CEOSI en la Red

Link to my Facebook Page
Link to my Twitter Page
Link to my Wordpress Page
Link to my Youtube Page
Puedes hacer tus aportaciones en el Número de Cuenta de la CEOSI en TRIODOS Bank
1491 0001 29 2006530626 

Miembro de la Red Internacional antiOcupación

Organizaciones amigas

En apoyo al pueblo y la resistencia iraquíes

Nuevas preguntas al gobierno sobre Iraq

Nadia Hindi

IraqSolidaridad, 18 de noviembre de 2013

[…] Que el gobierno de España denuncie el fracaso del proceso político, el totalitarismo en Iraq y la violación de derechos humanos de los iraquíes significa dar la espalda al nuevo orden mundial en el que se espera mostrar a Iraq, con su Sunnistán, Shiastan y la privatización del petróleo, como modelo de democracia para el resto de los países de la región.”

Hace unos meses, con ocasión del décimo aniversario de la ocupación de Iraq, el senador Jesús Iglesias de IU-Grupo Mixto, presentó una serie de preguntas al gobierno. Las respuestas, como cabe esperar, son una muestra del mal arte de eludir respuestas y hacer demagogia a costa del sufrimiento de los iraquíes.

En respuesta a una de las preguntas ya publicadas, “¿Qué balance hace de la participación de España en la invasión de Iraq a partir del 20 de marzo de 2003?” nos sorprendió extremadamente la respuesta del gobierno: “[…] Pese a las dificultades, Iraq está construyendo una democracia participativa con la ayuda de la comunidad internacional”. Es más, resulta muy llamativo que el propio gobierno utilice el término ‘democracia participativa’ al referirse a Iraq cuando en 36 años desde que acabó la dictadura franquista no hemos llegado a esa madurez democrática en este país. Quizás el gobierno se refiriera a un sistema electoral en el que se presentan libremente los partidos políticos o, haciendo un mayor esfuerzo imaginativo, un sistema de gobierno de unidad nacional. Sin embargo, nada de esto puede aplicarse al caso de Iraq.

Son muchos los hechos que indican que el gobierno iraquí es totalitario, corrupto, criminal y que ha convertido al país en un Estado fallido, lo que ha quedado completamente demostrado a lo largo de diez años de mentiras sobre Iraq, de diez años de violencia, corrupción y destrucción, que están completamente acreditados en los múltiples informes publicados por organismos internacionales, tales como el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, UNCEF, la FAO, y muchas ONG con estatuto consultivos en los órganos de Naciones Unidas.

Sin embargo, la raíz de los problemas que han asolado a Iraq desde su ocupación en 2003 —en la que España tomó parte— es que el actual gobierno iraquí fue diseñado de antemano desde las altas esferas de los gobiernos estadounidense y británico, junto con grupos políticos iraquíes en el exilio y el apoyo vergonzante de la Unión Europea cuyos países miembros, salvo contadas excepciones, se unieron a la coalición del terror.

Uno de los acuerdos de esta siniestra alianza, y que hoy constituye uno de los rasgos más perversos del sistema político iraquí, son las cuotas étnico-sectarias que caracterizan a los partidos políticos y que dividen el gobierno y a las instituciones públicas en parcelas sectarias y étnicas que compiten por los recursos y el poder, y que amenazan con dividir geográficamente al país.

Y lo que es aún peor, si cabe, es que este sistema impuesto de manera ilegal ha pretendido y sigue pretendiendo destruir —sin éxito— el tejido social iraquí forjado durante décadas para reducirlo a comunidades monolíticas, homogéneas y enfrentadas entre sí.

Actualmente dentro del proceso político no es posible ninguna alternativa a este sistema, ya que las fuerzas laicas, supuestamente patrióticas que han decidido participar de él carecen de cualquier herramienta legal, constitucional o electoral que pueda reconducir a la unidad y a la reconciliación. Además, padecen una absoluta marginación y, muy a menudo, viven amenazados.

Ni que decir tiene que los integrantes de las fuerzas patrióticas que no solo se han negado a participar en este proceso sino que han intentado revertirlo con todos los medios a su alcance, languidecen en las prisiones, viven en la clandestinidad, se han visto obligados a abandonar su país o yacen bajo tierra.

Volviendo a las preguntas dirigidas al gobierno español, a la pregunta “¿Qué valoración hace el Gobierno del acoso que ha protagonizado el ejecutivo del primer ministro Nuri al-Maliki contra destacados miembros del grupo de la oposición y del hecho que al-Maliki haya asumido en funciones la titularidad de los ministerios de Defensa e Interior y la secretaria de Estado de Seguridad Pública?” El gobierno, entre otras cosas, afirma: “[…] Sin instituciones fuertes y legítimas, el Estado iraquí difícilmente podrá sobreponerse a la cesura sectaria y a la violencia que de ella deriva”.

Sin embargo, nosotros nos preguntamos ¿Qué ocurre cuando la violencia y la división sectaria proceden precisamente de estas instituciones? Más aún, ¿qué ocurre cuando esta violencia y esa división en cuotas sectaria proceden de una ocupación ilegitima según el derecho internacional?

Obviamente, el hecho de que el gobierno español actual reconociera estos hechos supondría el reconocimiento de la responsabilidad del gobierno del Partido Popular, presidido por Aznar. Pero además, que el gobierno de España denuncie el fracaso del proceso político, el totalitarismo en Iraq y la violación de derechos humanos de los iraquíes, significa dar la espalda al nuevo orden mundial en el que se espera mostrar a Iraq —con su Sunnistán, Shiastan y la privatización del petróleo— como modelo de democracia para el resto de los países de la región.

Aquí se pueden leer las nuevas preguntas planteadas al gobierno y las respuestas dadas:

Respuestas del gobierno de España a las preguntas que el senador D. Jesús Iglesias realizó en el Senado en relación con Iraq