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La escandalosa contabilización a la baja de los civiles muertos en Iraq

Dirk Adriaensens*

Tribunal BRussells (www.brussellstribunal.org), 27 de marzo de 2013
IraqSolidaridad (www.iraqsolidaridad.org), 16 de abril de 2013

Traducido del inglés para IraqSolidaridad por Consuelo Delgado
Edición Iraqsolidaridad

Cuando hablamos del número de civiles muertos durante la ocupación de Iraq de 2003 a 2013, sería una buena idea recurrir a los estudios científicos de The Lancet, de la agencia Opinion Research Business [ORB] o incluso de la BBC para calcular el número de víctimas de la guerra de Iraq. No deberíamos utilizar los cálculos que publican los medios de comunicación, como los de Iraq Body Count o Costs of War. Es una gran injusticia con los cientos de miles de víctimas iraquíes de la catástrofe de Iraq. Cada muerte fruto de esta ocupación ilegal debería ser recordada, no sólo la de los soldados de las fuerzas invasoras y ocupantes.

Un estudio publicado en la prestigiosa revista médica The Lancet calculaba que más de 600.000 iraquíes habían muerto como resultado de la invasión hasta julio de 2006, pero desde entonces han seguido muriendo iraquíes. Puesto que los investigadores de la Universidad John Hopkins calcularon que se habían producido 601.000 muertes violentas iraquíes atribuibles a la invasión dirigida por EEUU hasta julio de 2006, es evidente que este estudio no incluye a los iraquíes que han muerto después [1].

La organización Just Foreign Policy [2] ha actualizado esta cifra con el fin de proporcionar un cálculo diario más ajustado de los muertos iraquíes y, a la vez, poner de relieve que la tragedia humana aumenta cada día que esta guerra brutal continúa. Su contador se paró en 2010 con una cifra de 1.455.590 civiles asesinados.

El cálculo de más de un millón de muertos fue confirmado de manera independiente por una prestigiosa empresa de sondeos británica en enero de 2008: Opinion Research Business [ORB] calculó que el número de muertos entre marzo de 2003 y agosto de 2007 fue de 1.033.000. [3]

[El proyecto] Costs of War [4] hace un cálculo enormemente bajo de las muertes directas al utilizar las cifras de Iraq Body Count. Ya en 2005, concretamente el 27 de agosto, Robert Fisk escribió acerca del número de cadáveres que fueron llevados a la morgue de Bagdad: “[…] Comparativamente, las cifras de 1997, 1998 y 1999, similares entre sí, fueron todas ellas inferiores a 200 [muertos] al mes”. Esto fue antes de la invasión, en plena época de las criminales sanciones. En 2003, la cifra era de 70 muertos al día; en 2004, de 800 al mes. En julio de 2005, el número estaba en 1.100 al mes y en ese momento aún no habían empezado los peores días de la violencia sectaria.

Por favor, lean conmigo sobre los desaparecidos de Iraq [5]:

Cifras del depósito de cadáveres de Bagdad

Como en 2006 la violencia seguía aumentando en la capital iraquí, la tarea de averiguar el paradero de los desaparecidos se convirtió en algo insufrible. Las deficientes agencias de investigación estaban mal equipadas para seguir el ritmo creciente de los crímenes, de modo que, a menudo, los únicos que proporcionaban alguna certeza a las familias que buscaban información eran los depósitos de cadáveres. El 16 de abril de 2009, Munjid al-Rezali, director de la morgue central de Bagdad, afirmó que al menos 30.000 cuerpos sin identificar habían sido entregados en el depósito central bagdadí desde el aumento de la violencia sectaria en 2006 y desde entonces sólo un tercio aproximadamente se había identificado. El 14 de enero de 2007, una persona de la morgue declaró: ‘[…] En 2006 se produjo una media de 3.000 cadáveres al mes […] Fue un año horrible. Sólo en 2006, el depósito de Bagdad recibió unos 16.000 cuerpos sin identificar, la mayor parte de ellos víctimas de escuadrones de la muerte y de otro tipo de violencia sectaria’. El 25 de octubre de 2009, Munjid Salahuddin, director del Instituto Médico Forense, afirmó: ‘[…] El 90% de los cadáveres recibidos en 2006 venían sin identificar, mientras que en 2007 el número fue del 50% y en 2008 del 15%’. Naciones Unidas, citando cifras del Ministerio de Sanidad, informó de que en septiembre de 2006 en Bagdad se habían encontrado 1.471 cuerpos sin identificar y 1.782 en octubre del mismo año.

