos de prisioneros iniciaron una huelga de hambre en la prisión bagdadí de al-Rusafa en protesta por las condiciones del centro y por las torturas y otros malos tratos que les infligían los guardianes [8]. Funcionarios del Ministerio del Interior han admitido  que se han cometido violaciones de derechos humanos contra algunos detenidos en prisiones gestionadas por ese ministerio. En la prisión de al-Diwaniya, en el centro-sur de Iraq, la investigación llevada a cabo por un organismo de derechos humanos iraquí halló indicios de que se había torturado a algunos detenidos durante los interrogatorios, para extraerles “confesiones”. 

Malcolm Smart afirma que AI continúa recibiendo constantes informaciones sobre la comisión de gravísimas violaciones “[…] de los derechos humanos –incluida la tortura— que se producen dentro de las cárceles iraquíes y en los centros de detención” y añade: “Estados Unidos tiene la obligación de asegurar que no se entregue bajo custodia iraquí a ninguna persona que pueda correr cualquier tipo de peligro o sea objeto de torturas o de cualquier otra violación de los derechos humanos”. Smart considera esencial que antes de llevar a cabo el traspaso de prisioneros a las instancias iraquíes haya mejorado la situación, lo que implicaría poner en práctica medidas tales como la creación del registro oficial de los detenidos; la autorización de traspaso de los prisioneros, sólo si éstos son conducidos a prisiones legales; el establecimiento de mecanismos que permitan visitas de control de instancias independientes y que estos controles sean realmente efectivos; garantizar el derecho de los detenidos a recibir la visita de sus familiares y de sus abogados, así como hacer efectivo su derecho a un tratamiento médico de calidad en caso de que éste sea necesario y garantizar el derecho a un proceso debido, incluido el derecho a ser llevado ante un tribunal independiente que cumpla con todas las garantías jurídicas [9].

Nuevas estructuras de seguridad

A esta situación de indefensión de los detenidos se une la aparición de nuevas estructuras parapoliciales acusadas de guerra sucia. Las Fuerzas Iraquíes de Operaciones Especiales (ISOF, en sus siglas en inglés) es un grupo militar especial creado por el Pentágono y que ha operado desde el inicio de la ocupación. El proyecto se gestó en los desiertos de Jordania justo después de que EEUU tomase Bagdad en abril de 2003. El resultado fue una unidad de  mortífera elite  que ha actuado bajo mando exclusivo estadounidense. Estas fuerzas están compuestas por 4.564 soldados iraquíes muy jóvenes, que han sido sometidos a un entrenamiento de máxima dureza. EEUU prevé doblar esta cifra en los próximos años. Las ISOF son conocidas popularmente en Iraq como La Brigada Sucia

En abril de 2007 EEUU empezó, muy lentamente, a transferir a las ISOF bajo el control del primer ministro al-Maliki, quién ha establecido  una nueva instancia, la denominada Oficina de Contraterrorismo, fuera del control de los ministros de Interior y Defensa y del Parlamento iraquí [10]. En enero de 2008 las ISOF empezaron a llevar a cabo determinadas acciones de manera independiente, supuestamente sin la participación directa de fuerzas estadounidenses, y en zonas en las que éstas no entraban, como, por ejemplo, en Medida as-Sáder en Bagdad, lugar en el que tras el paso de las ISOF las denuncias por violación de los derechos humanos, asesinatos, detenciones políticas y actos de brutalidad contra a estas fuerzas se siguen repitiendo. 

De cara a las posibles acusaciones por crímenes de guerra, aunque el acuerdo SOFA elimina la inmunidad de los mercenarios privados, a sueldo del Departamento de Defensa, no hace referencia alguna a todos aquellos contratados por el Departamento de Estado que ya han sido acusados de asesinatos de civiles en Iraq, lo que incluye a la empresa de seguridad privada Blackwater, acusada el pasado año de graves violaciones de los derechos humanos. Si bien el artículo 12 del acuerdo señala que Iraq tiene derecho jurisdiccional sobre los miembros de las fuerzas estadounidenses y sus miembros civiles por la comisión de cualquier delito grave que se haya cometido fuera de un acto de servicio, no queda claro ni la naturaleza de los delitos ni el procedimiento a seguir. Además, son las autoridades de Estados Unidos las han de determinar si tal acto ha sido cometido en cumplimiento del deber o no, ya sea soldado o civil el sujeto que lo cometió.

