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Retirada de las tropas estadounidenses de Iraq
Declaración de la Campaña
Estatal contra la Ocupación y por la Soberanía de Iraq, CEOSI
IraqSolidaridad (www.iraqsolidaridad.org), 2 de enero de
2012
El
proyecto imperialista anglo-estadounidense para controlar Iraq ha
fracasado. A pesar de que las fuerzas ocupantes han fomentado la
división étnica y sectaria del país como forma de doblegar la voluntad
del pueblo iraquí, no han conseguido hacerse con el control de Iraq,
por lo que la retirada estadounidense es una victoria de la resistencia
iraquí.
Tras
casi nueve años de ocupación, EEUU ha tenido que evacuar las últimas
tropas de combate que quedaban en Iraq. El proyecto imperialista
anglo-estadounidense para controlar Iraq ha fracasado. A pesar de que
las fuerzas ocupantes han fomentado la división étnica y sectaria del
país como forma de doblegar la voluntad del pueblo iraquí, no han
conseguido hacerse con el control de Iraq, por lo que la retirada
estadounidense es una victoria de la resistencia iraquí.
El pueblo iraquí aún tiene enemigos que vencer y retos por conseguir en
este nuevo proceso. La salida estadounidense deja el país en manos de
un gobierno cuyos hilos se mueven desde Irán que será combatido por el
pueblo iraquí hasta alcanzar la plena soberanía. Además, aún queda por
desenmascarar el apoyo de Israel al separatismo sectario kurdo, el
desmantelamiento de las milicias armadas confesionales y sectarias, y
hacer público y denunciar el papel que juega Al-Qaeda a favor de los
fines y objetivos de EEUU, Arabia Saudí e Irán.
La retirada de EEUU ha de implicar necesariamente la retirada de todos
aquellos que llegaron a Iraq a la sombra de las tropas de ocupación
aliadas dirigidas por la coalición anglo-estadounidense, que han
gobernado de forma ilegal el país (con elementos pro iraníes con Nuri
al-Maliki o pro imperialistas, como Ahmad al-Chalabi), sembrado el
pánico y potenciado el sectarismo entre la población iraquí.
Las tropas de EEUU en Iraq han sido derrotadas y se han ido, pero jamás
podremos ni debemos olvidar el elevado coste humano y material que ha
significado para la población iraquí: el cómputo inacabable de pérdida
de vidas humanas (según la organización estadounidense Opinión Research
Business, ya en febrero de 2008 habrían muerto, como consecuencia de la
ocupación, 1.033.239 iraquíes), el éxodo y el exilio masivo de cinco
millones de personas, el desmantelamiento de las instituciones, el
saqueo de museos, archivos y bibliotecas, la destrucción material del
país y de los medios de subsistencia de su población, el expolio de las
riquezas naturales y del petróleo, la anulación de una memoria
colectiva integradora y la destrucción de la tupida trama social
iraquí. En definitiva, la destrucción de un país soberano que había
construido un modelo diferente para Oriente Próximo y que en la
actualidad es el noveno peor Estado fallido del mundo (ranking de
Foreign Policy para 2011) [1].
El reto al que se enfrenta el pueblo iraquí es la recuperación total de
su soberanía y la reconstrucción de lo perdido y robado que, si bien va
a suponer una tarea casi imposible a corto plazo, ha de ser el objetivo
del pueblo y de la resistencia iraquí.
El actual proceso político, conducido por Nuri al Maliki y dirigido por
una ocupación ilícita mediante fraudulentos procesos que pretendían ser
democráticos, no es en absoluto el reflejo de los deseos políticos de
la población iraquí, como bien demuestran las movilizaciones de la
población iraquí.
A pesar de la tremenda losa que para la población iraquí significa esta
situación, el pueblo iraquí se ha enfrentado a esta agresión por todos
los medios legítimos que le otorgan tanto el Derecho como las
Convenciones internacionales a través de su irrenunciable derecho a la
defensa de su dignidad, independencia y autodeterminación.
La retirada de las tropas de EEUU se realiza en el marco de la
revolución de los jóvenes iraquíes, que se llevan movilizando desde el
25 de febrero de 2011[2] para
exigir el fin de la ocupación, el fin de un gobierno que es incapaz de
atajar las penurias en las que malvive población iraquí, que padece un
50% de desempleo y se enfrenta a diario a la carestía de los alimentos
y a la falta de energía y de electricidad como elementos esenciales
para que la vida sea factible; una población que ha de sobrevivir sin
la tutela de un Estado efectivo, un Estado incapaz de proveer a la
población unos servicios públicos esenciales, lo que supone que la
supervivencia en Iraq sea una tarea de héroes, heroicidad que el pueblo
iraquí ya ha manifestado en muchas ocasiones a lo largo de su historia
más reciente.
La retirada de las tropas estadounidenses debe permitir que el
movimiento patriótico iraquí junto que con todas sus facciones,
partidos y personalidades resistentes contrarias al proyecto de
ocupación trabaje por la preservación de la unidad de Iraq y el rechazo
de las cuotas sectarias y confesionales, por el diálogo como método
para solucionar los problemas, por la defensa del pluripartidismo y la
alternancia pacífica del ejercicio del poder a través de las urnas como
medio de expresión de la voluntad del pueblo, por el rechazo al actual
proceso político bajo la sombra de la ocupación, por la igualdad ante
la ley de toda la ciudadanía, con independencia de su religión, lengua
o sexo.
Hoy, más que nunca, es importante que la comunidad internacional
aplauda la retirada de las tropas ocupantes de Estados Unidos y apoye
al pueblo iraquí para que las fuerzas políticas en resistencia
encuentren el camino de la unificación de todas las facciones, de forma
que el pueblo iraquí pueda ejercer libremente su derecho de
autodeterminación ante la perspectiva amenazadora de un Irán que
intentará arrastrarlos a una guerra sectaria.
Será necesario que la resistencia política denuncie la situación de la
población iraquí afectada por las bombas químicas, el uranio
empobrecido y el fosforo blanco a lo largo de este proceso de
ocupación, y también del período anterior, al mismo tiempo que ejerza
la máxima presión para llevar ante el Tribunal Penal Internacional a
los causantes de los asesinatos de inocentes iraquíes, proceder a un
juicio justo y exigir el pago de las indemnizaciones de guerra, de
acuerdo a la legislación vigente internacional [3].
La legítima resistencia iraquí, única representante genuina del pueblo
iraquí, es la principal garante de la libertad, la unidad y la
identidad de Iraq, así como la encargada de preservar su riqueza y su
futuro, y es la esperanza del pueblo iraquí.
Notas de IraqSolidaridad:
1. Véase el mapa interactivo de los Estados fallidos del mundo en el que Iraq aparece como el noveno peor del mundo. Disponible en:
http://www.fp-es.org/indice-de-estados-fallidos-2011
2. Todo lo relativo a estas movilizaciones puede consultarse en nuestro blog, bajo el apartado Las revueltas de los jóvenes iraquíes.
3. Véase
toda la información respecto al Tribunal Kuala Lumpur sobre Crímenes de
Guerra, celebrado hace escasos meses y cuya resolución condena sin
paliativos la actuación de los dirigentes de Estados Unidos y Reino
Unido en nuestro blog IraqSolidaridad/Tribunal Kuala Lumpur. | English text (PDF)
Bayan CEOSI
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