Los cuerpos sin identificar del cementerio de Wadi as-Salam de Nayaf

Una de las pistas que tenemos para contar el número de cuerpos sin identificar es el número de personas enterradas en el principal cementerio chií de la ciudad santa de Nayaf. Un elevado porcentaje de la gente enterrada allí permanece sin identificar, pero incluso allí los muertos se limitan en su mayoría a chiíes e incluyen tanto las personas que han fallecido de muerte natural como por causas violentas, de modo que no pueden considerarse cifras definitivas. Ammar al-Ithari, director del departamento de estadística del cementerio, afirmó que el número de enterramientos se disparó desde más de 32.000 en 2004 y 2005 a casi 50.000 en 2006 y a 54.000 en 2007. El año pasado [2009], el número descendió a casi 40.000, al disminuir la violencia. No hay estadísticas anteriores a la guerra porque los archivos fueron destruidos en el conflicto. Un testigo iraquí nos dijo: ‘[…] No sé si sabrá que el gobierno títere decidió enterrar un montón de cuerpos sin identificar hallados en Bagdad, en el cementerio chií de Nayaf (Dar as-Salam) sólo para dar la impresión de que gran parte de los asesinatos iban dirigidos contra los chiíes, cuando al mismo tiempo sus milicias estaban masacrando a sunníes en Bagdad y sus alrededores’. El 9 de septiembre de 2007, [el diario digital] Middle East Online informó de que desde el comienzo de la invasión de Iraq encabezada por EEUU se habían enterrado hasta 40.000 cadáveres sin identificar en el cementerio de Wadi as-Salam de Nayaf, según las cifras dadas por Ahmed Di’aibil, portavoz gubernamental de Nayaf. Todos los cadáveres se encuentran numerados y fotografiados y está anotado el emplazamiento de la tumba. Los datos están archivados en un registro con la esperanza de que las familias puedan finalmente identificar los cuerpos. Miles de cuerpos más pueden haber sido enterrados apresuradamente en los desiertos que rodean Nayaf. Antes de la invasión estadounidense de Iraq, los voluntarios enterraban hasta 40 personas al mes. Durante los peores meses de la ocupación, esta cifra se multiplicó por 50 ya que los voluntarios enterraban una media de más de 2.000 víctimas anónimas de la ocupación cada mes, según informó Michael Ware, periodista de la CNN, el 15 de septiembre de 2007. Ya el 17 de septiembre de 2003 Robert Fisk escribió: ‘[…] A diario en Bagdad se llevan a los depósitos de cadáveres hasta 70 cuerpos de iraquíes muertos por arma de fuego. En Nayaf, por ejemplo, las autoridades del cementerio registran la llegada de hasta 20 cadáveres al día, víctimas de la violencia’, lo que supone un incremento de 15 veces respecto al nivel que había antes de la guerra, y la situación fue empeorando gradualmente desde 2003. Es importante mencionar que los cuerpos enterrados antes de la ocupación procedían, además, de diferentes partes de Iraq, pues los chiíes solían enterrar a sus muertos en Nayaf al ser su lugar sagrado.

Si tenemos en cuenta todas estas cifras, un simple cálculo basta para concluir que desde marzo de 2003 probablemente se han enterrado 80.000 cuerpos sin identificar en el cementerio de Nayaf.

Y no hay que olvidar que los cuerpos que se llevan al depósito de cadáveres, ya estén identificados o no, son en su mayoría víctimas directas de la violencia.

Hagamos el cálculo

Hagamos un cálculo aproximado de los cuerpos llevados al depósito de Bagdad entre 2003 y 2008 y de los cuerpos sin identificar enterrados en Nayaf.

