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La resistencia iraquí llama al boicot de las elecciones

Elecciones bajo ocupación: competencia abierta entre EEUU e Irán

 

Nota informativa de la CEOSI

 

IraqSolidaridad (www.iraqsolidaridad.org), 4 de marzo de 2010

 

“Según el Derecho Internacional, las elecciones de marzo de 2010 no sólo son ilícitas al derivar de un régimen de ocupación, sino que, en lugar favorecer la estabilización de las instituciones democráticas en Iraq —como proclaman cínicamente sus promotores exteriores e internos— ahondarán la fractura sectaria y aumentarán el déficit de los derechos civiles, económicos y políticos de los iraquíes (particularmente de las mujeres).”

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Último intento de consolidación de las instituciones impuestas por los ocupantes, las elecciones del día 7 radicalizarán la fractura sectaria del país en un contexto de confrontación entre EEUU e Irán por el futuro control de Iraq (En la foto, al-Maliki durante un mitin de su candidatura. Muhannad Falaah,Getty)

 

Una nueva Ley Electoral sectaria

 

El pasado 8 de diciembre, el Consejo presidencial iraquí (formado por el presidente del país, Yalal Talabani, y los dos vicepresidentes, Tareq al-Hashemi y Adel Abdel Mahdi, con una delegación del Consejo Supremo Electoral y de la Misión de Naciones Unidas en Iraq (UNAMI) fijó el 7 de marzo de 2010 como nueva fecha para la celebración de las próximas elecciones legislativas en Iraq. La aprobación por el Consejo presidencial se llevó a cabo después de que la noche anterior el Parlamento iraquí enmendara por tercera vez el proyecto inicial de Ley electoral, que el vicepresidente Tareq al-Hashemi había anunciado que vetaría [1]. Las elecciones previstas inicialmente para diciembre de 2009 se pospusieron, primero a enero de 2010 y, tras el acuerdo alcanzado en diciembre, hasta marzo de ese año.

 

Según el reparto confesional de cargos, instaurado por los ocupantes en 2003, se ha asumido tácitamente que las dos vicepresidencias han de ser representadas por un sunní y un chií, mientras que la presidencia recae en un kurdo. El vicepresidente Tareq al-Hashemi, al que de acuerdo con el sistema sectario de la ocupación se le asigna la representatividad “sunní”, había anunciado que vetaría el borrador anterior de Ley al no contemplar adecuadamente el derecho al voto de los casi cinco millones de iraquíes que desde 2003 (y sobre todo en el período 2005-2006) se han convertido en refugiados en el exterior o en desplazados internos. En 2009 y según los últimos datos de Naciones Unidas, 2,6 millones de iraquíes están desplazados dentro de su país y 2,3 millones más son refugiados en el exterior (el 16% de la población de Iraq, el porcentaje mundial más alto) [2]. A pesar de que la ley iraquí prevé un escaño por cada 100.000 iraquíes, sólo se destinaron 15 escaños específicos para los más de cinco millones de desplazados. La solución final para el voto de los desplazados es que concurran en su circunscripción original pero desde su lugar de refugio actual pues el retorno a sus hogares es inviable. De los 275 escaños que tiene en la actualidad el Parlamento iraquí, al-Hashemi logró inicialmente un ridículo aumento hasta los 325 aunque al final se han quedado en 323.

 

El Parlamento iraquí ha tardado más de cinco meses en aprobar una nueva Ley electoral [3], la demostración más evidente de la inviabilidad e inestabilidad de las instituciones creadas por los invasores bajo criterios sectarios. Según el Derecho Internacional, las elecciones de marzo de 2010 no sólo son ilícitas al derivar de un régimen de ocupación, sino que, en lugar de favorecer la estabilización de las instituciones democráticas en Iraq, ahondarán la fractura sectaria y aumentarán el déficit de los derechos civiles, económicos y políticos de los iraquíes (particularmente de las mujeres) que, privados del derecho de ciudadanía, se ven obligados a guarecerse en referentes comunitarios, étnicos, tribales o religiosos.

