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Nos hemos ido de la guerra de Iraq, pero los iraquíes no tienen esa opción

 Como los personajes de El Gran Gastby, Reino Unido y Estados Unidos se han dado la vuelta de forma arrogante y han dejado un país en ruinas

Nos hemos ido de la guerra de Iraq, pero los iraquíes no tienen esa opción

John Pilger*

The Guardian, 26 de mayo de 2013
IraqSolidaridad
, 06 de junio de 2013
Traducido para IraqSolidaridad y Tribunal B
Russells por Paloma Valverde

“‘[…] Aplastaron cosas y personas y regresaron a su vida de lujos e irresponsabilidad… dejando que otros limpiaran sus destrozos’.”


El ministro iraquí de Asuntos Sociales calcula que 4,5 millones de niños han perdido a uno de sus dos progenitores. Esto significa que el 14% de la población son huérfanos [Foto: Reuters]

El polvo en Iraq vuela a lo largo de las carreteras, que no son sino los dedos del desierto; se mete en los ojos, en la nariz y en la garganta; se arremolina en los mercados y en los patios de los colegios devorando a los niños que dan patadas a un balón y, según el Dr. Jawad al-Ali, lleva “la semilla de nuestra muerte”. [1] En 1999 el Dr. Ali, oncólogo del Hospital Universitario de Ciudad Sáder y experto reputado internacionalmente, me dijo esta frase y hoy aún está vigente.

[…] Antes de la Guerra del Golfo” dijo“teníamos dos o tres enfermos de cáncer al mes. Ahora mueren entre 30 y 35 pacientes todos los meses. Nuestro estudio indica que entre el 40% y el 48% de la población de la zona padecerá cáncer dentro de cinco años y a de ahí en adelante continuarán los casos. Estos datos suponen casi la mitad de la población. La mayoría de mi familia tiene cáncer y no tenemos antecedentes familiares, es como tener un Chernobyl aquí; los efectos genéticos son nuevos para nosotros; las setas crecen enormemente, incluso las uvas de mi jardín han mutado y no se pueden comer”.

En el pasillo del hospital la pediatra Ginan Halib Hasen tiene una galería fotográfica de los niños que intentó salvar. Muchos de ellos padecían un neuroblastoma [2]. “[…] Antes de la guerra solo teníamos un caso cada dos años de este tumor, que es muy infrecuente” —afirma— “[…] ahora tenemos muchos casos, la mayor parte de ellos sin antecedentes familiares. He estudiado lo que ocurrió en Hiroshima y el repentino incremento de las malformaciones genéticas aquí es el mismo que allí”. Los médicos que entrevisté no tienen ni la menor duda de que la munición recubierta con uranio empobrecido utilizada por Estados Unidos y Reino Unido en la Guerra del Golfo es la causa. Un médico militar estadounidense encargado de la limpieza del campo de batalla de la guerra del Golfo en la frontera con Kuwait afirma: “[…] Cada ataque aéreo lanzado por un Warthog A-10 [3] contiene alrededor de 4,500 gramos de uranio sólido; se utilizaron 300 toneladas de uranio empobrecido. Fue un tipo de guerra nuclear”.

A pesar de que la relación con el cáncer siempre resulta muy difícil de demostrar de forma absoluta, los médicos iraquíes argumentan que “[…] La epidemia habla por sí sola”. Karol Sikora, oncólogo británico y responsable del programa de cáncer de la OMS en la década de 1990 escribió en el British Medical Journal: “[…] Los consejeros estadounidenses y británicos del comité de sanciones contra Iraq bloquean constantemente las peticiones de dotaciones de radioterapia, quimioterapia y analgésicos. La OMS no es una organización a la que le guste implicarse en política”.

Recientemente, Hans von Sponeck [4], ex adjunto del Secretario general de Naciones Unidas y ex coordinador humanitario de Naciones Unidas en Iraq con rango de Secretario general, me escribió: “[…] El gobierno de Estados Unidos quería evitar que la OMS supervisara las zonas del sur de Iraq, donde se había utilizado el uranio empobrecido, causante de graves problemas de salud y medio ambientales”. Un informe de la OMS, resultado de un relevante estudio dirigido por el ministro de Sanidad se ha “retrasado”. El estudio abarca 10.800 hogares y contiene “pruebas irrefutables”, afirma un responsable ministerial y, según uno de los investigadores se mantiene en “máximo secreto”. El informe afirma que las malformaciones genéticas se han incrementado hasta la ‘crisis’ en todo Iraq, lugar en el que Estados Unidos y Reino Unidos han utilizado uranio empobrecido y otros metales pesados tóxicos. Catorce años después de que sonara la alarma, el Dr. Jawad al-Ali informaba de casos extraordinarios de múltiples cánceres en familias enteras.