Bagdad:

Según las estimaciones, desde abril hasta diciembre de 2003 llegaron a la morgue de Bagdad aproximadamente 2.100 al mes (70 cadáveres diarios). Antes de la invasión, la cifra de cadáveres que llegaban a la morgue de Bagdad al mes era de 200 [6]. Por lo tanto, si a la cifra de 2.100 le restamos las muertes habituales con anterioridad a la ocupación (200 cadáveres por los 9 meses comprendidos entre abril y diciembre) obtendremos un cálculo muy aproximado de la cifra de muertos a consecuencia de la ocupación en Bagdad: 17.100 muertos como consecuencia de la ocupación. Siguiendo este mismo cálculo obtenemos:

7.200 muertes violentas en 2004 (800-200 x 12 meses); 10.800 en 2005 (1.100-200 x 12)

33.600 en 2006 (3.000-200 x 12);

Podemos suponer que en 2007 se produjo el mismo número de muertes violentas que en 2005 si tomamos en consideración lo siguiente:

[…] Un artículo de IraqSlogger de agosto de 2007 reveló que el incremento de tropas estadounidenses en Bagdad no había supuesto prácticamente ningún progreso en frenar el avance de los terribles y sectarios escuadrones de la muerte que se iban extendiendo por la capital. La mayoría de los cuerpos encontrados por la policía (un promedio de 20 al día) estaban atados, con los ojos vendados y asesinados de un tiro, víctimas de la violencia sectaria desplegada por los escuadrones de la muerte. Muchos mostraban signos de tortura o mutilación. A pesar de las afirmaciones oficiales iraquíes y estadounidenses en sentido contrario, los datos indicaban que el número de cuerpos sin identificar en la capital había aumentado de nuevo en mayo y junio de 2007 a los niveles anteriores al incremento de tropas. [7]

En 2008 podemos suponer que se produjo el mismo número de muertes violentas se tomamos en consideración a la UNAMI:

[…] El informe de Derechos Humanos de la UNAMI [siglas en inglés de la Misión de Naciones Unidas de Asistencia a Iraq] para el período de enero a junio de 2008 decía: ‘[…] Se ha hallado un elevado número de cuerpos sin identificar en Diyala, Nínive, al-Anbar y Diwaniya y, sobre todo, en Bagdad. Muchos de estos cuerpos presentaban signos de tortura, algunos tenían vendados los ojos y otros habían sido decapitados’. [8]

Si añadimos estas cantidades, ya para la morgue de Bagdad alcanzamos la cifra de 86.700 cadáveres más llevados al depósito (en comparación con las cifras de antes de la invasión). Si a esta cifra añadimos los 80.000 cadáveres del cementerio de Nayaf tenemos 166.700 cuerpos. Sin embargo, estas cifras no incluyen los muertos habidos en Faluya, Basora, Mósul, Ramadi, Baquba, al-Qaim, Naseriya, Kerbala, Hadiza, etc., ni las víctimas de los bombardeos provocados por el incremento de tropas.

¿Es necesario seguir demostrando que un simple cálculo pone en evidencia que las cifras de 120.000, 150.000 o 189.000 son completamente ridículas? Es más, el estudio de The Lancet de 2006 no incluyó Faluya en el muestreo. De haberlo hecho habríamos visto cifras más elevadas.

Cito a continuación un extracto del informe de David Swanson [9]:

Este mes [marzo], el proyecto Costs of War de la Universidad Brown atrajo la atención de gran cantidad de medios al anunciar que un nuevo informe había aportado el dato de 190.000 muertos, una cifra significativamente inferior a la de 1.450.000. Pero no hubo ningún informe nuevo ni ninguna investigación nueva. Sólo había un artículo de Neta Crawford, profesora de la Universidad Brown, que databa de hacía año y medio y en el que ella elegía y seleccionaba las cifras que quería utilizar de otras fuentes. Afirmaba que había optado por no hacer uso de los estudios de la Universidad Johns Hopkins (también conocidos como informe de The Lancet) o el estudio de Opinion Research Bureau [ORB] porque no habían sido actualizados y habían recibido críticas [10]. En su lugar prefería utilizar el de Iraq Body Count, aun cuando al mismo tiempo citaba que un profesor del Instituto de Tecnología de Massachusetts [MIT en sus siglas en inglés] señalaba que Iraq Body Count admite que su cálculo probablemente sea la mitad de la verdadera cantidad de muertos. Lo que Iraq Body Count quiere decir es que es consciente de que falta por conocer un gran número de muertos, y no tiene criterios para saber cuántos. Incluso doblando los datos de Iraq Body Count, lo cual daría una cifra de 215.000, como la que cita Crawford en su artículo de 2010, dejaríamos fuera a los combatientes y quedarían fuera las muertes indirectas o no violentas, e incluso dejaríamos fuera a los civiles que sabemos por WikiLeaks que ha contado el gobierno estadounidense. Crawford admite que, aun sumando todas estas cifras, la cantidad resultante puede ser muy baja. Según sus palabras, “[…] Es posible que los funcionarios iraquíes del Ministerio de Sanidad hayan sido sistemáticamente alentados a informar por debajo del número real de muertos. Una persona que trabaja en el departamento de estadística del depósito central de cadáveres de Bagdad dijo a la Radio Nacional Pública que «[…] Por órdenes de altos cargos del Ministerio, no podemos hablar sobre el número real de muertos. Esto ha sido así desde 2004… Yo me iba a casa y veía las noticias. El ministro decía que habían matado a 10 personas en todo Iraq, mientras que ese mismo día yo había recibido más de 50 cadáveres sólo en Bagdad. Siempre ha sido así: ellos decían una cosa, pero la realidad era mucho peor»”. Y así, una vez planteadas todas estas cuestiones, Crawford prefiere decantarse por las cifras de Iraq Body Count; al fin y al cabo, éste no recibe críticas.