 

La nueva Ley electoral favorece a las grandes coaliciones y margina a las pequeñas o nuevas formaciones. Las formaciones que van a participar en las elecciones negocian coaliciones a la sombra de EEUU e Irán, los patronos reales de la situación interna en Iraq. Al tiempo, en la calle iraquí, los atentados masivos que sufren Bagdad y otras ciudades del país desde agosto de 2009 se interpretan en clave electoral: los antiguos socios del actual primer ministro al-Maliki en la Alianza Unida Iraquí, que agrupa a los partidos confesionales chiíes pro-iraníes, no le perdonan su intención de presentarse en una lista propia —denominada Lista del Estado de Derecho— y siegan la hierba bajos sus pies a costa de la vida de centenares de iraquíes por medio de atentados indiscriminados en el centro gubernamental de Bagdad, donde el acceso está estrictamente restringido. Según los datos del general Muhamad al-Shawani, Jefe de los servicios secretos iraquíes, las milicias o los servicios de seguridad ligados a Irán y al principal rival político de al-Maliki, el Consejo Supremo Islámico de Iraq (CSII), pretenderían erosionar el respaldo popular de al-Maliki basado en la relativa mejora de la seguridad, llevando a cabo directamente —o bien permitiendo— atentados masivos, obligándolos con ello a volver a la Alianza proiraní según las condiciones del CSII.

 

La ‘desbacificación’ como pretexto

 

A comienzos de enero, en medio del enfrentamiento por el poder de los grupos políticos chiíes asociados a Irán, Nuri al-Maliki prohibió a 14 partidos y a casi 500 candidatos, mayoritariamente sunníes, que se presentaran a las elecciones acusándolos de tener “antecedentes” baazistas. Utilizó para ello la denominada Comisión de Responsabilidad y Justicia de Iraq, ente heredero del Organismo de Desbaacificación creado por Paul Bremer en 2003 y presidido Ahmad Chalabi (el cual, según los propios responsables militares estadounidenses en Iraq, es el principal agente de Irán en Iraq [4]) y dirigido por Ali Feisal al-Lami, quien fue detenido en agosto de 2008 y pasó un año en las cárceles estadounidenses de Iraq acusado de colaborar con las Brigadas iraníes al-Quds. Una vez liberado, al-Lami fue readmitido en su puesto ante la falta de consenso parlamentario para elegir un sustituto. Tanto Chalabi como al-Lami son candidatos electorales por la Alianza Unida Iraquí. En una muestra visible del intervencionismo iraní, la prohibición de al-Maliki se vio respaldada públicamente por el presidente iraní Ajmadineyah cuando, el 31 de enero, en su discurso del Día de la Independencia, afirmó que Irán no permitiría en Iraq el retorno del partido Baaz al poder.

 

Los afectados por las prohibiciones no forman parte del partido Baaz, cuyas credenciales de resistencia frente al sistema que ha impuesto la ocupación están fuera de toda duda. Antes bien, aquéllos han repudiado a esta formación política y han formado y forman parte integral del denominado “proceso político” auspiciado por EEUU desde 2003 para Iraq. Así es el caso de los autoproclamados “nacionalistas laicos” Saleh al-Mutlaq, el ex-primer ministro Iyad Alawi y Tareq al- Hashemi, que encabezan la coalición del Movimiento Nacional Iraquí, conocida como al-Iraquiya.

 

Como ha venido siendo desde su instauración, la expeditiva utilización actual del proceso de desbacificación por parte del gobierno de al-Maliki no se explica en clave ideológica sino de intereses políticos y de reparto de cuotas de poder entre las coaliciones del sistema creado por la ocupación. De hecho, en el último mes se han incrementado igualmente las expulsiones de centenares de miembros del ejército iraquí [5] y asalariados del gobierno provenientes de los denominados Hijos de Iraq, asociados a los Consejos Despertar, un grupo mayoritariamente sunní e integrado por más cien mil miembros organizados y financiados por los ocupantes para combatir por igual a al-Qaeda y a la resistencia nacionalista en Iraq. Pese a que la integración progresiva de estos grupos en las fuerzas de seguridad (20%) y en otras instancias gubernamentales (80%) se había pactado previamente en los acuerdos de seguridad de EEUU con el gobierno en 2007, hasta el momento al-Maliki únicamente ha empleado a un 45% al tiempo que ha seguido con su política de detenciones y encarcelamiento de muchos de sus miembros a los que considera criaturas de EEUU [6].