Iraq ya no está en las noticias. La semana pasada, el asesinato de 57 iraquíes en un solo día no tuvo repercusión en comparación con el asesinato de un soldado británico en Londres. Sin embargo las dos atrocidades están relacionadas. Su emblema podría ser una versión nueva de la película El Gran Gatsby, basada en la novela de Francis Scott Fitzgerald. Dos de los principales personajes, como Fitzgerald escribió “[…] Aplastaron cosas y personas y regresaron a su vida de lujos e irresponsabilidad… dejando que otros limpiaran sus destrozos”.

El ‘destrozo’ dejado por George Bush y Tony Blair en Iraq es una guerra sectaria, bombas todos los días de la semana y ahora un hombre blandiendo un cuchillo con carne ensangrentada en Woolwich. Mientras, Bush ha regresado a su Biblioteca presidencial y museo Mickey Mouse [5].

Su ‘destrozo’ es un crimen de proporciones épicas, escribió von Sponeck refiriéndose al cálculo hecho por el ministro iraquí de Asuntos Sociales de 4,5 millones de niños que han perdido a uno de sus dos progenitores. “[…] Se calcula que un millón de familias están mantenidas por mujeres, la mayoría de ellas viudas”. La violencia doméstica y el abuso infantil son asuntos urgentes en Reino Unido; en Iraq la catástrofe provocada por Reino Unido ha llevado la violencia y los abusos a millones de hogares.

En su libro Dispatches from the Dark Side [6], Gareth Peirce, uno de los grandes abogados de derechos humanos, aplicó la ley a Blair, a su publicista Alastair Campbell y a su conspirativo gabinete de gobierno. Sobre Blair escribió citándole: “‘[…] Hay que incapacitar, por cualquier medio, y de manera permanente a los seres humanos de los que se presuma que tengan puntos de vista islamistas’… en lenguaje de Blair un ‘virus’ que hay que eliminar y que requiere ‘una miríada de intervenciones [sic] en los asuntos internos de otras naciones. El concepto real de guerra mutó al de ‘nuestros valores frente a los de ellos’.” Y sin embargo, dice Peirce, “[…] Los hilos de los emails, los comunicados internos del gobierno no muestran ninguna discrepancia”.

Estos crímenes y su maldad, equiparable a la de Woolwich, esperan un juicio. Pero, ¿quién va a exigir eso? En el teatro kabuki [7] de la política de Westminster la lejana violencia de ‘nuestros valores’ no es de interés. ¿Daremos nosotros también la espalda a los hechos?

Notas del autor y de Iraq Solidaridad.

1.- Véase Dr. Jawad al-AliEpidemiological study at the south of Iraq (Basrah city)”. Ponencia presentada en el Congreso Cancer Trend in Basrah, Iraq. Depleted Uranium-4.5 Billion Year’s Health Risk, celebrado el 12 de septiembre de 2006 en el Auditorium del Parlamento Británico.
2.- Se trata de un tipo de cáncer infantil en el que la formación de células cancerosas se producen en el tejido nervioso de la glándula suprarrenal.

3.- Avión de combate monoplaza y birreactor creado a petición de Estados Unidos en la década de 1970 como apoyo a los aviones de combate convencionales de la época.
4.- Sobre el período de sanciones véase el libro de Hans von Sponeck
Autopsia de Iraq. Las sanciones: otra forma de guerra, Ediciones del Oriente y del Mediterráneo (colección Sociedades, nº 6) con la colaboración de la CEOSI.
5.- Jim Newell, “
Liveblog: George W Bush presidential library opens in Dallas”, The Guardian, 25 de abril de 2013.
6.- Stuart Jeffries, “
Gareth Peirce: Why I still fight for human rightsThe Guardian, 12 de octubre de 2010.
7.- Teatro tradicional japonés.

*John Pilger es un veterano periodista australiano afincado en Londres y experto en Oriente Próximo.

Texto original aquí