Heridos: ¿A cuánta gente ha herido Estados Unidos en Iraq?

Iraq Body Count calcula tres heridos por cada muerto. Siguiendo esta proporción, 1,4 millones de muertos (hasta ahora) significarían 4,2 millones de heridos. Este cálculo no incluye todas las formas de trauma o sufrimiento, y sin embargo las víctimas iraquíes que sufren traumas mentales se cuentan por millones casi con seguridad. Tampoco estas estadísticas incluyen las heridas hechas a las generaciones futuras en forma de malformaciones congénitas, que se han convertido en algo tan habitual en Faluya.

El gobierno iraquí ha dado instrucciones a todos los cargos de sanidad y seguridad de que no proporcionen cifras de muertos a los medios. A diario se hallan decenas de cadáveres por todo Bagdad. El 19 de febrero de 2008, un médico del depósito de cadáveres de Bagdad dijo al IPS lo siguiente: “[…] No estamos autorizados a dar cifras, pero puedo decirle que seguimos recibiendo cuerpos a diario; los hombres van sin identificación”.

En los momentos más álgidos de las matanzas, se arrojaban a diario a las calles de Bagdad entre 50 y 180 cadáveres y muchos mostraban signos de tortura, como agujeros de taladro o quemaduras de cigarrillo.

El 10 de agosto de 2006, Reuters mencionaba que los ministerios iraquíes de Sanidad, Interior y Defensa sistemáticamente daban cifras inferiores a las proporcionadas por el depósito de cadáveres. El 19 de marzo de 2008, The Guardian informó: “[…] No es que falten los cálculos, pero varían enormemente entre sí. En un principio, el Ministerio de Sanidad iraquí intentó mantener una contabilidad basada en los registros del depósito de cadáveres, pero después dejó de publicar las cifras bajo la presión del gobierno de la Zona Verde impuesto por Estados Unidos. El director del depósito de Bagdad, ya sometido a estrés por el horror creciente de su trabajo, fue amenazado de muerte con el argumento de que al publicar las estadísticas estaba generando problemas. Las familias afectadas querían que él les dijese la verdad, pero al igual que otros profesionales llegó a la conclusión de que tenía que huir de Iraq. Salih Mahdi Motlab al-Hasanawi, que fue el ministro de Sanidad nombrado después de la prohibición del Ministerio de publicar cifras oficiales del depósito de cadáveres, dijo que el motivo del estudio había sido la controversia sobre las víctimas civiles”.

Los cálculos citados por los medios no incluyen entre el 70% y el 95% del total de muertos iraquíes

La prensa, y por consiguiente Iraq Body Count, utilizan las cifras sesgadas y a la baja publicadas por el gobierno colaboracionista iraquí. La mayoría de los periodistas de los principales medios continúan fijando la cifra de muertos civiles en unos 120.000. Iraq Body Count hace el valioso trabajo de recoger los datos de mortandad que aparecen en los principales medios, pero sus cifras no pueden servir de norma científica para establecer un cálculo apropiado de los muertos iraquíes.

Veamos algunos ejemplos: De los 34.000 médicos registrados en Iraq, 20.000 abandonaron el país después de la invasión estadounidense. Hasta abril de 2009, habían regresado menos de 2.000, la misma cantidad que los que fueron asesinados durante la guerra. Iraq Body Count tiene unos 70 médicos en su base de datos de muertos, lo cual significa que sólo han registrado el 3,5% del número contabilizado de médicos muertos.