 

Intervención política de EEUU

 

La amenaza de boicot electoral propició —tras meses de mantener formalmente un perfil político bajo en Iraq— la intervención estadounidense, que promovió una salida hacia adelante a través del presidente iraquí, el kurdo Yalal Talabani, quien trasladó la cuestión al Tribunal Supremo que, a su vez, creó un órgano de Apelación con siete jueces para examinar los casos. En una primera decisión, el Consejo de Apelación decidió posponer su veredicto hasta después de las elecciones, permitiendo así a todos los candidatos presentarse. Tal decisión está en la línea de lo decretado por EEUU a través de su vicepresidente Joe Biden: forzar una salida en falso para los candidatos vetados: podrán presentarse pero no se les permitirá asumir sus puestos (en caso de resultar elegidos) hasta que no se hayan examinado minuciosamente sus vínculos con el régimen anterior [7].

 

La reacción furibunda del sector pro-iraní, que acusó al Consejo de Apelación de carecer de legitimidad para tomar esa decisión, obligó a este órgano a revisarla, para lo que se postergó el comienzo de la campaña electoral tres días, hasta el 12 de febrero. Ese mismo día, la Comisión Electoral dio a conocer la lista de candidatos sin que se haya hecho público el fallo definitivo del Consejo de Apelación. Ni al-Mutlaq, ni al-Daher, ni al-Ani están en la lista. La lucha de poder y presión entre Washington y Teherán se ha decantado del lado iraní.

 

Ante la opacidad de la decisión, al-Mutlaq y Alawi suspendieron su campaña electoral hasta que hubiese un fallo oficial y se les comunicase la decisión [8]. Una vez que EEUU, a través de su embajador, declaró la imposibilidad de que al-Mutlaq se pueda presentar a las elecciones, éste y su partido, el Frente del Diálogo, anunciaron, en un primer momento, el boicot a las mismas, aunque posteriormente tanto al-Mutlaq como Alawi y el resto de la coalición al-Iraquiya decidieron seguir adelante y participar [9]. Otros grupos de sectores suníes asociados al “proceso político” de los ocupantes han hecho llamamientos al boicot, como el Consejo Central de Jeques Tribales Árabes Iraquíes (CCJTAI), vinculado con los Consejos Despertar. El CCJTAI ha denunciado la prohibición de los candidatos sunníes como una interferencia iraní “[…] para eliminar del proceso político a individuos populares y respetados” [10]. Otras agrupaciones, como el Consejo de Tribus del Sur (mayoritariamente chií y contrario a la ocupación), el Consejo de Tribus Patrióticas de Diyala o la Alianza Nacional de Tribus de Iraq han pedido igualmente el boicot electoral.

 

La resistencia política y militar llama al boicot

 

Frente a los avatares de los actores integrados en el “proceso político”, se mantiene intacta la posición de las formaciones militares y políticas de la resistencia iraquí, que con anterioridad a la polémica suscitada por la utilización de las credenciales baasistas para prohibir representaciones de partidos sunníes y laicos en las elecciones, ya habían anunciado que no participarían en el proceso electoral, como ya rechazaron hacerlo en anteriores convocatorias. Justifican su decisión en el hecho de que las elecciones se celebrarán bajo un régimen de ocupación y bajo criterios sectarios. Si bien no reconocen el proceso, han declarado que no interferirán en la participación popular en las mismas. El Partido Baaz, por su parte, se ha posicionado públicamente respecto a las prohibiciones asegurando que “[…] está presente en Iraq y nadie puede erradicarlo ni desempeñar su papel. Defienden que son los únicos que pueden devolver la estabilidad al país” [11]. No obstante, en declaraciones a la página web de Al Yasira, el portavoz del Baaz, Judeir al-Murshidi, ha sido explícito al rechazar las elecciones dentro del proceso político instaurado por la ocupación: “[…] El Baaz no va a participar en unas elecciones que tienen lugar bajo la ocupación y cuyos participantes se presentan en realidad en función de los planes de países de la zona, como Irán” [12].