Notas:

1.     Asociación de Ulemas Musulmanes de Iraq, “La AUM pide a las organizaciones internacionales de derechos humanos que presten atención a los iraquíes detenidos injustamente”, 2 de noviembre de 2009. Disponible en árabe: http://www.iraq-amsi.com/Portal/news.php?action=

view&id=39561&b74d668c590cd02e2abfef47ac4a7f04.

2.      The Washington Post, 27 de octubre de 2009.

3.      Véase en IraqSolidaridad: http://www.iraqsolidaridad.org/2008/docs/05_12_acuerdo.html.

4.      En árabe, en Iraqhurr.org: http://solidarityiraq.blogspot.com/; y en inglés, en Women Solidarity for an Indepebdent and Unified Iraq /http://solidarityiraq.blogspot.com/.

5.      Disponible en inglés en: http://www.hrw.org/sites/default/files/related_material/iraq.pdf

6.      Amnistía Internacional, nota de 22 de julio de 2009. Disponible en:

http://www.amnesty.org/es/appeals-for-action/

detenidos-eeuu-peligro-trasferidos-custodia-iraqui .

7.      Amnistía Internacional, nota de 22 de junio de 2009. Disponible en: http://www.amnesty.org/es/appeals-for-action/

pide-eeuu-no-transferir-detenidos-peligro-custodia-iraqui .

8.      Imágenes de la represión de un motín por fuerzas de EEUU en el centro de internamiento de Camp Bucca, en Um Qaser, Basora, de fecha desconocida en: http://www.youtube.com/watch?v=QL2NwOsZoVM.

9.      Amnistía Internacional, nota de 27 de noviembre de 2008. Disponible en inglés en: http://www.amnesty.org/en/for-media/press-releases/

iraq-security-agreement-puts-detainees-risk-torture-20081127.

10.  Shane Bauer, “Iraq’s New Death Squad: America has built an elite and lethal counterterrorism force. But who's calling the shots?”, The Nation, 22 de junio de 2009. Disponible en inglés en: http://www.thenation.com/doc/20090622/bauer

“Me dijo que tenía que confesar que era un terrorista. Pero yo no lo soy.”

 

Testimonio audiovisual de un iraquí torturado

 

IraqSolidaridad (www.iraqsolidaridad.org), 

22 de noviembre, 2009

 

Traducción del árabe de Fátima Bouaziz y Yarub Ali

“Sí, me dijeron que tenía que confesar [que era terrorista], pero no confesé nada […]. Entonces empezaron a torturarme. […] Me echaron algo, no sé qué, en las manos y en los pies. Después se me empezó a caer la piel de las manos y de los pies, solo caía carne y agua.” […]

Pregunta: ¿Cómo te llamas?

Respuesta: Jeder Abdelyabbar Ammar.

P: ¿Dónde vives?

R: En Tal Afar [al norte de Bagdad].

P: ¿Quién te hizo esto?

R: Me detuvo el ejército. La primera vez, me interrogaron pero no consiguieron nada. […] Luego me entregaron a las fuerzas [especiales] de lucha [contra el terrorismo] de Tal Afar.

P: ¿Cómo se llama el jefe de estas fuerzas?

R: Mohamed Zaki.

P: ¿Y después? 

R: […] El subteniente Ali, o teniente Ali. Él fue quien me interrogó. Me interrogó seis veces y dio la orden de que me torturaran. […] Me preguntaron si conocía a tal o cuál persona. 

P: ¿Te dijeron lo que debías confesar?

R: Sí, me dijeron que tenía que confesar [que era terrorista], pero no confesé nada […]. Entonces empezaron a torturarme. […] Me echaron algo, no sé qué, en las manos y en los pies. Después se me empezó a caer la piel de las manos y de los pies, solo caía carne y agua.

P: ¿Sólo carne y agua?

R: No sé, no sé… las manos… los pies…

P: ¿Quiénes fueron los responsables de la provincia que te visitaron?

R: Vino el general Wazeq al Hamdani, director de la policía de [la provincia de] Nínive […] Me interrogó también […], me hizo una serie de preguntas y se fue.

P: ¿Qué te dijo exactamente la policía de Tal Afar?

R: Me dijo que tenía que confesar que era un terrorista. Pero yo no soy un terrorista… 

P: ¿Te dijeron que como eres sunní eres terrorista?

R: “Eres terrorista”…Eso dijeron.

Vídeo en árabe en: http://www.youtube.com/

watch?v=rN4bma9FCk0

 

 

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