Iraq Body Count tiene registrados 108 académicos en su base de datos. El Tribunal BRussells posee una lista parcial de 448 académicos y profesionales asesinados, reunida a partir de diferentes fuentes. Aunque esta lista es muy incompleta, Iraq Body Count contabiliza solamente el 24% de los académicos muertos registrados por el Tribunal BRussells. [11]

Quizá la categoría de víctimas de esta guerra que ha tenido un mejor seguimiento sea la de los profesionales de la información. El Tribunal BRussells posee una lista de 354 periodistas asesinados [12]. En septiembre de 2007 Habib as-Sáder, director general de Al-Iraqiya, dijo a la AFP, que al menos 75 miembros de su plantilla habían sido asesinados desde que él se hizo cargo de la cadena televisiva en 2005 y que 68 habían resultado heridos. La lista de periodistas muertos del Tribunal BRussells incluía en ese momento menos de un tercio de esta cantidad en su base de datos, pero el número de Iraq Body Count se mantiene en sólo 241 muertos.

El 20 de septiembre de 2007, Les Roberts, autor de los dos estudios sobre la mortalidad en Iraq publicados en The Lancet, se defendió contra las críticas de que sus investigaciones eran “profundamente defectuosas”, y afirmó lo siguiente:

[…] Un estudio sobre 13 países afectados por la guerra que se presentó recientemente en una conferencia de Harvard detectó que más del 80% de las muertes violentas en conflictos no son informadas por la prensa y los gobiernos. Hace poco, Middle East Online citaba que ciertos cargos municipales de la ciudad iraquí de Nayaf afirmaban que se habían enterrado 40.000 cuerpos sin identificar en esa ciudad desde el comienzo del conflicto. Cuando Samir Sumaidaie, embajador iraquí en EEUU, se dirigió a los miembros del club Rotary [13] el pasado 5 de septiembre en un discurso televisado por C-SPAN, afirmó que había 500.000 viudas más en Iraq. Igualmente, la Comisión Baker-Hamilton descubrió que el Pentágono contabilizaba los incidentes violentos a la baja, concretamente un 10% menos. Por último, la prestigiosa empresa británica de sondeo ORB [Opinión Research Business] publicó los resultados de una encuesta según los cuales el 22% de los hogares habían perdido un miembro debido a la violencia durante la ocupación de Iraq, lo que equivale a 1,2 millones de muertos. Este dato viene a confirmar una encuesta de la BBC de febrero pasado, que en términos menos precisos decía que el 17% de los iraquíes tenían un miembro en sus hogares que había sido víctima de la violencia. Actualmente existen dos encuestas y tres estudios científicos que indican que las cifras oficiales y los cálculos citados por los medios de comunicación no recogen entre el 70% y el 95% de todas las muertes. Los datos indican que estos cálculos a la baja proporcionados por los medios de comunicación son cada vez más habituales a medida que pasa el tiempo.

Un informe de sir Roy Anderson, jefe de los asesores científicos del Ministerio de Defensa, decía: “[…] El plan de trabajo que sigue el estudio [de The Lancet] es sólido y emplea métodos muy cercanos a lo que se considera ‘la mejor práctica’ en esta área, dadas las dificultades de recogida y verificación de datos en las actuales circunstancias en Iraq”.

En un correo electrónico emitido por el Ministerio de Asuntos Exteriores británico, en el que un cargo preguntaba acerca del informe de The Lancet, esta persona decía: “[…] No obstante, la metodología de investigación utilizada aquí no se puede dar por mala, es una manera probada y comprobada de cuantificar la mortalidad en zonas en conflicto”.

El 3 de octubre de 2007, Media Lens publicó [14]:

[…] Téngase en cuenta que un estudio de las muertes que hubo en Guatemala entre 1960 y 1996, realizado por Patrick Ball y otros autores en la Universidad de Berkeley, California (1999), detectó que las cifras de asesinados dadas por los medios de comunicación, en realidad, disminuían a medida que aumentaba la violencia. Ball describía ‘el problema de confiar en los datos periodísticos’ al contabilizar el número de muertos:

[…] Cuando el nivel de violencia aumentó terriblemente a finales de los años 1970 y principios de 1980, las cifras de violaciones [de los derechos humanos] reseñadas en la prensa se mantuvieron muy bajas. En 1981, uno de los peores años de violencia del Estado, el número de muertos llegó a cero. La prensa no informaba casi nada de la violencia rural”. [15]

Ball añadía: “[…] Durante el período 1980-1983, los periódicos sólo documentaron una mínima parte de los asesinatos y desapariciones cometidos por el Estado. El valor máximo al mes mostrado en el gráfico es sólo 60 para un período en el que los asesinatos extrajudiciales realizados al mes normalmente eran miles”.