 

La perspectiva de un boicot electoral, que pueda dejar sin representación política a los sectores suníes, aumenta la posibilidad de que las elecciones sean impugnadas. Medios diplomáticos de EEUU y de Naciones Unidas han expresado que un boicot generalizado sunní pondría en duda la “legitimidad” de los comicios [13]. Con ello, EEUU trataría de impedir lo que la propia ocupación ha favorecido: que en el país se consolide un régimen dependiente de Irán en el contexto de la ocupación militar estadounidense. De hecho, fuentes diplomáticas y del ejército estadounidense reconocen que aunque se trabaja intensamente para mantener el “proceso político” instaurado en la época de Bush, “la influencia de EEUU en Iraq está en declive”. Por ello, ante la previsión de que Irán afiance su influencia política en Iraq, el general Odierno, comandante en jefe del ejército estadounidense en Iraq, ya ha anunciado un nuevo plan para retrasar el calendario de retirada de las fuerzas de ocupación [14].

 

La invasión militar y la pésima gestión de la ocupación estadounidense han convertido a Iraq en el escenario trágico y devastado de una lucha de poder entre EEUU e Irán. Merece la pena recordar que los acuerdos en materia de seguridad alcanzados entre EEUU e Irán para hacer frente a la resistencia en la época del gobierno de Bush han dejado de ser operativos y que lo que antes fue coordinación, para ejercer una represión militar planificada y bajo parámetros sectarios contra la resistencia, puede dar paso ahora a un enfrentamiento directo en Iraq entre las fuerzas militares estadounidenses y las paramilitares iraníes. Todo esto no augura sino más violencia y desintegración para una población ya exhausta. El lunes 22 de febrero, sólo en Bagdad murieron 67 personas por disparos de bala, según informa el diario Al Zamán, que cita fuentes de la morgue de la ciudad.

 

Nota de la CEOSI:

 

1. BBC News, 7 de diciembre de 2009, texto disponible en inglés en: http://news.bbc.co.uk/2/hi/8398377.stm .

2. Véase en Iraq Solidaridad: Empeora la situación de los refugiados iraquíes , véase también Iraqi Ressetlement Update, Briefing News, 16, October, 2009, United Nations High Commissioner for Refugees, disponible en inglés en: http://www.unhcr.org/4ad84e7c9.html .

3. Una traducción no oficial del texto final de la ley puede verse en: http://www.niqash.org, 9 de noviembre de 2009.

4. “US Commander Says Iran Planned Political Dispute in Iraq”, VoaNews, 16 de febrero de 2010, disponible en inglés en: http://www1.voanews.com/english/news/

US-Commander-Says-Iran-Planned-Political-Dispute-in-Iraq-84511682.html  

5. “376 Iraqi security officers to be fired for 'Baathist' ties”, EarthTimes, 24 de febrero de 2010, disponible en inglés en: http://www.earthtimes.org/articles/show/

310962,report-376-iraqi-security-officers-to-be-fired-for-baathist-ties.html .

6. “Timeline of Iraq’s De-Baathification Campaign”, Musings on Iraq, 28 de febrero de 2010, disponible en inglés en: http://musingsoniraq.blogspot.com/2010/02/timeline-of-iraqs-de-baathification.html .

7. “Get On With Iraq’s Election”, The New York Times, 4 de febrero de 2010, disponible en inglés en: http://www.nytimes.com/2010/02/05/opinion/05fri2.html?scp=

3&sq=Iraq%20Joe%20Biden%20February,%207,%202010&st=cse .

8. “Iraq secular bloc suspends campaign”, Los Angeles Times, 14 de febrero de 2010, disponible en español en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=100494&

titular=el-bloque-laico-de-iraq-suspende-su-campaña-electoral- .

9. Leila Fadel y K.I. Ibrahim, “Sectarian tensions rise before Iraq elections”,

Washington Post, 25 de febrero de 2010, disponible en inglés en:

 http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2010/02/25/AR2010022504962.html .

10. “Sunnis Call for Iraq Vote Boycott to Protest Iranian Meddling”, Nota de prensa del Consejo de Tribus, disponible en árabe en:

 http://worldmeets.us/aliraqnews000014_trans.html .

11. “Los baacistas y el proceso político en Iraq”, Al Jazzera, 18 de febrero de 2010. Disponible en árabe en:

 http://www.aljazeera.net/NR/exeres/ABFEE154-4E43-4ABA-BA89-9CEB01F135CC.htm .

12. Idem.

13. “U.S. Won't Alter Iraq Drawdown Without Deterioration”, The New York Times, 22 de febrero de 2010, disponible en inglés en:

 http://www.nytimes.com/reuters/2010/02/22/us/politics/politics-us-iraq-usa-gates.html

14. Idem.

Empeora la situación de los refugiados iraquíes

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