Ball explicaba que “[…] la prensa dejó de informar sobre la violencia a comienzos de septiembre de 1980. Quizá no es casual que la base de datos registre siete asesinatos de periodistas en julio y agosto de ese año”.

Y de nuevo las declaraciones de Les Roberts en marzo de 2011, comparando los datos de la guerra dados por WikiLeaks y las cifras de Iraq Body Count [16]:

La publicación [de WikiLeaks] que supuestamente incluía más de 391.000 informes clasificados del Ministerio de Defensa [de EEUU] describía sucesos violentos ocurridos desde 2003, entre ellos 109.000 muertos, la mayoría (66.000) civiles iraquíes. En la época en que salió la publicación [octubre de 2010] [17], las cifras de muertos civiles más comúnmente citadas procedían de Iraq Body Count (IBC), un grupo con sede en Inglaterra que compila artículos de prensa y otros textos sobre las muertes en Iraq. El pasado mes de octubre [de 2010], IBC calculó el número de civiles muertos por la guerra en unos 104.000. Prácticamente todas las autoridades en la materia, incluido el propio IBC, reconocen que este cálculo debe de ser incompleto, aunque no se ponen de acuerdo sobre la cantidad que falta. La prensa que cubrió la publicación de los “archivos de la guerra de Iraq” [Iraq War Logs, en inglés]) solía fijarse en la obvia coherencia que había entre el número de muertos registrado por WikiLeaks, 60.000 desde comienzos de 2004, y los aproximadamente 104.000 muertos contabilizados por Iraq Body Count desde marzo de 2003. The Washington Post llegó incluso a publicar un editorial titulado “Las filtraciones de WikiLeaks confirman básicamente los anteriores datos sobre Iraq” y concluía que los informes de Iraq War Logs no revelaban nada nuevo.

Un equipo de investigación de la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia ha publicado esta semana un informe en el que analiza el grado de coincidencia entre los 66.000 muertos que da WikiLeaks y el listado previamente conocido de IBC. El equipo desarrolló un sistema para graduar la probabilidad con que un dato del Iraq War Logs de WikiLeaks coincidía con una entrada en el listado de IBC, puntuando la similitud entre 0 (no hay coincidencia) y 3 (muy probable que coincidan). La graduación de la coincidencia de los datos era realizada por al menos dos revisores y después un tercer revisor hacía de árbitro para resolver cualquier discrepancia. Conclusión: únicamente el 19% de los civiles muertos documentados por WikiLeaks había sido previamente registrado por IBC. Con tan poca coincidencia entre las dos listas, es casi seguro que combinando ambas cantidades siguen faltando la mayoría de civiles muertos, lo cual hace pensar que han muerto muchos cientos de miles.

La discusión sobre el número de muertos no ha terminado aún, pero con toda seguridad podemos adelantar la cifra de 1,5 millones de muertes añadidas como consecuencia de esta guerra, la mayoría de ellas por causas violentas. En la web del Tribunal BRussells [18] se puede encontrar un archivo de artículos sobre las acaloradas discusiones en la prensa y en los blogs acerca del número de civiles muertos durante la ocupación estadounidense.

Déjenme que concluya con las palabras del profesor Raymond Baker en su discurso de apertura de la Conferencia Internacional en Defensa de la Universidad Iraquí celebrada en Gante del 9 al 11 de marzo de 2011 [19]: “[…] Hay algo cegador en la destrucción a una escala tan horrible. Es simplemente demasiado doloroso debatir sobre los métodos para calcular el número de inocentes matados brutalmente, cuando las cifras nos llevan casi de inmediato a mucho más de cientos y cientos de miles de seres humanos. ¿Cuántas páginas y páginas de informes de WikiLeaks sobre los muertos en los puestos de control militar, sobre indecibles torturas, sobre asesinatos aleatorios realizados por mercenarios sin restricción alguna, cuántas páginas de estas puede uno leer sintiendo revulsión por los ocupantes y compasión por las víctimas? La mente se cierra en banda, o eso parece. Puede que sea una bendición de Dios pero debemos resistirnos a ella”.

Notas del autor y de IraqSolidaridad

1. Presentamos aquí los dos informes científicos publicados por The Lancet: Les Roberts Mortality before and after the 2003 invasion of Iraq (disponible en español), 29 de octubre de 2004. Bloomberg School of Public Health Johns Hopkins University, The Human Cost of the War in Iraq. A Mortality Study 2002-2006, 12 de octubre de 2006.
2. Iraq Deaths, Just Foreign Policy: “Iraq Deaths”
3. David Walsh, “Un millón de víctimas civiles: Un genocidio encubierto”, IraqSolidaridad, 1 de febrero de 2008. Véase también Nota informativa de la CEOSI, “Más de un millón de iraquíes han muerto desde el inicio de la ocupación”, IraqSolidaridad, 5 de febrero de 2008.
4. Costs of War: “Iraq: 123,000-134,000 Civilians Killed”.
5. Dirk Adriansens, “The missing persons of Iraq”, texto adaptado de la ponencia que presentó en la Conferencia Internacional contra las Desapariciones, celebrada en Londres del 9 al 12 de diciembre de 2010.
6. Conviene resaltar para evitar equívocos que los cadáveres que se llevan a la morgue son resultado de una muerte violenta. Los cadáveres cuya causa de muerte no es violenta no pasan por la morgue.
7. Zeyad Kasim, “Patterns of Sectarian Violence in Bagdad”, 24 de julio de 2007.
8. Informe de Derechos Humanos de la UNAMI, junio de 2008.
9. David Swanson, “Iraq War Among World’s Worst Events - Ever More Shocked, Never Yet Awed”, War is crime.org, 18 de marzo de 2013.
10. Nicolas J.S. Davies, “Entre 120.000 y 500.000 iraquíes habrían sido asesinados por las fuerzas de ocupación. Enterrar el informe ‘Lancet’ y con él a las víctimas civiles de Iraq”, IraqSolidaridad, 12 de enero de 2006.
11. Véase
Relación de profesionales y académicos asesinados confeccionada por el Tribunal BRussells. Véase también la
Relación de académicos asesinados confeccionada por IraqSolidaridad desde el inicio de la invasión anglo-estadounidense.
12. Véase Relación de periodistas asesinados de los medios de comunicación confeccionada por el Tribunal BRussells (6 de abril de 2003 a 18 de noviembre de 2012).
13. El club Rotary es una asociación internacional de dirigentes empresariales y profesionales que proporcionan servicio humanitario en las guerras y ocupaciones.
14. Media Lens, “Iraq Body Count: ‘A very misleading exercise’”, 3 de octubre de 2007.
15. Patrick Ball, Paul Kobrak y Herbert F. Spirer, “State Violence in Guatemala, 1960-1996: A Quantitative Reflection”, 1999.
16. Les Roberts, “Do WikiLeaks and IraqBody Count tell the same Story”. No. A Comparison of the Reports of Iraqi Civilian Deaths”, Tribunal BRussells, 5 de marzo de 2011.
17. El 22 de octubre de 2010, WikiLeaks sacó a la luz 391.832 documentos militares estadounidenses secretos (los denominados “archivos de la guerra de Iraq”; en inglés, Iraq War Logs), que ofrecen cuantiosos datos de la guerra y ocupación de Iraq desde el 1 de enero de 2004 hasta el 31 de diciembre de 2009.
18. BRussells Tribunal, Comments on the Lancet and other mortality studies.
19. Véase Conferencia Internacional sobre la Situación de la Universidad Iraquí: en Defensa de la Educación en Tiempos de Guerra y Ocupación, IraqSolidaridad, 29 de marzo de 2011.

Texto original en inglés

*Dirk Adriaensens es coordinador de SOS Iraq y miembro del comité ejecutivo del Tribunal BRussells. Entre 1992 y 2003 encabezó varias delegaciones a Iraq para observar los devastadores efectos de las sanciones impuestas por Naciones Unidas. Fue miembro del Comité Organizador Internacional del Tribunal Mundial sobre Iraq (2003-2005). También es co-coordinador de la Campaña Global contra el Asesinato de Académicos Iraquíes; co-autor de Rendez-Vous in Baghdad, EPO (1994), Cultural Cleansing in Iraq, Pluto Press, London (2010), Beyond Educide, Academia Press, Gante (2012), y suele colaborar con Global Research, Truthout, The International Journal of Contemporary Iraqi Studies y otros medios.

 

 

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